Caracas, Jueves, 24 de abril de 2014

Sección: Internacionales

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Llueven los misiles en el país de la tecnología

Dori Lustron

Martes, 20 de noviembre de 2012

En Israel, los árabes viven mejor que en cualquier país musulmán. Acá tienen libertad, beneficios sociales y medicina de la mejor calidad, ya que ellos se atienden en los mismos hospitales en que son atendidos el Primer Ministro y el Presidente







   Foto: Google

El problema deriva de los fanáticos musulmanes que están invadiendo el mundo, influenciados por líderes y países que financian el terrorismo como Irán, Siria y Arabia Saudita.

Los palestinos de Gaza y Cisjordania venían a trabajar a Israel todos los días, antes del 2000. Después de la Intifada de Arafat los israelíes ya no confiaron en sus vecinos palestinos. Hubo mil muertos en Israel con las dos Intifadas (sublevaciones populares) y el país cambio.

Nunca se dejaron de lado los avances tecnológicos, ni dejo de venir el turismo, ni se dejo de investigar y desarrollar la tecnología, ni se dejo de estudiar, de leer, y en cada casa ya había una computadora. La inmigración rusa, llena de técnicos e ingenieros hizo que el avance se acelerara. Israel descubrió en la tecnología la llave hacia el futuro y se desarrollo en áreas de hi- tech, nanotecnología y emprendimientos. Con la ayuda de la ciencia avanzaron juntas.

De un país socialista y exportador de naranjas paso a ser un país de libre mercado, exportador de altas tecnologías. Empezaron a desarrollarse las Start ups. Hoy todo la nación es una gran Start up (emprendimientos de alta tecnología). 5 Premios Nobel en los últimos años, 10 en total desde su nacimiento. Y así llegamos al “pequeño gran país” que es hoy.

Pero, el conflicto con los palestinos esta ahí. La influencia del fanatismo de los líderes árabes, hace que mucha gente sienta odio hacia los judíos Es el país de los jóvenes con ideas que son tomadas en cuenta y que, hasta que no se concretan, no cejan en su empeño. Si fracasan, comienzan otra vez. Es el espíritu de lucha que acompaño siempre al pueblo judío.

Israel siempre luchó con muy pocas armas porque le fueron negadas o embargadas. Es por eso que tuvo que desarrollar el ingenio y se especializo en todo lo que se le negaba y aun más.

Hoy tenemos una industria aero-espacial modelo en el mundo. Satélites que son como libélulas, drones (aviones sin piloto) desde un bombardero hasta una mariposa espía imperceptible. Pura tecnología. El avión de combate F16 que nos vende Estados Unidos, tiene 600 modificaciones. Desde dispositivos anti radar hasta todo lo último que sale para equipar un avión totalmente computarizado. Son aviones invisibles, hacen creer que son cientos de aviones al enemigo y es uno, o viceversa. Es lo mismo con los barcos: los llaman barcos invisibles.

Pero eso no sirve cuando Hamás le tira misiles de corto y mediano alcance a la población civil de Israel. Y acá entran a primar las emociones. Mucha de nuestra tecnología se está usando hoy en Gaza para no exponer a los soldados. Israel cuida a sus soldados porque son nuestros hijos. Los hijos de todos.

Y caen los misiles desde Gaza porque Hamas, el movimiento terrorista que se apodero de la Franja son fanáticos fundamentalistas, teocráticos que se basan en la ley de la Sharia, la ley islámica. Quieren a Palestina en lugar de Israel y no dos estados, uno al lado del otro. Ellos quieren todo Israel. Los que sufrimos los misiles somos los civiles que vivimos en el sur, aunque ahora ya llegaron a Tel Aviv y Jerusalem, en el centro del país. Yo soy una habitante del sur del país y doy fe de todo lo que digo.

Un miedo dificil de describir.

Muchas veces, ante el peligro, las palabras no logran transmitir toda la gama de sensaciones que puede encerrar un ser humano dentro de sí. Transmitir una vivencia no es fácil, uno queda sin palabras precisas para expresarlo. Hablar de emociones personales quita objetividad pero no dudo que mi sentimiento no es único, afecta a muchos. Se mezclan ansiedad, angustia y miedo. Temor a lo inesperado, a la suerte de los seres queridos, al dolor.

Cuando suena la sirena en Israel, anuncia que uno o varios misiles han sido lanzados desde algún lugar. No hay tiempo para pensar. 15 segundos en Sderot, 45 segundos en Ashdod y un minuto en Beer Sheva. Uno reacciona y corre a refugiarse. Buscar un lugar seguro es prioridad. Dejar todo de lado para buscar una zona protegida. Miedo por la familia, no se sabe si están en un lugar seguro o si no llegan a tiempo para protegerse; miedo por los chicos que lloran asustados -todos lo estamos-, por los amigos, por todos los pobladores de la ciudad -aun los no conocidos-; por si el misil cae cerca, por si cae lejos o en zonas pobladas o abiertas sin peligro.

Suena la sirena. Si hay alguien en casa uno grita. ”¡Vamos!” Al cuarto de seguridad dentro de un departamento, al palier del edificio, al refugio en el sótano o, en las escaleras, -se construyen en el centro del edificio y es el espacio más seguro-. Si uno está en la calle, buscar, rápidamente, un lugar protegido. Solo que, hay veces, que uno no llega y solo nos queda rezar para que el misil no caiga cerca. El sonido es, al principio, como el de una cañita voladora, después un gran trueno y luego la gran explosión desparramando las esquirlas de metal y el no saber a quién le tocó. Dónde cayó? Los celulares se bloquean. Hay que esperar 5 minutos antes de salir del lugar por si cae otro.

La sensación es de impotencia ante el súbito peligro. Nada se podía hacer ante la inseguridad de los misiles. Somos civiles. Ancianos, mujeres y niños que no pueden correr. Un millón y medio de personas bajo el fuego de Hamas en el sur de Israel. No hay diferencias entre judíos, musulmanes, cristianos. Estamos todos expuestos al fuego de los palestinos.***

Pero, he aquí que la tecnología aparece como el Chapulín Colorado para salvarnos. Israel construyó un antimisil que en hebreo se llama KIPAT BARZEL. (O IRON DOME, en ingles, o CUPULA DE HIERRO en castellano). Este aparato lleno radares computarizados que detectan al misil desde el mismo momento que sale, lleno de tubos que despiden antimisiles, pulveriza en el aire al misil enemigo. Esto es un descubrimiento israelí para la defensa de los ciudadanos y hoy está salvando miles de vidas en Israel.

La tecnología, la ciencia y la inteligencia del Hombre hacen que este pueblo laborioso pueda lidiar con enemigos que desean destruirlo.

Misiles que tiran sin precisión caen en el desierto, o caen en casas vacías, o en lugares donde las personas están protegidas en sus escaleras, refugios o cuartos blindados. Muchos les llaman milagros.

Y como decía el agnóstico Ben Gurion: “Para vivir en Israel, hay que creer en milagros”

***Dori Lustron es Directora del website Porisrael.org Licenciada en letras. Experta en esclarecimiento y Conferencista en el mundo hispanoparlante y USA..

 

Publicado en el Diario Los Andes de Mendoza

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