Las calles de La Habana estaban solitarias. Todo el mundo estaba viendo por televisión los pormenores del regreso de Elián después de nueve meses ausente de la isla. A esa hora pasan habitualmente una telenovela, pero la gente quería ver una y otra vez las escenas del regreso, que la televisión repetía constantemente.
Sin embargo, para evitar nuevos traumas emocionales a Elián, solo fue recibido en el aeropuerto por familiares cercanos y por sus compañeros de escuela. No se organizó acto masivo de bienvenida. Tampoco hubo recibimiento oficial. Se retiraron las fotos de Elián en las vallas situadas en el trayecto de regreso para evitar que el niño se viera en ellas. Se ha organizado todo para asegurar una reinserción fluida de Elián a su ambiente normal.
El gobierno llamó a la población a asumir la victoria con serenidad. El regreso de Elián se considera un revés considerable para la comuniad de cubanos exiliados en los Estados Unidos. El viaje fue posible cuando la Corte Suprema declinó considerar un interdicto de salida intentado por los parientes de Elián en Miami.
Antes de partir, el padre de Elián, Juan Miguel González, agradeció “al
pueblo norteamericano por todo el apoyo que nos han brindado y por lo que han hecho para devolverme a mi hijo”.
“A pesar de todo el sufrimiento de mi familia, creo que todo esto ha ayudado y ha mostrado que hay personas muy brillantes, muy inteligentes, lo cual puede ayudar en un futuro para nuestros pueblos, el cubano y el norteamericano”, añadió.
El gobierno estadounidense expresó su satisfacción por el desenlace. El presidente Bill Clinton dijo que Juan Miguel González es “un padre cariñoso, un buen padre”.