- ¿Tiene fama de peleadora, es sólo fama o es la pura y llana verdad?
- Bueno, no sé si soy peleadora, pero creo que es más fama que otra cosa.
Lo que sucede es que digo la verdad a las personas y a estas no les gusta
que le digan ciertas cosas. Mucha gente prefiere mentir, detesto la
hipocresía y no me gusta mentir, ¡ajá!. Lo que pasa es que a la gente le
fascina el chisme, le gusta etiquetar. No sé, tejen comentarios cada vez
que han querido sacarme de algún sitio, sea porque soy inconveniente o me
consideran algo peligrosa.
- ¿ La poesía es una forma de comunicación?
- Eso depende. Pienso también en el hecho de escribir poesía hacia adentro,
¡verdad!. Poesía hacía lo profundo. Intima. En algún momento de tu vida
puedes también escribir una poesía que se apoye en cuestiones externas,
¡verdad!. El poema es una manera de expresarte en un momento determinado y
eso no tiene nada que ver con la rebeldía, o los pleitos domésticos, o con
nada en especial. La poesía es una vivencia sin método donde interactúa
mucho la sensibilidad, la pasión.
- ¿Cómo té iniciaste en la poesía ?
- No sé de repente. En un momento de mi vida sentí la necesidad de
escribir, me estaba ahogando. No encontraba salvavidas y me agarré de la
poesía.
- ¿Cuándo empezaste?
- Desde niña, cuando me dieron el primer beso, me pareció extraordinario;
además lo escribí.
- ¿Tiene alguna manía para escribir?
- Me gusta escribir con un lápiz negro, manía no sé. La manía es la
necesidad de escribir, de hacerlo y ya.
-¿Espera que venga la musa?
- Primero no creo en la musa. He tenido muchos escritores aquí en mi casa,
quienes desde por la mañana se sentaban y que a escribir. Pasaban todo el
día concetrados, mientras yo estaba haciendo desayuno para ellos. Eso me
sorprendía.
- ¿Y sus amigos lograban escribir?
- Ellos si, pero tenían que sentarse por la mañana. Mi amor yo lo siento,
yo hago arepas, como, cocino, me baño; bueno hago de todo; pero en estos
días he tenido unas ganas de hacer algunas relecturas y de escribir como
loca. Lo estoy haciendo. Pasé casi ocho meses inactiva con relación a la
escritura y no así con la lectura porque el día que yo pase sin leer, me da
algo, me muero.
- ¿Ha estado releyendo a Henry Miller y a su gran amiga-pasión Anäis Nin?
- Me fascina porque es la vida. Además ellos también son la literatura
tanto en la vida como en la literatura, existe una fusión increíble. Son
muy pocos los escritores que han logrado entrelazar la vida y la literatura
en un mismo ritmo, en una misma pulsación. Realmente eso es fascinante, es
un estímulo para cualquier escritor releer las cartas y principalmente los
diarios.
- ¿Todavía Las Fieras se dan golpes de pechos?
- Por supuesto, claro que sí. Golpes por ahí, por allá, bueno a veces a la
defensiva, para recordarle a la gente que uno en el fondo sigue siendo la
misma.
- ¿ Tuviste dificultades para publicar tú primer libro?
- No, nunca he tenido dificultad, al contrario. A pesar que nunca he
solicitado nada, nunca he pedido nada y siempre me han ofrecido cosas,
tengo una suerte en eso.
- ¿Fobias a las entrevistas?
- No sé, me parece algo despersonalizado, como si estuvieses hablando para
el grabador y no para las personas y como me gusta compartir con las
personas, integrarme espiritualmente con los seres humanos, siento que el
teléfono, o el aparato éste que está aquí, es como una leve interrupción en
vez de una verdadera comunicación, es por eso quizás y no por mas nada, no
sé es la sensación nada mas.
- ¿Cómo poeta te has sentido realizada o marginada del medio literario
venezolano?
- Mira marginada me he sentido aquí en Ciudad Bolívar, porque aquí hay una
buena partida de mediocres para empezar y me siento feliz de estar
marginada de esa jauría. En cuanto a mi país, a la gente de mi país y en
las otras partes, me siento completamente agradecida, muchas personas me
han llamado, me han buscado. Se han puesto en contacto conmigo sin
conocerme, para hacerme elogios, para hacerme entrevistas y eso tengo que
agradecerlo porque no lo he buscado. Es decir no he tenido, vamos a ponerlo
sin tanto eufemismo, que jalar bolas, para que mi poesía busque su espacio
y sus lectores.
- ¿ Actualmente está trabajando en algún libro?
Siempre estoy trabajando en algún libro, siempre estoy escribiendo un poema
por ahí, por allá; también tengo algunos textos narrativos que estoy
revisando. Comencé, además yo quiero aclarar esto, escribiendo narrativa y
tengo otros libros de poemas del año 2000 y 2001, y tengo otro libro en
proceso de publicación que tiene la gente de Predios, titulado "La casa sin
puertas", de la cual se han publicado algunos poemas en varias revistas de
distintas partes del país, cosa que me alegra mucho y me da mucha alegría.
