Caracas, Miércoles, 16 de abril de 2014

Sección: Internacionales

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Cooperativa, Cooperativismo y Autogestión Socialista

Pedro Campos Santos

Martes, 22 de julio de 2008

Tres conceptos claves de la economía política del socialismo

Nunca serán suficientes el tiempo y el espacio dedicados a tratar de esclarecer las diferencias y relaciones entre la cooperativa, el cooperativismo y la autogestión socialista, tres de los conceptos claves de la economía política del socialismo, toda vez que de su comprensión dependerá, en gran medida, que se pueda llegar a entender el carácter de las nuevas relaciones de producción en el socialismo, sus formas fundamentales de propiedad y las ideas centrales del Socialismo Participativo y Democrático (SPD).

La cooperativa es una forma colectiva específica de propiedad que surge en el seno del sistema capitalista, estructurada sobre la unión voluntaria de varios propietarios de medios de producción (para fines de la producción agrícola, industrial o de servicios) que, puestos de acuerdo explotan en común esos medios. No es la única forma de propiedad en el socialismo.

El cooperativismo o autogestión es la manera en que se organiza la producción, el trabajo, en las cooperativas, caracterizada por la propiedad colectiva sobre los medios de producción, la gestión democrática (elección de la dirección, planificación de la producción, búsqueda de recursos, inversiones, comercialización de los productos y otros) y la distribución equitativa (justa, no igualitaria) de una parte de las utilidades. Es el nuevo tipo de relaciones de producción. El cooperativismo o autogestión obrera es al socialismo, lo que el trabajo asalariado es el capitalismo.

La Autogestión Socialista (AS) es la forma general integral del funcionamiento de la sociedad socialista que implica la generalización de las propiedades del sistema cooperativista o autogestionario a todas y cada una las instituciones de su superestructura y a toda la sociedad en su conjunto, ajustando el funcionamiento diferenciado a las que se alimentan del presupuesto estatal o comunal (salud, educación y otras). El ser social generado por las relaciones cooperativistas de producción, y sus principios colectivistas, democráticos, solidarios, libertarios, justos y humanistas inherentes a sus formas de propiedad, gestión y distribución, es lo que dará lugar a una nueva conciencia social socialista. La conciencia individual es otro fenómeno y tiene otras causas y manifestaciones. Para consolidarse, la AS deberá extenderse, al menos, a un grupo de países.

La Autogestión Socialista se diferencia de la yugoslava en que además de empresarial, es social, sus atributos organizativos se asumen por toda la organización comunal y social y por este contenido social, naturalmente tiende a la sustitución del mercado por la planificación democrática y a la transformación del intercambio de mercancías por el intercambio de equivalentes, a la creación de Uniones de Asociaciones y a la formación de una gran unión de cooperativas, en un plan común, como previó Marx. Procesos que no se imponen, sino que derivan de la propia naturaleza del régimen de producción al socializarse. Diverge de la autogestión administrativa burguesa, en que ésta sólo brinda participación limitada y dividida a los trabajadores en la propiedad (por acciones), en la gestión y en una parte pequeña de las ganancias, sin afectar el grueso de la plusvalía.

Con toda precisión Carlos Marx identificó como el nuevo régimen de producción a la forma en que las cooperativas organizan la producción, en el Capítulo XXVII del Tomo III del Capital “El Papel del Crédito en la Producción Capitalista”, al señalar: “... Las fábricas cooperativas de los obreros mismos son, dentro de la forma tradicional, la primera brecha abierta en ella, a pesar de que, dondequiera que existen, su organización efectiva presenta, naturalmente, y no puede por menos de presentar, todos los defectos del sistema existente. Pero dentro de estas fábricas aparece abolido el antagonismo entre el capital y el trabajo, aunque, por el momento, solamente bajo una forma en que los obreros asociados son sus propios capitalistas, es decir, emplean los medios de producción para valorizar su propio trabajo. ... … Estas fábricas demuestran cómo al llegar una determinada fase de desarrollo de las fuerzas materiales productivas y de formas sociales de producción adecuadas a ellas, del seno de un régimen de producción surge y se desarrolla naturalmente otro nuevo.”

Igualmente en muchos escritos Marx dejó bien establecido que la clase trabajadora tendría que proponerse la abolición del trabajo asalariado y sustituirlo por la nueva forma de producción cooperativa. En la Guerra civil en Francia, donde analizó la Comuna de París, señaló: “... si la producción cooperativa ha de ser algo más que una impostura y un engaño; si ha de sustituir al sistema capitalista; si las sociedades cooperativas unidas han de regular la producción nacional con arreglo a un plan común, tomándola bajo su control y poniendo fin a la constante anarquía y a las convulsiones periódicas, consecuencias inevitables de la producción capitalista, ¿qué será eso entonces, caballeros, más que el comunismo, comunismo “realizable”?.

De manera que cuando los partidarios del Socialismo Participativo y Democrático, SPD, abogamos por el desarrollo del cooperativismo o autogestión obrera, por la extensión de las nuevas relaciones cooperativistas-autogestionarias, no nos estamos refiriendo, como creen algunos, al simple establecimiento de cooperativas cuyas primeras formas existían ya desde los albores del capitalismo, sino a la ampliación y generalización a toda la organización productiva y social del sistema de trabajo que surgió en las cooperativas.

