Hay que reconocer que el gobierno venezolano fue quien primero puso en el tapete el tema de la reclamacíón en el Esequibo y lo lanzó a la opinión pública venezolana y regional. Fue a raíz de la protesta realizada ante el Gobierno de Guyana por la concesión otorgada para la construcción de una base aeroespacial con propósitos comerciales, que no militares, en el territorio Esequibo.
El gobierno del presidente Chávez hizo la denuncia en forma enérgica y a tan sólo dos semanas de las elecciones venezolanas, enfatizando el que fuese una concesión otorgada a una empresa norteamericana. A muchos analistas nacionales y extranjeros sorprendió el que nuestro gobierno no hubiese protestado con anterioridad y con tal vehemencia dicha concesión, la cual se venía negociando públicamente desde hace un año atrás. También causó curiosidad el hecho de que hasta ese momento nuestro Gobierno se hubiese mantenido callado sobre las otras muchas concesiones que el Gobierno guyanés ha otorgado en los últimos años tanto en el Esequibo, como en las áreas marinas y submarinas que comparten ambos países.
De tal forma, ahora carecen de sentido las declaraciones del presidente Chávez
en respuesta a las del canciller guyanés, Clement Rohee, en las que garantiza que esa nación no cederá a Venezuela ni una pulgada del Esequibo. El presidente Chávez advirtió "ante el mundo" que se trata de "un tema muy delicado", como para que "quienes tenemos tan alta responsabilidad tomemos el micrófono" y lo ventilen ante la opinión pública. Incluso, añadió que las declaraciones del canciller vecino "están fuera de tono".
Si el tema del Esequibo es tan delicado, como bien lo ha reconocido nuestro propio mandatario, ¿por qué nuestro gobierno no tuvo (ni ha tenido) ante el caso la prudencia diplomática necesaria y más bien ha optado desde el principio por la diplomacia del micrófono y en mantener encendida la alharaca nacionalista?...
Ahora estamos recogiendo los frutos que sembramos y los guyaneses han empezado a jugar en el tablero en que les puso a jugar nuestro presidente y el canciller Rangel desde hace un mes atrás. De allí que no le debería sorprender al presidente Chávez el cambio de actitud de Guyana ni causarle suspicacia. Chavez ha recordado con nostalgia que por mutuo acuerdo entre las partes, el año pasado se reactivó el diálogo sobre el diferendo limítrofe, y ahora (¿ingenuamente?) se pregunta: "¿Por qué ese cambio y esa actitud agresiva de Guyana?".
Pues, presidente, porque fue usted y su canciller quienes rompieron el diálogo serio y prudente que por muchos años había existido entre las partes, y porque fue usted quien empezó a ventilar (y a manipular) con el tema.
Así de sencillo.