“Caracas Cenital” es más que 30 fotografías de la ciudad que estuvieron colgadas hasta la semana pasada en los espacios cálidos de la Galería de Arte Nacional. “Caracas Cenital” es una muestra global de la ciudad, una visión total presentada a través de una serie de imágenes, videos, conversatorios con urbanistas y escritores, un libro y próximamente un dvd con los nueve espacios recorridos.
El equipo de la Fundación para la Cultura Urbana, junto al fotógrafo de crónica urbana Nicola Rocco, sobrevoló 15 veces la ciudad entre 2003 y 2004, en horarios que iban antes de las 10:00 a.m. y después de las 3:00 p.m., con la intención de capturar el rostro más auténtico de la urbe vista desde arriba.
El arquitecto William Niño Araque, uno de los artífices de la muestra, cuenta que la hiper-realidad de los paisajes es el matiz con el que quisieron imprimir la exposición. “Lo que quiere decir que no buscamos una perspectiva especialmente romántica o de siniestro, tampoco matizada por lo político. Se trata de una visión verdadera, esa que ofrece Caracas sin los recursos de los atardeceres, sin una perspectiva subjetiva”, explicó. Una urbe que se desborda de los límites convencionales y se expande desde Guarenas-Guatire hasta los Altos Mirandinos y el Litoral Central. Una urbe a la que le falta mucho por crecer.
Después de hacer un recorrido en helicóptero, y de adentrarse en el mercado de Quinta Crespo, el escritor colombiano Mario Mendoza escribió un texto titulado “El pájaro y el roedor” en el que habla de dos Caracas: una vista desde el aire y otra desde las entrañas. ¿Por qué fotografiar Caracas desde arriba?
Son distintos acercamientos, esa es una visión a la que hay que sumarle otras. Ahora viene una desde la superficie, a pie. Preferimos comenzar con “Caracas Cenital” porque la ciudad es un universo en expansión, un magma volcánico, una energía. Hay que distanciarse en dimensión para comenzar a ver las fuerzas que se van expandiendo y dan forma a la urbe. Una cosa es ver toda la energía y luego ver cómo nos desenvolvemos en ella, que sería bajar la escala para observar las relaciones desde adentro. La ciudad no es la que creemos que se extiende desde Catia hasta Petare. La ciudad va desde Los Altos Mirandinos, Guarenas-Guatire, más allá de Caricuao- Macarao, y sigue por Carayaca, la Quebrada de Tacagua. El confín de la ciudad está en Los Caracas.
El público se sorprendió al ver la exposición en los espacios abiertos de la Galería de Arte Nacional y no en una sala. ¿Por qué este montaje?
La muestra está vista como una instalación museográfica, no como una exposición. La gente no le ha prestado atención a lo sustantivo de la muestra que son los videos y se dedica más a ver las fotografías. En cambio, el video sí tiene un recorrido histórico, que pretende dar un contenido de lectura continua. “Caracas Cenital” es una exposición para verla en monitores y el público sólo la ha querido ver en papel. También está el libro, los foros y un dvd, en el que estará más centrado el recorrido de los nueve paisajes que dan cuerpo a la ciudad en expansión.
¿Piensan llevar la muestra a otros espacios?
Ahora lo que queremos es llevar esta exposición liviana, frágil, fácil de montar, a todos los lugares donde se pueda mostrar el verdadero paisaje de Caracas. Este trabajo nos orienta a dar una estructura mental a la ciudad. Tenemos una estructura física personal, una columna de funcionamiento en la cual nos hacemos a partir de nuestra experiencia, pero no tenemos una visión total de la ciudad, una estructura real. Lo que quiere la exposición es tratar de ofrecer esa estructura real para equipararla con la individual. Cada quien tiene su propia historia de la ciudad y “Caracas Cenital” es como una historia total, una épica visual comparada con los pequeños cuentos que cada uno posee.
Con vientos de África
¿Qué cambios de atmósfera percibe en la ciudad según la hora?
