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El Cine Italiano en Decadencia
Roberto Palmitesta D.

Lunes, 3 de diciembre de 2007

La globalización y los altos costos de producción han golpeado duramente al otrora pujante cine italiano, pero últimamente han aparecido realizadores destacados como Tornatore y Benigni, aunque considerados inferiores a los “monstruos” de la época de oro como Fellini, Visconti y Antonioni.

Hace poco un director de moda y de ascendencia italiana, Quentin Tarantino, comentó que el cine italiano reciente es “muy deprimente”, generando variados comentarios entre luminarias, críticos y cinéfilos. A este polémico director, que nos diera aquel interesante ensayo sobre la violencia, “Pulp Ficton”, le parece que la temática del cine italo es muy pobre, siempre sobre problemas sentimentales o parejas en crisis, olvidando que en una época este cine nos ha dado clásicos memorables de una admirable profundidad temática.

Aunque la aseveración de Tarantino puede ser algo exagerada, la veteranísima Sofia Loren descalificó airadamente a Tarantino como un “director irrelevante e ignorante”, algo en que concordó el prestigioso director Marco Bellocchio al decir escuetamente que “Tarantino es un bruto”. El diario comunista “L’Unitá” fue más lejos al calificar a ese cineasta de “discapacitado mental”, pero un periódico más objetivo como La Repubblica admitió que “el cine italiano no es lo que solía ser”.

Un cine comercial con pocos éxitos
Esta última opinión tiene mucha validez, pues no sólo el cine italiano ha desmejorado bastante –dedicándose esencialmente a melodramáticas cintas y comedias triviales-- , sino que actualmente realiza para la pantalla grande apenas unas 50 películas año año, o sea la cuarta parte de su producción de unas 200 películas al año en las décadas desde los 50 a los 70, considerada como su “época de oro”. Peor todavía, la gran mayoría no es conocida en el exterior, excepto las más publicitadas como “Cinema Paradiso” y “Malena” de Giuseppe Tornatore, “Mediterráneo” de Gabriele Salvatores, o la laureada cinta de Roberto Benigni “La vida es bella”, prestigiada por la Academia de Hollywood, o algunas fastuosas producciones de Franco Zeffirelli, generalmente en inglés y con actores foráneos, por lo que no pueden considerarse totalmente “italianas”.

Bernardo Bertolucci, que llegó al apogeo de su fama con “El ultimo emperador”, ya está en decadencia, y es difícil que financien sus proyectos, últimamente más intimistas y modestos como “El cielo protector” y “El asedio”. El malicioso Salvatore Samperi ya pasó de moda y el talentoso actor-director Sergio Castellitto hace de vez en cuando cosas buenas como “No te muevas”, pero en general no se le conoce afuera excepto con cintas para la tv como “Padre Pio” y “Ferrari”. Recientemente impactó en Cannes la cinta “Así es la vida”, de Gian Paolo Cugno, pero este cineasta está apenas empezando. En fin, parece no haber ahora realizadores de la talla de Fellini, Visconti y Antonioni, las referencias obligadas del último medio siglo.

Divas y galanes irrepetibles
Aun en el cine de comedia, por el cual Italia era muy conocida, ya no se ven grandes comediantes como Tognazzi, Sordi, Fabrizi, Manfredi, Gassman, de Filippo o incluso los truculentos Buzzanca y Totó. Giannnini se volvió dramático y Benigni no termina de convencer después de triunfar en Hollywood, mientras actores serios como Mastroianni, Cervi, Nazzari, Vallone y Volonté no parecen tener herederos. Y , excepto por Monica Bellucci, las grandes divas del cine mundial como Magnani, Loren, Lollobrigida, Cardinale, Lisi, Muti, Vitti y Antonelli brillan por su ausencia.

Apenas se está destacando la talentosa actriz Giovanna Mezzogiorno, que ya empieza a figurar en proyectos internacionales como “El amor en los tiempos de cólera”, y ha trabajado en cintas como “El último beso” de Gabriele Muccino. Precisamente, este director se vio obligado a triunfar en el exterior para darse a conocer, realizando ese interesante drama moralista, “En busca de la felicidad”, pero tuvo que contar con la fama y talento de Will Smith, actor ya involucrado en otro proyecto de Muccino, “Siete libras”, que habla de un hombre que se enamora justo antes de intentar el suicidio. Pero, nuevamente, no se puede considerar como “cine italiano”.

Admiración por los clásicos
Lejos están los dias cuando los cineastas del mundo tomaban cátedra de cintas como “Muerte en Venecia” de Visconti, “Amarcord” de Fellini, “La aventura” de Antonioni, “El jardín de los Finzi Contini” de De Sica, “Perfume de Mujer” de Risi, “La gran comilona” de Ferreri, “Padre Padrone” de los Taviani, “El puesto” de Scola, “Investigación de un ciudadano por encima de toda sospecha” de Petri, o incluso de un western como “Lo bueno, lo malo y lo feo” de Leone y de un policial como “Rojo profundo” de Argento, que refrescaron un poco estos géneros sin ser obras maestras como las anteriores.

Gran parte de la culpa de esta declinación del cine italiano se puede atribuir al asedio de la televisión y a los crecientes costos, que obligan a hacer coproducciones con otros países, perdiéndose así gran parte de la apreciada identidad y sensibilidad italianas. Además, la globalización también induce a filmar en idioma inglés para asegurar la distribución, y contratar a estrellas famosas, de otro modo se pierde no sólo los grandes mercados anglo –donde odian los subtítulos y los doblajes- sino también la rentable televisión satelital, donde se recupera hoy día gran parte de los costos de producción.

¿Ya pasó su mejor época?
Ciertamente, hay algunos prometedores cineastas como Gianni Amelio, Nanni Moretti, Maurizio Nichetti –además de los ya mencionados- mientras la televisión apoya la realización de muchas producciones interesantes -aunque modestas- que son mayormente para el consumo interno y no trascienden al exterior. Pero todo confirma que el cine italiano ya vivió su mejor època, y es difícil que vuelva a brillar como en otros tiempos, cuando el público lo buscaba para ver un cine con mucha profundidad y sustancia. Así, muchos cinéfilos añoran las obras maestras del pasado y hasta los recordados ‘spaghetti western’, recientemente homenajeados en el Festival de Venecia, donde –curiosamente- Tarantino fue llamado a presentarlos ya que es un gran admirador del género, ya inexistente.

rpalmi@yahoo.com

 
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