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Sección: Internacionales
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Honduras, un cuento de dos Hugos y un BarakHugo J. ByrneMartes, 10 de noviembre de 2009
No hago apuestas sobre el futuro del hermano pueblo de Honduras porque aún existe una poderosa coalición con una agenda totalitaria acechando para implantar un poder espúreo y foráneo a esa sufrida nación centroamericana. Nadie dude de las malas intenciones de esa vasta (y real) conspiración izquierdista, dirigida por un patán criminal con petrodólares y poder político y tolerada en Washington por una administración que desde enero de este año cambió en sentido figurado las flechas en la garra izquierda del águila nacional por un ramito de olivo y “Old Glory” por la bandera blanca. Este patán fue encumbrado inicialmente por otra aún mayor conspiración de ignorancia y miopía social y más tarde por el soborno a muchos jefes de estado, individuos y organismos regionales que viven abiertamente como rameras políticas. Organismos totalmente corruptos, como la Organización de Estados Americanos (OEA), e individuos al mejor postor, como su Secretario General, el “sociolisto” Insulza. Este chileno renegado (la inmensa mayoría de los chilenos que conozco son gente de bien) demuestra su condición de cortesano obsequioso de su proxeneta (quien lo ha llamado “pendejo” públicamente), en todos los aquelarres de bombines que convoca ese inútil cónclave. Chávez puede llamar a Insulza lo que quiera, pues para ello financia su salario y garantiza su posición. La ventaja parece inclinarse por el momento y en apariencias a quienes en esas latitudes favorecen el respeto a los preceptos constitucionales de Honduras. Los acuerdos fueron firmados por todas las partes interesadas, incluyendo el depuesto presidente Mel Zelaya y el presidente provisional Roberto Micheletti (a quien la versión de CNN en español y la prensa izquierdista de España e Hispanoamérica insiste en llamar “presidente de facto”). Esos acuerdos estipulan que Zelaya podría regresar al poder y terminar su mandato, si en ello concurren los mismos organismos del estado hondureño que lo removieran: el Congreso y la Corte Suprema. De todo esto surgen varias preguntas obvias: Si el Congreso y la Corte Suprema de Honduras actuaron de acuerdo a la ley al deponer a Zelaya, ¿por qué habrían de cambiar su decisión ahora? ¿Cediendo a la presión económica extranjera? Eso sería franca prevaricación. La otra posibilidad, aún peor, es la de soborno. Un legislador acusó a Zelaya de haberle ofrecido millones de dólares por su voto. Evidentemente Zelaya no tiene millones para sobornar. La fuente de cualquier posible soborno parlamentario no está en Centroamérica sino mucho más al sur. Y eso trae otras consideraciones aún más inquietantes, de las cuales surgen mis dudas. El acuerdo firmado no estipula perdón ni amnistía alguna para el expresidente del sombrerón tejano, quien ya cuenta con una cantidad considerable de cargos criminales en Tegucigalpa. El acuerdo sí establece la aceptación internacional del resultado de las elecciones programadas para fines de este mes, de cumplirse el requisito común de inspección extranjera (al menos por parte de aquellos estados con relativa importancia en el mundo). Es bien evidente que Zelaya no es un genio y que tampoco lo es su mentor, aunque este último ocupe un nivel algo más alto en la escala zoológia. Empero, aquí muy bien podría haber gato encerrado. Es posible que Chávez haya finalmente decidido que el hombre del sombrerote es un lastre que no vale la pena cargar indefinidamente. De ser este el caso no voy a llorar por Zelaya, quien en ese escenario quedaría a la merced de las autoridades hondureñas y de las decisionesinescrutables del impredecible Lula da Silva. En relación a este último, ¿qué papel real ha jugado Brasilia en todo este ridículo sainete y por qué se apropió de una vela en sepelio ajeno? ¿Es todo esto parte de la extraña y evidente bipolaridad política del barbudo, rechoncho y diminuto presidente carioca? ¿Qué intereses animan a Brasil en el destino de Mel Zelaya? Mi problema con toda esta comedia es que si el Congreso y la Corte Suprema de Honduras no cambian su criterio y el 29 de noviembre se celebran eleccionesaceptables y acatadas dentro y fuera de Honduras, poniendo fin a la crisis que iniciara Zelaya con sus aspiraciones continuístas, ¿por qué la crisis diplomática? ¿Por qué el pueblo hondureño ha sufrido durante meses el asedio protocolar y económico de esas dos corruptelas que se llaman pomposamente “Organización de Naciones Unidas” y “Organización de Estados Americanos”? ¿Qué justificación puede brindar Washington a su boicot económico de Honduras durante estos meses si el resultado de los acuerdos no cambia el “status quo”? ¿Cómo pueden racionalizarse los sufrimientos y humillaciones impuestos a los hondureños por la Secretaría de Estado y las arrogancias e impertinencias del embajador de Obama en Tegucigalpa, el infortunadamente cubanoamericano Hugo Lloréns, si nada ha cambiado ni va a cambiar desde que removieran a Zelaya del poder? No hay respuesta racional a esas interrogantes, pero sí una para explicar el absurdo: La agenda internacional de la Casa Blanca consiste hoy en abandonar aliados y promover enemigos. Los Estados Unidos de Obama debe comportarse como el malhechor arrepentido de sus pecados y hacer ridículos como prosternarse ante un monarca absoluto, acomodar a un sátrapa que esclaviza a su pueblo por más de 50 años y hacer causa común con un tirano orate, abiertamente enemigo de sus instituciones y libertades. ¡Difícil de creer! ¿De veras? ¿Recuerda el amigo lector a Jimmy Carter? |
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