Con el lema "Por la vida y dignidad para los pueblos indígenas, y para los colombianos también", los pueblos y comunidades agrupados en la Organización Nacional Indígena de Colombia, ONIC, en las Autoridades Indígenas de Colombia,
AICO, en la Organización de los Pueblos de la Amazonia, OPIAC, y aquellos que no están asociados todavía, tendrán su Congreso Nacional en el Resguardo Indígena de Cota, Cundinamarca, entre el 25 y el 30 de noviembre.
Los organizadores del evento están convencidos que lo que está en juego en Colombia, para los pueblos indígenas y para todos los colombianos, es la sobrevivencia como pueblos y como Nación. "O cambiamos este país, o desaparecemos".
Por tal motivo este Congreso es visto como un espacio en el cual los indígenas aportarán desde su vivencia, su cosmovisión y su sabiduría, al encuentro de la paz y el desarrollo de este país sudamericano.
La ONIC parte de la afirmación de que los poderosos jamás harán un nuevo país, ni harán la paz, ni la justicia, ni un pacto de paz con la naturaleza. Asimismo, afirman que cualquier gobierno que venga de los partidos tradicionales y de los empresarios, avanzará la aplicación de toda la receta del capital financiero
transnacional, la imposición de los compromisos con el Fondo Monetario Internacional y la explotación primaria de recursos naturales.
Para los indígenas colombianos, el neoliberalismo tiene un nuevo y más doloroso
rostro: el Plan Colombia. A él se suma el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas que exige la expropiación de los territorios indígenas. Los dos aspectos transforman al país en un enorme teatro de operaciones militares.
El Congreso de los Pueblos Indígenas de Colombia resume decenas de actividades realizadas desde hace más de un año. La meta es clara: construir una alternativa de país en comunión con los negros y campesinos, con los obreros y trabajadoras, con la gente que quiere justicia, dignidad, paz y trabajo.
El problema de la guerra, que tanto afecta a los indígenas, es un tope que frena ese cambio que todos requieren y desean. Los indígenas se reconocen como Pueblos en Resistencia, por lo mismo, la idea es encontrar un camino para la solución negociada al conflicto entre todos los sectores sociales de Colombia. Para ello se propone a este Congreso la creación de una Comisión Nacional de Paz de los Pueblos
Indígenas.
La defensa de la vida de las comunidades y pueblos indígenas pasa necesariamente por un nuevo ordenamiento territorial que tenga en su espíritu la defensa de las autonomías territoriales y la preservación de la soberanía ante las agresiones del capital financiero, los megaproyectos y la guerra.
Estos son los ejes de reflexión de este Congreso. Se trata de que el movimiento indígena cumpla un nuevo papel, que asuma una responsabilidad más grande. Significa superar el papel de víctimas que a veces obliga a adoptar la guerra, y pasar a dirigir el país. Como lo ha determinado el Congreso del Consejo Regional Indígena de Cauca, CRIC, dejar de ser los invitados de piedra de los partidos tradicionales y ubicarse claramente del lado de las propuestas alternativas, en torno a la construcción de un Estado multiétnico y de una sociedad multicultural.
Al congreso han sido invitados organizaciones campesinas y sindicales, intelectuales, representantes indígenas, autoridades, senadores, diputados, concejales, funcionarios públicos y delegados de organizaciones populares, así como delegados indígenas de otros países.
"Nosotros sabemos que si no hay paz para todos los colombianos, no habrá paz para nosotros. Y también que si no hay paz para los pueblos indígenas, no habrá paz para nadie".