Hay circunstancias que hacen difícil el ejercicio de un análisis de la situación con base en el uso de la lógica- Lo que está ocurriendo en Venezuela es una muestra del paroxismo de un régimen que ve con terror como su base electoral se erosiona cada día más. El uso de la desinformación, la teoría de la conspiración, la manipulación burda de los hechos, son todos parte de una estrategia conducente a indicar que la inestabilidad política hace inviable la realización de los reparos. Por eso consideramos que, por burdas y viles que sean las provocaciones, no debemos caer en esa trampa reaccionando de manera emocional a los desafueros del régimen. Ahora, más que nunca, se requiere mantener la calma y la sangre fría. No se debe de ninguna manera darle excusas al régimen para hacer válida su estrategia.
El único objetivo de la oposición democrática debe ser perseverar en el camino de los reparos. Es a eso a lo que más le teme el régimen, por eso es que desea desvirtuar los hechos para confundir a la opinión pública con una pretendida acción internacional.
La solución de nuestros problemas está en nuestras manos y en ningún caso podemos aceptar que otros intervengan en nuestra realidad. Lo que está ocurriendo es una manifestación típica del miedo y podemos esperar aún cosas peores- El camino a la superación de la crisis pasa por el fortalecimiento de la convicción democrática de la gran mayoría de los venezolanos. No podemos caer en provocaciones y mucho menos embestir con furia el trapo rojo con el que nos azuzan.
La salida tiene que ser pacífica, democrática, constitucional y electoral. Si el camino es empinado y parece , a veces, insuperable, hay que pensar y darse cuenta de que es a eso a lo que más le teme el régimen. La movilización del sábado pasado los sacó de quicio y constataron que, a pesar de todas las trampas y obstáculos, la oposición está en condiciones de lograr las firmas necesarias para convocar el referéndum.
Paciencia, constancia, determinación y unidad son las mejores armas de la democracia.