Habla como escribe, sin pelos en la lengua. Pero piensa muy bien lo que dice. Bien meditada cada frase; y cada palabra, especialmente los adjetivos. Así es también como enseña Economía a sus estudiantes en la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo. Néstor Suárez es economista, docente, político y ex funcionario público. Pero se gana la vida creando riqueza, como empresario. No necesita medrar con la política. Actualmente es Presidente del Centro de Economía de la Oferta (CEO). Y va a organizar “Rumbo Propio”, una fuerza regional de signo liberal, que sea referencia para el país. Dice que Venezuela necesita un nuevo libreto político.
Comencemos por el tema del socialismo. Yo he escuchado a muchos no chavistas decirme esto: “Si Chávez odia tanto al capitalismo individualista, no debe ser tan malo después de todo ...” Tú eres de los poquitos que se define a favor del capitalismo liberal, ¡sin complejos!
Desde muchos años, y sin reservas, dudas, vacilaciones ni doble discurso. Porque está demostrado concluyentemente, en todo el mundo, que es sistema muchísimo mejor que sus alternativas, el “mercantilismo” que teníamos antes, y el socialismo colectivista que tenemos ahora, siendo siempre el estatismo instrumento político de ambos, uno y otro. El capitalismo liberal es lo contrario: la única salida a la pobreza y la miseria. Y a sus consecuencias y resultados inevitables: los populismos; y ahora los totalitarismos de izquierda radical, como las de esta nueva marea roja que afecta a nuestro continente.
¿Incluso a Venezuela?
R.: Sí. Se equivocan quienes ven en Chávez un líder populista común y pintoresco, confundido, otro más de los tantos ... Muchas personas lamentablemente prefieren creerlo así, porque les parece que así la pesadilla terminará pronto. Suponen alegremente que Chávez pasará enseguida a formar parte del pasado, como Pérez Jiménez, Rojas Pinilla o Lucio Gutiérrez, tendrá su turno, y después pasará. Y las cosas volverán a lo de antes.
¿Y no es así?
No ... Chávez es mucho más que un populista convencional: es un convencido y confeso marxista practicante. Y está imponiendo el estatismo colectivista radical, mediante el adoctrinamiento ideológico. Mucha gente cree que Chávez aprovecha los ingresos petroleros para repartir comida y limosnas entre los más pobres, y por eso su popularidad. Esa es una verdad a medias. Hay tanta miseria en Venezuela, que eso no alcanza; es cuestión aritmética. Pero lo que sí alcanza para todos es el adoctrinamiento: muchas estaciones de radio y TV, muchas revistas y periódicos de la prensa oficialista -estatal y privada- cumplen esta tarea, y eficientemente: llenan la cabeza (y los corazones) de las gentes, ya que no siempre los estómagos.
“No hay término medio”
¿Hay salida para Venezuela?
¡Por supuesto! Pero es uno que poca gente conoce: hay que hacer lo mismo que el Gobierno pero al revés. Es decir: propagandizar el capitalismo liberal. Esa es la salida. Persuadir a la gente, a toda, pobres y menos pobres. Empecemos en el Zulia. Ya. Propongo que formemos una nueva fuerza política regional, de signo liberal. El Presidente Chávez nos ayuda en esa tarea. Porque tiene razón en una cosa: hay que elegir entre socialismo y capitalismo. Dice él que “No hay término medio”.
¿Y es cierto ...?
¡Sí, claro que sí! Socialismo o Capitalismo no es una falsa dicotomía; es una alternativa real, con un par de opciones igualmente reales. Y hay que decidir. Y Chávez ya decidió, y su escogencia es equivocada -el socialismo-; pero no falso el dilema, ni equivocada la necesidad de elegir entre una u otra de las dos opciones. El inmenso favor que nos hace a todos el Presidente es que nos desbroza el camino. Nos limpia la senda de salida de esa maleza que son los términos medios (las medias tintas y aguas tibias); o sea la “economía mixta” y los sistemas híbridos, con sus incoherencias e inconsistencias. Chávez nos pone a todos los términos como son: capitalismo o socialismo. No hay término medio. Riqueza o pobreza. Opresión o libertad. Estatismo o liberalismo. Hay que elegir.
¿No hay variantes o matices?
