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Ruth Simmons: El sueño americano convertido en realidad


María Ramírez Ribes


Martes, 16 de diciembre de 2003



No puedo de dejar de confesar la enorme satisfacción que sentí al haber podido conocer, en lo que es hoy su entorno, a Ruth Simmons. Me impactó su mirada franca, su inteligencia y sobre todo su calidez humana. Si en un momento dado los Presidentes de las Ivy Leagues eran tomados en cuenta, creo que con Ruth Simmons al frente de Brown, la rectoría de las Ivy League va a volver a marcar un hito.

Ruth Simmons es una mujer afro americana proveniente de una familia muy modesta de Texas que se ha hecho a sí misma y que, a través de la perseverancia y el estudio, llegó a ser Presidente del Smith College y ahora ha entrado al mundo de las grandes ligas universitarias como Presidente de la universidad de Brown, una de las universidades más destacadas de la costa Este de los Estados Unidos. Es la primera vez que una afro americana ocupa la presidencia de una Ivy League. Esto no sólo dice mucho de ella sino de la universidad de Brown y es sintomático de los cambios que se perciben en la sociedad norteamericana. En su despacho tuvimos oportunidad de preguntarle sobre qué se siente ante el hecho de ser el prototipo del sueño americano hecho realidad.

¿Existe alguna receta para aquellos que quisieran también lograrlo?

Ruth Simmons se ríe y confiesa que se siente muy bien porque el poder jugar un papel de liderazgo al frente de una universidad representa hoy una gran responsabilidad dada la coyuntura que vive el mundo. La universidad conjuga muchas de las necesidades de dicha coyuntura como puede ser la demanda de destrezas, especializaciones y un liderazgo acorde con la necesaria comprensión sobre la diversidad cultural y sus variantes. Su trabajo le da una gran satisfacción y en relación a cómo lograr el éxito le gusta recordarle a los estudiantes que la única receta es el trabajo duro. No existe varita mágica que pueda conducir al éxito, sino el esfuerzo, a veces tedioso, del paso a paso dado, a menudo, en silencio. Por muchos años admite haber trabajado en puestos sin ningún tipo de reconocimiento y sin embargo, “creo que el trabajo que hice entonces me preparó para lo que hago ahora. Se trata de trabajar duro y poner atención”.

- ¿Cuál puede ser el papel de la universidad en un mundo en el que parece haber más interrogantes que respuestas?

Hace falta enseñar a pensar a la ciudadanía. No sólo recibir información, o actuar de acuerdo a lo que el gobierno u otra instancia deciden se debe hacer. Hoy se requieren ciudadanos pensantes con la capacidad de interrogarse, interrogar y cambiar el statu quo, cuando así se requiera. Esto solo se puede dar a través de la educación. Para mi el papel de la universidad va dirigido al mejoramiento de la sociedad. John Adams, justo antes de que los Estados Unidos se consolidaran como nación, dijo que temía por la joven nación porque no estaba seguro de que ella contara con suficientes individuos con el grado de conocimiento adecuado para formar dicha nación. La responsabilidad de la universidad es producir ese tipo de individuos. Solo así conseguiremos una sociedad sana.

- Pero ¿Cómo incentivar la formación de maestros en la era tecnológica?

Le damos mucha importancia a la tecnología a sabiendas de que la tecnología tiene sus limitaciones. Solo el uso que se hace de ella puede hacer la diferencia y ese uso depende únicamente de la educación. Mientras no atraigamos maestros que promuevan la mentalidad requerida para manipular la tecnología en función del mejoramiento de la sociedad, no lograremos activar las ventajas de la tecnología.

- ¿Cómo se puede atraer a esos maestros cuando la sociedad ignora su importancia?

La universidad puede ayudar al situar la carrera pedagógica en alto rango en la lista de prioridades; al colocarla como una carrera que da prestigio y respeto, independientemente de que el sueldo no sea elevado. El sueldo no necesariamente es lo más importante. Deberíamos promover la idea de que los maestros son los individuos más preciados de la sociedad y facilitar su formación de manera gratuita.

