Entramos a un nuevo año en el cual el signo inicial
predominante va a ser los preparativos para una gran
guerra contra Irak. El país donde estuvieron Babilonia
y Asiria está lejos del Reino Unido y aún más distante
de Iberoamérica. Sin embargo, las consecuencias de la
confrontación venidera le han de afectar
profundamente.
Hace 11 años la primera confrontación militar
occidental contra Bagdad cambió la política global.
Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta 1991
en el mundo habían dos super-potencias que no
enfrentaban directamente entre sí, pero que chocaban
mediante distintos conflictos regionales en una guerra
fría. Latinoamérica, desde Cuba hasta el Chile de
Allende y Pinochet, fueron el escenario de distintas
polarizaciones sociales en las cuales existían fuerzas
locales vinculadas a Washington o a Moscú.
La desintegración del bloque soviético (1989-91)
permitió que EEUU se convirtiera en la única
superpotencia. La primera guerra contra Hussein
mostraba la nueva estrategia estadounidense. De ahora
en adelante todo gobierno que no se sometiera al nuevo
orden mundial impuesto podria ser uniltaralmente
bombardeado. Mientras Milosevic y los talibanes
acabaron siendo depuestos debido a acciones bélicas y
comerciales, el turno le debería tocar hoy a Saddam.
Tanto el presidente irakí como los ex-jerarcas de
Yugoslavia y Afganistán tienen en común haber llegado
al poder gracias al inicial soporte anglo-americano.
En los 3 casos se pensaba que sus regímenes iban a
brindar estabilidad y ampliar la influencia
estadounidense. Sin embargo, acabaron chocando con
Occidente. El pretexto de Washington fue que estos
gobiernos violaban los derechos humanos. Sin embargo,
la Casa Blanca ha armado contra ellos a los ejércitos
de Croacia, el único que ha limpiado étnicamente una
república entera (la Serbia de Krajina), al de la
Alianza Norteña (narcotraficantes fundamentalistas
inmersos en carnicerías) y al de las petro-monarquías
árabes (quienes tienen el peor historial de
persecusiones contra mujeres y cristianos).
La razón por la cual EEUU ha demonizado a Hussein, los
talibanes o Milosevic es por que ambos han buscado
mantener una política autónoma y carecen de un poderío
militar, como el que hubiesen tenido la URSS o China.
El juicio contra el autoritario Milosevic viene
sirviendo para que los divididos pedazos de la
ex-Yugoslavia sean incorporados al Mercado y para que
Serbia tenga hoy un gobierno afín a la Unión Europea.
El derrocamiento de los talibanes ha permitido que se
empiece a construir por Afganistán un gasoducto que
transporte el oro negro del Asia Central hacia
Pakistán. La caída de Hussein debería servir para que
las petroleras anglo-americanas se apoderen del
segundo yacimiento de hidrocarburos más grande del
medio oriente, para debilitar el levantamiento
palestino y para arrinconar a otros gobiernos
contestarios como China., Nor-Corea, Irán, Libia y
Siria. Al golpear a esos gobiernos sin armas nucleares
en el tercer mundo, los EEUU logran, además, presionar
a la Unión Europea para que se mantenga bajo su éjida
y poder ir haciendo mover a Moscú y bejing hacia el
capitalismo.
EN Latinoamérica, Cuba y Venezuela son percibidos
como otros países que osan contradecir a un Bush cuyos
ejes son el unilateralismo militar anti-terrorista y
el aperturismo económico hacia el ALCA. No es casual
que la ola de lock outs‚ patronales contra el único
partidario de la OPEP en el hemisferio occidental
(Venezuela), se den de la mano con el objetivo de
derrumbar a otro pilar de la OPEP (Irak).
La dureza contra Chavez es también una advertencia
contra los nuevos gobiernos constitucionalmente
electos en Quito y Brasilia. A Lula y Lucio se les
dice que los límites de independencia que pueden
desarrollar son limitados. Ambos deben seguirse
enmarcando dentro de las políticas definidas por el
FMI. Gutiérrez dice que su país regresará a la OTAN y
que promoverá, al igual que Da Silva, un entendimiento
entre el mandatario colombiano con la guerrilla. Bush
trata de decirles que no deberán ir muy lejos en
cualquier política autónoma si no quieren verse
acorralados con la promoción de una derecha
desesestabilizadora como en Caracas. En Quito el nuevo
gobierno manifiesta que su país será el único
plenamente dolarizado del subcontinente y que se
seguirán dando a la empresa privada la administración
de consorcios públicos. En Brasilia el primer
presidente obrero de la region pide detener nuevas
tomas de tierra y ajustarse a la disciplina fiscal.
La guerra contra Irak y el endurecimiento de la
política anti-terrorista vienen afectando a dos
naciones hispanas con fuerte oposición armada. Aznar
en España y Uribe en Colombia quieren una ofensiva
generalizada contra el ETA, las FARC y el ELN. Una
eventual derrota de Hussein envalentonaría a Bogotá en
su política de conseguir aumentar a los efectivos
uniformados y dotarse d eun millón de informantes, con
lo cual trata de doblegar a la guerrilla.
Mientras tanto el principal problema que afronta la
nueva política norteamericana para América Latina es
la recesión económica que viene corroyendo a todas las
repúblicas de su patio trasero‚. Argentina es la
expression más dramática de una catástrofe financiera.
Los 5 países amazónicos han tenido elecciones y en
todas partes ha ganado la oposición. Mientras en
Colombia el péndulo se fue hacia la derecha en el
resto han avanzado los partidos críticos al FMI. El
gobierno de Toledo es el único de dicha cuenca que aún
se mantiene, pero sale sumamente golpeado de las
elecciones municipals, en las cuales la oposición ha
ganado casi todas las 25 presidencias regionales.
El 2003 será un año de mayor polarización. La nueva
política dura de Bush está conllevando al surgimiento
de protestas sociales y futuros movimientos de
desestabilización en Latinoamérica.