Críticas, sin alternativas Reinaldo Villegas Astudillo
Jueves, 5 de diciembre de 2002
En primer término, un saludo para los directivos de Venezuela Analitica.com por la amplitud que demuestran, a fin de que el órgano difusor posibilite debatir temas de interés para nuestra entorno continental. Lo anterior, para aludir a nuestro artículo Chile enfrenta la corrupción , el cual fue difundido hace un par de semanas atrás por este órgano interactivo venezolano, el cual recibió varias observaciones entre las que destacan las señaladas por Claudio S. Silva de Chile, en su escrito Déjense de justificar, difundido por Piensa Chile.com a quien debemos destacar, porque dio el nombre junto a la procedencia y no se escudó en el anonimato como otros, algunos de los cuales, se conservan “en el freezer de la nevera desde 1973”.
El señor Silva, de quien ignoramos su posición política, pero que por su discurso pareciera que perteneciera a los “ nuevos teóricos de escritorio” , es decir de aquéllos, cuyos antepasados conocimos hace más de 30 años atrás, en el interior de nuestro país y quienes siempre fueron criticones de oficio, de papel, de café y jamás dieron testimonio de su accionar, como lo establece el pensamiento cristiano que postulamos.
Cuando uno se identifica por su posición política, en el caso mío como DC y concertacionista vuelan las críticas de muchos que conservan un resentimiento por dentro desde hace muchos años. Le digo al señor Silva que me enorgullece mi filiación y por practicarla a cabalidad descendí a los infiernos de Pinochet, donde me encontré en los campos de detenidos y en las “carretas” con compatriotas que postularon posiciones que adversábamos, en tiempos republicanos, pero que por esa ramazón ideológica imperante en cada agrupación política, nos impedía ver un bosque pleno de ideas de parecida naturaleza; pero, de esa integración, descubrimos que propugnábamos proyectos muy similares, orientados a la lucha permanente por el otro, por el desposeído, por el abandonado y el marginado de la sociedad; en suma, por los pobres, estimado Claudio. Y ahí nos respetamos mutuamente y en el exilio nos dedicamos a combatir, tempranamente a la dictadura, con el apoyo pleno del pueblo venezolano, unidos primero en los Comités de Solidaridad y posteriormente en las organizaciones que sucedieron a aquéllos hasta arribar a los años 90. Al comienzo, la tarea fue dura, pero poco a poco, como seguramente ocurrió dentro y fuera de Chile, convencimos a nuestros camaradas y a los renuentes de la ex U. P., que éramos chilenos de un pensamiento no diametralmente contrapuesto, y que desde 1938 en conjunto, habíamos alcanzado por primera vez como grupos de extracción media y popular, la conducción del estado de Chile, después de más de cien años de gobiernos oligárquicos. Y de estos contactos preliminares, surgiría la Concertación una forma de conjunción de partidos políticos para gobernar Chile a partir de 1990. Tal salida del dictador con la cual, tal vez no estuvimos plenamente de acuerdo,. la respetamos, porque fue el sentir del pueblo de Chile y de sus dirigentes: primero con el plebiscito y luego con un periodo de transición, dejando “vivo y coleando” al victimario, aceptando sus imposiciones, especialmente en lo que respecta a la constitución impuesta dentro del régimen de facto en 1980 y por supuesto la presencia de un deshumanizado modelo económico neoliberal. En estos momentos, quizás lo más que lamentamos es que el periodo transicional se haya extendido en demasía y las fuerzas democráticas no hayan sido capaces de intentar promover una nueva carta magna para terminar de una vez con ese gran “amarre” que nos legó el dictador. Indudablemente, éste es un saldo nefasto de la salida que se logró de tan abyecta dictadura.
Quienes postulamos regímenes democráticos consideramos que éstos son perfectibles. La democracia tiene esa condición. Y si se aceptó el formato, expresión que utilizas, hay que seguir luchando por llevarlo hasta reemplazarlo por otro que nos represente cabalmente. Debemos bregar contra la corrupción, por ejemplo, que es un flagelo que se observa en todas las naciones del mundo. Y tú mismo lo indicas, visualizando tu espíritu anarquista: No encuentras nada bueno. Destacas, malintencionadamente, y asimismo con un enfoque simplista la decadencia de la DC en Italia, después de haber sido una gran organización, pero no reparas en los grandes avances sociales, políticos y de otra índole que se produjeron en Italia, a partir del término de la segunda guerra mundial, con esa coalición que se formó donde brilló inicialmente nuestro compañero de ideales, De Gásperi. Tampoco, puedes de un plumazo echar por la borda lo realizado por Felipe González., por unos cuantos corruptos que siempre están agazapados y abren en cuanto pueden sus garras para robar al erario público. Y aquí te aclaro otro concepto. Nosotros los DC nos sustentamos en la doctrina cristiana esencialmente y cuando tú hablas despectivamente de los conceptos de servir y ser servido, para nosotros eso tienen una gran profundidad: Un auténtico DC debe estar al servicio de los demás, especialmente de los que ya te indiqué: los pobres. Y por ningún motivo debemos aprovecharnos sobre todo de los bienes materiales proporcionados por el Estado. El pueblo de Chile por ese motivo e innúmeros más nos ha dado el respaldo desde hace muchos años, aunque tú nos tilde con el manido concepto de reformista, relevando lo que tú predicas, el cambio de estructuras. Por la violencia y el derramamiento de sangre, como ocurrió en varias naciones del mundo, que con posterioridad fracasaron estrepitosamente, ahí si que te digo, de plano, que no nos encontraremos nunca; pero, lo aceptamos a través de la profundización de la democracia, respetando siempre a la persona humana, concepto que también debes comprender más cabalmente para entendernos: Nosotros consideramos que la esencialidad del ser humano posee un carácter trascendente, proviene de Dios y por ese motivo debemos respetar a la persona humana, donde se encuentre. Tú, seguramente aludirás de inmediato los malos ejemplos, los cuales se cometen por la imperfección del ser humano y las distorsiones que pudieran darse en los DC, que no sean auténticos, porque tú bien lo sabes, en cualquiera organización política se infiltran individuos que sólo les interesa el botín o son tránsfugas, que acuden en oportunidades “cuando calienta el sol” y pretenden aprovecharse de las circunstancias.
