Caracas, Lunes, 21 de abril de 2014

Sección: Internacionales

ENVIAR A UN AMIGO  |  ENVIAR AL DIRECTOR

Primer Centenario de la Prospección Petrolera en Venezuela

Franco D´Orazio Pessia

Viernes, 27 de julio de 2012

La producción comercial de la Petrolia del Táchira alcanzaría un pico de 600 galones diarios de crudo de 20 a 25 ºAPI, y la empresa estuvo activa hasta 1934







   Foto: Google

Este año se cumple en Venezuela el primer centenario del inicio de la campaña exploratoria profesional, orgánica, jerárquica y masiva, cuyos resultados condujeron al desarrollo global de su industria petrolera. Por tal motivo les ofrezco esta Nota, basada en primera instancia en ese libro fundamental “The First Big Oil Hunt, Venezuela 1911-1916” que recoge los pormenores de dicha prospección y que fue elaborado en sitio por sus autores, el Dr. Ralph Arnold y sus asociados George Macready y Thomas Barrington1.

A título de inciso, siempre debemos tener presente que el primer ensayo empresarial en materia petrolera aconteció en Venezuela en septiembre de 1878, cuando don Manuel Antonio Pulido Pulido creó la Compañía Hullera del Táchira en la aldea la Alquitrana, ubicada en el municipio Rubio del Distrito Junín del Gran Estado de los Andes; que luego, a partir de agosto de 1882, se transformaría en la Compañía Nacional Minera Petrolia del Táchira, al cambiar su razón social de empresa productora de hulla y alquitrán, derivados del carbón, para enfocarse a la explotación de petróleo5,9-14,21. Esa industria petrolera autóctona contó además con emprendedores nacionales de la talla del doctor Carlos González Bona, promotor de la idea central del negocio, además del general José A. Baldó Pulido, Ramón M. Maldonado, José G. Villafañe y Pedro R. Rincones, quienes arriesgaron en esa empresa privada sus capitales, sus esfuerzos, sus talentos y aunque la dimensión del negocio apenas alcanzó para abastecer el mercado local, su integración vertical, en pequeña escala, fue lo suficientemente representativa del sector industrial con el cual competirían durante casi medio siglo. Tal vez el respaldo importante que nunca tuvieron, aparte de las ciencias geológicas en sus inicios, y la tecnología de producción moderna, post 1900, fue contar con suficientes recursos de hidrocarburos in situ para su explotación comercial… amén de las finanzas necesarias para desarrollarlos. Eso les impidió crecer y lidiar en igualdad de condiciones con las concesionarias extranjeras que actuaron en nuestro país posteriormente.

Las fotos mostradas en este trabajo, tomadas del libro de Arnold, Macready y Barrington1, respetan sus leyendas originales.

La producción comercial de la Petrolia del Táchira alcanzaría un pico de 600 galones diarios de crudo de 20 a 25 ºAPI, y la empresa estuvo activa hasta 1934, año en el cual expiró la concesión de la Alquitrana… y tampoco debemos olvidar que fue el propio gobierno nacional quién le negó a los herederos de esos emprendedores originarios la renovación de la concesión petrolera, inicialmente denominada cien minas de asfalto.

De tal manera que el libro de Arnold, Macready y Barrington se constituye en una pieza técnica singular, única en su género, que abarca desde aspectos geológicos profesionales hasta relatos sociales y que describe en detalles el cómo, dónde y porqué se realizaron durante ese lustro las espectaculares prospecciones de superficie y subsuelo en todo el territorio nacional, que conducirían de inmediato a la perforación de los primeros pozos comerciales y con ellos, al desarrollo e inserción de la industria petrolera venezolana en el mercado mundial.

Ese libro, que estimo de colección, es un compendio realizado por Edna Lines O´Guinn de los informes de campo generados por más de cinco decenas de geólogos e ingenieros, cuyos nombres iremos indicando en la medida en que participen en los eventos narrados, y quienes con un mandato preciso analizaron la ocurrencia del petróleo en las principales cuencas del país que para entonces, producía apenas unos 40 galones diarios en terrenos de la Alquitrana. Esa obra de un solo volumen revela las condiciones bajo las cuales se desarrollaron las expediciones a los distintos sitios donde se habían reportado la presencia de menes, que era la huella primaria que perseguían esos exploradores acuciosos en los campos y montañas de aquella Venezuela rural, casi deshabitada, sin vías de comunicación, desarticulada y con enfermedades y epidemias que diezmaban a la mayoría de la población, ausente hasta de recursos higiénicos hoy día elementales.

