Desde la Universidad Central de Venezuela, se respira recuerdos imborrables, vivencias infinitas y la majestad histórica y cultural de nuestra primera casa de estudios, la “que vence las sombras” . Allí, entrevistamos al rector Antonio París, ex decano de la Facultad de Medicina, con quien abordamos muy diversos aspectos de la vida universitaria ucevista, nacional y mundial.
Tocamos materias como el polémico Decreto 3.444 que reformó el Reglamento del Ministerio de Educación Superior; la responsabilidad de docentes, alumnos, empleados y obreros universitarios; las relaciones con el gobierno, CNU y OPSU; y las proyecciones de los planes del equipo rectoral que encabeza.
Afable y dinámico, París nos recibió en su despacho, amplio y acogedor, vetusto, engalanado con la galería pictórica de ex rectores y la emblemática silla rectoral del doctor José María Vargas, primer rector de la UCV, creada según decreto (1827) del Libertador Simón Bolívar, que transformó, nacionalizó y democratizó lo que venía siendo, desde 1721, cuando fue creada por Cédula monárquica, la “Universidad Real y Pontificia de Caracas”.
Palabra de rector
París llega muy temprano a su despacho, “a las y seis y cuarto de la mañana”, todos los días. Retoma tareas pendientes y recibe cuentas de los integrantes de su equipo.
-Dicen que la universidad está callada. Yo no creo tanto, en eso. Aunque aparentemente, está callada, se siente una apatía, desde que comenzó nuestra gestión, la UCV sí se ha pronunciado sobre, por ejemplo, las máquinas de votación, el programa “Barrio Adentro”, pero no se nos consulta. Hemos hablado de la “Ley Resorte” (Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión); hemos tratado de no hacer una confrontación a la loca, en blanco y negro, no: vamos a una posición crítica, que pueda contribuir a mejorar lo que se está haciendo. No estamos tan callados, pero tampoco estamos tan combativos.
El 3.444
Relató el rector que fue él quien abrió el debate nacional sobre la reforma parcial del reglamento del ministerio de Educación Superior, más conocido como el “3.444” , a secas, o “Decreto 3.444” , según numeración asignada en el Consejo de Ministros y publicada en la Gaceta Oficial Nro. 5.758 Extraordinario, del jueves 27 de enero de 2005, el cual pasó por debajo de la mesa, mientras el sector universitario venezolano venía de estar pendiente de quién sería el sustituto del ministro Héctor Navarro, ucevista como su sucesor Samuel Moncada, su subalterno en la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), Luis Fuenmayor Toro, ex rector, y como nuestro interlocutor. Casi, como en casa; en familia, pues.
-¿Cuáles son las objeciones fundamentales al 3.444?
-Hay un primer decreto que no es el del 27 de enero de 2005. Es del 3 de abril de 2002. Si se iba a aprobar, debió ser consultado con las universidades, en el CNU. Pero, no, fue algo fortuito: Agustín Blanco Muñoz estaba revisando las gacetas y leyó el decreto. Pero el 3.444 tiene cosas buenas… hay tres o cuatro que sí van contra la autonomía o vulneran las atribuciones del Consejo Nacional de Universidades establecidas en la vigente Ley de Universidades. Nos referimos al artículo 15, que le atribuye funciones de planificar la educación superior al viceministerio, y eso vulnera la autonomía universitaria. Unas veces usan el término “educación superior”, y otras el de “universidades nacionales”. Otro de los artículos objetados, el 5, le otorga a los viceministros competencias para revalidas o equivalencias de estudios en países firmantes de convenios internacionales con Venezuela; esto es competencia de las universidades. Además, un viceministro no puede supervisar las actuaciones del Consejo Nacional de Universidades, presidido por el ministro de Educación Superior… Nos enteramos del 3.444, por lo que había escrito el profesor Agustín Blanco Muñoz. Ninguno de los rectores del país, conocíamos el 3.444. Y ahí, empezó. A estas alturas, cuando uno habla de ese decreto, voltea y no ve a nadie atrás…
-Se reafirma la tesis de la apatía…
-Exacto. Nosotros nos preguntamos qué pasa, porque más se están moviendo los estudiantes, más que los profesores, en la crítica a algunos, al-gu-nos, artículos del 3.444. Porque hay quienes se quieren mover en el extremo político, y nosotros pensamos que debe ser una discusión de política académica. Eso no puede ser… Yo me he reunido –confiesa- con el viceministro Andrés Eloy, y estamos de acuerdo en que hay unos tres o cuatro puntos que hay que revisar. Estamos haciendo foros en la universidad, pero creo que tenemos que motivar más.
-¿Cuánto pesa la apatía?
-Yo no sé, si todo esto viene de la apatía general que hay en el país, o de adentro de las universidades. No sé, si esa apatía que vive el país, se está manifestando también en la universidad venezolana.