Como un evangélico superficial, lanzas tus andanadas contra el Vaticano. Si ha habido problemas, en algunas ocasiones dentro de la historia de siglos es porque son seres humanos, imperfectos, pero fíjate el quehacer de la Iglesia Católica en general, ha ido en beneficio de las personas humanas. No te olvides de la gran injerencia que tuvo durante la dictadura de Pinochet. En tal ocasión, nos dimos cuenta que fue una verdadera “madre” de todos los chilenos perseguidos. Es indudable que los DC creemos en Dios, eso no significa que seamos todos católicos. Nos conocen como DC o socialcristianos en el mundo entero. Marxistas, no podríamos ser, porque para el auténtico seguidor del pensamiento de don Carlos, no existe el Dios espiritual. Creo que ahí está la diferencia verdadera. En lo demás, participamos de proyectos sociales, políticos, económicos (cooperativismo), culturales muy cercanos.
Para nosotros, este modelo de gobierno configurado por la Concertación es nuestra alternativa presente. Debemos confiar en la probidad de los integrantes, porque a quién vamos a acudir. Es nuestra gente. Los partidos deben formarlos y los gobiernos sancionarlos sin contemplación en el primer desliz que cometan. Toda autoridad venal debe ser denunciada, como ha estado ocurriendo en estas últimas semanas Cuál alternativa postulas tú, frente a una derecha ensoberbecida, demagógica y disfrazada hoy de un populismo exacerbado. Aunque se presenten con “caras de niño”, no hay que olvidarse que es el “lobo” vestido de “caperucita” y constituye el peligro inminente que tenemos para dentro de unos años más. Piensa solo en los novoa, los jarpa, los longueiras o el último almirante que naufragó, para obtener un cupo en el senado, algo que todavía no me explico. Y, lamentablemente, otras minorías permanecen estancadas, porque el pueblo así lo ha determinado Te reconozco que la Concertación tiene que mejorar. Por ejemplo, a mí no me agrada que se haya configurado una “élite” para gobernar. Por ahí, hay un ministro que ya lleva 12 años en diversas carteras, y ahora creo, que tiene ínfulas para ser candidato a la presidencia. No me agradan tampoco “los hijos de papá”. Chile tiene tantos jóvenes calificados, a los cuales hay que darles “tiraje”. Ha habido una despreocupación, por ejemplo, por los exonerados. Las pensiones son pírricas, comparadas con las de los almirantes y generales que siempre han triunfado en el país. Imagínate, esto de la corrupción, la de ahora y la de antes que tú señalas, indemnizaciones, correos, etc. Las cuestionamos y criticamos en su oportunidad y lamentamos que no se haya procedido con sanciones ejemplares, pero todavía es tiempo. Hay que reabrir esas investigaciones, a fin de que esos corruptos reciban un merecido castigo.
Las organizaciones participantes en la Concertación deben mirarse en Venezuela: Aquí, los partidos políticos tradicionales: socialdemócratas y socialcristianos que gobernaron por mucho tiempo, con aciertos y fracasos cayeron al final en la gerontocracia, en el elitismo y en una gran corrupción. Y el pueblo, desesperado, para bien o para mal, buscó la alternativa de Chávez,- que efectivamente terminó con una etapa política y dio inicio a otra, donde han surgido nuevas organizaciones, en las cuales aún se conservan individualidades de esos grandes partidos y la presencia de sectores, identificados con una derecha agazapada y una izquierda fragmentada.
Creo que es bueno el debate, Claudio. Perdona que te haya tuteado, pero durante tantos años de ausencia de mi patria original, la cual visito anualmente desde 1990, me acostumbré a los giros expresivos caribeños. Lo importante es que seamos consecuentes con nuestras doctrinas y pensamientos, porque así nos respetaremos más y no nos convertiremos en tránsfugas y vendedores de nuestras dignidades, como lo he comprobado con algunos camaradas y compañeros en mi ya dilatada ruta existencial. Fraternalmente: Reinaldo,