- En países como Venezuela la educación es gratuita y el porcentaje de abandono escolar elevado…

Nada puede ser más importante que mantener a los muchachos en la escuela. Las políticas públicas son responsables de ese hecho. La transformación en los Estados Unidos se logró ante la obligatoriedad de que todo ciudadano adquiriera el grado de educación secundaria. Se implementaron mecanismos que penalizaban a los padres cuyos hijos no cumplían con esta obligación. Este aspecto crea un ciclo que involucra a las futuras generaciones porque cuanto más elevado es el grado de educación de una persona mas oportunidades tiene de salir adelante y transmitir a sus hijos este incentivo y mejorar la sociedad. No hay mejor manera de quebrar el ciclo de pobreza que equipando a las generaciones futuras con lo necesario para que cada uno de esos individuos no represente una carga para la sociedad y pueda ser “self-substaining member of society”, es decir pueda mantenerse por sus propios medios sin depender de nadie. Aunque la educación no garantiza un empleo de manera automática, da las herramientas para comprender tanto los pasos que se deben dar como la realidad circundante y poder así solucionar los problemas que puedan surgir en este aspecto; ayuda también a comprender como funciona el gobierno, la burocracia y la importancia de llevar a los niños a la escuela. Todo individuo requiere de ciertas destrezas para sobrevivir y ocuparse de su familia y la educación provee estas destrezas. En Estados Unidos taqmbién estamos viendo cómo, cada día hay más muchachos que abandonan la escuela. El reto ahora es como revertir esta tendencia.

- Todo esto es muy complejo y difiere en cada rincón del planeta. En Venezuela, por ejemplo, hay que pensar qué tipo de educación reciben los muchachos en algunas escuelas ¿Cuál es el mensaje? ¿Se les enseña a ser autosuficientes y desarrollar criterios propios o se les impone una única ideología? En muchos países hay que darles un vaso de leche porque muchos tienen hambre…. Hay que tomar en cuenta cada caso y sus posibles paradojas. Por ejemplo, en lo relativo a la democratización del conocimiento y de la tecnología. Antes, la destrucción masiva estaba en manos de gobiernos, hoy hasta esto se ha privatizado y cualquier individuo puede cometer locuras. En el más alto nivel ¿cómo maneja la universidad en el currículo de las escuelas tecnológicas estas paradojas? A veces todavía se enseña como si viviéramos veinte años atrás…

Una de las mayores dificultades que enfrenta toda profesión es que un número considerable de personas provenientes de esa rama fueron educadas en otra generación. En este sentido las universidades, a diferencia de las escuelas de secundaria, incorporan regularmente en su ethos la noción de que debe haber relevo en el profesorado al dar acceso a profesores invitados de distintas partes del mundo ajenos, a veces a la academia, otros más jóvenes. Es importante incluir generaciones jóvenes de profesores en el campo tecnológico que interactúen con sus predecesores de manera sistemática.

-La educación en Estados Unidos ha mirado más hacia lo que representa los Estados Unidos que hacia el mundo exterior. Ante el pluralismo y diversidad que se vive hoy, sería importante para los Estados Unidos empezar a comprender otros modos de vida ¿Cómo está manejando el sistema de educación este aspecto?

Muy lentamente. Las universidades están incorporando multi-culturalismo en su currículo a la vez que están diversificando su nómina profesoral y adoptando material de estudio que ya ha incluido este aspecto. La realidad es que el currículo en cualquier universidad norteamericana hoy no se parece en nada a lo que era hace treinta años. Pero incluso con estos cambios, todavía los Estados Unidos, como nación, no está preparada para comprender plenamente la diversidad de culturas, lenguas y visones del mundo de hoy. El currículo ha cambiado en función de estas transformaciones pero no se actúa todavía acorde con ellas. Todavía no se ha sabido incorporar plenamente a la vida norteamericana lo que implica la internacionalización y la pluralidad cultural. Todavía hay discriminación y barrios segregados; intolerancia hacia los que no hablan inglés; todo esto resulta difícil de erradicar. Todavía hay mucho que hacer al respecto.

