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 Caracas, Viernes, 10 de febrero de 2012
 

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  Sección: Internacionales

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Discurso de Angela Merkel ante Sesión Conjunta del Congreso de los Estados Unidos

Traducción de Carlos Armando Figueredo

Martes, 10 de noviembre de 2009

Señora Presidente, Sr. Vicepresidente, Distinguidos Miembros del Congreso:

Quiero agradecerles por el gran honor y privilegio de dirigirme a ustedes hoy, pocos días antes del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín.

Soy el segundo Canciller alemán a quien se le ha concedido este honor. El primero fue Konrad Adenauer cuando le habló a ambas Cámaras de Congreso en 1957, a pesar de que por separado.

Nuestras vidas no podían haber sido más diferentes. En 1957 yo era una niñita de tres años. Yo vivía con mis padres en Brandenburgo, una región que pertenecía a la República Democrática Alemana (RDA), la parte de Alemania que no era libre. Mi padre era un pastor protestante. A mi madre, quien había estudiado inglés y latín para hacerse maestra, no se le permitió trabajar en la profesión que había escogido en la RDA. En 1957 Konrad Adenauer ya tenía 81 años. Había vivido a lo largo del Imperio alemán, de la Primera Guerra mundial, la República de Weimar y la Segunda Guerra mundial. Los nacionalsocialistas lo depusieron de su cargo como alcalde de la ciudad de Colonia. Después de la guerra, él estuvo entre los hombres y las mujeres que ayudaron a construir la libre democrática República Federal de Alemania.

Nada es más simbólico de la República Federal de la Alemania que su constitución, la Ley Fundamental o “Grundgesetz”. Fue promulgada exactamente hace 60 años. El artículo 1 de la “Grundgesetz” proclama, y cito: “La dignidad humana será inviolable”. Esta frase corta y sencilla –“La dignidad humana será inviolable”—era la respuesta a la catástrofe que fue la Segunda Guerra mundial, al asesinato de seis millones de judíos en el Holocausto, al odio, a la destrucción y desaparición que Alemania le causó a Europa y el mundo.

El 9 de noviembre está sólo a pocos días. Fue el 9 de noviembre cuando cayó el Muro de Berlín y también fue el 9 de noviembre que le estampó una marca indeleble a la memoria de Alemania y la historia de Europa. Ese día los nacionalsocialistas destruyeron sinagogas, incendiándolas, y asesinaron a incontables personas. Era el comienzo de lo que condujo al rompimiento con la civilización, la Shoah.

Y no puedo estar frente a ustedes hoy sin mencionar cuan agradecida me hallo por la presencia de un invitado, que personalmente experimentó el horror del nacionalismo en Alemania y con quien me reuní recientemente: el Profesor Fritz Stern. Nació en 1926 en lo que era entonces la ciudad alemana de Breslau y hoy es la ciudad polaca de Wroclaw. Su familia y él pudieron escapar del régimen nazi huir a los Estados Unidos. En su autobiografía publicada en el 2006 bajo el título “Five Germanys I Have Known”, Fritz Stern describe el momento de su llegada al puerto de Nueva York en 1938, un refugio de libertad y seguridad.

Señoras y señores, es maravillosos que la historia haya querido que ambos –el niño doce años que fue sacado de Alemania y yo, la Canciller de la Alemania reunida que nación en la RDA—estemos aquí en esta distinguida Cámara. Esto me llena de gran alegría y profunda gratitud.

Ni siquiera en mis más locos sueños podría haberme imaginado yo, hace veinte años antes de que cayera el muro, que esto pudiera ocurrir. Iba más allá de la imaginación entonces que yo hubiera incluso haber podido pensar acerca de un viaje a los Estados Unidos de América ni tan sólo el hecho de poder estar aquí hoy.

La tierra de posibilidad ilimitada –durante mucho tiempo ello era que para mi era imposible lograr. El Muro, con alambre de púa y la orden de disparar contra quienes trataban de huir limitaba mi acceso al mundo libre. De manera que tuve que crearme mi propia imagen de los Estados Unidos a partir de filmes y libros, algunos de los cuales eran contrabandeados desde el Oeste por familiares. ¿Qué fue lo que vi y qué fue lo que leí? ¿Qué era lo que me apasionaba?

Me apasionaba el sueño americano –la oportunidad todos de tener éxito, de lograr todo en la vida a través de su propio esfuerzo personal.