-Ese es un problema político serio…
-Está el caso de las elecciones municipales: nadie, o pocos, quieren ir a votar. Que si hubo fraude o la integración del CNE (Consejo Nacional Electoral), está bien, hay críticas, pero vamos a votar, porque si yo no voto, no puedo después ir a reclamarle a alguien lo que está haciendo o dejando de hacer. Yo creo que hay reflejo de los que pasa en el país, dentro de la universidad, aunque se está despertando. Y yo quiero que despierte más.
-¿Por qué la universidad venezolana -no sólo la Central- no se percibe con un rol de avanzada y estimulante? Antes, los venezolanos teníamos a la universidad como referencia de los grandes debates de altura, no de la politiquería… ¿Eso lo han discutido ustedes a nivel del CNU, en la Asociación Venezolana de Rectores…?
-Recuerda, Manuel Isidro, que yo habré ido, si mucho a tres (reuniones del) CNU. Pero voy a hablar de la UCV, pues no quiero asumir la responsabilidad de otras universidades. Quiero que se acabe el enclaustramiento, entre cuatro paredes, que tenemos. En parte, la culpa es de nosotros, porque no decimos lo que estamos haciendo. Una de las críticas que nos hacen es que la UCV no tiene pertinencia social, pero cuando tú analizas lo que están haciendo nuestras once facultades, sus institutos, la cosa cambia, porque estamos en todo el país.
El rector París mencionó sólo algunos de los estudios y proyectos que desarrolla la UCV:
• Estamos buscando qué requiere el país. Tenemos escuelas con más de veinte años sin actualización de los pensa de estudio. ¿El profesional que estamos formando, está preparado, adecuado, a las necesidades del país? ¿Las carreras tienen que durar lo que actualmente duran? Eso lo estamos revisando con los consejos de facultades, profesores y estudiantes. Está comenzando la discusión.
• Las facultades tienen que profundizar el análisis sobre la pertinencia social de la universidad, sus escuelas e investigaciones.
• Proponemos, y va para la Asamblea Nacional un proyecto, que los estudiantes realicen pasantía comunitarias. Eso se impulsa desde el vicerrectorado académico.
• Vamos a rendir cuentas: se nos critica que somos un barril sin fondo. El vicerrectorado administrativo está estableciendo todo lo necesario para racionalizar gastos, establecer prioridades y presentar resultados, en qué se invirtió el dinero, cómo se gastó.
• Nos estamos moviendo en la parte de la infraestructura informática y la estructura tecnológica, para que, en seis meses, cualquier persona tenga acceso a los servicios e informaciones de nuestra universidad.
• El presidente Hugo Chávez dijo que el proyecto “Samuel Robinson” que llevamos en la UCV, no sirve para nada. Es un programa hacia el bachillerato, de orientación e interacción con alumnos y profesores, para que quienes superen nuestras prueban entren a la UCV. Uno de los últimos graduados, fue un físico, magna cum laude.
• Odontología es una carrera cara, muy cara, por todo lo que el alumno debe comprar. A través del Samuel Robinson, la facultad beca al estudiante por toda la carrera., y cuando termina regresa el instrumental para el aprendizaje de otro estudiante.
• Cinco facultades están trabajando conjuntamente en pre y postgrado: Humanidades y Educación, Ingeniería, Arquitectura, Ciencias Económicas y Sociales, y Ciencias. Queremos que las once facultades trabajen en conjunto en programas curriculares horizontales, para que los cursantes puedan validar y especializarse en la propia universidad, en vez de ir innecesariamente al exterior.
Antonio París refirió que en México, recientemente se reunieron los máximos representantes de quince universidades, entre ellas la Central de Venezuela y la Autónoma de México, y se acordó el intercambio de estudiantes, con diseños curriculares reconocidos, sin necesidad de hacer reválida.
Evaluación del plantel docente
En ese proceso que describe el rector de la UCV, entra la evaluación del personal docente. “Lo que estamos haciendo bien, sigue mejorando; lo que estamos haciendo regular, vamos pa’bien; y lo que estamos haciendo mal, lo eliminamos, cambiamos.”
-Si logramos la evaluación crítica de las universidades –afirmó-, llegamos al punto que uno quiere: hoy, un estudiante de medicina de la UDO (Universidad de Oriente) para continuar estudios en la UCV, tiene que hacer un año de reválida; y dentro de la misma UCV, uno de la escuela Razetti, no puede trasladarse a la Vargas, porque los pensa son distintos. Eso tiene que cambiar.
-¿Una nueva “renovación académica”, como la vivida y sufrida a finales de los años sesenta y comienzo de los setenta? Partieron (multiplicaron) los programas con la “semestralización”, pero casi todo continuó igual…
-Eso no sirvió pa’nada. Cuarenta años después, ¿de qué estamos hablando? Pero la revisión hay que hacerla, a juro!
