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Sección: Internacionales
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Barack Obama: ¿Dónde está el cambio?Esteban Morales DMiércoles, 21 de octubre de 2009
CEHSEU. Universidad de La Habana
Posiblemente estemos ya en presencia de un presidente más peligroso que George Bush. Pero: - Obama es un presidente inédito en la historia norteamericana: con una historia diferente, a la que nos tienen acostumbrados los personajes políticos de Washington, inteligente y negro. - Por mucho que nos preocupen sus acciones, nos damos cuenta que durante su campaña planteaba políticas que nos parecieron aceptables, de manera convincente y con un discurso con el que no era difícil identificarse. Su discurso continúa siendo brillante y atrayente. -Sabemos que está bajo la presión de la extrema derecha, que no lo deja gobernar. -Sabemos que su seguridad personal esta bajo acecho. - Tiene una personalidad cautivadora, que induce más a confiar en el que a la desconfianza. -Lleva sólo 10 meses en el cargo. Habiendo movido temas de política, como no lo ha logrado ningún presidente en el mismo lapso de tiempo que Obama lo ha hecho. Finalmente, existe la disposición y la voluntad de creer, que siendo Obama un individuo inteligente y habiendo sido elegido para mejorar la situación de Estados Unidos, no se vaya a percatar de la necesidad de hacer las cosas de manera diferente a como G. Bush las hizo. Es decir, a pesar de las múltiples cosas que nos preocupan, estamos dispuestos a otorgarle a Obama el “beneficio de la duda”, por considerar, que finalmente podría hacer las cosas, al menos, mejor que el anterior presidente. Pero lo que más seriamente preocupa, es que Obama aun no ha cumplido ninguna de las promesas que hizo, observándose con demasiada frecuencia una distancia alarmante entre su discurso y las políticas. Lo que parece estar respondiendo a la lógica de que dentro de la administración existe un fuerte debate entre las políticas que Obama quisiera impulsar y los intereses de otros grupos dentro del propio gobierno. El anterior presidente, que puso el mundo al borde del abismo, al menos presentaba la paradójica honestidad de hablar todo lo claro y duro que podía hacerlo y como si fuera poco, no pretendía presentarse como lo que no era. En tal sentido era más confiable, en términos de cómo debíamos cuidarnos de su ejecutoria. Aunque hacia el lado malo, pero era más predecible. Obama no tiene que ser igual y lo cierto es que ya ha conseguido cierto reconocimiento a nivel internacional y hasta le han otorgado el Premio Nobel de la Paz. Sin embargo, hasta ahora, el Sr. Obama, además de su mimetismo ideológico, presenta unas habilidades atemorizantes, para hablar de un modo y actuar de otro. Lo cual no sería extraordinariamente grave, si sólo de eso se tratara. No hay más que recordar las promesas de sus discursos de campaña, para percatarnos de que media una distancia importante entre lo que dijo que haría y lo que realmente está haciendo. Por supuesto, Obama no es inmune a la máxima de que una cosa es en la campaña y otra cuando ya se es presidente. Así como que una cosa es la presidencia y otra el imperio. Por lo que cualquier cosa que ocurra no debe de asombrarnos. ¿Cuáles eran las principales promesas de Obama al acceder a la presidencia? -No menos de veinte medidas económicas, que beneficiarían a la llamada clase media norteamericana, todas dirigidas a mejorar los impuestos, otorgar estímulos al empleo, la seguridad social, modificar los términos de la hipotecas, mejorar la salud, la educación, etc. -Prácticamente comenzando su mandato sacaría a las tropas de Irak. -Eliminaría la prisión de la Base Naval de Guantánamo. -Conversaría con amigos y con enemigos. -Cambiaría la política hacia América Latina. -Mejoraría las relaciones con Rusia. -Solucionaría el Conflicto Palestino- Israelí. -Modificaría la política ambiental heredada de George Bush. -Negociaría fuertemente para eliminar las armas de exterminio masivo. -Negociaría con Irán. Es cierto que son las muchas promesas, para exigirle su cumplimiento en tan poco tiempo de mandato. Sobre todo, cuando nos damos cuenta, que aunque Obama recibió el respaldo para mejorar la situación de Estados Unidos, ahora