EN LA POLITICA, algunos votos cuestan más que otros. El voto de Argentina en Mercosur, que es depositado por el presidente Néstor Kirchner, tiene un precio de mercado de 1,25 millardos de dólares, sin contar el gasoducto que Venezuela construirá para transportar su gas. Esa es la cantidad de deuda argentina que el presidente Chávez está comprando, por lo que Kirchner podrá gastar y meterse en la clase de problemas que el FMI no permitiría. A los argentinos parece que se les olvidaron los cambios de presidentes hace poco años debido al gasto irresponsable del gobierno, gasto que la permisiva generosidad de Chávez está alentando.
Los votos de las 1.600.000 familias venezolanas que necesitan urgentemente vivienda cuestan casi lo mismo, pero no son tan importantes como Kirchner. Al precio de 8.000 dólares por casas de interés social, esos votos podrían ser comprados por 1,28 millardos de dólares y se erradicaría el déficit habitacional en un año. Pero Chávez ya tiene esos votos. Así que su plan de vivienda para 2005 prevé construir 120.000 unidades para gente pobre, de las cuales 10.000 han sido construidas, y de éstas, algunas son inhabitables. Justificablemente indignado por este fiasco, el presidente destrozó en "Aló, Presidente" a su ministro de la Vivienda, quien renunció obviamente era su culpa. Seguramente, las 1.600.000 familias pobres que viven en ranchos ahora se sienten mucho mejor.
Sin duda, los meticulosos notarán que si Chávez reasignara su regalo a Argentina a fin de dar vivienda a los pobres de su propio país, aún le faltarían 30 millones de dólares para cumplir con todos. Pero este fiel columnista ha rastreado los gastos del régimen no incluidos en el presupuesto y ¡encontró el dinero en Boston! Allí, a través de Citgo, Chávez dará combustible para calefacción barato a las familias pobres, además de una pizarra electrónica costosísima al equipo de beisbol de la ciudad ciertamente necesitan ese dispositivo mucho más de lo que la gente sin hogar del 23 de Enero necesita casas. El dinero para Boston compra el voto del legislador William Delahunt en la Comisión de Relaciones Internacionales del Congreso de EEUU, donde Chávez busca desesperadamente un aliado político. En comparación con Kirchner, Delahunt vendió su voto por migajas sólo 3.750 casas, frente a 156.250 para Kirchner. ¿Adivinan qué tonada silbaba Kirchner en el avión cuando regresaba a la tierra de Evita?