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Respuesta de los demócratas al mensaje del presidente de EEUU sobre el Estado de la Unión
Demócratas desean "seguridad verdadera"
Richard A. Gephardt

 
Lunes, 4 de febrero de 2002

Richard Gephardt, jefe de la minoría demócrata en EEUU
Demócratas desean "seguridad verdadera", justicia en el exterior y trabajo en el país.

Buenas noches.

Deseo elogiar al presidente por su mensaje firme y patriótico de hoy, y puedo asegurarles esto: Esta noche había dos partidos en la Cámara de Representantes, pero una sola resolución. Al igual que las generaciones que nos precedieron, pagaremos cualquier precio y soportaremos cualquier carga para asegurar que esta nación honorable gane la primera guerra del siglo XXI.

Esta noche les decimos a nuestros hombres y mujeres en uniforme: gracias por vuestro valor, vuestra pericia y vuestro sacrificio. Cuando se escriba la historia de esta época, vuestra valentía figurará en sus páginas más orgullosas.

A nuestros amigos en todo el mundo les decimos: gracias por vuestra ayuda y sostén. La verdadera amistad se prueba no sólo en los tratados y en el comercio, sino en tiempos de dificultades.

A nuestros enemigos les decimos con una sola voz: ningún acto de violencia, ninguna amenaza nos separará ni nos desviará de nuestro curso: proteger a Estados Unidos y preservar nuestra democracia. Y no les quepa la menor duda: los perseguiremos y les haremos pagar.

Este no es el momento de lanzar acusaciones o de obrar como de costumbre. Los hombres y mujeres que defienden nuestra libertad no luchan en pro del Partido Demócrata o del Partido Republicano. Luchan en pro del país más grande que haya existido en la tierra: los Estados Unidos de América.

Como norteamericanos, debemos poner el partidismo a un lado y trabajar juntos para resolver los problemas que nos enfrentan. El día después de los ataques, fui al despacho presidencial para una reunión con el presidente. Le dije, "señor presidente, debemos encontrar la manera de trabajar juntos". Le dije, "nosotros debemos confiar en usted y usted debe confiar en nosotros".

Desde ese día, no ha habido diferencias entre nosotros en esta guerra contra el terrorismo. Nos hemos reunido casi cada semana y hemos creado un consenso bipartidista que ayuda a que Estados Unidos gane esta guerra.

Sabemos también que para derrotar al terrorismo debemos tener una economía fuerte. A pesar de todas las cosas que han cambiado en nuestro mundo durante los cuatro últimos meses, las necesidades de nuestras familias no han cambiado. Si bien nuestra atención ha cambiado, nuestros valores no lo han hecho.

Sabemos que la verdadera seguridad no depende solamente de la justicia en el exterior, sino de la creación de empleos en nuestro país; no depende solamente de la seguridad de nuestras fronteras, sino de fortalecer el Seguro Social y el programa Medicare de seguro médico en nuestro país; no depende solamente de unir a los gobiernos, sino de crear un gobierno aquí en nuestro país que viva dentro de sus medios, que recorte los gastos excesivos y que invierta en el futuro. La verdadera seguridad no depende solamente de enfrentar las amenazas en el mundo, sino de vivir aquí, en nuestro país, de acuerdo con nuestros valores más altos.

Nuestros valores exigen recortes impositivos que fomenten el crecimiento y la prosperidad de todos los norteamericanos. Nuestros valores exigen que protejamos el Seguro Social, y no que nos lo juguemos en la bolsa de valores. Nuestros valores exigen que ayudemos a los pacientes y a los norteamericanos entrados en años - no solamente a las grandes compañías de seguros médicos y firmas farmacéuticas - que nos aseguremos de que las personas de edad no tengan que elegir entre alimentos y medicinas. Nuestros valores exigen que ayudemos a los trabajadores que han perdido sus planes de retiro y que protejamos las pensiones de la mala administración y los abusos de las compañías. Nuestros valores exigen que ayudemos a los desempleados - no solamente a las grandes compañías y a los más afortunados.

Estos mismos valores nos guían mientras nos esforzamos en realizar un plan a largo plazo para nuestro país. Deseamos arremangarnos y trabajar con nuestro presidente para terminar con la dependencia de Estados Unidos del petróleo extranjero, al mismo tiempo que preservamos nuestro medio ambiente - para que no veamos subir los precios de la gasolina cada año.

Deseamos trabajar juntos para contratar maestros altamente calificados y para invertir más dinero en nuestras escuelas al mismo tiempo que exigimos más ellas. Deseamos decirle a cada estudiante que desea entrar en la universidad y a cada trabajador que desea aumentar sus destrezas: los primeros 10.000 dólares de su educación deberían estar exentos de impuestos. Deseamos trabajar juntos para aumentar el salario mínimo - porque ninguna persona que trabaja arduamente y cumple con las reglas debería tener que vivir en la pobreza. Deseamos trabajar juntos para crear un sistema universal de pensiones que vaya con el trabajador desde un empleo a otro, durante toda su vida, y que proteja a los empleados contra el próximo Enron.