- ¿Cómo ve a los jóvenes poetas del Estado Bolívar?
No sé si aquí hay poetas jóvenes o viejos. Lo cierto es que siempre me
llevo bien con la gente que escribe, a pesar de que me consideran
conflictiva; pero eso es falso porque mis amigos de toda la vida son los de
siempre, pasan los años y siguen siendo los mismos. No tengo amigos nuevos.
Los poetas jóvenes son a veces esos nuevos amigos que surgen gracias al
puente de la poesía.
- ¿Ha publicado páginas y realizados actividades de difusión cultural en los
medios de comunicación social?
Por supuesto en las páginas de diarios como "El Expreso", "El Bolivarense".
Fui una de las primeras persona que escribió una columna para "El Correo
del Caroní", entre ellas "El Ojo del Buho", la cual dejé de hacer porque
lamentablemente se imprimía con muchos errores, cambiaban los nombres de
los poetas, algunos textos no aparecían y no quise seguir ya que para mí
era complicado. Así mismo publiqué en "El Expreso de la Tarde", la página
"Guión", "Espacio y Raya".
- ¿Cómo son los procesos creativos de un libro a otro?
Ratifico que comencé a escribir narrativa, entonces unas de mis hijas,
Riolama, me cuestionaba y aducía que yo era mejor narradora, cuestión que
también afirma Ana Rosa Angarita. En lo personal no sabría hacer esa
división. No obstante en algunos poemas del primer libro siempre fueron
textos narrativos, los cuales fui rescribiendo y el resultado final fueron
poemas. En cuanto a los libros posteriores surgen de la necesidad de
expresarme. Cuando no puedo dormir, cuando algún problema afectivo me
asalta voy al papel y escribo hasta que el poema cauteriza mis heridas.
- ¿"Las Fieras se dan golpes de pecho" es tú mejor libro?
"Las Fieras de dan golpes de pecho" contiene una literatura social,
revolucionaria de verdad y no es estalinista, ni fascista, ni nada por el
estilo; es una poesía contra la guerra de Vietnam. En ese momento era una
empleada pública, leía el periódico en la oficina y me afectó profundamente
encontrarme con esas noticias y entonces escribí ese libro. Hoy todavía me
produce satisfacción debido a lo escribí todo en la oficina y no perdí el
tiempo. Es aburrido y mortal estar en una oficina.
-¿Tú primer poemario fue publicado en el año de 1968?
El primero no. Los poemas pertenecen a esa década de los 60 y fueron
publicado en el 75. Por cierto que para la edición de ese libro una de la
persona que colaboró fue la esposa de David Natera, María Teresa. Para ese
entonces ella era secretaria privada del gobernador Garrido Mendoza. Con
una suma irrisoria de cinco mil bolívares se publicaba un libro, ¡imagínate
tú!.
-¿"Casa sin puertas" es el título de tu último poemario?
"La casa sin puertas", es una reflexión desnuda ante la vida. Es una
amalgama de tiempo, vida, sueños e historia. Para mí es complicado separar,
por ejemplo, la poesía, la historia, la filosofía, la sicología, la
psiquiatría. Este último libro es un todo, es la totalidad. Por eso pienso
que el escritor, el poeta, el artista, tiene que leer de todo para que
pueda ahondar en una concepción de la vida. Además creo en la poesía como
una actitud-aptitud ante la vida.
-¿Qué opinión te merece esos artistas ágrafos, mediocres desde el punto de
vista intelectual?
En lo particular no los considero artistas. Lo que pasa es que si lo digo
esto va a parecer muy duro. No obstante hay algunos escritores, no voy a
dar nombres, que no leen, que no se preparan para enfrentar los retos del
lenguaje. Los Balzac no abundan por esta ciudad, más bien existe una
manada, una masa que anda por ahí suelta como unos borreguitos a los cuales
hay que arrearlos para que realicen un trabajo intelectual. La literatura,
el arte en general es un trabajo de reflexión, de tomar conciencia ante la
belleza o lo ruin que puede ser la vida. La poesía es un trabajo interno
donde va implícito la vida, el amor, las emociones, las sensaciones y el
lenguaje del cuerpo.
-¿Qué poetas o escritores te han marcado como escritora?
Hay algunos escritores, que de una forma u otra, he amado con intensidad.
Los he amado en la medida que ellos se han comunicado conmigo y me he
comunicado con ellos. Te nombro algunos: Marcel Proust, Kafka, César
Pavese, Ovidio y Teócrito me fascina. La Eneida, de donde viene la Eneida,
viene de allí. Virgilio toma de Teócrito lo telúrico, el amor a la tierra,
ese contacto con lo verde, con los rebaños, con lo pastoril. También está
Gerard de Nerval. En Venezuela me gusta Ramos Sucre cuya influencia de
Leopardi es más que evidente. Enriqueta Arvelo Larriva, algunos poemas de
Bello.