nos percatamos de que algunos no comparten las ideas de Obama para sacar a Estados Unidos de la situación en que se encuentra. Por lo que salta la vista el debate político que han provocado algunas políticas de Obama y los esfuerzos de ciertos sectores de extrema derecha por mantener vivas las políticas de Bush, sobre todo, en lo que a la relaciones internacionales del País se refiere. Obama ha tropezado con varios obstáculos en su ejecutoria como presidente: ha experimentado como ningún otro presidente en los últimos cuarenta años, que una cosa es la presidencia y otra es el imperio. Lo cual significa, que lo que desearía hacer en el gobierno va mucho mas allá de sus intereses personales y de los de su administración, aun suponiéndola monolítica, que no lo es, llegando a un nivel de complejidad signado por una combinación entre la imposición, siempre que le sea posible y la búsqueda del consenso. Necesariamente tiene que gobernar con un equipo fruto de negociaciones internas, entre partidos, que a tales efectos no hay uno solo. Con un funcionariado que aún es en un 50% el de George Bush, por lo que en realidad, no tiene el mando de la política interna ni tampoco en política exterior. Si quisiera controlar un poco la situación de la crisis económica interna, debería detener el desangramiento de dólares a favor de los banqueros y hacer, lo que no pocos brillantes economistas, como Stiglitz y Krugmann, le han dicho; cumplir con la promesa hecha al principio, de no sólo darle a Wall Street sino también a Main Street. Lo que significa atacar a la crisis de la economía de manera directa en la infraestructura que reanima el empleo, base fundamental para la reanimación del consumo Pero Obama, no hizo más que tomar la presidencia y la promesa de salir de Irak comenzó a cambiar. Afganistán pasó a ser la guerra de Obama, al considerar que es de allí de donde proviene el verdadero peligro para la seguridad nacional de Estados Unidos. El resultado final ha sido, que no se van de Irak, refuerzan la presencia en Afganistán y ya han incluido a Pakistán como parte del conflicto. Ahora parece haber calmado un poco la situación en Irak, recogiendo las tropas, aunque estas continúan siendo garantía de esa tranquilidad precaria que se ha logrado. Sin embargo, la violencia continúa. Hoy, a pesar del llamado Acuerdo SOFA (Acuerdo sobre Estatuto de Fuerzas), hay más de 134,000 soldados en Irak, a los que habría que agregarles casi una cantidad similar de contratistas (más de 132,000). Según el Ministro del Pentágono, hacia finales del 2010 debería mantenerse una media de 100,000 efectivos; pero tomando en consideración el refuerzo previsto, de cuatro brigadas de 14,000 hombres cada una, ello elevaría la cifra a 156,000. Lo más parecido a “una jugada de engaño”. ¿Retirará Estados Unidos sus tropas de Irak? Es mucho lo que se reparte en el área, para que Estados Unidos renuncie a quedarse allí, monitoreando la situación, a cualquier costo. Las tropas de combate podrán disminuir, pero todo parece indicar que Estados Unidos llegó para quedarse en Irak. Lo cual habrá que confrontarlo continuamente con la situación interna de Irak, su evolución ulterior, el peso que vaya ganando o perdiendo la resistencia interna, y la relación de todo ello con el resto de la región, especialmente con Afganistán y Paquistán. En Afganistán las cosas van de mal en peor con la violencia. Después del reciente fraude electoral (ya reconocido por la ONU) la situación se ha tornado critica, con los ataques y atentados suicidas, que han cobrado decenas de vidas a las tropas de la OTAN; en particular a las de Estados Unidos. Tal situación ha llevado a que el mando esté reclamando la presencia de al menos 40,000 hombres más, para evitar perder la guerra. La presencia de las tropas y los bombardeos en la frontera con Pakistán complican cada vez más las cosas en el área, pues la guerra se ha extendido. Obama llega a la presidencia en uno de los momentos mas críticos, dentro de la ya por si complicada situación del Medio Oriente. Una ofensiva de las de las tropas israelíes sobre Gaza, que ya había dejado más de mil muertos, la mitad de ellos civiles. A lo complicado del enfrentamiento, se agrega la división existente entre la llamada Autoridad Nacional