En el estatismo sí. Hay socialismo nacional, que aplicaron los nazis en Alemania. Hay socialismo cristiano. Hay socialismo para los ricos, que se llama “mercantilismo”; es un capitalismo de Estado que privilegia a los sectores económicos establecidos. Incluso hay una actualización del mercantilismo, mal llamada “neoliberalismo”, aplicada en los ’90, que en realidad es neoestatismo. Y hay un capitalismo de Estado que privilegia a los sectores políticos establecidos, so pretexto de ayudar a los pobres: es lo que corrientemente llaman socialismo. Las definiciones son importantes; por eso hay que reescribirlas. Pero el capitalismo liberal es uno sólo: el que llevó a Europa Occidental y EEUU a la riqueza en el siglo XIX. Son tres sus rasgos: Gobierno limitado; mercados libres; e instituciones privadas separadas del Estado, y por consiguiente de la política.
Socialismo en Venezuela: sin frenos ni contrapesos
¿Tiene futuro el socialismo en éste país?
El socialismo va al galope aquí, porque no hay fuerza alguna que le ponga freno o al menos le haga contrapeso. Como resultado de esa ausencia, no hay equilibrio. Revisemos los más activos partidos y grupos opositores: ¿cómo se llaman? Bandera Roja, Movimiento al Socialismo, Izquierda Democrática. Causa Radical. Está todo dicho. El resto de entidades opositoras proviene de las viejas canteras socialdemócratas y socialcristianas, muy infiltradas desde mucho tiempo atrás por la ideología anticapitalista y antiliberal de izquierdas, lo cual les provoca a una debilitadora y paralizante indefinición ideológica.
Pero, ¿no hay una izquierda moderada en América latina? Los otros Presidentes socialistas son moderados: Ricardo Lagos, Lula Da Silva, y Kirchner ...
No existen izquierdas moderadas: todos los socialistas ambicionan el control estatal del dinero, la economía, la educación, la medicina, la cultura y hasta el pensamiento. Y lo logran en países donde no hay fuerzas de signo contrario que hagan freno o contrapeso, como ocurre en Cuba y Venezuela. El caso es distinto en otros países como El Salvador, Chile, Brasil o Argentina: hay equilibrio, porque hay fuerzas económicas, ideológicas y político-partidistas que les ponen frenos y hacen contrapesos a la izquierda. De allí surge el equilibrio. Veamos los casos uno a uno:
1) El Salvador: la izquierda socialista, capitaneada por Schafik Handal, es tan radical como la de Chávez y Castro. Sólo que no está en el Gobierno sino en la oposición, porque perdió las elecciones por enésima vez ante una poderosa fuerza política de derecha -el partido ARENA- montada sobre un sector privado económico muy robusto e independiente.
2) Chile: Ricardo Lagos es un socialista con una típica mentalidad y formación de izquierda; pero hay un sector privado económico que no depende de los contratos gubernamentales, sino de sus mercados, internos o externos. Se articula en la SOFOFA (Sociedad de Fomento Fabril), una entidad gremialista empresarial muy lúcida y militante. Y hay un sector privado político, personificado en los partidos de derecha -UDI y RN-, a cargo de buena parte del Congreso. Por eso hay equilibrio.
¿Brasil y Argentina?
Sigamos viendo:
3) Brasil: Lula Da Silva es otro socialista-laborista con una típica mentalidad de izquierda; lo que ocurre en su país es que él tampoco puede hacer lo que le viene en gana. Porque hay en Brasil un sector privado económico fuerte e independiente de los contratos gubernamentales. De sus exportaciones depende gran parte de Brasil para lograr las divisas que su economía requiere; de allí que el Presidente socialista no aplique las conocidas recetas autarquistas basadas en la pretensión de autosuficiencia, que son típicas en la izquierda. No es un socialista moderado; es un socialista frenado, por las fuerzas o corrientes de signo opuesto.
4) Argentina: Néstor Kirchner es un antiguo “montonero” socialista. Casi todos sus Ministros y sus Diputados son gente de esa época y provenientes de ese mismo sector y la izquierda radical, violenta. Sin embargo, el Gobierno hasta ahora no ha tomado las medidas típicas de la izquierda. ¿Qué pasa entonces? ¿Ha cambiado Kirchner su mentalidad? En absoluto; sólo que está frenado, como Lula, porque se hace cargo de una economía argentina en su mayor parte privatizada por Carlos Menem en la década de los ’90. En consecuencia, el Presidente argentino carece de esa poderosa palanca que es el sector económico estatal.
¿Y en Venezuela?
¡No hay equilibrio! El ingreso petrolero, pero sobre todo el control estatista de la economía en su conjunto -herencia de la era anterior-, y las consiguientes ausencias de un sector privado económico robusto e independiente, y de una expresión política consonante-, le permiten a Chávez y a sus fuerzas de izquierda poner en práctica el socialismo galopante. Sin frenos ni contrapesos.
