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Opinión y Análisis

Bush, la nueva autocracia de 2002
Néstor Caballero

 
Viernes, 4 de enero de 2002

George Bush logró, democráticamente, una autocracia.

Con la USA Patriot Act, votado a finales de septiembre, consiguió que el Congreso de los Estados Unidos le cediera sus principales facultades en materias de economía, seguridad y justicia, convirtiéndose así en el novísimo autócrata de este siglo. Posee todas las atribuciones legislativas y judiciales. Inmediatamente le fueron aprobadas estas potestades, los empresarios de Lockheed-Martin, Rayhteon, Boeing, y un largo etcétera industrial armamentista —hermanado desde antes con la gerencia del Ejecutivo— le “sugirió” que el presupuesto del Pentágono debería alcanzar los 320.000 millones de dólares. Bush no sólo acató ésta “proposición”, sino que la hizo prevalecer superando con creces los presupuestos militares de todas las naciones. Con la USA Patriot Act, impulsada por los execrables sucesos del 11 de septiembre, encontró la coartada bélica que andaba buscando para activar una economía colapsada. Hoy la existencia económica de la nación se sostendrá con el empuje de las industrias militares y sus soportes tecnológicos.

Gracias a esa “ley patriótica” podrá dictaminar —él solo— a quién hay que liquidar, reservándose a su único albedrío la forma de distribuir cualquier exterminio sin que ninguna ley lo controle en lo absoluto.

Ungido como está de su condición absolutista, no ha perdido el tiempo en ejercitar sus dotes y ha creado los Tribunales Especiales. Bajo la égida de éstos se permite detener y encarcelar por tiempo indefinido a cualquier persona, sin que pueda recurrir a la asistencia de un abogado. Se admitirán como pruebas rumores que lo sindiquen de terrorista. El defensor no tendrá acceso a las pruebas en contra del detenido si éstas conlleven a un riesgo a la seguridad nacional. Los tribunales estarán compuestos de al menos cinco oficiales. El acusado podrá ser sentenciado a la pena de muerte con dos tercios de los votos (estando en el jurado una mayoría de oficiales, ya nos imaginarnos el veredicto). Los juicios serán en una base militar en el extranjero o incluso en un barco. Se rechaza considerar al detenido como prisionero de guerra a fin de que no tenga la protección de las convenciones internacionales.

Los medios de comunicación justifican estos poderes como una forma de vencer al terrorismo. La mayoría de los norteamericanos permanecen imperturbables en su indiferencia.

Mientras Bush continúa con su monserga entre quienes están con los gobernantes norteamericanos y quienes están contra ellos, anula, de paso, la decisión que prohibía a la CIA asesinar a dirigentes extranjeros.

ncaballero@cantv.net
Néstor Caballero en La BitBlioteca

 

 

 
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