Caracas, Viernes, 18 de abril de 2014

Sección: Internacionales

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

Chile traumático

Rogelio Nuñez

Domingo, 17 de junio de 2012

Lo que ocurre en el país andino no es privativo de Chile. Se puede percibir con mayor o menor intensidad en otras realidades latinoamericanas, como Argentina con respecto a Juan Domingo Perón y sobre todo a Evita o en México con respecto al PRI







   Foto: Google
Chile es una de las economías más modernas y desarrolladas de América Latina, que mira al futuro y que tiene el objetivo de ser un país del primer mundo antes de que acabe la actual década. Pero la política y la opinión pública siguen entrampada en el pasado. Un pasado que tiene dos nombres propios, el de Salvador Allende y el de Augusto Pinochet.

Lo que ocurre en el país andino no es privativo de Chile. Se puede percibir con mayor o menor intensidad en otras realidades latinoamericanas, como Argentina con respecto a Juan Domingo Perón y sobre todo a Evita o en México con respecto al PRI. Pero la situación chilena no solo es la más impactante, sino también la más conocida a nivel nacional e internacional.

Así, en los últimos 15 días, por ejemplo, las figuras de Salvador Allende y de Augusto Pinochet han regresado al primer plano de la actualidad chilena por diversas causas.

A vueltas con Allende

El fuego lo inició el expresidente Patricio Aylwin quien le dijo al diario español El País que “Allende terminó demostrando que no fue buen político, porque si hubiera sido buen político no habría pasado lo que le pasó”.

Esta crítica reabrió las heridas en la Concertación, una alianza de partidos nacida para oponerse a Pinochet en los años 80, pero que en su seno contiene a quienes estuvieron al lado de Allende (el Partido Socialista) y a quienes le combatieron (la Democracia Cristiana del mismo Aylwin).

Por eso, las palabras de Patricio Aylwin tuvieron rápida respuesta de otro ex presidente, Ricardo Lagos, quien sostuvo en Radio Cooperativa que “el presidente Allende fue un demócrata. Al momento del golpe de Estado había un Parlamento que funcionaba, había tribunales que funcionaban. Y por lo tanto nada justifica el golpe”.

Y añadió que “lo que ha hecho el Presidente Aylwin es reiterar lo que fue su posición en ese trance tan difícil, donde él jugó un rol importante como hombre que participó en uno de los diálogos finales”.

Isabel Allende, hija del expresidente, respondió en un comunicado que “el golpe de Estado fue responsabilidad de quienes lo ejecutaron y de quienes conspiraron para derribar al Gobierno constitucional … culparlo o a él o a la Unidad Popular (la coalición que lo sustentaba) contradice toda evidencia histórica”.

Y por último, el presidente del Partido por la Democracia, Jaime Quintana, dijo en Radio ADN que “(Aylwin) juzga livianamente … Eso de que Estados Unidos no tuvo responsabilidad, eso de que la responsabilidad era fundamentalmente del Gobierno de Allende, de su liderazgo, yo espero que la historia juzgue esos años desde otra óptica”.

Como en su día comentara el analista Patricio Navia en el diario La Tercera, los socialistas siguen teniendo a Allende en el principal altar de su historia: “la principal noticia que emanó del comité central del PS ayer (junio de 2010) es que el socialismo sigue viendo en Allende, mucho más que en Lagos o en Bachelet, a su principal líder histórico y a su fuente más importante de inspiración”.

En cambio, el presidente de la conservadora Renovación Nacional, Carlos Larraín, aplaudió las palabras de Aylwin y consideró que está avisando del riesgo que “izquierdizar” a la Concertación, con pactos con el Partido Comunista “para qué seguir engañándonos con la tesis de que el período de Allende y la Unidad Popular fueron una cosa estupenda”.

Pero incluso dentro de la misma izquierda las ideas no son uniformes. El ex ministro y ex parlamentario Carlos Ominami dijo estar de acuerdo con Aylwin: “se ha llegado a un nivel de intolerancia que hace imposible la discusión. Aylwin dice que Allende fue un mal político. Te digo lo siguiente: yo, personalmente, suscribo esa afirmación. Allende fue un mártir, un héroe, un visionario, pero fue un mal político. Porque finalmente no tuvo la capacidad de resolver los problemas. A la política, ¿qué se le pide? Que sea capaz de resolver los problemas, y él no fue capaz”.

