En la Sala RG del Celarg y en la Galería Espiral de la Escuela de Artes Visuales Cristóbal Rojas, en Caracas, actualmente se exhibe el proyecto titulado En la mira/El derecho a la diferencia... Más allá del bien y del mal, concebido como una experiencia o dispositivo comunicacional interdisciplinario capaz de estimular una amplia y plural reflexión sobre la posible creación de un estado de paz. Más allá del bien y del mal podría ser entendido como el deseo de sobrepasar la actual bipolaridad representada justamente por esa lucha entre el bien y el mal que se identificaría hegemónicamente con la guerra (bien) y el mal (terrorismo) en el escenario internacional. Por ello, la premisa se sustenta en defender el derecho a la diferencia como lugar de enunciación que no reconoce la tradicional tesis de un supuesto choque de civilizaciones, activada actualmente por la tensión entre guerra/terrorismo, y que históricamente ha identificado a esta parte del mundo con el territorio de lo bárbaro y lo exótico, susceptible a ser domesticado. La diferencia asume entonces el signo de la tolerancia defendida por el pensador brasileño Paulo Freire, quien la comprendía como posibilidad de convivir con quienes son diferentes para poder luchar contra quienes son antagónicos.
El terror y la violencia visible desde el 11 de septiembre con el ataque al World Trade Center en Nueva York, la consecutiva desaparición de miles de personas y los ataques bélicos norteamericanos sobre el pueblo de Afganistán, afectan al imaginario colectivo de muchas personas que no se ven identificadas con ninguno de los dos adversarios visibles. A partir de una posición a favor de una humanidad que engloba a todos los seres humanos con sus diferencias étnicas, de clase, de generación, de sexo un grupo de artistas venezolanos ha abierto un diálogo de reflexión con creadores de diferentes lugares, especialmente de América Latina. La convocatoria ha permitido que se hayan incorporado artistas, estudiantes de arte y diferentes personas interesadas en expresar su opinión. Entre las propuestas activadas se encuentra en la Sala RG el dispositivo Imágenes y mensajes de Aníbal Ortizpozo, que ha permitido recopilar alrededor de 150 imágenes de diferentes artistas y niños en torno al tema. Este mecanismo ha sido trabajado anteriormente por este creador con la finalidad de conformar un amplio banco de imágenes que, en esta oportunidad ha asumido la característica de e-mail art, para agilizar el intercambio y ser ampliamente incluyente. Una de las premisas de este proyecto es estimular el intercambio de opiniones de la gente común y poder insertarlas en un discurso público. El video de Julie Hermoso, titulado En el parque exhibe el registro de múltiples respuestas sobre la guerra que fueron recopiladas durante un fin de semana en el Parque del Este. El trabajo muestra a pocas personas dispuestas a opinar ampliamente desde una perspectiva informada. Este registro que muestra un extendido miedo a la cámara o indiferencia, puede ofrecer elementos de análisis del alcance de los medios de comunicación en la construcción de representaciones sociales.
Dar la cara por la paz, dispositivo concebido por Alberto Monteagudo, estimula el diálogo de la presencia en la medida en que incita a que las personas asuman una postura definida. Se aspira cubrir una pared completa de la Sala RG con la impresión digital de fotografías de los rostros de todas aquellas personas que estén dispuestas a pronunciarse a favor de la paz. Te cambio uno por otro es un dispositivo diseñado por María Centeno en el ventanal de la sala que, en un tono lúdico, estimula el juego representacional de intercambiar roles. Desde una perspectiva que cuestiona la discriminación étnica implícita en el enunciado reactivado internacionalmente como lucha de civilizaciones, se estimula una reflexión dispuesta a asumir su propia responsabilidad de autodefinición, rechazando las imposiciones a elegir entre ser civilizados o bárbaros. Además del video mencionado, realizado por Julie Hermoso, se proyectan obras de Monika Bravo, artista colombiana residente en Nueva York, y de Jorge Núñez, artista venezolano residente en París. Núñez crea una metáfora sobre la libertad de expresión, por medio del registro de un toque de batería y fragmentos de textos personales mezclados con frases de canciones de Manu Chao. Monika Bravo exhibe el video Septiembre 10 2001, uno nunca muere la víspera, registro realizado desde una de las torres del World Trade Center el día anterior al atentado. Allí tenía su estudio como parte de un programa de residencia artística. El video fue lo único que se salvó y ahora ella lo concibe como documento de una tragedia también personal, pues sufrió la pérdida de Michael Richards, un artista jamaiquino que formaba parte del programa. Theowald dArago, artista conceptual, introduce una reflexión epistemológica con sus trabajos Guerra entre Dios y ALÁspirante y We Trust, cuyo juego de palabras apunta a lo económico como sistema simbólico dominante. También se introduce una aproximación a los problemas de la fe en la propuesta de Juan José Olavarría, cuando juega con la ambigüedad de las figuras religiosas con la reproducción de una estampita de culto popular.
Otro dispositivo fue aportado por Mailén García (venezolana) y Natalia Puyol (española), quienes enviaron su página web, titulada Herejías y que actúa como mecanismo liberador de amplio espectro. El Celarg ha diseñado una página web que muestra los diferentes dispositivos, además de diversos artículos de intelectuales que han reflexionado desde una perspectiva plural, disponibles también a los visitantes de la Sala. La muestra se complementó con la organización de un encuentro reflexivo en torno al tema, con cuatro sesiones de conversaciones entre diferentes intelectuales sobre problemas de orden geopolítico, económico, simbólico, cultural, histórico, entre otros, como también un ciclo de acciones corporales y un ciclo de cine relativo a la guerra y al terrorismo como metáforas de la violencia. Todos estos dispositivos abiertos al diálogo intentan estimular una reflexión amplia y continua, más allá del tiempo expositivo, a fin de contribuir al estudio del campo simbólico latinoamericano, constituido por tramas culturales muy complejas y signadas por la pluralidad. La diferencia de América Latina como lugar de enunciación se sostiene en sus propias y específicas experiencias históricas y socioculturales. En este sentido, la diferencia puede ser entendida como la lucha por la igualdad en tanto derecho al consumo de bienes simbólicos y materiales.
Carmen Hernández es investigadora en artes y Directora de Artes Visuales del Centro de Estudios Latinoamericanos “Rómulo Gallegos” (CELARG).