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De OAS a OLAS
Luís Marín

Sábado, 4 de julio de 2009

DE OAS A OLAS

José Miguel Insulza tiene la cara responsabilidad de haber convertido a la Organización de Estados Americanos (OAS, por sus siglas en inglés) en una reedición de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), nombre que por semejanza el régimen de Castro adoptó para designar a la contrafigura de aquella otra a la que bautizó como “ministerio de colonias de EEUU”.

No debe ser casual que a la primera reunión de la OLAS en La Habana, en julio de 1967, asistieran como representantes de Chile Salvador Allende y Carlos Altamirano, padres políticos de Insulza; como tampoco que su línea política fuera asumida por el Congreso del Partido Socialista de Chile celebrado en Chillán ese mismo año y a la que nunca ha renunciado, de acuerdo con la cual sólo mediante la violencia se impondrá el socialismo en estas tierras.

Cuando se ve la ofuscación de ese señor, nada diplomática por cierto, ante la crisis en Honduras, no puede dejarse de advertir que esta catástrofe fue en buena parte provocada por su administración, a la que no se le ocurrió nada mejor que escoger a este país para declarar la readmisión de Cuba en la OEA, en la reunión de San Pedro Sula, hace apenas un mes. Readmisión que Castro rechazó de una manera arrogante, exigiendo que ese organismo se disolviera.

Sería demasiado arduo enumerar las incongruencias de la derogatoria de la Resolución de 1962, pero bastaría observar que el argumento central fue que los motivos en que se fundamentaba habían desaparecido en la actualidad, con el fin de la Guerra Fría. Argumento sorprendente porque lo que dice la Resolución es que la afiliación del régimen cubano al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano, que se supone es democrático.

Que se sepa, el régimen cubano nunca ha renunciado a sus convicciones marxista-leninistas, así como sigue siendo una ferrea dictadura de partido único, el Partido Comunista Cubano; no ha renunciado a la violencia como única vía para imponer el socialismo en todos los países y estos pequeños detallitos parecen seguir siendo incompatibles con la democracia, tal como la concibe la Carta de la OEA, salvo que Insulza pueda demostrar lo contrario.

El otro aspecto de la Resolución del 62 que se refiere a la adhesión del régimen comunista cubano al bloque soviético, una potencia extra continental, que lo excluye de la solidaridad hemisférica, sólo ha cambiado en el sentido de que fue la Unión Soviética la que se derrumbó, pero no ha cambiado en nada la hostilidad del régimen cubano, que ahora se ha aliado con Irán, China, Corea del Norte y en verdad con cualquier país u organización que cumpla con la sola condición de ser “antiimperialista”, en el entendido que esa es la manera como ellos denominan al antiamericanismo. El odio contra los EEUU es incompatible con la “solidaridad hemisférica” a menos que la administración Obama pueda demostrar lo contrario.

Resulta cómico escuchar a Fidel Castro declarar que cuando todo parecía perdido “apareció China, apareció ésta revolución bolivariana”, como tablas de salvación. Pero basta darse cuenta de que China no “apareció”, ha estado allí desde hace milenios, y como potencia comunista tiene 60 años, para advertir que durante el conflicto sino-soviético Castro se alineó con la URSS, apostó todas sus cartas a la victoria rusa y perdió desastrosamente. Ahora, después de haberse burlado de los chinos llamándolos “nuevos mandarines”, según la fraseología soviética, viene a descubrir a China, como si nadie pudiera recordar sus diatribas contra ese país.

En cuanto a la revolución bolivariana, es indispensable recordar que fue Venezuela quien solicitó a la OEA la sanción contra Cuba en 1962, por invadir nuestro territorio por las playas de Machurucuto y promover la subversión en todo el continente. La invasión cubana al territorio de Venezuela no sólo no ha cesado, sino que se ha incrementado a límites inconcebibles. Aquellos fueron un puñado de expedicionarios rápidamente neutralizados por las FFAA leales; pero hoy en día las fuerzas de ocupación cubana sobrepasan los 50.000 soldados y agentes del G2 con el agravante de que no hay quien los enfrente.

La subversión en el continente tampoco ha cesado, la diferencia es que antes la hacían grupos clandestinos que eran perseguidos por el Estado y ahora la hacen gobiernos establecidos, utilizando los mecanismos del Estado.

Pero lo más insultante es el modo como derogaron la Resolución, que oscila entre pedirle perdón a los Castro hasta considerarla como “un error histórico” que es urgente reparar, exactamente los términos de una capitulación.

El escenario fue en San Pedro Sula, la ciudad industrial más importante de Honduras y había que ver a la “canciller” de Selaya, Patricia Rodas, relamiendo más que leyendo esa decisión infame, con un aire de provocación, un insulto a la inteligencia de los hondureños o de cualquier latinoamericano decente y todo este espectáculo promovido, auspiciado y patrocinado por el socialista José Miguel Insulza, “con el dinero de los contribuyentes”.

