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Repertorio hispánico “Dame el control sobre la moneda de un país, Menem, Cavallo, De la Rúa: los padres del modelo antinacionalEl 30 de noviembre, un “viernes negro”, fuimos testigos de la etapa final de la aniquilación del Peso Argentino. Este proceso lo inició el gobierno de la Unión Cívica Radical de Raúl Alfonsín que desembocó en el abismo de la hiperinflación de 1989/90; continuó con la implantación del “modelo Menem-Cavallo” a partir del plan de convertibilidad monetaria y desregulación económica inaugurado en 1991, que se enmarco dentro de una voluntad de enajenación general e irrestricta de los bienes públicos y las riquezas argentinas a favor de los intereses del nuevo orden mundial globalizador; y hoy concluye con esta etapa del “modelo Cavallo-de la Rua” que implica la virtual dolarización de la economía.Argentina acaba de ser puesta pública y oficialmente de rodillas - ¡¡si no acostada!! – por este modelo antinacional, antipopular y antiargentino que llamamos el “Modelo Menem-Cavallo-De la Rúa”. Estas tres personas, que han ocupado los cargos de mayor poder en el Estado Nacional a lo largo de más de una década, son emblemáticas en su función de agentes de potencias enemigas (esas potencias hoy ya no son otros Estados, sino una vasta estructura de poder real privado y supranacional que hemos descrito en mayor detalle en otra parte[1] ) Hoy ha llegado la hora de decirle ¡Basta! a esta dirigencia traidora compuesta (o descompuesta) por la cúpulas de la UCR (Unión Cívica Radical), el PJ (Partido Justicialista), el Frepaso (¿?), las “consultoras internacionales”, los “expertos y analistas” del Sistema, y los multimedios extranjerizados que actúan como voceros de la corporación de los políticos. Ha llegado la hora de volver a incorporar el concepto de la Alta Traición al léxico político argentino. Ha llegado la hora de llamar a las cosas por su nombre. Porque nos han golpeado fuerte y nos han herido feo. La Argentina sangra por todos los costados; esta Argentina agonizante se muere... ¿Para qué queremos una moneda nacional?En cualquier país digno, serio y con vocación de futuro, la moneda soberana debe estar al servicio del la Comunidad, como instrumento para promover el Bien Común. Para ello, ha de cumplir con cuatro funciones fundamentales e indelegables:
De esta manera, el sábado, 1ero de Diciembre, los agentes externos Domingo Cavallo y Fernando de la Rúa han, efectivamente, dolarizado la economía; han terminado de matar al Peso Argentino. El agente externo Carlos Menem estará, seguramente, muy contento, pues hoy estamos dolarizados[2], ¿Habrá sido esta una de las causas de la libertad de Menem hace pocos días - para permitirle celebrar y promover este magno acontecimiento? La Argentina ha devenido en una colonia. Una colonia ocupada por los agentes externos del nuevo orden mundial imperial que hoy han postrado a la Nación utilizando una amplia gama de mecanismos que incluye la guerra psicológica, la destrucción de las fuerzas armadas, de la educación y de la salud y – por sobre todo – la imposición de una deuda externa generada ilegítimamente por sucesivos gobiernos militares, radicales y justicialistas. Hoy la deuda externa cumple la misma función de dominio sobre la Argentina que antaño cumplieran las fuerzas foráneas de ocupación militar en la era del colonialismo. Esa deuda externa es la principal hipótesis de conflicto de nuestro país. Actualmente, su negociación, renegociación, blindaje, megacanje y recontramegacanje han quedado en manos del agente externo Cavallo (miembro de la Americas Society de David Rockefeller, miembro de la Trilateral Commission de Rockefeller, miembro del Group of Thirty, íntimo de David Mulford del banco Credit Suisse First Boston), del agente externo Daniel Marx (socio directo de Nicholas Brady, ex-secretario del tesoro estadounidense y artífice del perverso “Plan Brady” que permitió atomizar y anonimizar la deuda externa