Hijo de un matrimonio judío, los Czenstochouski Schechter, que pisó Venezuela en 1954, Ilan Chester
creció en dos universos paralelos, el de la alta cultura de un chico judío residenciado en San Bernadino y el del gentil venezolano que se aventuró a descubrir lo cotidiano junto a los “panas” del vecino barrio de Los Erasos. “Hubo conflicto entre el resguardo familiar y las escapadas mías. A mis padres no les gustaba porque les parecía inseguro , pero yo sentía una atracción natural por los barrios, inclusive por la quebrada, me gustaba el olor. Fue allí donde yo empecé a identificarme más con el país”.
Los Rítmicos; Los Trams; Way; Azucar, Cacao y Leche y Melao representan el laberinto musical que recorrió Ilan durante dos décadas para desembocar en su exitosa carrera como cantautor. Sus temas “Sólo faltas tú”, “Soledad”, “Cerro el Ávila”, “Eres una en un millón” y “Por alguien como tú”, entre otros, cautivaron a una masiva audiencia urbana, ansiosa de redescubrirse en la música del momento. En 1998 Ilan anunció su retiro al enfrentar problemas con ejecutivos de la industria discográfica y por motivos personales, “tenía que resolver un problema personal, que yo creía que con el retiro definitivo iba a suceder. No requirió un retiro definitivo, sino de tres años para acomodar ciertas cosas dentro de mí, problemas desde el punto de vista emocional y de personalidad, donde yo en definitiva quería hacer un borrón y cuenta nueva. A los tres años me di cuenta que estaba listo para volver otra vez, pero de otra manera. Es cierto que la vida comienza después de los 40, conmigo comenzó después de los 43”, explica.
Ilan transmite esa suerte de filosofía de la lejanía de la cual habla Vila-Mata . Su exitoso viaje al pasado, de donde extrajo la mejor música venezolana con su Cancionero del amor venezolano I y II, gira el timón hacia el mar caribe para entregar el Cancionero del amor puertorriqueño, con un repertorio “sensible y profundo”. Entre los autores visitados y recreados por Ilan tenemos a: Bobby Capó
, Rafael Hernández, Pedro Flores, Don Felo y Sylvia Rexach, entre otros. Ilan confiesa su pasión por la música barroca renacentista y la literatura védica “es la única que considero de valor intrínseco, profundo y a mi me gusta nadar en esos mares”.
Ilan, tú vives en Miami, ¿Cómo perciben a Venezuela desde esa geografía cultural tan peculiar?
Vivo entre Miami y Caracas. El temor que existe en el ambiente de Miami es que el país se vuelva comunista, más todavía cuando se ha llegado al punto en que se invita a los obreros a que asuman el liderazgo de las empresas. ¡Claro! los cubanos tienen una actitud un tanto paranoica con respecto a cualquier cosa que signifique repetir la historia que le ocurrió a ellos. Desde que apareció el nuevo régimen nos dicen “así fue como empezó, así fue como empezó”. Ahora, creo que hay que ver en realidad de que se trata, porque al parecer hay gente inteligente de lado y lado.
Un poco en la onda de que todo cambia y nunca nos miramos dos veces en el mismo río , ¿Podrías indicar qué conserva el Ilan de Cancionero del amor puertoriqueño del Ilan de Melao?
Se identifica perfectamente. La personalidad musical permanece en el tiempo, lo único que cambia es la forma, pero el fondo se percibe en la manera como canto, como manejo la música en sí. Cambia la forma, si tengo que cantar una tonada de Simón o una canción de Jaime Hernández, son temas diferentes en lugares geográficos distintos, pero hay una manera común de cantarla, de interpretar y eso mantiene la personalidad particular.
¿Qué experiencia te llevó al retiro-gira y por qué decidiste, casi inmediatamente, retornar?
El retiro fue honesto, no fue una patraña. Fue el deseo sincero de cambiar mi vida y planteármela de otra manera. Lo hice, pero a los tres años había resuelto lo que creía que haría en 20. Entonces se me ocurrió la idea, que ya se había planteado en 1985, de tomar las canciones de amor venezolanas, de los años 40 y 50 y tratar de ponerlas a mi manera. Se planteó hacerlo solamente a nivel privado, no tener imagen pública, pero en el momento en que un alto ejecutivo de discos escuchó el material dijo: “esto tiene que tenerlo todo venezolano en su casa, es demasiado bonito”. Le respondí “estoy retirado, no puedo insultar la inteligencia de la gente”, pero lo hicimos. Es que se ha inflado demasiado aquello, pareciera ser que me despedí 60 veces, fue una sola vez.
Tu apoyaste, con tu talento, la candidatura de Salas Römer , ¿volverías a protagonizar otra boda entre las artes y la política?
Si me es convincente sí, porque no hago nada que no sea por convicción.
Tomando las textos iniciales del Vedanta Sutra , Ahora es el momento para preguntar o para inquirir, ¿A Quién hay que interrogar?
No a quien, uno debe hacerse preguntas que por lo general la mayoría de la gente no se hace, hay muchos problemas por resolver: políticos, sociales, económicos, emocionales, pero el verdadero problema es el existencial. Tu caminas en un planeta que no sabes de dónde salió ni de dónde saliste tú, si resuelves eso es como regar la raíz del árbol y no las hojas. Si tomas en cuenta que cada parte de la planta es un aspecto de la vida, realmente todos los aspectos se nutren en la medida que la raíz es fuerte, la raíz soy yo y Dios.
Tú haces trabajo etnográfico al explorar, tantear y documentar la música venezolana. Has hecho música para niños (Ofrenda para un niño) y navideña (Corazón navideño) con Aquiles Báez, que ganó disco de platino. ¿Qué otro segmento de nuestra música sientes que peligra, que no es visible, que debería mostrarse?
A partir del retiro y regreso de un nuevo Ilan yo dejé descansar al cantautor. Entonces apareció el investigador, el que quiere conocer el trabajo ajeno. Yo no estaba interesado en trabajo ajeno, yo quería expresar todo lo que tenía por dentro, al parecer saqué muchas cosas, cientos de canciones. Una vez hecho eso se me ocurrió que había canciones de mi infancia y juventud que estaban dentro de mí, hay algunos temas que no están en los cancioneros, que todavía permanecen guardados. Pero básicamente es tratar de traer cosas hermosas desconocidas para esta generación. La idea comenzó con el Himno Nacional. Es curioso que yo recibí más centimetraje con la controversia del Himno que en toda mi carrera. Se creó un conflicto entre aquello que es marcial, que originalmente fue amoroso y que luego fue interpretado de manera amorosa . Es una canción de cuna que luego se volvió marcial. Cantar el Gloria al Bravo Pueblo con sentimiento maternal fue rechazado, ya que alguna gente lo quería varonil, paternal, machista, no lo querían amoroso, pero la gran mayoría si lo quiso. A partir de ahí me di cuenta que toda canción tiene una manera amorosa de presentarse si la intención original es amorosa.
Fuiste un icono para una porción importante de venezolanos de los setenta y ochenta, mientras que las nuevas generaciones te siguen y valoran como una referencia ineludible. ¿A quiénes le cantas ahora y qué quieres transmitir?
Yo hago con mi trabajo lo que creo debería hacer feliz a la gente. Yo puedo hacer feliz a determinado grupo de gente. Tengo que tener cierto sentido del desapego, para no correr el riesgo de padecer lo mismo de épocas pasadas, cuando necesitaba tener presencia extraordinaria en los medios para comunicarme. Me di cuenta que si se reduce la audiencia eso me da la alternativa de ser más selectivo y me gusta que cierta cantidad de personas quieran escuchar por donde estoy experimentando. Todos los discos que he editado desde que volví han sido los más vendidos del año, eso significa que si bien hay una nueva generación de artistas y la industria sigue cambiando, hay cierta cantidad y calidad de personas que está siguiendo mi carrera.
Puedes hablarnos de la experiencia con los cancioneros venezolanos
Lo del Cancionero Venezolano nos dio una idea que es más bien una aventura. La aventura de entrar en el corazón amoroso de los compositores de cada país. Si bien ya se han hecho discos, como el de Caetano Veloso
que contiene una canción por compositor, nosotros queremos entrarle al corazón amoroso de cada país y hacer una extracción, una suerte de resumen amoroso. Así, ahora presentamos el Cancionero de Amor Puertoriqueño, luego será el colombiano. Nosotros encontramos que en Venezuela hay por lo menos diez compositores que son extraordinariamente amorosos en su manera de componer, otros son nacionalistas, otros salsosos. Conocer canciones que nos lleven a los cuarenta, cincuenta, sesenta e incluso más adelante y hacer un compendio, buscar 50 canciones que se adapten al concepto. Cuidado y con el tiempo no podemos tener una colección que se llame el Cancionero del Amor Latinoamericano.