ULTIMÁTUM. Como se sabe, ésta es una figura del derecho de guerra, es más, se la define como “una declaración condicional de guerra”, de manera que si el Estado conminado no cumple con ciertas exigencias en un lapso perentorio, se da comienzo a las hostilidades, sin otra condición que el simple cumplimiento del plazo. La salida del personal diplomático del país intimado no es una mera formalidad producto del rompimiento de las relaciones, sino un acto dirigido a proteger a estas personas del fuego cruzado.

La pregunta más ingenua que se nos puede ocurrir es si la OEA puede o tiene entre sus atribuciones dictar un “ultimátum” y qué puede significar este lenguaje utilizado por jefes de estado que son o pretenden ser militares, como Raúl Castro, aunque sea “un general sin batallas y un presidente sin votos”.

No basta que el secretario Insulza declare que la única consecuencia de no acatar el ultimátum es la suspensión del Estado conminado, porque ya han amenazado con el proverbial “baño de sangre” si sus deseos no son satisfechos. Además que con esta declaración riza el rizo de la hipocresía, porque hace apenas una semana justificaba la reinserción de La Habana en el sistema interamericano con el argumento de que más allá de sus convicciones democráticas propias, era evidente que con “exclusión y aislamiento” no se iba a lograr ningún avance en el respeto a los derechos humanos en Cuba.

El mensaje que transmite la OEA es muy claro: ni las instituciones del Estado ni los pueblos tienen derecho a la defensa frente al avance del totalitarismo comunista. La viciosa insistencia de Insulza en que la crisis de Honduras sólo puede definirse como un golpe militar más y cuándo se le señala que el nuevo gobierno no es un gobierno militar riposta que es un gobierno impuesto a través de un golpe militar, implica un desconocimiento absoluto de la autoridad de toda las instituciones hondureñas, es decir que no solo para Selaya, sino ahora también para el Secretario General de la OEA, el congreso, la corte suprema y los partidos políticos de Honduras, no tienen que ser tomados en cuenta.

Pero como dicen en el llano “mapurite sabe a quién pee”: Honduras es un país muy pequeño, de los más pobres incluso de Centroamérica, que no cuenta con petrodólares ni narco dólares por lo que cae completamente fuera del ámbito de las preocupaciones de Insulza cuya conducta sólo ha recibido dos explicaciones: que quiere postularse a la Presidencia de Chile, por lo que necesita asegurarse el financiamiento del oro negro (y del oro blanco); o bien que quiere ser reelecto como secretario general de la OEA, por lo que la reelección indefinida no le parece que sea ninguna violación a los principios de la democracia.

Finalmente, resulta extraordinariamente conmovedor que los únicos Estados que han reconocido al gobierno provisional de Honduras sean Taiwán e Israel, dos países que han sido condenados a desaparecer por la llamada “comunidad internacional”; uno, bajo las fauces del imperio Chino, porque cada país que reconoce a China o quiera comerciar con ella debe como prerrequisito romper con Taiwán, cosa que también hizo el premio Nobel de la Paz y presidente de Costa Rica, Oscar Arias, aunque todos los países de Centroamérica sigan recibiendo de muy buena gana el dinero en ayudas de ese paria internacional.

El otro, ha sido entregado una vez más a su suerte bajo la amenaza del imperio persa, que sigue raudo sus desarrollos de energía nuclear y armamento balístico, con el propósito manifiesto de “borrar a Israel del mapa”, bajo la mirada complaciente de una comunidad internacional que sólo se ocupa de condenar sistemáticamente cualquier política de defensa que intente Israel ante el hostigamiento terrorista, con lo que pre constituyen las justificaciones para la agresión y exterminio que inevitablemente van a producirse en el futuro.

Sin embargo el derecho de defensa sigue existiendo imprescriptible, así como sigue existiendo irrenunciablemente el derecho humano de resistencia a la opresión, aunque el señor Insulsa haya ignorado la súplica dirigida a la OEA por 600 disidentes cubanos que se oponían a la reinserción sin que el régimen de la familia Castro aliviara sus condiciones de cautiverio; como ha ignorado olímpicamente las peticiones de los venezolanos para la aplicación de la Carta Democrática contra la dictadura militarista impuesta en Venezuela.

Insulza ha convertido a la OEA en un sindicato de dictadores, para la defensa y ayuda mutua, en caso de que alguien se revele contra sus arbitrariedades y abusos, desacato al mandato de sus electores, violaciones a la constitución y a las leyes de cada país. Ahora ocurre que Manuel Selaya es el único que tiene derechos y que estos prevalecen sobre los derechos de todos los demás hondureños. Con su actitud, quizás sin proponérselo, le abre el camino a los derechos de defensa propia y resistencia a la opresión que tienen los pueblos.

Ante la inoperancia de las instituciones habrá que seguir el camino de Israel y de Taiwán, dos pueblos que han abandonado el lloriqueo y el echarle la culpa a los demás de sus problemas y se han decido a caminar sobre sus pies.

El camino es largo y difícil, pero es el camino.

lumarinre@gmail.com

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