-Pero, en un proceso abierto y masivo, ¿no se va a tomar en cuenta qué fue lo bueno y lo malo de “La Renovación”?
-Lo que tenemos que aprender es qué fue lo malo que se hizo. ¿Qué fue lo que se hizo? El programa anual lo picaste, lo picaste.
-Eso lo vivimos en periodismo, comunicación social…
-En Medicina fuimos a los semestres, y volvimos al régimen anual. Lo que falló, no lo podemos repetir, pero estamos relacionando a los estudiantes de los primeros años con lo social, “Barrio Adentro”, por ejemplo.
-¿Hay una concatenación con los planes del ministerio de Salud?
-La facultad de Medicina tiene tiempo diciéndole al ministerio, “vamos a trabajar, en conjunto”. En el año 2000, hubo la “Declaración de Mérida”, que firmó la ministra María Urbaneja, para el cambio curricular, pero no ha habido respuesta. Hablé con el ministro Armada (Salud) y le plantee una serie de asuntos, para que trabajemos en conjunto. La primera reunión fue positiva, y está pendiente una próxima reunión-desayuno con los decanos de ciencias de la salud. Nosotros no estamos en desacuerdo con la filosofía de “Barrio Adentro”, sino con la forma como ha sido implementado.
-Y existen otros problemas como el dengue y el resurgimiento de la malaria, que no son problemas del ministerio o de la universidad, nada más, sino de envergadura nacional…
-Cuando yo estudié medicina, en medicina tropical, en 1964, nos hablaban de los plasmodios más como algo de historia de la medicina en Venezuela, que como enseñanza de una patología. Ahorita, tenemos que enseñarle a los muchachos, el dengue, fiebre amarilla, tuberculosis, porque han repuntado en una forma bestial. Por ahí, han pasado ministro que no tienen ni la menor idea de lo que ha estado ocurriendo.
-¿Un problema de incompetencia?
-Búscate los registros sanitarios del país, verás el atraso que tenemos. Una cosa tan sencilla como el cáncer de cuello uterino, otro ejemplo: ¿qué hace falta? Una espátula y un citotecnólogo, pero es la primera causa de muerte en la mujer, por una razón sencilla, ¡no educamos! Y en la universidad, estamos dispuestos a trabajar en eso.
Sectarización
-¿No estamos hablando de un gravísimo problema de incomunicación?
-Yo diría, sectarización. A veces, hemos hablado con ministros y hemos tenido respuestas espectaculares, estamos trabajando en conjunto. Hay otros, que dicen sí, pero cuando vas atrabajar, más abajo, comienzan las trabas: “yo no voy a hacer eso”, dicen algunos subalternos.
Caracas… todo anda mal
-Recuerdo el aporte consistente y brillante de la UCV, en cuanto al desarrollo urbano de Caracas, a través de la OMPU (Oficina Metropolitana de Planeamiento Urbano) y la facultad de Arquitectura… pero el actual deterioro de nuestra capital no tiene precedentes.
-Nada, todo anda mal. Pero ya hicimos un convenio con la Alcaldía Mayor (encabezada por el ucevista Juan Barreto), y vamos a trabajar juntos: proyecto de rescate del boulevard de Sabana Grande; proyecto de selección y reciclaje de basura. También hablé con Bernal… Estamos trabajando sobre el plan alimentario de la Gran Caracas. Vamos a mejorar Caracas y a nuestra Ciudad Universitaria, en cuanto a pulcritud, aseo, seguridad.
-¿Esos enfoques no son un tanto micro…? ¿Desde cuándo no se construye un mercado en Caracas?
-Ahí, tienes los “mercales”, fue la respuesta de ellos.
-Se creía que los mercales eran una respuesta shock… ¿Cómo imaginarnos la Caracas del 2050?
-En cuanto a visión estratégica, en todo lo que es ambiente, ecología y tecnología, nosotros se lo vamos a dar a ellos, y espero que trabajemos juntos por el país, en común.
UCV y UNAM hacia Latinoamérica
“La UCV, en el año 2000, firmó un acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México, para proyectarnos hacia Latinoamérica, mediante una red universitaria.” En esto colabora Universia, un programa del Grupo Santander (Banco de Venezuela), que financia estudios de postgrado, por ejemplo, y cuando nuestros estudiantes y profesores van a otra universidad, vienen con sus estudios reconocidos, sin reválida.
(*): Manuel Isidro Molina es Licenciado en Comunicación Social / UCV
Especialista en Ciencia Política / USB. Foto: Edgardo “Yayo” Agüero.
Fuente: Summa. La revista universitaria de Venezuela. Nro. 1 – Caracas, República Bolivariana de Venezuela, mayo 2005. Contacto: summauniversitaria@yahoo.com . Distribución gratuita.