La propiedad sobre los medios de producción asume como apellido la forma en que son explotados, por lo cual la simple clasificación de la propiedad en privada o social, no abarca todo el significado de una propiedad específica en un nivel de desarrollo histórico determinado. Hubo propiedad privada en la esclavitud, en el feudalismo, en el capitalismo y también habrá propiedad privada en el socialismo, como hubo formas de propiedad “social” en función de la sociedad en todas las formaciones socioeconómicas anteriores, las llamadas tierras del estado, las comunales, y las empresas que siempre ha explotado estatalmente el capitalismo.

La propiedad capitalista es la que se explota en forma capitalista, por medio del trabajo asalariado y con el fin determinado de obtener ganancias a través de la plusvalía. La propiedad socialista es la que se explota en base a las nuevas relaciones socialistas de producción cooperativas-autogestionarias y su propósito principal es la realización de la justicia social. Así la propiedad y la forma de su explotación van unidas, aunque puedan describirse separadamente.

Pero las cooperativas solas, aisladas en el capitalismo, si bien funcionan en forma socialista a lo interno de la cooperativa, están inmersas en un mar de capitalismo y como escribió Marx “ no pueden por menos de presentar, todos los defectos del sistema existente”, de manera que las cooperativas asumirán una forma socialista en sus relaciones externas solo cuando el poder político esté en manos de los trabajadores y la sociedad en su conjunto avance al predominio de las nuevas relaciones cooperativas, lo que permitirá que entre las Asociaciones Económicas empiecen a desarrollarse formas de intercambio distintas a las típicas del mercado capitalista.

De acuerdo con la práctica histórica, las formas más comunes de la propiedad socialista parecen ser: la cooperativa, propiamente dicha, la asociación autogestionada y la asociación cogestionada (entre el estado o nivel comunal correspondiente y los trabajadores). Existen otras denominaciones utilizadas por distintos especialistas, pero sus rasgos esenciales son los mismos. Estas formas serían comunes para la agricultura, la industria y los servicios y que sean de un tipo u otro dependerá de las propias características concretas de los medios de producción, forma de adquisición, volumen e importancia de los mismos.

Cooperativa. Es la cooperativa tradicional, las primeras que surgieron en el capitalismo, que puede considerarse la forma de producción socialista inferior, pues los medios de producción aportados son de propiedad original de los trabajadores y generalmente de un bajo nivel de desarrollo. Corresponde a pequeños campesinos unidos, pequeñas empresas industriales o de servicios, más bien de tipo artesanales.

Asociación autogestionada. Sería la entidad económica propiedad de los trabajadores, adquirida o entregada en propiedad por el estado a un grupo específico de trabajadores, sea por cesión de propiedad, venta directa o a través de crédito bancario pagadero según los arreglos establecidos entre el estado o su banco y la empresa autogestionada. Este tipo de propiedad socialista, parece ser la más adecuada para las pequeñas y medianas empresas, debiendo quedar estatuido que son indivisibles e invendibles, y su fusión o unión con otras empresas quedar sujeta a leyes.

Asociación cogestionada (entre el estado y los trabajadores) La propiedad se mantendría total o parcialmente en la Comunidad (el nivel correspondiente, sea nación, provincial, municipio o comunal) y sería explotada en usufructo por los trabajadores que la administran en base a los principios de la autogestión obrera. Parecen las más convenientes para aplicar en las empresas de interés nacional o estratégico, con alto nivel tecnológico, que demandan una enorme cantidad de recursos y personal altamente especializado que solo puede ser aportado por el presupuesto estatal o el capital extranjero en países menos desarrollados. El carácter de propiedad Comunal y en usufructo compartido con los trabajadores, garantizaría que no haya eventuales subestimaciones de los intereses generales de la nación o el surgimiento de tendencias localistas, regionales o sectoriales perjudiciales. Podría haber también una administración compartida, donde exista un representante del estado o Comuna, como preferían llamarle Marx y Engels.

El trabajo por cuenta propia y familiar, es también una forma autogestionaria de producción, pues no explota trabajo ajeno, el mismo dueño es el trabajador que gestiona toda su labor. La imposibilidad de usar trabajo asalariado, el que por explotador debe quedar proscrito en el socialismo, impide a esta forma autogestionaria de producción aunque privada, desarrollar la reproducción ampliada. Por ser menos competitiva y reconfortante, deberá tender en general a integrarse en las formas cooperativas. De manera que la reproducción mercantil simple, es una forma que tiene cabida en el socialismo y cumple multitud de funciones sociales, especialmente relativa a los artistas, artesanos, consultores y otros tipos de trabajo que las nuevas tecnologías están originando.

La adopción mayoritaria del sistema de trabajo cooperativo llevaría de la mano a cambiar el ingreso según el pago de la fuerza de trabajo, el salario, la forma en que lo hace el capitalismo, que se extiende por un tiempo inicial en el socialismo, por la repartición equitativa de una parte de las utilidades, fórmula más justa, que no llega a ser la comunista “según las necesidades”. Tal fórmula posibilita a su vez que se vayan modificando paulatinamente las leyes y categorías de la producción mercantil, como las leyes del valor y de oferta y demanda y el intercambio de mercancías se vaya convirtiendo en intercambio de equivalentes, lo cual supondría ya el triunfo de la sociedad socialista.

El predominio de la Autogestión Socialista en toda la superestructura irá condicionando la desaparición de las diferencias entre el trabajo manual y el intelectual, en la división general social del trabajo, entre la ciudad y el campo, entre las clases y, finalmente, la transformación paulatina del propio estado hasta su extinción.

Socialismo por la vida.

perucho1949@yahoo.es

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