Los relatos técnicos están acompañados de referencias personales y experiencias de vida de aquellos exploradores con la sociedad campestre vernácula, que en algunos parajes era casi primitiva… y la rica narrativa fue aderezada con unas trescientas fotografías originales muchas de ellas captadas personalmente por Ralph Arnold, quién cada tres o cuatro meses recorría las áreas bajo exploración, recogía los informes técnicos, tomaba muestras de suelos, rocas y fluidos, analizaba en sitio las primeras impresiones, retrataba las evidencias y los paisajes y se llevaba todo el material a su cuartel general en Philadelphia, EE.UU, para estudiarlo y procesarlo. De allí surgieron las decisiones cardinales que permitieron perforar los primeros pozos de petróleo que catapultaron nuestra industria petrolera para siempre.

Todo el libro fue compilado en su momento pero no pudo ser publicado hasta casi medio siglo después de realizadas las expediciones y concluidos los estudios respectivos, en razón de un estricto convenio de confidencialidad suscrito por Ralph Arnold, en representación de su equipo y Henri Deterding, quién lideraba a la Royal Dutch Shell… empresa que tras bastidores era la beneficiaria directa de tales exploraciones. Por ese motivo el libro fue impreso en el año 1960, a pocas semanas del fallecimiento de su autor principal, y su difusión ha sido bastante modesta dado el tema tratado y el tiempo transcurrido desde su narrativa.

A continuación les ofrezco un recuento del libro de Arnold et all, testimonio de excepción de la prospección petrolera en Venezuela que arriba este año de 2012 a su primer siglo de realización, y para ello ensayo un collage utilizando ese texto original incluido en un abstracto del mío http://wp.me/p29J0n-45, en el cual abordo extensamente el desarrollo de la prospección liderada por Ralph Arnold y la complemento con narraciones históricas compiladas por otros autores venezolanos, todos ellos citados en las Referencias, certificado además con materiales y documentos originales contenidos en los archivos de los pozos… todo lo cual atestigua esos eventos que condujeron al descubrimiento de las primeras acumulaciones comerciales en el oriente y occidente del país.

 

huella petrolera en Venezuela

En Venezuela la industria petrolera nació prácticamente globalizada, dado que para la fecha de su alumbramiento definitivo, 1914, el impacto comercial del nuevo energético, a nivel mundial, ya había ocurrido y algunas de las principales corporaciones que vinieron al país a desarrollarla, contaban, para aquel entonces, con más de un cuarto de siglo de experiencia en el manejo de ese negocio. La presencia de la Standard Oil, la Royal Dutch Shell, la Gulf Oil y otras empresas de talla mundial en suelo patrio, a través de empresas subsidiarias internacionales o directamente con concesionarias nacionales creadas para tal fin, obedecía a la creciente demanda de crudos para abastecer sus mercados internacionales… ya en franca expansión para la época, dado el espectacular progreso vehicular que se observaba casi simultáneamente en todos los ambientes: tierra, aire y mar, así como el desarrollo de parques industriales modernos tanto en Europa como en Norteamérica.

La prospección petrolera en nuestro país se inició a finales de la segunda mitad del siglo xix, como en el conjunto de las grandes naciones productoras del orbe, aún cuando el petróleo venezolano era conocido desde épocas pretéritas, alrededor del siglo xv, referidos en los trabajos del primer Cronista oficial de las Indias, el Capitán Gonzalo Fernández de Oviedo y Valdés…

Obviando el recuento histórico desde esa fecha hasta épocas de Codazzi y Karsten… según lo relata Besson3, un informe oficial de la época de la emancipación fechado en febrero de 1876, presentado por el general Wenceslao Briceño Méndez, contenía expedientes gubernamentales que certificaban afloramientos de asfalto en terrenos de Tulé, Matusalén y en las cercanías de los ranchos de Iragorri, camino de Maracaibo, además de la existencia de minas de carbón en la Isla de Toas y depósitos de petróleo en los terrenos aledaños a los Ríos Socuy, Palmar, Santa Ana, Zulia, Escalante, Catatumbo, Tarra y Sardinata; tal como asfalto en San Timoteo, entre los llanos del Cenizo y el Río Mene, y en la Ciénaga de El Mene, entre La Rita y Cabimas… y más específicamente sobre las galerías de Misoa, ubicadas en la Parroquia Urdaneta del Departamento Sucre, antes Gibraltar, y otra igual que ocupaba una extensión de seis leguas en la Parroquia Cabimas del Departamento Miranda.