mayormente ilegítima generada entre 1976 y 1983), y del agente externo Fernando de La Rúa (miembro fundador del CARI - Consejo Argentino de Relaciones Internacionales, junto a su canciller, el agente externo Adalberto Rodríguez Giavarini y el agente mediático Mariano Grondona, socio de Martínez de Hoz por vía filial), entre muchas, muchas otras personalidades “argentinas”[3]. Los Agentes del Nuevo Orden Mundial en la ArgentinaNo se es argentino meramente porque se porte un DNI o un pasaporte que tengan la leyenda “Republica Argentina”. Se es argentino por el amor hacia el país y su pueblo, por la vocación de servicio y trabajo en beneficio de ambos, y por la Voluntad que se pone en la defensa del Bien Común e Interés Nacional de la gran Nación Argentina. Ya vamos comprendiendo que una persona puede ser formal y legalmente un “ciudadano argentino”, acceder a los máximos puestos de gobierno y ser, sin embargo, un Traidor y un mal parido (con el perdón de las señoras progenitoras de estos agentes corruptos y perversos). Identifiquemos y señalemos con el índice a todos los que – con mentiras, argucias, coerción, mala fe, y perversión – hoy se desempeñan eficaz y eficientemente como agentes del nuevo orden mundial dentro del país, y cuyo objetivo implícito y explícito consiste en destruir el Estado-Nación soberano argentino. Volvamos a colocar el concepto de Alta Traición en el léxico político argentino. Estos señores y señoras tienen nombre y apellido. Nos hablan todos los días por la televisión, la radio y aparecen en los grandes diarios. Son ministros, presidentes, secretarios, intendentes, operadores, senadores, diputados, formadores de opinión, “empresarios”, y expertos”. Son apenas una minoría de mucho menos del 1% de la población que nos han tomado al 99% restante como rehenes y prisioneros de sus cobardías, intereses espurios y falta de amor por la Argentina y su Pueblo. Son los responsables de la agonía y muerte de millones de argentinos: niños hambrientos, jubilados sin protección, hombres sin trabajo, mujeres sin cuidado, enfermos sin cura, jóvenes sin futuro; de todo un pueblo sin destino. Nosotros, los argentinos de veras - el 99% de la Nación - debemos luchar para sacarnos estas sanguijuelas parasitarias de encima. Debemos comprender que hoy se libra una verdadera guerra contra la Argentina. Una guerra total cuyo principal instrumento es aquella “madre de todas las guerras” que es la guerra psicológica. Se libra contra todos nosotros desde adentro y desde afuera; desde entes multilaterales como el FMI y desde el gobierno nacional; desde los círculos financieros internacionales y desde los programas de televisión, radio y las columnas periodísticas de los grandes “formadores de opinión” con sus expertos que nos dicen qué es posible y qué no lo es, todo según sus intereses egoístas si no malévolos. El país al servicio de la Economía VirtualHay dos economías que hoy libran una guerra sin cuartel a nivel planetario: la Economía Real del trabajo, la producción, los bienes; y la Voluntad, creatividad, fuerzas y necesidades reales y concretas de los Pueblos, por un lado, y la Economía Virtual del dinero bancario, los bonos de deuda, la bolsa, la usura, la especulación, y el parasitismo financiero, por el otro. Hoy, a nivel mundial, la economía virtual es diez veces mayor a que la economía real; es la “burbuja financiera” que se viene gerenciando desde el Banco de la Reserva Federal estadounidense, el FMI, y otras entidades operativas financieras mundiales. Por eso, los centros de planeamiento estratégico del nuevo orden mundial como el poderoso Council on Foreign Relations, la Trilateral Commission y otro s “bancos de cerebros” que operan en una nutrida red de poder planetario, hoy hablan del “colapso controlado del sistema financiero internacional”, hasta reemplazarlo por una “nueva arquitectura financiera mundial”. Ayer, el agente Cavallo y el agente De la Rúa le han entregado todo el poder financiero en el país