Coinciden recientes viajeros provenientes de los Estados Unidos en que allí prevalece en estos días el chauvinismo más descortés; corres graves riesgos si profesas cualquier religión no cristiana; desde el 11 de Setiembre el Estado tiene incomunicadas a unas mil personas sin formulación de cargos, habeas corpus, ni defensores. ¿Qué mayor victoria puede desear Ben Laden?
Junto a las 5.000 víctimas del 11 de Setiembre, Ben Laden ha dejado herida la tradición liberal, laica y democrática. Ha empujado a los Estados Unidos hacia una sociedad cerrada, sectaria y, a poco que avance esta guerra, hacia la abolición oficial de la libertad de expresión. Bush ha invitado a los medios a censurar a Ben Laden y filtra toda información sobre los bombardeos. Si algo no los detiene, los Estados Unidos concluirán como un solo estado, una sola patria y una sola religión.
Así lo han impuesto ya en otras partes. No son solo las dictaduras que los Estados Unidos nos han instaurado o respaldado desde Gómez hasta Pinochet, sino que en el Medio Oriente y sus alrededores promueven, imponen o respaldan regímenes totalitarios desde hace décadas. ¿Habrá gente tan tonta como para pretender que eso podía ocurrir sin consecuencias? Sí, la hay y no es tonta.
Tiene consecuencias, entre otras causas, porque bajo esos regímenes la única protesta viable sucede a través de la lengua sagrada (el Corán) y los espacios sagrados (las mezquitas). Y es así como dejan el Islam en manos de los peores integristas. Al refugiarse en la religión como resistencia, el camino quedó abierto al integrismo. De allí que se defina al infiel como aquel que merece la muerte, sobre todo si el infiel lo asesina diariamente desde hace décadas. ¿Te sería fácil no desear la muerte a quien lleva años matando a tu gente?
Me sorprende que sea precisamente en esa Tierra Santa y sus alrededores, en donde nacieron las religiones que, me han asegurado, son las más sabias, los seguidores de ellas nos tengan al borde de una guerra generalizada. Hasta la Argentina, Colombia, el Ecuador y Venezuela han sido amenazados de pagar por los crímenes del 11 de Setiembre, por parte de un funcionario norteamericano loco (supongo).
Las tres grandes religiones monoteístas se nos han propuesto como superación de las miserias humanas. Ahora estamos amenazados por guerras religiosas, peores que en la Edad Media, porque entonces no había bomba atómica. Sé que las religiones no deben juzgarse por sus fanáticos. Es abusivo juzgar a Jesús por Torquemada; al judaísmo por los genocidas de Sabra y Chatila; a Alá por Ben Laden y a Buda por los que matan en su nombre en La India. Ni a Marx por Stalin y Pol Pot, ya que estamos hablando de religiones. Conozco personas de esas creencias que no son así y, sin ir más lejos, en Venezuela conviven pacíficamente en Quebrada Honda una sinagoga, una mezquita y una iglesia, que aquello da ganas de creer en Dios. Pero también hay que convenir en que algo debe haber en esas doctrinas para que permitan que se las interprete así o en todo caso no lo impidan.
¡Qué luminosa oportunidad tienen esas religiones en estos días oscuros de probar la sabiduría que nos predican!