Parafraseando a von Daniken diríamos: ¿recuerdos del futuro? pues sería en esos mismos espacios, precisamente, donde se realizarían los grandes hallazgos petroleros sobre la hoya hidrográfica del Lago de Maracaibo, en el Estado Zulia… ¡medio siglo más tarde!

Los mismos informes, verificados luego por Adolfo Ernst en el año 1889, también identificaban ese material, la brea, en el poblado de Las Carretas, a tres leguas de La Villa, perteneciente al entonces Departamento de Perijá; además de cráteres presentes cerca del caserío de Lagunillas, en el mismo Departamento Miranda antes citado, los cuales se decía que contenían alcaparrosa y menes... ¡Más que suficientes evidencias históricas de la existencia de hidrocarburos en suelos venezolanos!

Las actividades exploratorias modernas en Venezuela, referidas a levantamientos y estudios geológicos de superficie, se iniciaron en el país a principios del siglo xx, pues anteriormente no se disponía de estudios geológicos y/o topográficos en la región. Las primeras fueron realizados por Arthur C. Veatch en búsqueda de asfalto, y luego, las magistralmente conducidas por Ralph Arnold, geólogo e ingeniero de petróleo de la Universidad de Stanford, Estados Unidos de Norteamérica, quién acometiera sus estudios respaldado por un team de más de cincuenta geólogos e ingenieros entre los cuales se contaban varios venezolanos, como el doctor Santiago Aguerrevere y sus hijos Enrique J. y Pedro Ignacio; además de Martín Tovar Lange, Pedro J. Torres Arnáez y Louis J. Pacheco, quienes lo apoyaron en los levantamientos geológicos, facilitaron la logística exploratoria y mapearon dichas concesiones, comenzando a mediados de 1912 por el área oriental del país. También se contó con perforadores y obreros de taladro requeridos para tales actividades, aunque éstos últimos eran criollos, en su gran mayoría. Dichos programas exploratorios, realizados a partir de octubre del año 1911, le fueron contratados al doctor Arnold por la General Asphalt Company, con el fin de fortalecer sus actividades en suelo venezolano antes de que expiraran sus concesiones… y cuyas perforaciones “piloto” realizaría a través de sus empresas subsidiarias en el país: The New York & Bermudez Company, inicialmente, y luego con The Caribbean Petroleum Company.

Como segundo inciso en bueno aclarar que algunos autores identifican esta empresa, The New York & Bermudez, como filial de la Barber Asphalt (existen al menos un par de versiones de ella). En realidad ambas asfalteras, tanto la Barber, fundada en 1883 (con actividades en el Pitch Lake de Trinidad) como la New York & Bermudez, incorporada circa 1885 (actuando en el Lago de Guanoco, en el entonces denominado Estado Bermúdez, en Venezuela) fueron controladas por la General Asphalt Co. después de su fundación, en New Jersey, en mayo de 1903, como sucesora de la National Asphalt Co., antes Asphalt Co. of America… formuladas después de numerosas asociaciones, fusiones y/o adquisiciones. La General Asphalt Company tenía negocios de asfalto en Estados Unidos, Trinidad y Venezuela, además de intereses petroleros que agenciaba a través de The Caribbean Petroleum Company, fundada en New Jersey en noviembre de 1911… El grupo Royal Dutch Shell la adquirió en 1913 a través de una empresa estadounidense llamada Burlingston Investment Company y con ella se posesionó de todas las concesiones ex-Tregelles otorgadas por el gobierno venezolano, a principios de 1912, al doctor Rafael Max Valladares, representante nacional de la compañía General Asphalt. Esas concesiones constituían unos veintisiete millones de hectáreas en trece Estados venezolanos, ubicadas al norte de los ríos Apure y Orinoco… ¡Casi un tercio del país!

Así, los estudios concertados desde Philadelphia, EE.UU, donde maniobraba el cuartel general de la General Asphalt, buscaban identificar cuencas petrolíferas aplicándole métodos geológicos de superficie, a fin de caracterizar sus bordes; en los cuales, por lo general, existen evidencias de la existencia de hidrocarburos manifestadas a través de rezumaderos, filtraciones, emanaciones naturales o menes, que facilitan el afloramiento del petróleo hasta la superficie a través de rocas permeables de alto buzamiento o por fracturas naturales interconectadas. A continuación, las actividades exploratorias con taladro, realizadas de manera progresiva y en profundidad, desde esos bordes hacia la parte central del tazón, conducirían al descubrimiento de las grandes acumulaciones de petróleo y/o gas natural que conforman hoy día el estupendo patrimonio nacional en materia de hidrocarburos.

