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Opinión y Análisis

La Escena Geopolitica
Roberto Palmitesta D.

 
Sábado, 7 de octubre de 2000

La crisis política de Yugoslavia.

La oposición serbia perdió su paciencia y protestó contra el fraude electoral organizado por Milosevic, con manifestaciones de repudio después de la evidente mayoría lograda por Kostunica. A lo largo de las protestas, las potencias occidentales siguieron alentando a la oposición (a la cual había ayudado con fondos en la campaña electoral), ofreciendo terminar el aislamiento diplomático y económico a que fue sometido el país después de la guerra de Kosovo. Pero el golpe de gracia lo recibió Milosevic de manos del aliado eslavo más leal de Yugoslavia, al llegar el ministro del exterior ruso a Belgrado para reconocer el triunfo de Kostunica, haciendo que fuera proclamado formalmente como nuevo presidente de la dividida nación. Obviamente Rusia sopesó las tendencias y –para no antagonizar a Occidente, cuyos créditos necesita- se decidió por el líder que gozaba del favor de las mayorías y de Occidente. De todos modos, Kostunica – un prestigioso profesor de derecho pero sin experiencia política- representa a facciones claramente nacionalistas, y no será fácil de manejar pues se opuso fuertemente a los bombardeos de la OTAN y está en contra de continuar el desmembramiento de la nación. Pero al menos ha manifestado vocación democrática y desea la integración de Yugoslavia a la comunidad europea, además de un claro distanciamiento del pasado socialista. La vuelta a la normalidad en Kosovo y su reincorporación a Yugoslavia será su prueba de fuego, si logra aminorar las tensiones étnicas y religiosas, sin depender de las fuerzas de la OTAN para mantener el orden. Otro problema prioritario será la cuestión del estado asociado de Montenegro, cuya mayoría se opuso a Milosevic y no participó en las elecciones recientes para manifestar su desagrado hacia el líder serbio. Con un nuevo liderazgo en Belgrado y un trato diferente, es posible que Montenegro se quede dentro de la Federación Yugoslava, ya bastante afectada después de la balcanización ocurrida en la década pasada. Por otra parte, Serbia necesita los puertos de Montenegro por proveerle la importante salida al mar Adriático. A última hora, Milosevic reconoció formalmente su derrota definitiva, aunque pensaba seguir participando en la política de su país, algo difícil después de los eventos de la semana, ya que tendra que responder por crimenes de guerra ante la ONU, aunque es posible que Kostunica lo evite y prefiera su exilio, en aras de la convivencia politica.

La eterna crisis del Mediano Oriente.

Al igual que Yugoslavia, la región de Palestina está llena de odios raciales, religiosos y políticos, que han causado numerosos conflictos armados, ataque terroristas y disturbios desde 1945. La demora en concretarse los acuerdos de paz iniciados hace 6 años (que implicaría la creación eventual de un estado palestino en Cisjordania y Gaza), junto con el espinoso estatuto de Jerusalén y las continuas provocaciones de sectores extremistas de lado y lado, son los detonantes de los últimos enfrentamientos entre las comunidades israelíes y palestinas, que en la última semana llegaron a verdaderas batallas campales con saldo de un centenar de muertos. Aún con la mediación de Francia, EE.UU.y Egipto no se ha logrado acercar definitivamente a los dos líderes en pugna, Barak y Arafat, que a su vez parecen no tener el control total de sus seguidores, quienes reanudan las hostilidades a la menor provocación. No se le ve solución a la vista en el futuro previsible, al menos mientras sigan tanto la arrogante actitud de la derecha israeli como la actitud de los extremistas palestinos, apoyados éstos sea por organizaciones terroristas o por sectores fundamentalistas islámicos. Sin embargo, se espera que las pérdidas económicas por la confrontación constante irán suavizando actitudes y eventualmente se tendrá que llegar a un acuerdo pragmático entre los bandos, con un estatuto especial para Jerusalén –por ej., su definición como ciudad abierta con control internacional - y el reconocimiento definitivo de un estado palestino si se detienen los asentamientos de colonos judíos. En fin, se trata de una difícil prueba tanto para la diplomacia mundial como para los proponentes de la convivencia civilizada, en una de las regiones más volátiles del planeta, con enfrentamientos y derechos territoriales que se remontan a los tiempos biblicos.

 

 

 
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