Palestina y los Islámicos de Hamas. Todo ello, sin que podamos olvidar, los otros dos frentes del conflicto, formado por los Islamistas Chiíes de Hisbula, al norte en el Líbano y la cuestión eternamente pendiente con Siria, de las ocupadas Alturas del Golán. En cuanto al conflicto Israelí-Palestino, Obama defiende la política de los dos estados independientes en igualdad de condiciones. Pero tanto la derecha en Israel, como el ala derecha del lobby judío en Estados Unidos, tienen otros planes. Por otro lado, los ataques de Israel a la Franja de Gaza, la ocupación de territorios y la expulsión de palestinos, para construir asentamientos judíos continúa, sin que Obama haga nada por evitarlo. Además, a Israel le interesa más Cisjordania, donde hay mucha tierra buena que cultivar y está en los agradables suburbios de Tel Aviv y Jerusalén. A pesar de sus declaraciones de apoyo a Israel de hablarse de Obama como un presidente judío, por sus excelentes relaciones con instituciones y personas poderosas dentro de esta comunidad, el actual presidente de Israel, le hace toda la resistencia posible a seguir a Obama en su política dentro del conflicto. Por lo que es de imaginar, sin mucha dificultad, de que todo continuará más o menos igual. Con la única diferencia de que los muertos de ahora y todos los atropellos y abusos que cometen los israelíes, ahora son, en parte, responsabilidad de Obama. Después de ocho años de administración republicana, el saldo era que Estados Unidos había presionado sobre el espacio postsoviético pero Rusia había recuperado su poderío como centro de poder regional y global. La actitud confrontacional de G. Bush y de la elite que le seguía, situaron las relaciones bilaterales con Rusia en uno de sus peores momentos. La intervención rusa en Georgia del verano supuso el peor momento de las relaciones entre Washington y Moscú. Entonces Obama, tomando la incoativa, no espero mucho, se reunió con los rusos. Tanto con Medvedev como con Putin, pero de esas reuniones en principio, no salió un resultado del que se pueda concluir que se han acabado los conflictos. Ambos contendientes pusieron de manifiesto buena voluntad. Ambos firmaron un pacto de cooperación que permite a Estados Unidos el uso del territorio ruso para la distribución de equipamiento para combatir al Talibán. Al mismo tiempo ambos firmaron también un tratado de seguimiento del Start. El acuerdo Start, que expira en diciembre 5 del 2009, parece que tiene como sustituto un documento que garantiza la intención de reducir el arsenal nuclear de ambos países. Pero respecto al DAM (Defensa Antimisil), que afecta seriamente los intereses nacionales de seguridad rusa y hasta las relaciones entre ésta y Europa, (debido a la dependencia europea del petróleo y el gas ruso) no se habló nada. Por lo cual, es posible deducir, que no habrá ningún cambio notable en las relaciones Estados Unidos-Rusia, mientras el DAM no sea objeto de negociación. Aunque, en cierta medida, se ha modificado favorablemente para los EUA el escenario de las relaciones y futuras negociaciones. Sobre todo, si se tiene en cuenta que Rusia responde también a los intereses de las relaciones con la región asiática: China, Japón, y los “países socialistas asiáticos”. Siendo este un escenario muy complejo y de una dinámica muy alta. Obama justificaba entonces el DAM, a partir de unos cohetes nucleares que podrían venir de Irán, que por cierto, no tiene cohetes ni armas nucleares. Al mismo tiempo, considera que la llamada defensa antimisil, contra Irán y Corea, situada en Polonia y la República Checa, no afecta el poderío nuclear ruso. Ahora, Obama declara que retirara el plan de situar los cohetes en Checoslovaquia. Aunque Polonia ha quedado pendiente, sin dudas el paso anunciado es un adelanto en las preocupaciones de Rusia para continuar mejorando las relaciones con Estados Unidos En la reunión mencionada, Estados Unidos y Rusia, parecen haber encontrado otros intereses comunes, por ejemplo, sobre el control del conflicto en Afganistán, pero Rusia está temerosa del control que Estados Unidos y la OTAN lleguen a ejercer en el Asia central y meridional, región en la que los rusos tiene muchos planes y Estados Unidos también. Obama, supuestamente, trata de abrir una