Churchville, Virginia (AIPE)- Francia amenazó con bloquear la liberalización de las exportaciones agrícolas durante la reciente conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC). El candidato presidencial francés Nicholas Sarkozy dice que la liberalización agrícola acabaría con el poder agrícola de Europa.
Sarkozy trata de engañarse a sí mismo. Francia no es un poder agrícola en nada más allá del queso azul, pero tiene razón en cuanto a que Francia ha estado bloqueando, a través de la Comunidad Europea, las exportaciones agrícolas de Estados Unidos a lo largo de 150 años.
Pero ya no será así porque la “cláusula de la paz” de la OMC ya venció. La Ronda de Uruguay en 1994 le concedió a la OMC más poder para resolver disputas comerciales, pero impuso un período de paz de 10 años en los pleitos agrícolas. A las naciones pertenecientes a la OMC se les prohibió demandarse entre sí por pérdidas causadas por subsidios agrícolas hasta el año 2005.
Ahora, cualquiera de los 148 países puede demandar en contra de subsidios y lo están comenzando a hacer. Inclusive países pequeñitos como Malí, productor de algodón, puede demandar a gigantes como Europa y EEUU. Y fundaciones caritativas como Oxfam le ofrecen asistencia legal gratuita a Malí para que logre éxito en sus disputas comerciales.
Desde ahora en adelante, las demandas ante la OMC atacarán los subsidios agrícolas de los países ricos de manera parecida como los abogados litigantes atacaron a las empresas tabacaleras. No importa que los subsidios sean pagados en francos, euros, dólares o yenes. Ya EEUU perdió un caso en algodón y la Unión Europea en azúcar.
Desde ahora en adelante, cualquier país del Tercer Mundo molesto por las barreras de los países ricos contra las importaciones agrícolas o por su “dumping” (exportaciones a precios subsidiados por sus gobiernos) acudirá a la OMC y ganará su caso.
La razón de ser de la OMC es fomentar el libre comercio y ya ha logrado reducir el arancel promedio no-agrícola de 40% a 4%. El arancel promedio en agricultura sigue siendo un escandaloso 65%.
La Unión Europea trató de conservar sus empleos agrícolas con subsidios, barreras a la importación y “dumping”, deprimiendo así los precios mundiales. Entonces, países muy poblados impusieron sus propias barreras, aumentando el precio de los alimentos en Asia, donde hay escasez de terrenos agrícolas.
Ahora la OMC está abriendo la libre competencia y la pelea aumenta con la biotecnología. El algodón biológicamente mejorado para que resista los ataques de insectos tropicales favorece a países con bajos costos de mano de obra. El trigo biológicamente mejorado aguanta mejor las sequías y permite cosecharlo en tierras consideradas antes como demasiado secas.
El resultado es que 3 mil millones de asiáticos pobres se están rápidamente convirtiendo en 4 mil millones de consumidores acomodados. Las economías asiáticas fuera de Japón crecieron el año pasado 7,4%. La India está invirtiendo 3 mil millones de dólares en su empobrecido vecino Bangladesh. Los chinos están comprando millones de automóviles.
Los agricultores de EEUU serían muy poco inteligentes si basan su prosperidad futura en los subsidios de Washington, ya que gozan de algunas de las mejores tierras cultivables y mejor regadas del mundo, a la vez que de las mejores tecnologías, especialmente ahora que los abogados litigantes apuntan sus cañones contra los subsidios agrícolas alrededor del mundo.
(* ): Académico senior y director de Asuntos Alimenticios Globales del Hudson Institute.