Caracas, Jueves, 24 de abril de 2014

Sección: Internacionales

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

Aviso de la defensa del español

Camilo José Cela - ABC, España

Viernes, 31 de marzo de 2000

Por su interés reproducimos las palabras que pronunció el Premio Nobel de Literatura y colaborador de ABC, Camilo José Cela, en la inauguración anteayer del I Forum Iberoamericano de Innovación

EL cordobés Séneca nos pide mesura y el belmontino Gracián nos aconseja que seamos breves. Pues bien, mesurada y brevemente, siguiendo estas dos sabias y prudentes normas, pruebo a dar mi aviso de la defensa del español, la lengua en que a Cervantes, al decir de Unamuno, Dios le dio el Evangelio del Quijote: la lengua en la que tenemos nuestra histórica e inmediata circunstancia y la fortuna de saberla digna y suficiente, firme y saludable, lozana y adecuada a los usos, afanes y necesidades que nos animan a seguir viviendo en ella y, en mi caso, también para ella y de ella.

La noticia de la Gramática de Nebrija está en boca de todos con motivo de haberse cumplido, no ha mucho, su quinto cumplesiglos, y con frecuencia se nos recuerda que en ella y no más comenzado el prólogo, su autor dice a Doña Isabel, Reina y Señora natural de España, que siempre la lengua fue la compañera del Imperio. Pongamos en el lugar de la palabra señaladora de este solemne concepto, envejecido ya tras los quinientos años pasados desde entonces, una voz que designe alguna noción en actual candelero, por dispares que pudieran parecernos las unas de las otras, cultura, nota o marca o seña de identidad, revolución, mercado, lo que fuere, y no nos será difícil intuir lo que quiso señalar Nebrija, esto es, que la lengua es un arma, una herramienta primordial, insubstituible por ninguna otra y necesaria para darnos sentido y presencia y abrir las más amplias perspectivas a nuestros anhelos.

La posibilidad de entendimiento crece o mengua en función del auge o la desnutrición de otra posibilidad condicionadora, la de la comunicación. Los europeos del siglo XX dejamos escapar de la mano la bendición que hubiera supuesto convertir, mejor dicho, conservar al latín como la lengua culta internacional, y los españoles del siglo XXI tendrán que estar alerta para evitar que el español deje de ser la lengua común de los españoles, lo que sería un despropósito histórico e incluso político.

Como amante de la lengua, de las lenguas, de todas las lenguas -y no digamos de las españolas: el español, el catalán, el gallego y el vasco- preconizo que juguemos a sumar y no a restar, que apostemos al alza y no a la baja, que defendamos la libertad de las lenguas y sus hablantes, soñemos con la igualdad de propósitos y troquemos la fraternidad de los juegos florales por la justicia de la implacable erosión semántica, esa ilusión que acabaría perfeccionando al hombre en paz.

Sí. No usemos la lengua para la guerra, y menos para la guerra de las lenguas, sino para la paz, y sobre todo para la paz entre las lenguas. De la defensa de la lengua, de todas las lenguas, sale su fortaleza, y en su cultivo literario se fundamenta su auge y su elástica y elegante vigencia.

Quisiera ser muy cauto en mis apreciaciones pero tampoco debo dejar huir este momento que se me brinda para no callarme porque quien la ocasión pierde, según decía San Juan de la Cruz, es como quien soltó el avecica de la mano, que no la volverá a cobrar.

Los españoles y los hispanoamericanos somos dueños y usuarios de una de las cuatro lenguas del ya próximo futuro, ya sabéis bien que las otras son el inglés, el árabe y el chino. Es doloroso que siendo la nuestra una de las lenguas más hermosas y poderosas y eficaces del mundo, nadie se haya preocupado de enseñarla por ahí fuera y de defenderla por aquí dentro, donde tampoco es atendida como es debido. Los españoles hemos visto cómo se perdía el español en las Filipinas, cómo va camino de perderse en Guinea, en el Sahara y, ¡ay!, entre los hijos de los emigrantes españoles a Europa; cómo no supimos enseñárselo a los rifeños y cómo lo zarandeamos y vapuleamos entre nosotros; parece ser que por fin y en buena hora, estamos conjurando, atajando, el peligro de que nuestros nietos tuvieran que llorar la pérdida del español en la Península Ibérica.

¿Por qué algunos españoles, con excesiva frecuencia, se avergüenzan de hablar el español y de llamarlo por su nombre, prefiriendo decirle castellano, que no es sino el generoso español que se habla en Castilla? ¿Por qué se huye de los términos Hispanoamérica e hispanoamericano, que se fingen entender en muy desvirtuador sentido, y se llega a la equívoca y acientífica aberración de llamarles Latinoamérica y latinoamericano? ¿Por qué se olvida que en los Estados Unidos los hispanohablantes caribes o centroamericanos se llaman hispanos a sí mismos?, etc.

Sacudamos falsos pudores que nos dificultan ver claro y recordemos a los americanos que hablan el español que ésta es la lengua de todos, ni más ni menos nuestra que suya ni al revés, y que todos, queramos o aun sin quererlo, somos hispanos o hispánicos o iberos o ibéricos. Y bajo cualquiera de ambos dobles gentilicios caben también los portugueses y los brasileños porque ni Hispania ni Iberia quieren decir ni quisieron decir nunca España, que es realidad y entidad mucho más moderna, sino que señalan la entera Península Ibérica.

La lengua es la más eficaz de todas las armas y la más rentable de todas las inversiones; nunca es tarde para que empecemos a poner nuestros ahorros al servicio de futuros beneficios que serán de todos y que servirán para todos.

Y me callo ya porque tampoco soy quién para abusar del tiempo que se me regala; porque, según Alfonso X el Sabio, el mucho hablar hace envilecer las palabras y porque, para Cervantes, no hay razonamiento que, aunque sea bueno, siendo largo lo parezca.

ANALITICA.COM no se hace responsable por las declaraciones y conceptos emitidos en los artículos de opinión publicados en nuestro sitio Web, los cuales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores


Mundo


 
Víctimas de crímenes de Estado exigen la verdad del conflicto colombiano

Víctimas de crímenes de Estado exigen la verdad del conflicto colombiano

 
Netanyahu exige al presidente palestino que rompa el acuerdo con Hamás

Netanyahu exige al presidente palestino que rompa el acuerdo con Hamás

 
ONU pide pasar a acción en lucha contra violencia sexual en zona de conflicto

ONU pide pasar a acción en lucha contra violencia sexual en zona de conflicto

 


Sociedad


 

La muerte de Globovisión

 

El bufón de Fidel

 

Encuentros sinceros, no desencuentros frustrantes

 

blog comments powered by Disqus

 
Sobre Autor