puerta negociadora con Irán, mientras su vicepresidente J. Biden, echa leña al fuego, diciendo que Israel “tiene derecho soberano para decidir como encarar las “ambiciones nucleares de Irán”, esté o no de acuerdo con Estados Unidos. Aquí es donde haría falta que Israel actuara como aliado de Estados Unidos y Biden le dice que puede actuar incluso a sus espaldas. Difícil relación, en la que Israel sólo parece aceptar el liderazgo de Estados Unidos en lo que considera de su conveniencia. Dinámica muy compleja para que podamos decir que Obama tiene el control sobre ella. Existe una investigación (ahora silenciada) producida por los Servicios de Inteligencia Norteamericanos, que muestra que Irán abandonó su proyecto nuclear hace ya más de cinco años. Pero a la extrema derecha en Estados Unidos le conviene continuar explotando el manejo de la amenaza nuclear de Irán. Dado la posición intransigente de Irán, de no dejarse imponer condiciones, la amenaza de Israel y el compromiso de Estados Unidos, no parece que por ahora el conflicto pueda tener solución. Recientemente, se sabe que se han acelerado los planes de un posible bombardeo de las instalaciones nucleares de Irán. Lo cual sería desastroso. Estados Unidos continúa metiéndose en otros conflictos, como los de Somalia, Filipinas, Tailandia, Níger, Mali, Túnez y Yemen. En todos, parece que Obama pretende frenar a Al Qaeda, y otros movimientos separatistas internos. En cuanto a la eliminación de la cárcel de la Base Naval de Guantánamo, la promesa se mantiene para el 2010; pero fue algo en lo que ni sus propios copartidarios lo apoyaron, cuando en el Congreso se discutió la aprobación del dinero para la realización de la operación. Tanto Estados Unidos, por mantener el centro de torturas, como los países de la Unión Europea, son responsables de esa situación. Éstos últimos por haber dado su apoyo a los vuelos clandestinos de la CIA, para trasladar los prisioneros. Hasta ahora, algunos como Austria, no aceptan recibir ningún prisionero; otros, como Inglaterra e Italia, como es de esperar, están dispuestos a venderles sus almas a Estados Unidos. Pero el proceso será lento y de todos modos, al final, los deseosos de ocultar estos hechos y los tontos de memoria corta, se encargarán de dar la vuelta a esta bochornosa página de la historia. Por lo pronto, ya se declara que la promesa de eliminar la prisión de la Base Naval de Guantánamo en el 2010 no será cumplida. Además, existen otras prisiones donde pueden estar ocurriendo situaciones similares a la de Guantánamo y de las cuales no se habla. ¿Cuáles han sido entonces algunos de los errores de Obama? , Según mi particular punto de vista y de lógica política. l- Mantener en su posición a un número excesivo de funcionarios claves de la anterior administración. Entre ellos a Negroponte y a los cuatro embajadores en Centroamérica nombrados en el 2008 por Busch. Como si fuera poco al Secretario de Defensa, tan comprometido con las guerras. 2-Mantener al frente de la Secretaría del Tesoro a ese funcionario (Timothy Geitthner) muy capaz, pero excesivamente comprometido con Wall Street y la oligarquía bancaria transnacional. 3-Haber designado (quizás bajo presión) a Hilary Clinton como Secretaria de Estado. 4 – Haber programado, al principio de su mandato, una política económica, relativamente equilibrada, y haber puesto en práctica otra, que inclinó casi tatamente la balanza hacia el rescate del sector financiero, olvidándose del estimulo directo al empleo. 5-Haber formulado un conjunto de promesas dirigidas al mejoramiento socioeconómico de la clase media, sin una seguridad presupuestaria y en medio de la crisis económica más violenta, lo que afecta seriamente la recaudación impositiva, sin una perspectiva de recuperación económica a la vista. 6-Haber mantenido una dinámica gastos-ingresos, dentro del presupuesto federal, impactada por el continuado incremento del gasto militar que dispara los gastos, el déficit y la deuda, para equilibrarlo, en medio de una dinámica de recaudación presupuestaria seriamente afectada por la crisis económica. Lo que ya tiene muy preocupados a los compradores de la deuda exterior estadounidense. 