La ciudad son cambios de todo tipo. Desde los vientos alisios, el despertar de las aves de distintas especies a las 4:27 a.m., el sonido paulatino de esas bandadas, el ruido de las gandolas, los transportes escolares, la gente, los niños, la maquinaria de funcionamiento diario, las ambulancias. La ciudad son medidas en transformación diaria que se van repitiendo en gestos que acompasan todo: la naturaleza, los vientos, los ríos, las muchedumbres.
Podría decirse que naturaleza y hombre van de la mano...
En Caracas es asombrosa la compaginación de lo salvaje y lo construido. Esta ciudad tiene una interrelación de naturaleza y arquitectura que no es violenta sino muy compenetrada. Construimos nuestro entorno a partir de lo selvático: los árboles se nos caen encima, las aves chocan contra las ventanas de nuestras casas, las lluvias torrenciales que se llevan lo construido.
¿Qué rasgos hacen de Caracas una ciudad caribeña?
Esta ciudad es un aro perimetral que envuelve en su interior el jardín más gigantesco del mundo: el Ávila. Tiene un frente marítimo que se extiende desde Catia La Mar hacia Naiquatá y llega hasta Los Caracas, un frente interior que va desde El Junquito, Catia, Petare, Guarenas-Guatire. Es el alma de un valle y un frente abierto al Caribe. La brisa es marítima y limpia el lugar todos los días con vientos desde Barlovento, que a su vez vienen de África y del Atlántico. Es toda una maquinaria de funcionamiento planetario que hemos olvidado.
¿Por qué razón los ciudadanos cambian de comportamiento de acuerdo al lado (este –oeste) en la que estén?
A la gente le gusta aplicar las normas porque son para ayudar a los más indefensos. La ruptura de los dos polos es un asunto político. En el Municipio Libertador no se quieren aplicar las normas, no hay procesos de aprendizaje ciudadano, pero eso vendrá porque se está generando una anarquía muy compleja. Creo que el mal comportamiento de una entidad está desmejorando sitios que son más ortodoxos en el comportamiento ciudadano.
Cuando William Bratton llegó a Caracas, traído por Alfredo Peña, dijo que esta ciudad no tenía arreglo porque los barrios populares estaban arriba y la gente con dinero abajo, lo cual los colocaba en posición de desventaja. ¿Comparte esa opinión?
No recuerdo el comentario pero me parece absurdo porque proviene de una ignorancia sobre la experiencia del ser caraqueño. Los barrios no son zonas salvajes que no se pueden incluir en la planificación, o representan una amenaza. Los barrios son donde habitan la gente más pobre que requiere servicios que deben abrirse. Asimismo, las zonas donde vive la gente rica también necesitan servicios y aperturas, porque son asediadas por la violencia y la inseguridad. De hecho hay estudios e investigaciones para abrir toda esa integración entre las zonas pobres y de mayores ingresos. Se trata de abrir la ciudad a redes peatonales, a servicios ecológicos, a itinerarios patrimoniales, a espacios públicos.
Ciudad de risa y llanto
¿Qué ama de la ciudad y cómo hace para conciliarse con lo caótico?
Caracas es una expresión del caos, que es energía. Amo de la ciudad su energía y en consecuencia su caos. Amo esa manera como sobre el recinto del valle reposa todas las contradicciones: pobreza, ejecuciones violentas, altas densidades, esplendor, clima, naturaleza, paisaje, ecología. Caracas es una ciudad con una personalidad dominante, fuerte y espléndida. Creo que es una ciudad extraordinaria porque tiene desafíos con resolución. Todos los problemas son difíciles, de largo alcance, pero tienen solución.
¿Un lugar para la celebración y otro para el recogimiento?
La celebración de la ciudad se da entre la plaza Caracas y la plaza O’ Leary. Todo el recinto urbano que conforman las Torres del Centro Simón Bolívar y los Bloques de El Silencio, es el corazón monumental de la ciudad. Por otro lado, para mí el recogimiento de la ciudad está en la ecología, en el Ávila, en el Jardín Botánico y en la subida de SabasNieves, que es como una calle entrañable de la ciudad.
(*): Entrevista publicada en la Edición 26 del Semanario CCS