"Te deseo que seas locamente amada", conjura André Bretón al final de El amor loco (1937); sentencia adorada y cultivada por millares, pero asimilada por unos contados creadores, Luis Armando Roche (Caracas, 1938) es uno de ellos, “en mi obra el amor loco es esencial, no el acartonado de las telenovelas y esas vainas que dicen son amor”, afirma categórico. Director y escritor de largometrajes, cortos, operas y libros, este multifacético artista entrega una inusual historia de amor: Yotama se va volando, con siete festivales en su perfil y un título tomado de la calle, que es una variación de un graffiti amoroso que Roche leyó en Colinas de Bello Monte: “Yotana, cambiaste el sentido de mi vida”.
Yotama se va volando
En los 90 minutos de duración de Yotama se va volando, Luis Armando Roche nos introduce en la Caracas de Emilio Zozaya (Asdrúbal Meléndez), músico sexagenario que retorna a la ciudad luego de 10 años en el exterior y Yotama (Beatriz Vázquez), atracadora que secuestra a Emilio, su sobrino Manuel (Edgar Ramírez) y Lucía (Martha Tarazona), la novia de éste, mientras celebraban en un restaurante. “Estamos rodeados de violencia, por eso la película empieza así, pero termino con una historia de amor; estamos en el puente, por lo menos eso espero con respecto a mi obra, quiero dejar siempre la puerta abierta para la comunicación y el cambio de los personajes”, afirma el director.
La trama se compacta cuando Yotama se refugia en el apartamento de Manuel para escapar de la policía y se lleva a su pequeña hija, Victoria (Oriana Meléndez, nieta de Asdrúbal), “y se constituye una familia insólita”… Con esta película “quise contar una historia de amor fuera de lo común, ofrece una manera de ver las cosas que no se presenta muy a menudo”.
Cabe destacar que el sonido de la película, grabado en directo por Mario Nazoa, incluye diálogos susurrados, lo cual es un rompimiento con un cine venezolano acostumbrado a reafirmarse a través de los gritos. La música, por otra parte, fue creada por Federico Ruiz, con la participación de Roche en la letra del bolero y la voz de María Ribas como “suerte de coro griego que presenta y cierra la acción del film”.
Yotama se va volando se estrenará el 26 de noviembre de 2004 en 13 salas venezolanas, pero durante el último año ha sido aplaudida en siete festivales internacionales como Yotama flies away, destacando su presencia en el Festival Internacional de Cine de Calcuta donde el público hizo largas colas para verla y el Mill Valley Film Festival, donde fue definida como “un diamante”.
Cocinando la película: Video Digital
Yotama se va volando, rodada en video digital con dos cámaras SONY 500WS
en apenas cuatro semanas y media, representa una reinvención de Roche, quien asegura que “al rodar en video se debe reaprender la técnica de cine. Hay que pensar en muchas cosas, por ejemplo, el video tiene más foco y profundidad de campo, lo cual te da una imagen un poco plana y contrastada, por eso usamos lentes teleobjetivos con el diafragma abierto lo más posible, trabajamos en dos, para diluir el fondo. Pero con el video tienes la libertad superior que es la económica, ya que cuando trabajas con capitales grandes, como Aire Libre, que era un millón de dólares, todo el mundo quiere meterse en el film. En una película de bajo presupuesto tienes libertad plena y eso es lo que me interesa hacer de ahora en adelante, películas auténticas y más personales”.
Yotama se va volando se realizó con un presupuesto de apenas US$ 230000. “El otro día escuché a unos jóvenes diciendo que el CNAC
está dando US$ 400000 y aseguraban que eso no les iba a alcanzar, yo pienso que no se le puede dar tanto dinero a un muchacho que nunca ha hecho nada, pues el dinero se le va rapidísimo. En Francia, por ejemplo, para recibir fondos para dirigir una película tienes que haber hecho tres cortometrajes o dos largometrajes como asistente de dirección y, si es la primera, tienes que buscar un director adiestrado que se haga responsable por ti”, relata Roche.
Cocinando la película: El casting
Dos semanas antes del rodaje Roche trabajó con los actores leyendo el guión alrededor de una mesa sin permitirles levantarse o actuar, técnica usada en teatro. Durante esa jornada se analizó la acción y se profundizó en las motivaciones profundas de Yotama, Emilio, Manuel, Lucía y Victoria. Asegura el director que “el casting fue muy riguroso, Asdrúbal Meléndez es un hombre del renacimiento, es poeta, actor, pintor, escenógrafo. En El cine soy yo el hacía un todero, pero sublimado, mientras en Yotama su personaje es un sabio”.