Al respecto, incluso dijo que a Allende “le faltó tener convicción respecto de su vía democrática. Y a él cuando el MIR le decía que era un reformista, no le gustaba. Debería haber enviado a la mierda a los partidos de la UP, que le exigían cuotas todos los días; debería haber enviado a la mierda al MIR, que lo presionaba permanentemente; tenía que haber sido más duro con Altamirano. Y no lo fue. Aunque estaba por la democracia, coqueteaba con las ideas revolucionarias, con la ultraizquierda”.

En definitiva, que Allende, muerto hace casi 40 años, parece estar más de actualidad que nunca para ciertos sectores.

Y a vueltas con Pinochet también

Y tan solo diez días después del “caso Allende”, Augusto Pinochet, quien fuera presidente hace 22 años y quien muriera hace 4, ha vuelto a las primeras planas de los periódicos nacionales e internacionales, tras el homenaje del que fue objeto en el centro de Santiago que acabó en violentos incidentes.

Unos mil quinientos pinochetistas acudieron al emblemático teatro Caupolicán, con capacidad para 5.000 espectadores, para asistir al estreno del documental Pinochet, de Ignacio Zegers. A los disturbios les siguió una polémica política. El ministro portavoz, Andrés Chadwick, defendió la postura de permitir el acto pues el gobierno debe “respetar los derechos de reunión, las manifestaciones, la libertad de expresión de todos”.

No obstante, Chadwick, que apoyó la dictadura desde cargos de segunda fila en el gobienro, mostró su “profundo arrepentimiento”: “hay una situación de la que me arrepiento, que es la violación brutal a los derechos humanos y tengo un profundo arrepentimiento de haber sido parte de un gobierno donde esos hechos sucedían”.

Ya en 2003, el hoy ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, manifestó reparos a las violaciones de los derechos humanos ocurridas bajo el mando de Pinochet, al decir que “no vimos o no creímos muchas de las cosas que el resto de Chile estaba viendo o estaba viviendo”.

Chadwick, sin embargo, se convierte en el primer dirigente de la UDI en manifestar arrepentimiento por su participación en el régimen militar durante la administración de Sebastián Piñera.

Sus palabras han causado profundo malestar en la UDI. Su presidente, Patricio Melero, sostuvo que las declaraciones de Chadwick corresponden a “una visión personal, singular y no transferible a nadie”. No es la primera vez que un acto de homenaje al pinochetismo acaba con incidentes y polémica.

En 2011 Cristian Labbé, alcalde de Providencia, realizó un polémico acto de homenaje a favor de Miguel Krassnoff, quien cumple una condena superior a los 100 años de cárcel por violaciones a los derechos humanos.

En la actividad, patrocinada por la Corporación por la Justicia, la Verdad Histórica y Respeto por el Estado de Derecho se presentó la cuarta edición del libro “Miguel Krassnoff: Prisionero por servir a Chile” de Gisela Silva Encina.

El propio Sebastián Piñera ocupó su cuenta Twitter para enfatizar el repudio y señaló que “condeno, y siempre he condenado, las violaciones a los derechos humanos, en todo tiempo, lugar y circunstancia … En consecuencia, no comparto y rechazo cualquier manifestación de apoyo a condenados por los graves atropellos a los DDHH ocurridos en Chile”.

La presencia de Pinochet es, por lo tanto, una constante en Chile. Y lo es por muchos motivos, algunos de los cuales han sido señalados por el cientista político Patricio Navia: “hay sombra de Pinochet … hay que reconocer que Pinochet es el padre del Chile de hoy, la Constitución de 1980 y el modelo económico neoliberal que se utiliza hoy. La Concertación ha sido un buen padrastro y ha logrado construir una democracia sobre los cimientos de una Constitución muy dictatorial, ha podido liberar muchos enclaves autoritarios e imprimirle un aspecto social a la economía. Pero Chile sigue siendo un país muy neoliberal”.

ANALITICA.COM no se hace responsable por las declaraciones y conceptos emitidos en los artículos de opinión publicados en nuestro sitio Web, los cuales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores


Mundo


 
Intenso movimiento sísmico se siente en la capital mexicana

Intenso movimiento sísmico se siente en la capital mexicana

 
Canciller chino se reunirá este lunes con Nicolás Maduro

Canciller chino se reunirá este lunes con Nicolás Maduro

 
Políticos y gobiernos de todos los signos recuerdan a García Márquez

Políticos y gobiernos de todos los signos recuerdan a García Márquez

 


Sociedad


 

La política y la militarización de la justicia

 

A contracorriente

 

La tecnología priva

 

blog comments powered by Disqus

 
Sobre Autor