¿Cómo llegas al concepto del Cancionero de Amor Puertorriqueño y que expectativas tienes con este nuevo trabajo?
Cucco Peña , el arreglista del disco, dice que el puertoriqueño es muy llorón. Este disco es muy profundo en su esencia. Hay una canción, "Ausencia" (Ilan canta unas líneas de la canción) donde el compositor dice que la ausencia lo engañó, pero está cantado con tanto fervor y compuesto con tanto dolor que es inevitable que te ablande el corazón.
Es interesante como se hizo este disco. Cuando sacamos el disco Navideño nos hicimos la pregunta ¿Y que hacemos ahora? Nos planteamos la idea de pasar la frontera. Llamamos a Cucco Peña quien es uno de los grandes músicos de Puerto Rico, su papá, su abuelo, su hijo, son muchas generaciones de músicos en su familia. Le dijimos cual era la idea, nos trajimos los cancioneros de Venezuela y nos fuimos a Puerto Rico donde él organizó lo que ellos llaman una “Bohemia”. Pusieron vino y trajeron compositores, músicos, cantantes, productores. Cucco dijo: “Señores, Ilan quiere hacer un cancionero del amor puertoriqueño, ¿cuál creen ustedes que debería ser el repertorio?” Todos se sentaban al piano y cantaban, Mercy (la productora de Ilan) anotaba los nombres y autores de las canciones. Al final de la jornada teníamos 42 canciones. Hicimos una fotocopia que le dimos a los presentes, y por votación, de una a cinco estrellas, quedaron 21 y de esas escogimos 12.
Los cancioneros venezolanos partieron de un público que te conoce y respeta, pero esta incursión en la música puertorriqueña, ¿no implica una gran responsabilidad con ese país?
Yo creo que todo el que tenga un corazón que late, todo puertoriqueño que escuche este material tan sensible y profundo, independientemente de que seamos nosotros los involucrados, se identificará. La música es universal, si Nana Mooskouri puede cantar "Bésame Mucho" nosotros podemos cantar "Sorba el Griego".
Ilán ha viajado por géneros, épocas y posturas musicales. ¿Cuál es el viaje imposible de Ilan Chester? entendiendo el viaje imposible como “ese viaje que ya nunca haremos más. Ese viaje que habría podido hacernos descubrir nuevos paisajes y nuevos hombres, que habría podido abrirnos el espacio de nuevos encuentros” (Mark Augé )
No voy a tener el estatus de la familia Iglesias, si en algún momento tuve esa esperanza me doy cuenta que mi destino es otro (risas). He llegado a aceptarlo de manera feliz. Si tu analizas cuidadosamente la vida de los artistas, casi cada uno de ellos tiene una necesidad extraordinaria de sacar para afuera lo que les ha pasado en la infancia. Nunca pude olvidar cuando vino Pedro Vargas, yo era el pianista del Hotel Tamanaco, me metí en la cocina y vi en el Gran Salón a todo el público cantando “Con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero”, me dije: “¡Qué éxito tan grande!”. Luego vi al pianista, pues quedé sorprendido de la manera como tocaba piano y le pregunté: ¿tú compones? Y él me dijo: “No, yo no sufro mucho”. Es curioso como antes yo tenía la necesidad de tener éxito, motivado por razones superficiales. Luego me di cuenta que no valía la pena, que era mejor resolver el problema de fondo.
Ilan Digital
El website de Ilan, ilanchester.com, está activo desde 1999 y es presentado por él como su casa, a la cual te invita a conversar sobre sus inicios, filosofía y música. Sus visitantes, conformados en la mayoría por venezolanos que emigraron al exterior, “envían muchas palabras de agradecimiento por los cancioneros venezolanos, los cuales, al parecer, le afianzaron aún más su identidad. Es tanto lo negativo, la división que vive el país que cuando encuentras sosiego a través de música que te reafirma, sientes que eres parte de un lugar geográfico que vale la pena”, afirma el artista.
Su mala experiencia con la industria musical pirata, que exhibe y vende sus discos, “que yo compuse, arreglé e invertí miles de dólares en producirlos”, con total impunidad por las calles de Caracas, lo lleva a desconfiar del fenómeno mp3
, que plantea una nueva filosofía del consumo musical a la par que un agujero negro para el negocio tradicional. Ilan asevera: “tiene que respetarse el derecho de autor. En el mp3 la sirvenguenzura cobra más importancia que el derecho de autor. Hay que implementar nuevos mecanismos para que no exista piratería, que no haya manera de copiar un disco compacto”.