Deseamos trabajar juntos para crear nuestra nueva economía, crear empleos invirtiendo en la tecnología, de modo que Estados Unidos pueda seguir liderando el mundo en lo que respecta a crecimiento y oportunidades. Deseamos trabajar juntos para aumentar la seguridad de nuestro territorio y proteger nuestras fronteras, para mantener afuera a aquellos que desean perjudicarnos - pero también para celebrar la diversidad de nuestro país y dar la bienvenida a aquellos inmigrantes que trabajan arduamente y pagan impuestos y mantienen fuerte a nuestro país. Deseamos trabajar juntos - como lo hemos hecho durante la década pasada - para continuar con la creación de la fuerza militar mejor entrenada y pertrechada en la faz del planeta.

Me niego a aceptar que mientras estamos hombro a hombro en lo que se refiere a la guerra, estemos divididos en cuanto a la economía. Debemos encontrar la manera de respetarnos y de confiar los unos en los otros y de trabajar juntos para resolver los retos a largo plazo que enfrenta Estados Unidos. Yo estoy preparado a arremangarme y empezar a trabajar. Esta es una de las razones por las que he propuesto que el mes próximo un grupo de los líderes de ambos partidos se reúna en la Casa Blanca para una conferencia cumbre económica, con el propósito de ver cómo podremos ayudar a las empresas a crear empleos, reducir el déficit, simplicar el código impositivo y hacer crecer nuestra economía.

Para alcanzar estos objetivos, necesitamos un sistema político que sea digno de los habitantes de este país. Dentro de algunas semanas, la Cámara de Representantes volverá a considerar la reforma del sistema de financiamiento de las campañas políticas. Si la bancarrota más grande del país junto con un claro ejemplo de influencia política pagada no es un caso mayor para la reforma, yo no sé qué es. Las fuerzas que se oponen a esto son poderosas. Por lo tanto, si nunca han llamado o escrito a sus congresistas, éste es el momento de hacerlo. Confío en que el presidente nos apoye para limpiar el sistema político y sacar el dinero de la política.

Nuestro país ha pasado por muchas cosas durante los últimos cuatro meses. Si fuera posible sugerir que existe un resquicio de esperanza en esta nube oscura que ha descendido sobre nuestro país, lo sería el renovado sentido de comunidad que estamos viendo en todo el país. Cuanto más podamos transformar este renovado sentido de resolución en un nuevo llamado a prestar servicio - alentar a que más norteamericanos, jóvenes y de edad, participen, se unan a Americorps, los cuerpos de paz, las fuerzas militares u otras actividades - tanto más haremos para que nuestro país sea un modelo de todas las cosas buenas por las que los terroristas nos odian: la esperanza, las oportunidades y la libertad.

Me di cuenta de cómo los norteamericanos ya están respondiendo a ese llamado cuando hablé con un amigo, que es jefe de un sindicato postal.

Hablé con él poco después de enterarnos de la amenaza del ántrax, y le pregunté cómo estaba.

"Mal", me dijo. "Hemos perdido dos trabajadores y algunos están enfermos". "Fui a Nueva Jersey, donde ocurrieron algunos de los problemas más graves. Por causa del ántrax, todos los empleados trabajaban en una tienda de campaña, expuestos al frío, clasificando el correo manualmente". Mi amigo dijo que "pensé que me abrumarían con quejas, pero cuando les invité a que me hicieran preguntas, un hombre se paró y dijo, `He sido empleado de correo durante treinta años. Estamos aquí y nos quedaremos aquí. Y aunque tengamos que estar afuera durante todo el invierno, nos quedaremos aquí. El correo va a salir. Los terroristas no ganarán'".

Como dijo un norteamericano, los terroristas que nos atacaron quisieron darnos una lección. Quisieron que nosotros los conociéramos. Pero estos ataques indicaron claramente que ellos no nos conocen. Ellos no saben lo que haremos para defender la libertad, y no saben lo que han empezado. Pero están empezando a descubrirlo.

Al mirar hacia el futuro, lo hacemos sabiendo que nunca podremos conocer por completo lo que los hombres y las mujeres que hemos perdido ese día hubieran realizado. No sabremos nunca cuál hubiera sido la medida total de sus vidas ni lo que hubieran contribuido a nuestro mundo si hubieran vivido. Pero una cosa es segura: nos toca a todos nosotros redimir las vidas que ellos hubieran vivido con las vidas que nosotros vivimos hoy, y aprovechar al máximo nuestro tiempo aquí en la tierra. Asegurémonos de que estaremos a la altura de este reto.

Muchas gracias. Que Dios les bendiga y bendiga a los Estados Unidos.

Richard A. Gephardt, demócrata de Missouri, es el jefe de la minoría en la Cámara de Representantes.

Artículo del Departamento de Estado de los Estados Unidos

 

 

 
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