César Miguel Rondón: Globovisión puede ser el comienzo del fin
Julia Márquez
Viernes, 26 de octubre de 2001
"Un derecho no ejercido a tiempo puede
perderse para siempre".
Carlos Fuentes
"Apasionante y trascendental" ha sido esta última década para Venezuela, pues desde la fallida intentona golpista del 92 al polémico gobierno de Hugo Chávez, sin olvidar el saqueo del Banco Latino han sido eventos cruciales que no han escapado a la voz de César Miguel Rondón desde la señal Éxitos 99.9 del Circuito Unión Radio. Escritor de exitosas telenovelas y del emblématico El libro de la salsa: crònica de la música del Caribe urbano, productor, locutor, docente y cronista de nuestra memoria colectiva, Rondón es el mapa secreto de miles de radioescuchas que no abandonan sus autos sin las coordenadas del acontecer del día. Así, esta conversación en las instalaciones de Unión Radio, no sólo intentará descubrir algunas claves del por qué de su primer lugar de sintonía por más de siete años consecutivos, sino que cruzaremos su ecuanimidad frente al micrófono para escuchar sus posturas críticas sobre al campo minado en que ha devenido Venezuela, ya que en esta vorágine revolucionaria tenemos que movernos todos muy rápidos —nos comenta César Miguel- y el periodista debe estar alerta ante el ritmo acelerado con el que se producen los hechos.
La nueva radio venezolana
Julia Márquez: Usted inauguró en Venezuela un nuevo estilo de hacer periodismo radial, al transformar las inmutables informaciones de los medios impresos en diálogos con los lectores-radioescuchas, esquema que hoy sentimos cotidiano, pero que representó un giro trascendental en su momento.
Yo pensaba que, exceptuando casos muy contados en los que se evidenciaba que se estaba utilizando la prensa como elemento informativo, la radio solía nutrirse de los periódicos, pero no lo decía. Eso hacía que la información que se transmitía fuera mala y mediocre, porque no sólo era de segunda mano, sino también a destiempo. Había un desfase serio, porque la radio es un medio que se caracteriza por la inmediatez y la rapidez.
A raíz de los sucesos de año 92, que ponen el país literalmente patas arriba, la radio se ve obligada a asumir su papel, su verdadero rol. Cuando sucede una intentona golpista, cuando te despiertan en la madrugada porque hay unos individuos alzados con unas tanquetas, la radio empieza a cabalgar la noticia y los acontecimientos. La prensa no puede llenar ese espacio y la televisión, por muchas razones, tampoco. La radio comienza entonces a ocupar ese sitio fundamental. Huboun buen sector que cuando le tocó asumir ese rol , lo hizo de una manera bastante ponderada y seria, sin el amarillismo que era tradicional en la radio noticiosa venezolana. Creo que a partir de ese momento este medio volvió a ser imprescindible para el consumidor de información. En ese contexto, yo hago un programa matutino donde abiertamente leo el periódico, pero lo hago como un consumidor de noticias: de alguna manera contextualizada, trato de no opinar, pero basta que yo sea el lector para que se exprese algún tono, un tinte, un color. |  | En la medida en que estoy haciendo una lectura, se observa una secuencia en los acontecimientos. Así como yo escribo una telenovela que voy desarrollando de capítulo en capítulo, nuestra cotidianidad también los tiene. Por ejemplo, el caso Montesinos tiene capítulos que avanzan en la trama del país, o el caso José Vicente Rangel cuyos episodios están enlazados: declaración sobre el Chacal, luego una de Lucas Rincón, después hubo un desmentido, seguido de una frase de Chávez en Londres, y de una reacción en Caracas, ya veremos que nos depara el capítulo de hoy. Cuando el oyente se acerca al programa, lo hace a conciencia de que se va a sumar a ese gran cuento informativo, a esa gran historia de la cotidianidad que vivimos.
JM: ¿Usted sólo es un emisor transparente o con su estilo y tono potencia los hechos en alguna dirección determinada?
Yo trato de ser lo más ecuánime posible, aunque a veces no se logra, pero trato de hacerlo. En tiempos acalorados, cómo pedirle a Marta Colomina que no sea acalorada, por citar un ejemplo emblemático. El detalle está en que en esta vorágine revolucionaria, tenemos que movernos todos muy rápidos. Si algo produce esta revolución es noticia, informaciones, opiniones.
Big Brother contra los medios
JM:Uno de los fenómenos más acentuados de la política oficial del país es la omnipresencia del primer Mandatario en las medios, ¿Cómo percibe usted esa afición?