Venezuela resultó prolífica en fenómenos de esta naturaleza. En las provincias occidentales, tal y como lo registran informes fechados en el siglo xix y anteriores, se identificaron unas treinta emanaciones naturales, depósitos de asfaltos y menes, algunos de ellos de dimensiones bien respetables por cierto2, tal vez establecidos a partir de los fenómenos orográficos producto de la formación de las modernas Cordilleras de Mérida y Perijá, en épocas cenozoicas; mientras otra docena de rezumaderos importantes eran localizados en la cuenca oriental, bordeando la orilla norte del Río Orinoco hasta la costa atlántica, limitando al oeste con la elevación de El Baúl, Estado Cojedes, y de allí hasta el suroeste de la Isla de Trinidad, en el poblado de La Brea, donde se encuentra un lago de asfalto conocido como Pitch Lake, que junto con el Lago de Guanoco, localizado al sureste del Estado Sucre en Venezuela, aproximadamente en la misma línea de latitud norte, entre 10° ¼ y 10° ½, se constituyen en los depósitos naturales de asfalto más grandes del mundo.

En realidad, la isla trinitaria y el oriente venezolano eran vistos por las empresas transnacionales interesadas en su prospección como una sola unidad geológica, sin considerar mayormente su división política territorial. Así lo confirmó Ralph Arnold, al apreciar características geológicas similares en ambas márgenes del Golfo de Paria navegando a través de la Boca del Dragón, el Estrecho norte que separa a Trinidad de Venezuela… al igual que lo hiciera Colón durante su tercer viaje a las Indias occidentales y su primer contacto con tierra firme, unos cuatrocientos trece años antes. Tal y como lo relata Morison en su bella obra16, allí, desde la Ensenada de Yacua, emplazada al sur de la península de Paria, Don Cristóbal bautizaría a todo el “Continente” con el nombre de Isla Santa, en 1498 (interesante paradigma: primera vez que avistaba tierras continentales y las pensó una isla… antes sólo había estado en áreas insulares que creía continentes).

…Y precisamente desde aquel lugar, desde suelos trinitarios, el doctor Ralph Arnold iniciaría sus estudios geológicos en el continente Suramericano, al ser contratado inicialmente, en marzo de 1911, por la compañía inglesa Goldfields of South Africa Limited, ordinariamente dedicada a actividades mineras, con el objeto de desarrollar sus concesiones petroleras en esa colonia dado que el almirantazgo británico prefería que sus empresarios desplegaran sus recursos financieros en suelos propios, en las indias occidentales, antes que en otras regiones foráneas… por razones estratégicas del momento, claro está.

En esas tierras coloniales británicas apenas se disponía de un estudio geológico regional, realizado por Wall y Sawkins entre 1860 y 1875, y se habían perforado unos cuarenta pozos al suroeste de la isla entre los años 1908 y 1912, en las localidades de Levet y Brighton; ciudad esa donde se estableció la filial de la General Asphalt en Trinidad: The Barber Asphalt Company5.

Muchos de esos pozos resultaron secos o mostraban poco atractivo, antes de que el equipo de Arnold, con Macready y Nolan como geólogos de campo1, realizaran sus estudios y recomendaran perforaciones en el valle Vessigny que resultaron ser de lo más exitosas, y cuyo pozo emblemático, el identificado con el Nº 35, llegara a producir entre 15 y 20 mil BPPD… sin dudas el pozo más productivo localizado en suelos trinitarios en todos los tiempos; además de otra docena de pozos bien interesantes tanto en Vessigny como en los denominados Lotes 1 y 5, los cuales produjeron, en promedio, unos mil BPPD cada uno.

Es importante tomar nota de lo que acontecía en las indias occidentales en aquella fecha; porque a partir de esos hallazgos ocurridos sobre las estructuras anticlinales circundantes al pitch lake trinitario, la General Asphalt Company se animaría a contratar al doctor Arnold y a sus asociados, a fin de fomentar la exploración y desarrollar su potencial petrolífero en suelos venezolanos.

