Cuando la oposición inició el vía crucis del referendo revocatorio estaba consciente de que todas y cada una de las estaciones del recorrido hacia una solución electoral iban a estar plagadas de obstáculos y triquiñuelas interpuestas por un CNE, cuya mayoría era controlada y sumisa a los deseos del Presidente de la República .
La Coordinadora Democrática, con mucho tino, decidió que no tenía ningún sentido abandonar el vía crucis antes de haber culminado la ultima de las estaciones. A pesar de estar convencida, y así lo manifestó públicamente, que la decisión de la Junta Electoral no sólo era ilegal sino en su esencia la expresión de una burda intención fraudulenta de detener, a como diese lugar, el referéndum revocatorio presidencial.
Ahora los venezolanos que manifestaron su voluntad de revocarle el mandato a Chávez están más cerca de lograr su objetivo. Sin embargo, el vía crucis no ha culminado, y los óbices seguirán surgiendo a medida que se defina, una vez más, la expresión de la voluntad popular. El más peligroso de los obstáculos que quedan por franquear es la posible abstención generada por el desanimo o por el miedo o por la justa indignación de haber sido birlados de un triunfo legal. Pero si la gente toma conciencia de que, a pesar de todos los pesares, se puede sacar a al Presidente por las urnas electorales, no caerá en la trampa urdida por Miraflores de dividir a la oposición. Una oposición unida y decidida puede lograrlo.
La lucha continúa y hay que estar conscientes de que la sola presencia masiva de los venezolanos ratificando su voluntad es una fuerza demoledora contra las intenciones autocráticas del régimen. El objetivo no es ir a quejarnos a la corte celestial de que ilegítimamente nos robaron las firmas, sino de aplastarlos políticamente con muchas más firmas de las requeridas para cumplir la meta del 20 % necesario para convocar al referendo.
Estamos convencidos que el venezolano se crece frente a los obstáculos y saca fuerzas de donde presumía que no las tenia. Que no le tiene miedo a las amenazas del régimen. Que no se dejará engañar por cuentas de colores. Y sobre todo que le sobra dignidad para enfrentar, sin armas, a un régimen que se ha convertido en una trágica y risible caricatura de la mal llamada democracia participativa. Al igual que lo ha venido haciendo la vinotinto en su camino para el próximo mundial, vamos a superar todos los obstáculos, y el 8 de agosto le marcaremos al régimen un gol estelar.