7-Obama hizo promesas de campaña sobre cambios en la política exterior, de las cuales no ha cumplido aún ninguna, más bien sus políticas, en la práctica, resultan ser similares a las de G. Bush. 8- No lidera la política exterior del país, sino más bien lo hace un sector de derecha, liderado `por Hilary Clinton, que se ha hecho fuerte dentro de la propia administración y en el Congreso. Pero una de las dificultades más importantes que enfrenta actualmente Obama, es aquella que proviene de la actitud que finalmente ha asumido en la política hacia América Latina, en particular, ante el reciente golpe militar en Honduras. Lo cual es, ante todo, una prueba de fuerza contra los países del ALBA, en la cual Hillary Clinton no ha logrado avanzar mucho; aunque tampoco se ha logrado vencer la arremetida reaccionaria por la resistencia hondureña, ni la internacional. La actitud negociadora y conciliadora de Obama en la reciente Cumbre de las Américas, así como sus intenciones declaradas de conversar con todos, habían abierto serias expectativas de mejorar la política hacia el hemisferio y mas que ello, darle un vuelco en relación a la ejecutada por la administración precedente. No es posible olvidar, que Obama había concurrido a la Cumbre bajo un ambiente caracterizado por varios acontecimientos, entre ellos, el fracaso de Bush en su política hacia América Latina y el Caribe; los cambios que han tenido lugar en el hemisferio y que sin dudas afectan los históricos intereses de Estados Unidos; las presiones de casi todos los líderes del hemisferio por un cambio de política; junto a los pedidos de un mejoramiento de las relaciones con Cuba. Todo indicaba que con Obama, la política hemisférica de Estados Unidos, podía comenzar a cambiar. Pero el golpe de estado en Honduras, ha traído resultados e implicaciones que han puesto de manifiesto actitudes de Obama, que hacen dudar de b que éste pueda continuar la línea de política que pareció tratar de impulsar durante su campaña. Obama se encontraba en Rusia, donde al parecer le sorprendió el golpe de estado en Honduras. Casi de inmediato formuló declaraciones sobre el carácter ilegal de la acción y acerca de que el presidente legítimo de Honduras no era otro que Mel Zelaya. Sin embargo, a su regreso a los Estados Unidos, ya otros funcionarios, con la secretaria de estado Hilary Clinton al frente, habían manejado el incidente de otro modo muy diferente. Comenzaron por soslayar la calificación del golpe, e inmediatamente iniciaron gestiones para arrebatar el manejo de la situación, de manos de la OEA y demás organismos multilaterales, que se habían manifestado muy críticamente sobre el incidente, calificándolo de golpe militar y dándole todo el respaldo a Zelaya, para su retorno incondicional a la presidencia de Honduras. La secretaria de estados, Hilary Clinton, actuó para cambiar el curso de los acontecimientos; invitó a Zelaya a una reunión, junto al presidente de Costa Rica Sr. Oscar Arias, de la cual, el Presidente hondureño, inocentemente, salió declarando que se había conversado para organizar cómo se irían los golpistas. En sus primeras declaraciones, en el aeropuerto de San José, el presidente Zelaya, había dado gracias a Dios de que no lo hubieran matado, aparte de que no se explicaba como era que lo habían desembarcado precisamente en Costa Rica, una nación democrática y con un presidente como Oscar Arias. No le seria difícil descubrirlo, todo había sido preparado desde el principio, y Arias tenía una función clave dentro del plan: Ganar tiempo, para aplicar a Zelaya la misma medicina que aplicaron a Aristí. Tres días de conversaciones entre los Cancilleres de la OEA, con Inzulsa al frente, no han servido más que para confirmar la apreciación de que los golpistas solo desean ganar tiempo. En medio de tal situación, Obama ha asumido una actitud cínica y engañosa. Diciendo que ”... los mismos que han criticado el intervencionismo de Estados Unidos, ahora le piden que intervenga en Honduras para salvarle la presidencia a Zelaya”. Declarando, casi al unísono, que él “no puede presionar un botón y reinstalar a Zelaya en el poder “. Obama hace oídos sordos a todas las acusaciones de violación de los derechos humanos, abusos y asesinatos por parte de la dictadura hondureña; reclamos que le han llegado incluso de 16 congresistas de su propio