¿Son compatibles el ALCA y los bilaterales? Andrés Mejía-Vergnaud
Miércoles, 26 de noviembre de 2003
Andrés Mejía
Miami (AIPE)- El 20 de noviembre, al darse por terminada la octava Reunión Ministerial del ALCA, se respiraba cierto aire de optimismo, diferente a lo que pasó en Cancún cuando también de forma prematura se dio por terminada la reunión ministerial de la OMC. En ALCA hubo un acuerdo, tal vez no tan ambicioso como algunos habrían deseado, pero en definitiva se salvó el sistema continental de cooperación e integración comercial y se impidió que el libre comercio global sufriera un nuevo y decepcionante golpe.
Pese a que en esta reunión no se produjeron acuerdos muy profundos, sí ocurrieron sucesos de importancia para el futuro comercio en las Américas. Tal vez lo más importante fue el anuncio de Estados Unidos que negociará acuerdos bilaterales de libre comercio con los países del área andina, excluyendo a Venezuela. Los representantes de Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia celebraron con júbilo el anuncio, pero algunos analistas lo recibieron con un frío escepticismo.
Tal escepticismo está basado en que algunos expertos en comercio internacional se oponen con mucha fuerza a este tipo de acuerdos, pues creen que debilitan los procesos de negociación multilateral como el ALCA y la OMC. En segundo lugar, y en el caso particular del ALCA, ciertos analistas creen que esta decisión de EEUU tiene el propósito de eludir los obstáculos introducidos por Brasil y los países que secundan su enfoque en estas negociaciones.
¿Qué hay de cierto en esas afirmaciones? No cabe duda que los sistemas multilaterales y basados en un conjunto de reglas de aplicación general son, como camino a la integración comercial global, preferibles a una simple explosión desordenada de acuerdos bilaterales, cuyas reglas no se aplican más que a los países que participan en él. En el sistema de la OMC, por ejemplo, existen disposiciones y mecanismos que hacen que los beneficios que una nación conceda se extienden a todos los miembros de la organización. Estos acuerdos multilaterales también tienen procedimientos para dirimir las cuestiones conflictivas que naturalmente surgen en todo proceso de integración comercial.
Aunque sería preferible un acuerdo multilateral, también es cierto que ello no excluye la posibilidad de acuerdos bilaterales. Tales acuerdos pueden coexistir con sistemas como el OMC y el del ALCA. Además, los procesos multilaterales avanzan mucho más lentamente y confrontan muchos obstáculos, derivados de las diferencias en el enfoque político que los diversos países dan a la negociación.
Esto nos lleva al segundo punto de consideración. El gobierno de Brasil ha adoptado en meses recientes un enfoque bastante agresivo y problemático en su participación en las discusiones sobre los acuerdos de libre comercio. Lo que busca Brasil es convertirse en un polo económico en América alternativo a EEUU. Este enfoque, basado en ideas fanáticas y anticuadas, es responsable de varios obstáculos serios que han aparecido en las negociaciones comerciales. Por eso vemos con buenos ojos el anuncio de EEUU de avanzar en los acuerdos bilaterales: el comercio traerá a estos países desarrollo, empleo y bienestar, y para alcanzar estos objetivos no podemos esperar a que el gobierno de Brasil resuelva sus dudas existenciales.
Ahora bien, debemos sin embargo reiterar que los mecanismos multilaterales basados en reglas de aplicación general son sin duda preferibles, aunque no son incompatibles con los bilaterales. América Latina debe seguir trabajando duramente en el avance del ALCA. Un tratado como ese podrá dar una reglamentación definitiva a asuntos tan importantes como la propiedad intelectual, área en la cual nuestra región tiene muchas deficiencias, responsables en buena medida de nuestro pobre nivel de desarrollo tecnológico. Un avance hacia mejores reglas en propiedad intelectual en el ámbito multilateral traería, por ejemplo, mayores incentivos para que nuestras economías avancen hacia una mayor modernización. Avancemos con los bilaterales, pero sigamos trabajando en el ALCA.
(*):Director General del Instituto Desarrollo y Libertad en Bogotá y académico de International Policy Network.