Beatriz Vázquez estaba en la mira de Roche desde sus primeros pasos en teatro, “la considero una persona seria, profesional, sensible, ¡una tremenda actriz!”. Para interpretar su personaje de Yotama Vázquez se entrevistó con “varias Yotama” en Catia y otros sectores populares de la capital.
Edgar Ramírez abandonó por un fin de semana el rodaje de Punto y Raya en Cúcuta para volar a Caracas y hacer las pruebas de casting. Comenta el director que “me encontré con un joven con poca experiencia, pero muy inteligente, permeable y con mucho guáramo, que es esencial para hacer las cosas que uno quiere en la vida”. Martha Tarazona impresionó a Roche “porque tiene una picardía en los ojos con algo de niña, tiene una gran naturalidad”.
El personaje de Victoria fue complejo desde un principio, ya que la niña seleccionada inicialmente resultó ser “una Miss Venezuela de ocho años, con un mimetismo de las madres, ¡aquello fue horrible, nos quedamos sin niña¡!, pero entonces vino Asdrúbal y me sugirió su nieta con estas palabras: ‘es una muchachita muy viva’. Al traerla estaba bien físicamente para el personaje y cuando la conocí resultó el descubrimiento, con los genes histriónicos de Asdrúbal y una gran gentileza. ¡Ella me dirigió a mí!”.
Cocinando la película: El Estudio
Yotama se va volando se rodó en cuatro semanas y media en los estudios ArteVisión de la Universidad Simón Bolívar, en dos grandes sets diseñados por Gerald Romer, director de arte. “Desde hace mucho tiempo quería filmar en estudio, pues allí todos los esfuerzos se centralizan en hacer la película. No hay interrupciones por el ruido de carros o por si pasó un borracho, hay aire acondicionado, el sonido es fantástico, los técnicos saben donde están las luces, los actores están tranquilos y todo es más rápido” , enumera Roche.
Roche frente al lente
Luis Armando Roche nació en Caracas en 1938. Cursó estudios cinematográficos en el Institut de Hautes Etudes Cinématographiques (París), University of California y University of Southern California. Asegura que en Francia aprendió más en la calle, juntándose con personajes como Jorge Camacho, Carlos Cruz Diez y Alberto Brandt, que le abrieron los ojos para contemplar el realismo poético francés encarnado por Marcel Carné y Louis Jouvet. Sus documentales están marcados por la mirada de Lindsay Anderson, “el primero de los ingleses que decidió valorizar a los pobres, que siempre eran mostrados como imbéciles mientras los ricos aparecían geniales”.
Roche celebra 42 años haciendo cine y ha transitado por documentales, cortometrajes (Bach en Zaraza y Opera Cósmica, entre otros) y largometrajes fundamentales para el cine nacional: El cine soy yo (1977),
El secreto (1988), Aire Libre (1996) y Yotama se va volando (2004). Roche recibió el Premio Nacional de Cine en 1999. Asegura el cineasta que “cualquier país que se respete tiene un cine nacional que lo refleje en la pantalla”. Cabe mencionar que a sus logros en el celuloide hay que agregarle sus roles de docente, director de opera y escritor. Rodeado de computadoras Apple® y aparatos de una última tecnología, Roche se describe como “ “un espíritu joven en una carcasa de viejo”.
Este director adora las salas de cine, “me gusta la poesía de estar en una sala oscura frente a una especie de imagen que se mueve”, y dice que nunca entendió las películas de Bergman
, pero adora las René Clair, Eliseo Subiela y Buñuel por ser un “loco total, sobre todo sus películas mexicanas como El Bruto o Subida al cielo”. Roche admira a la última generación de jóvenes cineastas venezolanos y asegura que “algo grande pasará en nuestros cine en los próximos cinco años”.
Actualmente, Roche prepara su próxima película, una comedia de ficción centrada en una pareja de niños que se comunican a través de la televisión; está escribiendo el guión para un documental sobre la vida de su hermano, el científico Marcel Roche y tiene previsto dirigir una opera de Jacques Offenbach, El señor coliflor florido se quedará en casa en el Festival de Opera Breve de 2005.