Yo, como otros adolescentes, estaba apasionada por cierta marca de jeans que no estaban disponibles en la RDA y que mi tía en Alemania Occidental me enviaba con regularidad.

Me apasionaba el amplio paisaje americano que parecía respirar el propio espíritu de libertad e independencia. Inmediatamente, en 1990, mi esposo y yo viajamos a América por la primera vez, a California. Nunca olvidaremos nuestra primera mirada al Océano Pacífico. Fue algo simplemente fantástico.

Me apasionaban todas estas cosas y mucho más, a pesar de que, hasta 1989, América simplemente estaba fuera de alcance para mí. Y entonces, el 9 de noviembre de 1999, cayó el muro de Berlín. La frontera que durante décadas había dividido a una nación en dos mundos ahora estaba abierta.

Y es por ello simplemente que hoy, en primer lugar, ha llegado el momento de expresarles mi agradecimiento.

Expreso mi agradecimiento a los pilotos americanos y aliados que oyeron y le prestaron atención al llamado desesperado del alcalde e Berlín Ernst Reuter cuando dijo “Pueblos del mundo… cuiden esta ciudad.” Durante meses esos pilotos suministraron alimentos mediante un puente aéreo salvaron a Berlín de la hambruna. Docenas perdieron la vida en esa misión. Los recordaremos y honraremos por siempre.

Agradezco a los 16 millones de americanos que han estado asignados a Alemania durante las últimas décadas. Sin su apoyo como soldados, diplomáticos y por lo general como facilitadotes nunca habría sido posible superar la división de Europa. Nos alegra tener soldados americanos en Alemania, hoy y en futuro. Son embajadores de su país en nuestro país, así como muchos americanos con raíces alemanas hoy actúan como embajadores de mi país aquí.

Pienso en John F. Kennedy, quien cautivó los corazones de berlineses desesperados durante su visita después de la construcción del muro cuando les exclamó “Ich bin ein Berliner.”

Ronald Reagan mucho antes que ningún otro vio y reconoció las señales de los tiempos, parado ante la Puerta de Brandenburgo en 1967, pidió: “Mr. Gorbachev, open this gate… Mr. Gorbachev, tear down this wall.” [Sr. Gorbachov, abra esta puerta…Sr. Gorbachov, derrumbe este muro.” Ese llamado es algo que nunca se olvidará.

Agradezco a George Herbert Walter Bush el hecho de que haya confiado en Alemania y en quien era entonces Canciller Federal Helmut Kohl y de ofrecernos a nosotros los alemanes una oferta de valor inconmensurable en mayo de 1989: “Asociación en Liderazgo.” Qué oferta tan generosa, 40 años después de la Segunda Guerra mundial. Tan sólo el sábado pasado nos volvimos a ver en Berlín, junto con Mikhail Gorbachov. También tenemos una deuda de gratitud con él.

Señoras y señores, para resumirlo todo en una oración: Yo sé, nosotros los alemanes sabemos cuánto les debemos a usted e, nuestros amigos americanos. Nosotros como nación, y yo personalmente, nunca lo olvidaremos.

A lo largo de toda Europa el ansia común por libertad hizo que brotara un poder increíble: en el sindicato Solidarnoz en Polonia, entre los reformadores alrededor de Václav Havel en Checoslovaquia, cuando se abrió por primera vez la Cortina de Hierro en Hungría y en las demostraciones que se daban a diario en la RDA.

Cuando una vez sólo hubo un muro oscuro, se abrió de repente una puerta y todos la atravesamos: hacia las calles, dentro de las iglesias, a lo largo de ls fronteras. A todos se les brindó la oportunidad de construir algo nuevo, de realizar la diferencia, de emprender un nuevo comienzo.

También yo arranqué de nuevo. Dejé atrás mi trabajo como física en la Academia de Ciencias en Berlín Oriental y me dediqué a la política. Porque finalmente había tenido la oportunidad de hacer algo diferente, Porque tenía la impresión de que ahora era posible cambiar las cosas. Era posible que yo hiciera algo.

Señoras y caballeros, hace veinte años han pasado desde que se nos dio este increíble regalo de libertad. Pero aún no hay que me llene más a mi, nada que me aliente más, nada que me llene más de sentimientos positivos que el poder de la libertad.