Uno de los verdaderos inconvenientes que tiene el Presidente es esa obsesión por la cámara y el espacio hertziano. Es un problema delicado.
JM: Usted se refirió a la manera como el año 92 influyó en la radio ¿cómo va a marcar huella esta revolución en los medios de comunicación?
Hay un detalle muy interesante. El Presidente Chávez llega allí después de la pulverización de los cuadros tradicionales de la política venezolana. Los partidos tradicionales se ven mermados, los grupos de presión también quedan un poco al margen y Chávez arrasa. Lo respalda un 90% de popularidad. En la actualidad ya ha perdido la mitad de esa popularidad, pero esa caída no alimenta ningún otro sector. Punto que pierde Chávez, punto que se queda flotando, porque nadie lo capitaliza. ¿Por qué no? Porque hasta la fecha no existe una oposición coherente, sólida.
Hugo Chávez, con mucha habilidad, le tendió una celada a los medios y a los periodistas y los convirtió en su elemento opositor. Entonces, él se dedica a cazar un pleitos con los periodistas y algunos medios, pero esa jugada no le ha resultado positiva, no sólo porque las encuestas dicen que más credibilidad tienen los medios que el Gobierno, sino porque al no ser elementos políticos no van a jugar ese rol. Los comunicadores necesariamente son los cronistas de un tiempo, y al ser cronista, estás obligado a ser crítico.
En la medida en que el Presidente empieza a perder popularidad, en la medida en que tiene un cuadro político cada vez más adverso, una situación económica cada vez más cuesta arriba, empieza a desesperarse un poco. Cuando él se desespera, ¿contra quien arremete? Contra los medios que son los elementos que él ya había decidido como opositores un tiempo atrás.
Comienzo del fin
JM: Jesús de Polanco, fundador de El País de España afirmaba que puedo "no estar de acuerdo contigo, pero defenderé hasta la muerte tu derecho de decirlo”. En este sentido ¿Cuál es su opinión sobre la averiguación administrativa contra Globovisión?
Globovisión puede ser algo muy grave para Hugo Chávez. Él, en un acto desesperado ha procedido con una investigación, abrió un expediente que luce como exagerado y desmedido.
Es tan delicado, que si el caso Globovisión se lleva hasta las últimas consecuencias, léase un cierre del canal, no solo sería muy lamentable y algo que no se debe aceptar de ninguna manera, sino que no me cabe duda de que allí se marcaría el comienzo del fin para este Gobierno. El argumento democrático, el pilar donde se levanta esta carpa, se cae. Eso aunado a una situación internacional muy inestable y convulsionada.
JM: Eso significaría el triunfo de la intolerancia, de la exclusión dogmática sobre un derecho democrático. En estos tiempos de Revolución Bolivariana, ¿qué papel cree que deben desempeñar quienes tienen la responsabilidad de difundir e informar los acontecimientos?
Lo mejor que pueden hacer es, lo que debe hacer todos los días, es decir la verdad.
JM:¿Cuál es es su opinión sobre quienes prefieren autocensurarse?
La autocensura siempre es peor que la censura misma. Mientras más difícil sean los tiempos que vivimos, más necesarios son unos medios de comunicación lúcidos, inteligentes, comprometidos con una colectividad y con un momento histórico. Uno no debe callarse ni eludir la realidad nacional. Yo lo que creo es que uno debe decir la verdad.
JM: Entonces, ¿si hacemos un balance son 10 años en FM de realidad, verdad y compromiso con el país?
Ha sido una magnifica experiencia porque me han tocado unos 10 años extraordinarios, políticamente hablando, años cruciales. Esa década que va del año 1991 al 2001 evidentemente es una década más apasionante y trascendental que la que fue del año 81 al 91. El año 92 nos marca de una manera fundamental, creo que es de verdad el detonante de lo que nos viene después. En el 93 salimos de un Presidente como nunca antes lo habíamos hecho, nos toca el interinato de Ramón J. Velásquez que fue tan delicado, un proceso electoral que se jugó sobre la cuerda floja todo el tiempo, donde las posibilidades de otras asonadas golpistas estaban allí. En el 94 se estrena Rafael Caldera en una gestión, definida como socialista light, nos viene la crisis bancaria que nos marca todavía hoy en día de una manera tan definitiva, puesto que aún estamos pagando las consecuencias, no sólo económicas sino hasta psicológicas y anímicas. Luego se desarrolla el proceso de transición que nos lleva a la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez. Estos han sido 10 años cruciales y para mi ha sido una circunstancia muy privilegiada el poder vivirlos desde este programa.
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