El Zulia: por qué no voy a votar
¿Qué pasa en el Zulia?
En las próximas elecciones municipales y parroquiales he decidido que no voy a ir a votar. Voy a practicar la abstención consciente o abstención razonada. Eso se opone a abstención por pasividad o por capricho. La mía es una no concurrencia basada en razones que considero de peso, y bien meditadas. ¿Cuáles son? Dos principalmente:
1) Venezuela y el Zulia no necesitan nuevos concejales municipales ni nuevos miembros de Juntas Parroquiales. Necesita una nueva Constitución, nuevo sistema de Gobierno, y nuevas leyes en consonancia. Y esa no es materia de la venidera cita comicial.
2) El Zulia y Venezuela necesitan un nuevo partido, un partido claramente antiestatista y pro libre mercado. Y no lo hay. Todos los partidos, oficialistas y opositores, son todo lo contrario: estatistas y anti libre mercado. Y así también son todos sus dirigentes y postulantes a cargos electivos. Y no quiero votar por candidatos estatistas -sea a nivel nacional, regional o local-, porque el estatismo es lo que le ha hecho y sigue haciendo enorme daño a nuestro país entero, incluyendo el Zulia.
¿Los problemas del Zulia son diferentes a los del resto de Venezuela?
¡No! ¿O el subdesarrollo, la miseria, los pésimos servicios, la inseguridad, la falta de justicia, la ausencia de obras públicas, etc., son específicos del Zulia ...? Las que pueden y deben ser diferentes en el Zulia son las respuestas y soluciones: soluciones capitalistas. Si lo hacemos, nos convertiremos en referencia y ejemplo para el resto del país, que sin duda nos va a seguir.
“Rumbo propio”: ¿separatismo en el Zulia?
¿Cómo le va al Zulia el socialismo?
No le va. Todo el inmenso potencial productivo del Zulia se perdería con el socialismo. El socialismo es la irracionalidad en la economía: el uso irracional de los recursos. Como resultado, produce la pobreza. Pero al zuliano no le gusta ser pobre. El zuliano es y ha sido siempre muy emprendedor, individualista e independiente. No le gusta tener que pedirle permiso al Gobierno para sembrar, cosechar, criar animales, construir casas, comprar y vender. Desde la Colonia, la región zuliana se acostumbró a seguir su rumbo propio, progresando siempre y mejorando su calidad de vida, sin depender de Madrid o de Caracas. En estas últimas dos o tres décadas, lamentablemente una mala dirigencia regional ha acostumbrado a mucho zuliano a peregrinar cada tanto a Caracas a mendigar favores económicos y políticos, convertido en pedigüeño. Eso no es zuliano. Tenemos que recuperar el orgullo y el gusto por la independencia.
¿Qué significa “Rumbo propio”? ¿Separatismo zuliano?
No es necesario. Ha habido casos como el de Singapur, que cuando Malasia emprendió el camino del socialismo, tuvo que separarse para poder tomar la dirección opuesta como su rumbo propio. Análogamente el caos de Hong Kong y Formosa respecto a China, y la mitad sur de Corea. Pero en el Zulia podemos hacer con el socialismo lo que hicieron nuestros ancestros con las leyes monopolistas de la Colonia: “se acata pero no se cumple”. ¿Cómo se traduce el socialismo? En Leyes, leyes socialistas. Bastaría que la Asamblea Legislativa regional reasumiera su potestad legislativa, convocara a un referendum consultivo, y si el resultado es contrario al socialismo, les decretara a esas leyes una vacación legal para el Zulia.
Una nueva fuerza política de signo liberal
¿Tú estás en la construcción de esa fuerza política liberal en el Zulia?
Así es. Nuestros estudios de opinión, los del CEO, nos dicen que el público en el Zulia, y en Venezuela, se divide en tres, no en dos sectores. Que son el chavismo, el antichavismo, y “los del medio”, un tercer sector -que podemos llamar “no chavista”-, el cual no cree ni se identifica con el Gobierno, pero tampoco con la oposición, al menos en sus presentes expresiones. Por eso se abstiene de votar, sistemáticamente.
¿Esos son los abstencionistas?