-¿Diría usted que los Estados Unidos se están convirtiendo en un imperio renuente y maldispuesto?

No lo creo. Este es un país muy complejo. A menudo la posición del gobierno en torno a su política exterior no necesariamente coincide con la de la ciudadanía. Coexisten muchos puntos de vista distintos en torno a lo que deberían ser los Estados Unidos y cual debería ser su papel en relación al mundo. Hay posiciones totalmente aislacionistas que creen que los Estados Unidos no deberían ir por el mundo tratando de arreglar nada y desde luego no deberían hacerlo en función de cambiar gobiernos autóctonos. Pero otros también piensan que si deberían hacerlo. La gama de puntos de vista es grande. Si tuviera que caracterizarlo en función de la visión que predomina diría que al menos 50% de la población preferiría no ver a los Estados Unidos como una fuerza policial en el mundo, o hegemónica de ningún tipo, se conformarían con tener acceso a lo que necesitan y hacer lo que consideran que tienen que hacer sin esa meta en mente. Si se mira a la clase empresarial y al gobierno que las sirve, el objetivo cambia. Esa es parte de la complejidad. Finalmente, dentro de una sociedad democrática como es ésta, pensamos que somos responsables por lo que hace el gobierno y lo somos porque lo hemos elegido y podemos dejar de hacerlo en cualquier momento. Podemos salir de cualquier gobierno a través del sistema democrático cuando lo consideramos conveniente. Acaba de suceder en California. Como consecuencia, cuando nos sometemos a políticas que no convienen estamos, de una cierta manera, apoyando dichas políticas. Por eso en el país es tan elevado el activismo político. Siempre hay un grupo que se opone. Lo que a mi me preocupa como Presidenta de una universidad es estar segura de que haya cada vez mas gente en el país que piense por sí misma y pueda explorar minuciosamente lo que ocurre en el resto del mundo; personas que puedan preguntarse de qué manera, como nación, los Estados Unidos pueden servir los mejores intereses de la humanidad y promover esa meta en el país y, además ver de qué manera estamos educando estudiantes que se ven a sí mismos como integrantes del mundo y asumen, como responsabilidad propia, el mundo, no simplemente los límites nacionales o la seguridad nacional, sino el destino de otros alrededor del mundo. Como universidad debemos preparar a los ciudadanos para que se sepan informar y se sepan interrogar a sí mismos. Eso es lo que tenemos que hacer.

-Volviendo a lo personal, tengo entendido que siempre ha buscado medios de subvertir la jerarquía. Ahora que ha llegado a la cima ¿dónde intenta subvertirla?

Usted sabe que vengo de una familia muy modesta y de un barrio muy pobre de Texas. Cuando finalmente logré convertirme en una profesional, uno de mis mayores miedos era el temor de poder llegar a olvidar lo que significa ser pobre y convertirme en una persona más con acceso al mundo del poder y de la influencias inconsciente de visiones de largo alcance como la pobreza y la inclusión. Por tanto, trato de no perder contacto con ese hecho; tengo mis rituales como regresar al lugar de donde vengo, entender a esa gente hoy, involucrarme en su cultura. Esto es muy importante para mí y creo que si puedo mantener viva en mí esta dimensión, entenderé lo que hay que hacer en este trabajo. Este es un aspecto, el otro concierne a mi voz. Cuando me siento con los presidentes de otras universidades del Ivy League me veo, no únicamente como presidente de Brown, sino con una perspectiva distinta a la de los que rodean la mesa y cuando hablo en ese contexto lo hago no solo como Presidente de Brown, sino como alguien que proviene de un barrio. Dondequiera que vaya tengo la obligación de recordar este hecho y de incidir en la toma de decisiones bajo estos parámetros. No sé si esto implica subvertir la jerarquía o más bien lograr que no se olvide a los que necesitan educación y no pueden tener acceso a ella. Considero ésta una de mis mayores responsabilidades.

mramir@telcel.net.ve


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