Caracas, Miércoles, 19 de junio de 2013

Sección: Internacionales

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El Populismo de Bush

José Musse Torres

Lunes, 12 de enero de 2004

El reciente anuncio de incorporación a la legalidad de unos 10 millones de inmigrantes, es sin duda una medida electorera y populista. En América Latina la palabra “populismo” es el equivalente de mencionar al “cuco” en una fiesta infantil. Genera histeria colectiva, historias de horror y espanto. Alan García, Hugo Chávez y Carlos Menem son los recientes ejemplos. Después de ellos ya no queda país, solo pedazos por recoger. Para agravar la cosa, nadie sabe como recoger esos pedazos ni sabe como volver a unirlos.

Lo cierto es que esos 10 millones de ilegales ya trabajan y aportan a la economía norteamericana. La propuesta del Presidente Bush producirá beneficio al consumidor y creará competencia en el escalafón laboral, aumentará los niveles de seguridad, salud e integración social. Así que ha sabido sumar populismo con pragmatismo.

Han surgido algunos inconvenientes en la propuesta que son dignos de debate y que podrán pulirse en el camino, como evitar que ese permiso temporal de tres años termine creando una subclase de individuos en la sociedad como bien advierte Ángela Sanbrano, directora ejecutiva del Centro de Recursos Centroamericanos (CARECEN). También existe el temor entendible de que en el largo plazo se convierta en un gigantesco trámite de deportación.

La imagen de Bush no parece ayudar mucho para otorgarle esa confianza necesaria ni suma el humanismo imprescindible en todo proceso de integración con el inmigrante, que ha salido no tanto de cacería del sueño americano, sino más bien escapando de la pesadilla latinoamericana. Bush ya obtuvo en las pasadas elecciones el respaldo del 35% del electorado latino, comunidad que tradicionalmente prefiere a los Demócratas. Lo que significa que las ofertas del lado Demócrata si no aumentan, tendrán que reinventarse.

Al igual que la democracia difiere en la praxis a la ejercida en el Primer Mundo al del que se ve en el Tercer Mundo, parece ser que el populismo también difiere mucho en sus consecuencias y en su carga dramática. Una economía rica y poderosa no es populista, a lo sumo generosa y practica.

(*):Site del autor: www.josemusse.com

jmusse@desastres.org


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