Sí, en buena parte ... El tercer sector no quiere el actual estado de cosas, pero tampoco un retorno al pasado anterior a 1999. Sus preocupaciones y angustias son económicas, no políticas: su situación es definitivamente mala, pero antes no era buena. Busca un mañana diferente, del hoy y del ayer, y mejor. A nuestro juicio, este es el núcleo del “mercado natural” de crecimiento para una nueva fuerza opositora que trascienda los angostos límites del antichavismo. Porque el antichavismo decrece, debido a la secuencia de errores y torpezas de la dirigencia opositora. Prácticamente se ha reducido a la clase media del Este de Caracas. Aunque no lo diga, sigue empecinada en la salida inmediata. En cambio el chavismo crece masivamente en los barrios y aldeas, entre la gente empobrecida. Pero no tanto o no sólo por las dádivas oficiales, sino por dos factores:
1) La ya mencionada intensa y extensa labor de adoctrinamiento socialcomunista, a través de los medios chavistas, las “misiones”, la educación, el cuartel, el púlpito y el trabajo político.
2) Y del lado de la oposición, por la falta de un mensaje, un proyecto, y un “relato” -que describe, explica y predice- distinto a los de Chávez, articulado y a la vez atractivo, capaz de poner a la gente a contrastar, comparar y decidir. ¿Qué hacen los opositores? Casi nada más que criticar. Y para colmo, la mayoría de las críticas son superficiales y meramente anecdóticas. Porque sus críticos comparten el mismo contexto ideológico estatista de Chávez ... cuyo Gobierno es harto criticable, pero toda política exitosa va mucho más allá de la pura crítica, incluso cuando es de fondo.
¿Y qué propone RUMBO PROPIO?
Creación de riqueza y bienestar para todos, mediante la Economía de libre mercado. Sobre este tópico va a girar el discurso de la nueva fuerza, lejos de la agria controversia puramente política -electoral y personalista- que agita al grueso de la dirigencia opositora. Es la clave para la captación y enrolamiento. Sin el verbo rencoroso y agresivo de cierta oposición, tan semejante al del adversario que combate. En el CEO, modestia aparte, con Alberto Mansueti y otros investigadores, somos los únicos que tenemos años de trabajo y estudio sobre esclarecer y “vender” liberalismo, mucha literatura y material de apoyo, y muchos vínculos internacionales. Podemos dar a la opinión pública las necesarias explicaciones sobre mercado, capitalismo, mercantilismo y neoliberalismo. No bastan las referencias al Estado de Derecho, a la división de poderes y al federalismo, y alusiones a la “economía de mercado” sin más precisiones. Hay que despejar mucho malentendido. Aprender no sólo a argumentar sino a contraargumentar, empleando el arte de la dialéctica (aristotélica y tomista, no hegeliana ni marxista). Y describir y explicar muy claro lo que son y lo que no son las libertades económicas, la competencia abierta vs. los monopolios, la distribución de la riqueza por el mercado y los roles del Estado, etc.
Propuestas atractivas y con “punch”
¿Y las propuestas concretas a futuro del capitalismo de libre mercado?
Medidas y políticas enriquecedoras, para salir de la pobreza y problemas concomitantes, absolutamente desconocidas en nuestro medio, pero que por eso mismo poseen un enorme atractivo potencial. Entre otras:
1) Deflación, lo contrario de inflación. Es algo perfectamente viable -y en un muy cortísimo plazo-, de adoptarse las sugerencias de Arthur Laffer, George Gilder, Bruce Bartlett, Jude Wanniski, Ronald Nash, John Cobin y otros economistas de inspiración liberal y cristiana. Para una “explosión productiva”, con creación masiva de empleo, y veloz incremento en los ingresos reales de las personas a través de los flujos factoriales.
2) Desestatizaciones o privatizaciones populares, para que la gente se capitalice; y con desregulaciones, para que sea más productiva. Comenzando por la industria petrolera, con acciones en propiedad para los venezolanos. Siguiendo por los centros educativos, médicos y previsionales, en propiedad de sus profesionales (médicos y enfermeras, profesores y maestros), técnicos, empleados y trabajadores.
3) Cupones o tiquetes (“vouchers”) reembolsables, para la atención educativa, médica y previsional de los más pobres.
4) Justicia resarcitoria y compensatoria, más una política racional sobre drogas, para reducir el delito, y eliminar de raíz el problema carcelario.
Con sólo derogar las leyes malas, que son las leyes socialistas, podemos tener moneda dura, impuestos bajos, empleo, justicia para todos, ingresos y poder adquisitivo crecientes. En Venezuela, o al menos en el Zulia. Hay un premio para el primero que acierte a develarle a la gente estas verdades y estas propuestas.