Una persona que ha experimentado una sorpresa tan positiva en la vida cree que es mucho lo que es posible. O, para ponerlo en palabras de Bill Clinton en Berlín en 1994: “Nada nos detendrá. Toda las cosas son posibles.”

Sí, todas las cosas son posibles. Como el hecho de que una mujer como yo pueda estar ante vosotros hoy. Que un hombre como Arnold Vaatz, que pasó tiempo en la cárcel porque era un disidente durante el régimen de la RDA en Dresden, pueda estar aquí hoy como un miembro del Bundestag Alemán y de mi delegación.

Todas las cosas son posibles, también en el siglo 21, en la era de la globalización. Nosotros allá en Alemania sabemos también como vosotros lo sabéis en América que hay mucha gente que le teme a la globalización. No pasamos por alto esas preocupaciones. Reconocemos las dificultades. Pero sin embargo es nuestro deber convencer a la gente de que la globalización es una inmensa posibilidad global, para todos y cada uno de los continentes, porque nos obliga a actuar junto con los demás. La alternativa de la globalización sería cerrar nuestras puertas a los demás, pero esa no es una alternativa viable. Pensar en términos de alianzas y asociaciones, por otro lado, será lo que nos conducirá a un buen futuro.

Señoras y caballeros, es cierto que Norteamérica y Europa han tenido su cuota de desavenencias. A veces uno puede sentir que el otro es muy dubitativo y temeroso, o desde la otra perspectiva, que es muy terco y agresivo. Y sin embargo, estoy profundamente convencida de que no hay mejor socio para Europa que Norteamérica y ningún otro mejor socio para Norteamérica que Europa.

Porque lo que une a los europeos y a los americanos y los mantiene juntos no es sólo una historia compartida, Lo que une y mantiene unidos a europeos y americanos no son sólo los intereses compartidos y los retos globales comunes a los que se enfrentan todas las naciones del mundo. Ello solo no sería suficiente para explicar la asociación muy especial entre Europa y Norteamérica y hacer que dure. Lo que acerca más a europeos y americanos y los mantiene más unidos es una base común de valores compartidos. Es una idea común sobre el individuo y su dignidad inviolable. Es una comprensión común de libertad dentro de responsabilidad. Eso es lo que sostenemos en la asociación transatlántica única y en la comunidad de valores compartidos que es OTAN. Eso es lo que hace que llene de vida a “Asociación en Liderazgo”, damas y caballeros.

Fue la base de valores lo que le puso fin a la Guerra Fría, y es la base de valores lo que nos permitirá pasar las pruebas de nuestros tiempos —y debemos pasar esas pruebas. Alemania está unida, Europa está unida. Eso es lo que hemos logrado. Ahora, hoy en día, nuestra generación política debe demostrar que está en condiciones de enfrentar los retos del siglo 21, y eso en cierto sentido es derrumbar los muros de hoy en día.

¿Qué significa eso? En primer lugar significa construir paz y seguridad, en segundo lugar lograr prosperidad y justicia y en tercer lugar, proteger nuestro planeta. Aquí, también, Norteamérica y Europa son requeridas de una manera muy especial.

Es así que incluso después del fin de la Guerra Fría nos veos enfrentados a la tarea de derrumbar los muros que hay entre los diferentes conceptos de la vida, en otras palabras los muros en las mentes de la gente que hacen difícil una y otra vez que nos entendamos los unos a los otros en este nuestro mundo. Esa es la razón por la que la capacidad de mostrar tolerancia es tan importante. Mientras para nosotros, nuestra manera de vivir es la mejor manera posible, los demás no sienten necesariamente que esa es la manera, Hay diferentes maneras de crear coexistencia pacífica. Tolerancia significa demostrar respeto por la historia, las tradiciones, la religión y la identidad cultural de los demás pueblos. Pero que no haya equivocaciones: Tolerancia no significa “de cualquier modo”. Debe haber cero tolerancias frente a quienes no demuestran respeto a los derechos inalienables del individuo y violan los derechos humanos. Debe haber cero tolerancias también si, por ejemplo, hay armas de destrucción masiva que caen en las manos de Irán y posiblemente ¡amenazan nuestra seguridad!

Irán debe entenderlo, Irán conoce nuestra oferts, pero Irán sabe también donde ponemos el límite: ¡una bomba nuclear en manos de un Presidente iraní que niega el Holocausto, amenaza a Israel y le niega a Israel del derecho a existir, no es aceptable!