a la estructura bancaria. En una visión anunciadora de futuros apocalípsis, a partir de hoy los argentinos “no podremos ni comprar ni vender” si no llevamos la “marca” de la tarjeta de débito o de crédito o chequera u otros mecanismos del gran Leviatán de la economía virtual. Las gigantescas utilidades que genera el negocio del dinero bancario es, precisamente, la razón por la que los bancos mantienen y ejercen fuerte poder e influencia sobre el Estado. El objetivo del sistema bancario consiste en asegurar que el Estado limite al máximo la monetización de la economía en consonancia con su función social generadora de crédito, para poder entonces suplir esa astringencia monetaria artificialmente generada desde el Estado con el “crédito” de dinero bancario. Hoy Cavallo nos entrega a todos los argentinos atados de pies y manos al sistema bancario. La Segunda República ArgentinaArgentina es hoy una colonia. Si aceptamos este destino como una fatalidad, entonces nuestro futuro será muy negro; solo podremos pretender un No-Destino colectivo, propio de esclavos según la usanza moderna: esclavos de una superestructura virtual económica, financiera y política - ¡esclavos de las computadoras y de la pantalla del televisor, si se quiere!Juan Domingo Perón, el mayor estadista argentino del siglo XX, dijo alguna vez que “los pueblos no sucumben por débiles sino por viles”; hoy la vasta mayoría de los argentinos estaremos confundidos, atontados y débiles, pero no somos viles. Por eso, despertemos a la realidad: con esta Argentina Colonia forjada por Menem-Cavallo-De la Rúa, no resolveremos nada. Absolutamente nada. Esta es la Argentina de la bandera blanca de la rendición y si usted está entre los que bajan los brazos, se arrodillan y quiere rendirse, entonces no siga leyendo estas palabras: vaya corriendo mañana al banco a llorar su miseria. Si no, prepárese para la Guerra. La gran asignatura pendiente de la Nación Argentina es la de recuperar el Poder que hemos perdido sobre nuestro Destino; debemos volver a tomar las riendas de nuestro Estado para que cumpla su función indelegable de ser el instrumento para promover el Bien Común de nuestro pueblo por encima de los intereses del nuevo orden mundial con su poder del dinero. Ese dinero ha reclutado y comprado a agentes inteligentes y alineados (por la Trilateral, CARI, mafias), bien capacitados (por Harvard, Chicago) y efectivos (para sus intereses) como Menem, Cavallo, de la Rua y los demás apellidos archi-conocidos de la corporación de los políticos, “analistas” y “formadores de opinión”. Estamos ante el ser o no ser de la Nación. Debemos promover lo legítimo para los intereses del Pueblo Argentino por encima de todo otro concepto. Si no, nos morimos. ¿Qué implica fundar la Segunda República Argentina? Podemos resumirlo en tres ejes fundamentales y concretos:
Estos tres objetivos hemos de conquistarlos y lograrlos en ese orden: recuperar el Estado Nacional soberano implica que la voluntad mayoritaria del Pueblo debe echar a la corporación de los políticos de los lugares que ha usurpado legal más no legítimamente. Debe juzgarlos por sus delitos de destrucción de la Nación Argentina. Debemos reimponer el concepto de la Alta Traición. De esta manera, recuperaremos ante nosotros mismos como pueblo y ante todos los pueblos del mundo, el Poder Real que da el saber que somos un Pueblo Digno que solo se arrodilla ante el Todopoderoso; que somos un Pueblo que se pone de pie y que se sacude a los parásitos de encima. Recuperar la moneda soberana implica volver a tener una moneda que cumpla con las cuatro funciones arriba mencionadas. Verán entonces cuán fácil resulta poner a la economía nacional, a producir, a los argentinos a trabajar y a todo el país en marcha. Claro, les estaremos rompiendo el negocio a los circuitos bancarios locales e internacionales; les estaremos estropeando el negocio a las multinacionales que compraron riquezas argentinas por chauchas y palitos y hoy nos cobran