Reforma Educacional de Allende vs. la bolivariana de Chávez Marco Polesel
Viernes, 22 de diciembre de 2000
Durante los años 1970 y 1973, Salvador Allende experimentaba en Chile un programa gubernamental, de corte socialista, a imagen y semejanza del modelo cubano, concebido dentro de la Unidad Popular, una coalición de partidos comunistas, socialistas, socialdemócratas y movimientos guerrilleros de extrema izquierda. Se trataba de un plan cuyo propósito era, el de transformar la sociedad chilena hacia un modelo marxista, de intervención, control, administración y dirigismo estatal de toda la sociedad. El “nuevo estado”, seria el encargado de dictar los lineamientos, por donde debían transitar la generalidad de las políticas públicas.
El espíritu de este programa era un evidente e integral adoctrinamiento ideológico que garantizaría, a través de la masificación de la educación, alcanzar los objetivos revolucionarios y de su ideología política. Se afectarían los programas y pensum educativos en todos los niveles, y su único director seria obviamente el estado, instaurándose un sistema que anula toda iniciativa individual y limita la libertad en especial la de padres y representantes a decidir que clase, plantel y calidad de educación ofrecerle a sus hijos.
Esencialmente, atentaba y pretendía modificar patrones culturales, valores y las mas intimas tradiciones del pueblo chileno, marginando enseñanzas de liberación, que la propia historia ha transmitido en generaciones a todos los chilenos. El programa de gobierno de la U.P. dibujaba una especie de “Nuevo Estado”, con una autoridad o derecho divino que debía y podía tomar bajo su responsabilidad, los establecimientos privados de la educación, desacreditados permanentemente ante la opinión pública como clasistas, injustos, discriminantes y hasta racistas, con el pretexto de llevar a cabo la tan “beneficiosa”planificación de la educación.
Curiosamente, al igual que las Escuelas Bolivarianas del proyecto chavista, la Unidad Popular de Allende crearía lo que llamaron “escuela única, nacional y democrática del nuevo Estado”, donde se fusionarían maestros, planteles y alumnos bajo un solo dispositivo o ente regulador, interventor y dirigista que incluía dentro de sus pretensiones, un plan extraordinario de construcción de establecimientos escolares, apoyado por recursos nacionales y locales, movilizados por los “órganos básicos de poder”, sin descartar la posibilidad de que el estado expropiara las edificaciones “suntuarias” que se requieran para habilitar nuevos establecimientos escolares e internados.
El populismo y el engaño socializante era cada vez más evidentes, y con un manto democrático se vendía esta reforma como una transformación del sistema educacional donde se garantizaba la participación de las organizaciones de maestros, trabajadores, estudiantes, padres y representantes pero eso sí, dentro de los marcos generales de la planificación nacional dictada por el estado. El proyecto educativo marxista llevado a la practica por Allende no solo atacaba la libertad individual de padres y representantes de alumnos en la educación básica y media, sino de la libertad individual de jóvenes universitarios, en el periodo donde justamente se deben aprender los valores más esenciales de la libertad, pero ésta era literalmente castrada por el brazo ideológico y del adoctrinamiento implícita en esta reforma, abarcaron las organizaciones estudiantiles, programas de carreras, las administraciones de las universidades, sindicatos etc. Se llegó inclusive a extorsionar a la comunidad universitaria, condicionando los futuros recursos financieros destinados a la educación superior con el éxito de la reforma. La reorientación de las funciones académicas de docencia, investigación y extensión en función de los problemas nacionales seria avalada por las supuestas y exitosas realizaciones del Gobierno Popular, esto se traduciría en importantes aportes a las universidades para que a su vez, estos recursos fueran destinados al desarrollo, promoción e investigación del modelo educativo al servicio del movimiento revolucionario chileno.
El fracaso de esta reforma se debió fundamentalmente a dos razones: por una parte, la intervención del estado sobre una de las más intimas e importantes decisiones que toman los padres - la escogencia de la educación para sus hijos -, la cual pasa por un proceso natural y lógico decisional, donde deben existir obligatoriamente opciones diversas, que solo la iniciativa abierta , libre e individual pueden ofrecer, poniendo en práctica el ejercicio de la libertad ; y por la otra, el ataque sistemático a las tradiciones del pueblo chileno, a su historia, a sus próceres, a su particular y única cultura, al pretender imponer reformas a través de modelos políticos al servicio de ideologías foráneas, concebidos en otros países, con diferentes culturas e intenciones, pero sobre todo, con la infantil o deliberada creencia que con la masificación de la educación se obtendrán óptimos y uniformes resultados, en función de un pensamiento único al servicio de una ideología política donde sus líderes pretenden, como fin último y en la mayoría de los casos, perpetuarse en el poder.
°Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile