Comando Maisanta : La consagración de la cleptocracia Jueves, 10 de junio de 2004
La designación por parte del Presidente Chávez del denominado Comando Maisanta es un ejemplo más de la flagrante cleptocracia
del régimen. Para poder mantener en el poder, a como de lugar, a Hugo I , se han cometido delitos de todo género, enmarcados entre otros, en los numerosos abusos de poder, malversaciones de fondos públicos, peculados de uso y últimamente violaciones de las normas que obligan a PDVSA a depositar sus ingresos en divisas en el Banco Central.
La Consagración a la que hacemos referencia en este editorial no es la de la primavera
primavera, como la sublime pieza de Stravinski o la excelente novela de Alejo Carpentier. Nos referimos a algo mucho más burdo como lo es la consagración de la cleptocracia, o en otros términos, la apropiación de la riqueza del Estado para el disfrute de la élite gobernante a través de la fusión entre Estado, Partidos y funcionarios públicos en una sola entidad política amorfa cuyo propósito es la perpetuación del poder y la captación de “renta”.
En verdad hay que reconocer que en esto, Chávez no es original. La fusión y confusión ya había sido puesta en obra por diversos regimenes totalitarios, siendo su mejor expresión el régimen soviético y su versión tropicalizada cubana. Porque si en verdad vemos la historia del totalitarismo, incluso regímenes oprobiosos como el de Hitler. y Mao, mantuvieron, en alguna medida, una línea divisoria entre el partido y el Estado.
Lo que ocurre hoy en Venezuela a veces parece un pasticho de experiencias nefastas de la historia universal. En algunas de sus actuaciones, el régimen actual nos recuerda la decadencia del imperio romano cuando los Emperadores dependían para su subsistencia de la buena voluntad de una corrupta guardia pretoriana. Nos recuerda también al estalinismo, que más allá del genocidio, generó una de las mas corruptas e ineficientes “nomenclatura” de que se tenga memoria en la historia contemporánea, para no referirnos a los grotescos y corruptos regimenes de Mobutu, Dada Amin, Mugabe, Duvalier y Rafael Leonidas Trujillo en los que el Estado y el régimen eran la misma cosa, todo bajo el mando, tutela y supervisión de “Yo el Supremo”. La conformación del Comando Maisanta, donde se fusionan funcionarios públicos, activistas políticos, organizaciones partidistas y directivos de empresas o bancos estatales; es un salto cuántico hacia la cleptocracia y duro golpe a la calidad institucional.