Qué es izquierda y qué es derecha
Por último, ¿la nueva fuerza liberal es de derechas?
Muchos partidos y sectores políticos se han turnado en el Gobierno y en la Oposición. Pero siempre con el “Manual del Buen Gobierno” escrito por la izquierda. Todavía vigente; ¡y mucho! Conforme ese Manual, el buen Gobierno es el más expansivo, entrometido, poderoso y gastador. Y según dicho Manual, por el contrario, un Gobierno limitado, autocontenido, respetuoso de las esferas privadas, y frugal en sus gastos, es un mal Gobierno. El “Manual del Buen Gobierno” escrito por la izquierda -en uso en Venezuela-, sigue los conceptos de una vieja filosofía de Gobierno y Economía Política. Es una tradición que procede de las sucesivas Revoluciones Francesas: la de 1789 (la “Gran Revolución”) y las otras, de 1830 y 1848, y la Comuna de París de 1871. Todas socialistas. Las revoluciones comunistas rusas de 1905 y 1917 siguen las tradiciones francesas.
Según esa Filosofía, ¿cuál es el papel del Gobierno?
“Hacerle bien al pueblo”, dicen ellos. Por eso, de acuerdo a este criterio, el Gobierno que más funciones se arroga, más competencias acumula, y más dinero atesora, es mejor Gobierno. Porque se supone va a hacer mayor bien al pueblo. Gobierno que se limite a cumplir unas pocas funciones, justamente las hoy más descuidadas -defensiva, judicial y de obras públicas-; se atribuya unas pocas competencias acordes con el cumplimiento de las mismas dejando mayor libertades en manos de sus súbditos-; y cuide siempre por mantener siempre modesto su Presupuesto, y bajos el Gasto Fiscal y los impuestos -a fin de que quede mayor riqueza en los bolsillos ciudadanos- ¡es un mal Gobierno! Así dice el “Manual del Buen Gobierno” escrito por la izquierda, créeme. Claro, este Manual tiene un complemento, indispensable, el “Diccionario de Política”, también escrito por la izquierda. Dice que la Izquierda es la orientación política que busca la felicidad del pueblo, mediante el socialismo. Y que la Derecha es la orientación política que busca el bienestar de los ricachones oligarcas.
¿Por eso la gente tiene miedo de definirse como “derecha”?
¡Claro! En la Venezuela de la Cuarta República tuvimos a la izquierda en la oposición principalmente. Los Gobiernos eran de AD y Copei, sedicentes “de centro”. ¡Pero gobernaron con el Manual del Buen Gobierno escrito por la izquierda! Fracasaban. Pero entonces, muy hipócritamente, la izquierda pateaba y chiflaba desde las graderías: “¡Uds. lo hacen mal! ¡No saben hacerlo!” Como cabía esperar, a poco la izquierda terminó en el Gobierno, ahora con la Quinta República. Y los “centristas” conforman la oposición de ahora. No saben qué hacer. Porque no tienen libreto.
¿Venezuela necesita un nuevo libreto político?
Exacto. Cambiar ese Manual del Buen Gobierno. Y ese Diccionario Político. En el CEO (Centro de Economía de la Oferta) los estamos reescribiendo. Nos inspiramos en otras tradiciones:
1) Derecha es la orientación política que busca un Gobierno limitado -en funciones, poderes y gastos-; mercados libres; e instituciones privadas separadas del Estado, y en consecuencia de la política. ¿Ves? No hay nada malo; no hay que tener miedo a definirse como de derecha ... Lo que ocurre es que cierta derecha llamada “mercantilista”, tiende a salirse del marco de un Gobierno limitado, y a conceder privilegios y posiciones monopolísticas a ciertas empresas y grupos económicos ligados al Estado. Es una derecha estatista. Pero eso no ocurre con la derecha liberal.
2) Izquierda es la orientación política de signo opuesto, que abraza el socialismo. Busca lo contrario: Gobierno ilimitado, mercados cautivos e instituciones privadas aunadas al Estado, y en consecuencia dependientes de la política. La izquierda siempre es estatista. Y aunque dice que el socialismo defiende y protege al pueblo, la verdad es que una vez en el Gobierno, siempre trabaja para el incremento de poder y enriquecimiento de los sectores políticamente hegemónicos o dominantes.
¿Y qué diferencia hay entre socialismo y comunismo?
Socialismo es el comunismo en la oposición. Y Comunismo es el socialismo en el poder.
(*): El entrevistador es Jefe de Redaccion de la revista Informe de Maracaibo