-¿Algunas anécdotas con Horacio Cabrera Sifontes?
Lo recuerdo mucho porque venía todos los domingos a tomar café. Hojeando
algún libro con mis poemas me decía: "Como se te ocurre a ti, llamarte
poeta, tú escribes muy poco, más bien lo que haces es desperdiciar el
papel". Él tenía una adoración por un poeta español clásico y su visión del
poeta se encaminaba por esos derroteros. Fue siempre muy clásico en sus
libros como en su vida. Otra anécdota era con eso de la puntualidad. Como
en ocasiones lo llamaba para invitarlo a una que otra actividad y él,
armado de paciencia, me preguntaba la hora y yo le decía a la siete, Don
Horacio. Yo hacía lo posible por llegar puntual, pero siempre me retrasaba
y cuando yo llegaba él ya me estaba esperando. Entonces él con solemnidad
miraba el reloj y me decía: "Son las siete y cinco; ya tengo cinco minutos
esperándote, tú eres una gran irresponsable. Tengo cinco minutos perdidos,
tú no sabes lo que vale para mí el tiempo, ta, ta, ta" Lo quise a ese
señor, lo admiro todavía debido a que era mucho más preparado, en el ámbito
intelectual, de lo que realmente reflejan sus libros, eso lo puedo
asegurar. Era un lector de Hegel, del marxismo. Era la persona más atea y
más espiritual que he conocido. Era un ateo de convicción, esa es la
impresión que tengo de Horacio. Además era amoroso, una persona increíble y
gran conversador.
-¿Qué opinión te merecen los trabajos críticos de Lubio Cardozo sobre tu
poesía?
Te digo una de las cosas que más me impresionó fue que no conocía a Lubio.
Había sido invitada varias veces a Mérida y nunca pude. Lo conocía de
nombre, cómo conozco a otros escritores. Una noche estaba ya durmiendo
cuando sonó el teléfono. Era Lubio, que había leído el libro "Este silencio
siempre" y quería darme sus impresiones. Luego empezó a escribir un trabajo
del libro "Tanta nada para tanto infierno". Por esos días tenía unas
relaciones terribles con la dirección de cultura, que por cierto realizó la
edición. Para su presentación invité a Lubio como padrino del libro, ahí
fue que le conocí personalmente. En cuanto a los trabajos escritos por
Lubio, sobre mi obra le estoy profundamente agradecida. Además su visión
crítica sobre mi poesía es bastante exacta y tiene la virtud de explorar
los méritos el trabajo poético como creación verbal.
-¿Tú relación con los otros poetas es cordial?
¡Sí, vale cómo no! Fíjate tú que tengo una relación no sólo con los poetas
de Ciudad Bolívar, sino con otros poetas del país. Incluso algunos han sido
huéspedes en mi casa. Otros me han visitado como Rafael Cadenas, Adhely
Rivero, Reynaldo Pérez Só, Luís Alberto Ángulo, Richard Ortega, Milagros
Mata Gil, Elisa Perdomo, Francisco Arévalo, Elena Vera y otros.
-¿Qué opinión le merece este mundo cultural del país?
Primero en el ámbito nacional terrible, por las muertes de algunos
escritores los cuales tenían el puñal en la lengua; me refiero a Cabrujas,
Argénis Rodríguez, Caupolican Ovalles, el Chino Valera y otros. Ahora hay
como un silencio, como un dolor no sé. En referencia a los escritores y
creadores del estado son muy pocos las personas que a mi parecer puedo
considerar como intelectuales, como poetas y como escritores en mayúscula y
me asomo más a reconocer a la gente de Puerto Ordaz, de Upata que a mucha
gente, lamentable, pero es así.
-¿Recomendación a los jóvenes poetas?
Primero que estudie, lea. Lectura, lectura hasta por los huesos. Además el
consejo principal es que primero revise y luego publique. Todo está escrito
y todo está por escribirse. La literatura es un latido siempre renovado y
para estar a la altura de ese latido es necesario leer mucho.
-¿Es fácil ser poeta en un país tan antipoético como este?
Es lamentable, es muy triste, pero tú no ves como vivo sola así, encerrada
aquí. Entre estas cuatro paredes me siento resguardada, me parece
maravilloso tener este espacio para mí, nunca me ha interesado lo que está
allá afuera, absolutamente nada.
-¿Cómo podemos definir a Teresa Coraspe?
Soy irreverente, apasionada, masoquista, amante del amor, de los seres
humanos, de los amigos. Sí, a veces peleo y cuando tengo necesidad de decir
las cosas como son las digo con fuerza, con dureza y después me arrepiento
y soy capaz de pedir perdón y llorar hasta que algún poema me encuentra y
recupero mi aplomo, hasta que recupero ese sol desbordado en mi sangre...y
escribo...escribo y punto.