De nuevo pánico en Miraflores Lunes, 24 de mayo de 2004
Todo lo que ha hecho el régimen para impedir los reparos es una manifestación evidente del pánico que éste siente de ser derrotado en una elección popular. Hasta ahora, en los inicios del proceso bolivariano, el gobierno se apoyaba en un fuerte respaldo popular, comprobado en varios ejercicios electorales. Ahora las circunstancias han cambiado y el nivel de rechazo alcanza cifras cercanas al 80%, por lo que las elecciones, del género que sean, se han transformado en la Némesis del Comandante. Por lo tanto, ha ordenado a sus secuaces que hagan lo que sea para impedir, con cualquier artilugio, que la voluntad popular pueda encontrar cauces de expresión que terminen por deslegitimar su proyecto autoritario o cuasi totalitario.
Por eso es que proliferan las listas negras en las dependencias gubernamentales, expulsando a todo aquel que se atrevió a cumplir con la Constitución, al expresar su deseo de solicitar un referéndum revocatorio . Por eso es que el dócil CNE restringe la publicidad de los reparos mientras que indirectamente incita a la gente a retirar sus firmas. Por eso es que se dictan autos de detención en contra de alcaldes . Por eso es que se pretende acusar como traidores a la patria a los miembros de la ONG SUMATE, por ser precisamente un eficiente canal para llevar a cabo la “democracia participativa”. Por eso es que se hace un escándalo , por ahora sin ninguna base de sustentación , sobre la operación bahía de cachitos. Por eso es que seguirán los allanamientos, las detenciones, las acusaciones inverosímiles y la promulgación acelerada de leyes que restrinjan la capacidad de expresión de la oposición y del pueblo venezolano en general.
Todo esto trae recuerdos de otros momentos de pánico en Miraflores : En los últimos días del régimen del general Marcos Pérez Jiménez se encontraba en Caracas el famoso arquitecto italiano Gio Ponti, quien se enteró por un amigo suyo que habían encarcelado a Arturo Uslar Pietri y le dijo a ese amigo: “¡Qué buena noticia!” El amigo, con asombro, le contestó: “¿Cómo puede decir usted eso, Gio, no ve que está en un calabozo y su mujer está sola en su casa?”. “Caro amico –replicó Ponti” ¿no ve usted que cuando un gobierno arresta a hombres de la talla de Uslar Pietri es porque el gobierno ya va a caer?”
Mientras el gobierno siga en esta vía de hacer manifiesto su pánico y promueva las sandeces que están ejecutando, sin ninguna sutileza, sus adláteres, el fin está cerca. De la desesperación, el miedo, el abuso y la arbitrariedad sólo hay un paso para que finalmente todos los venezolanos se den cuenta de que el rey está desnudo y entonces esta farsa culminará