partido, entre los que se encuentran Raúl Gijalva de Arizona y Jan Schakowsky de Illinois. Sin dudas, la actitud asumida por Obama le resta capacidad negociadora, en el seno de su administración, haciéndole perder confianza ante sus oponentes potenciales. Hilary Clinton, por su parte, llega al colmo del cinismo, cuando acusa a Zelaya de ser el responsable de su propia sustitución y lo critica por querer retornar pacíficamente a Honduras. Por supuesto, la muy cínica, esta preparando así las condiciones para poder responsabilizarlo con su propio asesinato. Sin embargo, si algo está claro desde el principio, es que la inmensa mayoría de los líderes latino americanos y caribeños, junto a los organismo multilaterales del hemisferio y Naciones Unidas, están conscientes de que Estados Unidos, dígase Hilary Clinton y Barack Obama, tienen la máxima responsabilidad en cualquier genocidio que tenga lugar en Honduras. Ya eso es historia. Las otras declaraciones de mayor importancia para el hemisferio, Obama las realizó respecto al conflictivo asunto de las bases militares en Colombia, cuando afirmó: “... Estados Unidos no tiene intenciones de establecer una base militar en Colombia”. Entonces, respecto a los dos conflictos más importantes que afectan hoy a las relaciones hemisféricas Obama asume una actitud, que no tiene nada que ver con la política que parecía estar alentando, desde su propio proceso de campaña por la presidencia. Obama asume aquí una actitud cínica y hasta mentirosa, pues nadie mejor que él, sabe que son la CIA, el Dpto. de Estado, el Pentágono y en particular, su Secretaria de Estado, junto a otros sectores interesados en dar un curso diferente a la política hacia América. Latina y el Caribe, los que han alentado los acontecimientos más recientes. Pues es posible que todo esto inicialmente haya sido manejado a espaldas de Obama, pero una vez desplegado el plan, seguramente recibió la información y tal vez, hasta le haya dado su apoyo. Obama ha cedido el terreno para el “cambio”, a favor del retroceso, por las mismas fuerzas de extrema derecha contra los cuales combatió durante su campaña presidencial. Siendo aquí donde se manifiesta con mayor nitidez que Obama fue elegido para salvar al imperio de la debacle en que lo sumió Bush, pero no todos están de acuerdo con las políticas con que Obama considera hacerlo. Es aquí donde se manifiesta claramente que Estados Unidos ha entrado en un debate sobre en qué direcciones orientar las políticas que buscan recuperar a Estados Unidos; si a la vieja usanza de la agresividad imperial, pujando por restaurar la hegemonía perdida, o sobre la base de una negociación con aquellas fuerzas con las que evidentemente Estados Unidos esta obligado hoy a compartir su poderío. Siendo este el centro, el núcleo duro, o, el fondo de la cuestión del gobierno de Obama, en relación con los diversos escenarios en que se proyecta o concretan las políticas. Obama parece ser del último bando, que por ahora, no está resultando ser el bando ganador. Lo cual nos dice que G. Bush ha dejado de ser el presidente, pero las fuerzas que empujan a Estados Unidos hacia las políticas extremo agresivas no han desaparecido. Encontrándose incluso, dentro de la propia administración actual. Una de las dificultades mayores de Obama para ejercer la presidencia, proviene de que las fuerzas de extrema derecha que acompañaron a Busch y hubieran elegido a MacCain como presidente no se han desarticulado. Todo lo contrario, un tipo como Richard Cheney (que ahora critica a G. Bush por flojo) continúa liderando esas fuerzas. Si no obsérvese lo que tuvo lugar cuando un grupo de legisladores demócratas trató de impulsar una “comisión de la verdad”, para enjuiciar a los responsables de las torturas. Dick Cheney protestó y entonces, Obama apareció diciendo que “el país debía mirar hacia adelante ...”