Para mí, la seguridad de Israel nunca está abierta a discusión. No es sólo Israel el amenazado sino la totalidad del mundo libre. Quienquiera amenace a Israel también nos amenaza a nosotros. Esa el la razón por la que el mundo libre se enfrenta sin dudar a esa amenaza, de ser necesario con duras sanciones económicas. Damas y caballeros, por ello Alemania le prestará apoyo decisivo al proceso de paz con miras a realizar una solución de dos estados, un Estado judío de Israel, y un Estado palestino.

Nos enfrentamos también a la amenaza del terrorismo internacional. Estamos conscientes de que ningún país, a pesar de lo fuerte que fuera, pueda hacerlo por si solo. Todos necesitamos socios. Sólo somos fuertes si somos parte de una comunidad de socios.

Desde que compartimos el punto de vista del entonces Presidente George W. Bush, después del 11 de septiembre, en el sentido de que teníamos que hacer de todo por prevenir que Afganistán volviera otra vez a albergar una amenaza a la seguridad Alemania desde el 2002 ha estado presente en tierra con el tercer mayor contingente de tropas. Queremos que el concepto de seguridad en red tenga éxito. Ello significa que el compromiso civil y militar está vinculado indisolublemente.

El compromiso de la comunidad internacional en Afganistán es sin duda muy serio. Exige mucho d todos nosotros, y debe llevarse a la próxima fase tan prono como el nuevo gobierno afgano tome posesión. Nuestro objetivo debe ser desarrollar una estrategia para transferir responsabilidad, cosa que queremos hacer a principios del año entrante en una conferencia conjunta de la ONU. Tendremos éxito si, como lo hemos hecho hasta ahora, seguimos recorriendo esta vía juntos en la Alianza, en cada una de sus etapas. Alemania está lista para apuntalar esa responsabilidad.

No hay duda en que la OTAN es y seguirá siendo la piedra angular de nuestra defensa colectiva. Su concepto de Seguridad se está desarrollando constantemente y se está adaptando a nuevos retos. Sus bases y su clara ruta hacia la paz y la libertad permanecerán, sin embargo, sin cambios.

Es mi firme creencia que nosotros los europeos podemos contribuir aún más en el futuro. Y es que nosotros, los europeos, estamos trabajando en la actualidad para darle a nuestra Unión Europea una nueva base contractual. Ello hará más fuerte a la UE y le brindará mayor capacidad de acción, convirtiéndola así en un socio fuerte y confiable de los Estados Unidos.

Sobre esa base podemos construir asociaciones estables con otros, en primer lugar y sobre todo con Rusia, China e India. Ello es porque nuestro mundo es más libre y está más metido que nunca en redes. La caída del Muro de Berlín, la revolución en la información y en la tecnología de comunicación, el surgimiento de China, India y otros países que se convierten en economías dinámicas —todo ello ha hecho del mundo del siglo 21 un lugar diferente del mundo que conocimos en el siglo 20. Y eso es algo bueno, porque la libertad es la propia esencia de nuestra economía y nuestra sociedad. Sin libertad la mente humana se ce impedida de darle rienda suelta a su fuerza creativa.

Pero lo que también queda clara es que esa libertad no se mantiene por si sola. Se trata de una libertad en responsabilidad y de una libertad para ejercer la responsabilidad, Por esa razón el mundo requiere orden. El casi colapso de los mercados financieros internacionales mostró lo que ocurres cuando no existe ese orden.

Si hay una lección que el mundo ha aprendido de la crisis financiera del año pasado, es que no hay alternativa que un marco global para una economía. Sin reglas que sean vinculantes internacionalmente para la transparencia y la supervisión no puede haber mayor libertas sin que más bien corremos el riesgo de que haya abusos de libertad y de allí inestabilidad. De cierto modo se trata de un nuevo muro que debe derrumbarse: Un muro que es obstáculo frente a un orden económico verdaderamente global, un muro de pensamiento regional y exclusivamente nacional.

La llave para la cooperación entre los principales países industrializados y las economías emergentes está en el G-20. Aquí una vez más la cooperación entre Norteamérica y Europa es una piedra angular crucial. Es una cooperación que no es exclusiva sino más bien inclusiva.