dos, tres y cuatro veces las tarifas que cobran en otros países; le habremos roto la espina dorsal a la usura y a la especulación que hoy carcomen y matan a nuestras empresas, destruyen activos de la familia argentina y pauperizar a todo un pueblo. Seguramente, tendremos que neutralizar, encarcelar – o aún peor si seguimos el ejemplo de Estados Unidos – a los que atentan contra los intereses del Pueblo. ¡Que así sea! De esta forma, y cuando seamos un pueblo conciente y alerta, puesto a trabajar y demostrándose a sí mismo y al mundo entero que tenemos garra y hacemos honor a la máxima sanmartiniana de que los argentinos no somos empanadas que se comen con solo abrir la boca, entonces ahí sí podremos empezar a renegociar la deuda externa en forma inteligente, flexible y con mano firme, sabiendo que la razón está de nuestro lado. Todo esto solo podrá hacerlo un gobierno soberano que cuente con el sustento real y efectivo de millones de argentinos y la admiración de millones y millones de los pueblos hermanos de la región y del mundo. Tarea enorme, difícil, arriesgada y compleja; sí. Pero tarea necesaria. Porque estamos en guerra y hoy cada uno de nosotros debe decidir si su bandera es la Azul y Blanca de una Argentina soberana, o el trapo blanco de la rendición, la capitulación y la cobardía [5]. Cirugía MayorLlegó la hora de combatir a los agentes de los intereses externos que hoy nos postran. Llegó el momento de destruir el “Cavallo de Troya” que los agentes Menem y De la Rúa han permitido que desarticule y descomponga a la Nación. Debemos volver a ser concientes de que la Alta Traición existe y que la tenemos delante de nuestras propias narices, día a día en el rostro y las acciones de presidentes, ex-presidentes, ministros, secretarios, subsecretarios, diputados, senadores, gobernadores, jueces e intendentes. Sigamos el ejemplo de las grandes naciones del mundo: Francia, Alemania, Italia, Estados Unidos, Inglaterra. Ahora mismo, en Estados Unidos, a los traidores o a los que atentan contra el interés común se les puede aplicar hasta la pena máxima. ¿Habrá llegado el momento de hacer lo mismo con los agentes de la Gran Traición que hoy se han enquistado en el poder en la Argentina? Si la Voluntad Mayoritaria del Pueblo Argentino así lo decide; si fundamos la Segunda República Argentina, pues entonces ¡¡qué así sea!! Nada hay más poderoso que una idea cuyo tiempo ha llegado, decía Víctor Hugo. Hoy para nosotros ha llegado el momento de fundar la Segunda Republica Argentina; de volver a repartir las cartas; de terminar con los parches, arreglos chabacanos, recauchutajes y medidas tibias y a medias, que han hundido al país. Hoy llegó el momento de las Grandes Decisiones y esas grandes decisiones solo tiene derecho de tomarlas el Pueblo Argentino. Aquél gran radical, Hipólito Irigoyen, ya había intuido claramente la acción encubierta, insidiosa y corrosiva de los Menem, Cavallo y de la Rua de su época cuando en 1930 dijo aquello de que no eran tanto de temer los de afuera que nos quieren comprar como los de adentro que nos quieren vender. Hoy este diagnostico tiene más vigencia que nunca. Nos han venido quitando todo: el bienestar, la salud, la educación, la protección a los jubilados, la seguridad en las calles, la comida de muchos niños, nuestros valores tradicionales, la ética publica, la capacidad de defensa ante amenazas externas, la cultura, las riquezas del Estado..... Hoy nos robaron la moneda. Mañana nos van a quitar extensiones territoriales; provincias enteras. ¿Hasta cuando seguiremos siendo pasivos? Que cada uno de nosotros sea un Combatiente por la Segunda República Argentina y proclame:
Un gran español que nos visitó hace ya muchos años sintetizó magníficamente nuestra principal falencia cuando nos gritó “¡Argentinos: a las cosas!”. Despertemos de una buena vez. Asumamos nuestro Destino. Somos llamados a ser Faro Luminoso en un mundo en Tinieblas. Notas
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