. Con una evidente cautelosa actitud, Obama decidió “echarle tierra al asunto”. Entonces, George Bush puede dormir tranquilo, que sus crímenes van a quedar impunes. Por lo que Obama comienza entonces a asumir actitudes, que éticamente le afectan para ejercer su ejecutoria moral y así contribuir desde la presidencia a salvar el prestigio de Estados Unidos. Siendo ésta una cuestión bastante difícil de salvar o recuperar en estos momentos, y por muchos años más. Por lo que con esa desventaja tiene que contar Obama y cualquier otro gobierno que asuma la dirección de los EUA. No tener condiciones para liderar internacionalmente, aunque sí conserva el poderío militar agresivo para intimidar. Mientras que los que defienden la vieja política de extrema derecha se re articulan, los sectores que debieran apoyar a Obama, han resultado hasta ahora, ser una mezcla de masas apolitizadas, guiadas solo por la simpatía y las expectativas que aún despierta el Presidente; también de liberales y centro-conservadores desarticulados, que no logran constituirse en una fuerza capaz de apoyar el programa de campaña por el que votaron; cosa que se puede observar en la política interna, en que las finanzas vencen a la economía real, pero que tiene su expresión más evidente en la ausencia de control del Presidente sobre la política exterior del país. Situación ésta última, en la que se apoya fuertemente un grupo de funcionarios dentro de la propia administración, liderados por Hilary Clinton. Resultando esta la mayor amenaza que enfrenta Obama, la desarticulación de sus apoyos políticos y de los económicos, con vista a una próxima reelección. Por lo que el presidente tiene que ocuparse de ello, pero, ¿cómo? Por otra parte, ¿cuál es la responsabilidad de Hilary Clinton en el gobierno de Obama, en quiénes ella se está apoyando, y cómo está perdiendo apoyos el Presidente? Es la derecha que sigue a los Clinton la que está ahora dirigiendo la política exterior de Estados Unidos, y no Barack Obama. Lo cual explicaría por qué no puede cumplir sus promesas. La polémica sobre cómo el imperio debe reenfocarse hacia el futuro inmediato (y a corto plazo también) para el próximo período electoral en el Congreso y la presidencia en el 2012, no se está decidiendo a favor del “cambio” propuesto por Obama. Estando regido el proceso por una derecha, que desde el poder de la administración, se retroalimenta con parte de la derecha que siguió a Bush, sobre todo dentro del Congreso. Por lo cual, el curso de política seleccionada, -lo mismo para las guerras en Irak y Afganistán, las relaciones con Rusia, como para las relaciones con América Latina y el Caribe, y el resto del mundo-, no tiene nada que ver con lo que Barack Obama definió como el “cambio”, lo que ha tratado de apuntalar con la retórica de sus discursos. No parece haber aun ningún cambio, ni tampoco que Obama esté en condiciones de impulsarlo. Dentro de ello, es la coalición que los Clinton prepararon durante la campaña, la que realmente está complicando las cosas al presidente de Estados Unidos. Por lo que todo lo que esta ocurriendo no es de su entera responsabilidad. Sin embargo, Obama, hasta ahora, a lo sumo, aparece como un tipo inteligente, con discursos cautivadores y llenos de buenas intenciones, pero atrapado por un mecanismo político que lo supera, sin fuerzas para oponérsele y al borde del peligro de su propia desaparición física. Obama, recientemente, ha tenido que enfrentarse a rumores según los cuales es musulmán o no es ciudadano de Estados Unidos y, por tanto, su presidencia es ilegal. Dijimos en un artículo publicado en enero de este año, que Obama tenía todas las características políticas y personales, para devenir en un demagogo y que fuese difícil descubrirlo. Lamentablemente, creo que esos pronósticos se pueden estar cumpliendo. Creo que lo único que pudiera venir en auxilio del Presidente sería que la recuperación económica llegara cuanto antes, de lo cual parece haber algunas tenues señales. Permitiéndole a Obama recobrar la confianza perdida (de parte de sus electores) y activar las fuerzas políticas que le permitirían un mayor liderazgo sobre la política del país. A no ser que ya haya decidido convertirse en un cínico y continuar con la actitud dubitativa que no poco le ha caracterizado como saldo de sus primeros nueve meses de mandato. Recientemente le fue otorgado al presidente Obama el Premio Nobel de la Paz. Creo que, más por sus intenciones y sus discursos, que por las políticas reales. Démosle el beneficio de la duda, pensando que tal vez quiera hacer honor a tan alto galardón y realmente ganárselo. |
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