El G-20 ha demostrado que puede tomar acción, Tenemos que resistir ante la presión de quienes estuvieron a punto de llevar a las naciones al abismo. Ello significa nada más y nada menos que la política económica internacional debe hacerse más sustentable. Esta crisis fue también una expresión de demasiado pensamiento cortoplacista. Millones de personas a lo largo del mundo perdieron sus trabajos o incluso sufren de pobreza e inanicióne debido a ello. Para lograr prosperidad y justicia debemos hacer de todo por prevenir tal crisis en el futuro.

Ello significa igualmente no caer en la tentación del proteccionismo. Es la razón por la que la negociaciones de la OMC en Doha son tan importantes. El éxito de la ronda de Doha enviaría un mensaje valioso sobre el carácter abierto de la economía mundial, particularmente, particularmente en la crisis actual.

Igualmente, el Consejo Económico Transatlántico también puede cumplir una tarea importante. Podemos valernos del mismo para prevenir subsidios competitivos y dar incentivos para reducir las trabas al comercio entre Europa y América. Apelo ante ustedes: ¡Trabajemos conjuntamente hacia un orden económico mundial que interesa tanto a Norteamérica como a Europa!

Damas y caballeros, el hecho de que los retos globales sólo pueden enfrentarse mediante cooperación internacional comprensiva es algo que también muestra un tercer gran reto del siglo 21, un muro, para decirlo así, que separa al presente del futuro. Ese muro nos impide ver las necesidades de futuras generaciones, nos impide adoptar las medidas que se requieren con urgencia para proteger la propia base de nuestra vida y nuestro clima.

Ya podemos ver donde nos lleva esa actitud disipadora hacia nuestro futuro: Los icebergs del Ártico se están derritiendo, en África crece el número de refugiados debido al daño ambiental, y suben los niveles globales de los mares. Me alegra saber que ustedes en su trabajo junto con el Presidente Obama le dan tal importancia a la protección de nuestro clima. Y es que todos nosotros sabemos: ¡No tenemos tiempo que perder! Necesitamos un acuerdo en la conferencia sobre el clima en Copenhague en diciembre. Tenemos que convenir en un objetivo: el calentamiento global no debe exceder de dos grados centígrados.

Para lograr tal cosa necesitamos el estado de preparación de todas las naciones para asumir obligaciones vinculante internacionalmente. No podemos permitirnos fracaso en lograr los objetivos de protección del clima que los científicos nos dicen que son cruciales. Ello no sólo sería irresponsable desde un punto de vista ecológico sino que sería tecnológicamente miope, ya que el desarrollo de nuevas tecnologías en el sector energético ofrece grandes oportunidades de crecimiento y de empleos en el futuro.

No lo duden: en diciembre el mundo nos estará observando, a Europa y Norteamérica. Es cierto que no puede haber acuerdo sin que China e India acepten obligaciones, pero estoy convencida de que si nosotros en Europa y Norteamérica demostramos que aceptamos obligaciones vinculotes, también estaremos en condiciones de persuadir a China e India que se nos unan, Y entonces, en Copenhague, podremos derribar el muro que hay entre el presente y el futuro —en el interés de nuestros hijos y nietos y de un desarrollo sustentable a lo largo del mundo.

Damas y caballeros, Estoy convencida de que así como hallamos la fuerza en el siglo 20 para derribar un muro de concreto y con alambre de púa, hoy tenemos la fuerza para superar los muros del siglo 21, muros en nuestras mentes, muros de auto-interés miope, muros entre el presente y el futuro.

Damas y caballeros, mi confianza se inspira en una sonido muy especial, el sonido de la Campana de la Libertar en la Alcaldía de Schöneberg en Berlín. Desde 1950 cuelga allí una copia de la Campana de la Libertad Americana. Un regalo de ciudadanos norteamericanos, es un símbolo de la promesa de libertas, una promesa que se ha cumplido. El 3 de octubre de 1990, la Campana de la Libertad sonó para marcar la reunificación de Alemania, el mayor momento de alegría para el pueblo alemán. El 13 de septiembre de 2001, dos días después del 11/9 volvió a sonar, para marcar la hora más oscura de Norteamérica.

La Campana de la Libertad en Berlín, tal como la Campana de la Libertad en Filadelfia, un símbolo que la libertad no se logra por si sola. En ese empeño Alemania y Europa seguirán también siendo en el futuro fuertes y confiables socios para Norteamérica,
Se los prometo.

Muchas gracias.


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