En Latinoamérica han estado luchando hermanos contra hermanos, padres contra hijos y todos contra su propia patria en una danza macabra de civilismo y canibalismo lacrando la historia patria con nuestra propia sangre.
Algunos piensan que Chávez dividió a Venezuela en dos y es la causa de todos los males desde la pisada del primer español; mientras que otros, lo vemos como lo que es, el líder máximo de una Venezuela que despierta de su letargo ancestral y que algún día caminara sola cuando sus hijos estén comprometidos con ella.
Al ver como en Chile, el cadáver aún tibio del capitán General Augusto Pinchot hacia exaltar pasiones contrapuestas y muy distante una de la otra; donde un sector lo lloraba como su libertador, mientras otros lloraban la amargura por que se fue el verdugo sin condena por las miles de familia desmembradas y borrados sus pasos de la historia; la misma que aún no ha esclarecido si Pinochet fue la causa o el efecto, producto de la golosidad y la paranoica de una guerra fría entre dos potencias que se creían los dueños del mundo y de los destinos de cada pueblo.
Sin duda alguna, Pinochet es parte de la historia de Chile, siendo el mejor instrumento de los EEUU para frenar un comunismo encarnado en Allende. Fue el que implemento con la sangre de su pueblo las recetas del neoliberalismo, siendo muy exitosa y con alta eficiencia, con la introducción en el mercado mundial de productos que fueron desde alimentos hasta la fabricación de software; mientras que en el plano militar de simple fabricantes de municiones pasaron a ser punta de lanza de sistemas misilísticos; de simples canoas a naves y aeronaves; de bicicletas a vehículos ligeros de combate.
Al principio para los EEUU Pinochet fue la salvación, luego un mal necesario; hasta que el vino chileno hizo temblar el vino californiano y otros productos compitieron de igual a igual con los gringos; ahí apareció el Pinochet dictador, el violador de los derechos humanos y aquella farsa de las uva chilenas contaminadas con cianuros, que fue la excusa para sacar del mercado del norte a los chilenos.
La historia recogerá de aquí a unos años que el general Pinochet fue el bumerán que lanzara los EEUU contra Latinoamérica, aunque se devolvió con productos que le dolieron mas que los muertos con que se regaron tan extraordinaria cosecha.