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Repertorio hispánico

El "blindaje" de Pinochet: el miedo, la fuerza y el chantaje
Carlos Iaquinandi Castro

 
Jueves, 28 de diciembre de 2000

No era necesario ser profeta, para predecir que el General Pinochet evitaría una vez más la convocatoria de la Justicia. Siempre parece quedar espacio para alguna inesperada pirueta jurídica, por más que esta vez, haya sido necesario que los magistrados de la Corte Suprema "borraran con el codo lo que escribieron con la mano", como muy gráficamente describió la abogada querellante Carmen Hertz.

Lo cierto es que por cuatro votos contra uno, la Corte modificó su criterio anterior, y ordenó que antes de ser interrogado por el Juez, el ex dictador sea sometido a un examen médico.

Con esta nueva decisión, el Juez Guzmán vio nuevamente frustrada su intención de cumplir con la indagatoria previa para poder disponer el procesamiento de Pinochet.

Esa indagatoria había sido precisamente exigida por la Corte, que no consideró válida la documentación que en su día envió a Londres el juez Guzmán, y que fue devuelta en blanco por el ex dictador.

Todo este embrollo jurídico, tiene como trasfondo la presencia inocultable de lo que muchos llaman "el ejército de Pinochet", dando a entender que esa fuerza militar está lejos de haber sido democratizada. Esa también sería la causa por la cual el Presidente Lagos tras afirmar que no consideraba procedente convocar al COSENA, Consejo de Seguridad Nacional, haya cambiado su posición.

Ahora parece dispuesto a convocar a los miembros de ese cuerpo, una herencia de la dictadura cuya evidente misión es ejercer control y presión sobre el poder civil. Tras las buenas palabras sobre la salud de la democracia chilena, aparecen una vez más, tercamente, las raíces autoritarias encarnadas por los mandos militares.

La impunidad sobre los crímenes cometidos por la dictadura chilena, está ligada a la suerte del anciano general. Ni siquiera el caso de la Caravana de la Muerte, con sus 56 asesinados y 19 desaparecidos parece ser suficiente para conseguir el procesamiento de Pinochet.

Y si la tenacidad del Juez Guzmán, de los familiares de las víctimas y de parte del pueblo chileno sigue adelante, los defensores de Pinochet utilizarán otros recursos. Uno de ellos puede ser la hospitalización del ex general en el Hospital Militar.

Este centro es el que la Corte de Apelaciones designó para que le sean practicados los exámenes médicos al ex dictador. Mucha imaginación habría que tener para suponer que en el hospital castrense pueda producirse un informe imparcial.

Lo cierto es que el blindaje de Pinochet no es el de la razón. Sigue siendo el del miedo, el de la fuerza, el del chantaje. Un disparejo combate ante el cual ningún demócrata pude permanecer neutral.

Artículo de la Agencia Púlsar para Venezuela Analítica

 

 

 
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