:

A principios de la década siguiente se producirían en esas tierras orientales venezolanas las primeras perforaciones exploratorias exitosas, sobre la concesión Valladares, planeadas por el equipo del Ralph Arnold para aquella compañía newyorkina y localizadas cerca del Lago de asfalto de Guanoco: por razones obvias… una vez determinada la alineación de la roca madre al este del campo. Allí ubicaron el primer pozo, estudiado inicialmente por C. Peterson y planteado sobre el sitio personalmente por Arnold en compañía de F. L. Feisthammel y W. D. Fowler. El famoso Bababui Nº 1 se perforó a cable con taladro standard entre agosto de 1912 y julio de 1913, resultando con una expectativa cierta de 900 BPPD a unos 600 pies de profundidad: la primera producción comercial de petróleo crudo que se obtendría en ese lugar… y en toda Venezuela.

Luego le siguieron los pozos denominados Baboso y Bacante, siendo éste último el más profundo perforado en el país utilizando el método a percusión, operado por C. Doré y J. Lotton hasta los 4.247 pies de profundidad, desde donde produjo crudo pesado; tal y como lo relatan Arnold, Macready y Barrington en su obra fundamental. En los dos años siguientes se perforaron más de doce pozos entre Guanoco y Pedernales, hacia el Delta Amacuro, con Maddren como gerente de perforación, bajo la superintendencia regional de F. Scott, al principio, y luego con F. Barlett; ambos dependientes del gerente general W. D. Fowler, quien estaba a cargo de las operaciones de la General Asphalt en Trinidad y Venezuela.

Esos pozos comprobarían la existencia de hidrocarburos asfálticos en profundidad, pero sin obtenerse de ellos tasas atractivas de producción, dada la baja gravedad del crudo contenido en esos yacimientos.

 

Íconos petroleros zulianos…

Utilizando el mismo patrón exploratorio, aplicando geología de superficie, buscando sedimentos terciarios, empleando la teoría anticlinal y perforando los primeros pozos en las cercanías de aquellos menes premonitorios, acontecieron en suelos occidentales los grandes hallazgos que colocarían a Venezuela en el primer plano del concierto mundial de países productores de hidrocarburos.

Arnold fue de los primeros geólogos en advertir la presencia de la inmensa masa de sedimentos existentes entre ambos brazos de la cadena montañosa de Los Andes, bifurcada en Colombia a partir del nudo de Pamplona y formando las antes mencionadas Cordilleras de Mérida y de Perijá: con el Lago de Maracaibo contenido entre ellas… donde yacen los inmensos recursos de hidrocarburos que caracterizan esa cuenca occidental.

Y en esa rica cuenca se daría inicio a la era comercial en Venezuela, con un par de íconos petroleros en el Estado Zulia, justo en los lugares indicados en aquel informe gubernamental presentado por Briceño Méndez en 1876. Primero sería el pozo Zumaque Nº 1, perforado en el campo Mene Grande sobre la concesión Valladares de la costa oriental del Lago de Maracaibo; en terrenos del entonces municipio General Urdaneta del Distrito Sucre, y que desde 1948 se denomina Municipio Baralt. Eso ocurrió en julio de 1914, y más tarde, durante el mes de diciembre de 1922 reventaría el renombrado pozo Los Barrosos Nº 2, perforado en la parcela del mismo nombre y en la misma área geográfica del Lago, hacia el norte, en terrenos de La Rosa vieja sobre la concesión Aranguren; para la fecha municipio Cabimas del Distrito Bolívar, hoy día Municipio Cabimas.

La General Asphalt Company, que iniciara la prospección petrolera en el oriente venezolano a fines de 1911, sucumbió ante el costoso desarrollo de esa industria, intensiva en capital, y le pasó el testigo de su principal filial del ramo: The Caribbean Petroleum Company, al Grupo Royal Dutch Shell… el cual se constituyó en la potente fuente de poder que desarrollaría la incipiente industria nacional. Nuevamente se ligaban las piezas del acertijo empresarial: la necesidad del Grupo Shell de buscar nuevas fuentes de suministro de crudos en otro lar, dadas las dificultades socio-políticas que se presentaban en sus campos del área Transcaucásica, y la oportunidad de adquirir, a costos muy razonables, las inmensas concesiones venezolanas que poseía esa asfaltera estadounidense.

Henri Deterding, artífice de ese gran negociado que realizara teniendo en sus manos los informes geológicos preliminares elaborados por Arnold, fechados el 27 de noviembre de 1912, y que aportaban las principales ideas de dónde y cómo perforar los pozos; potenció con sus recursos la exploración de las cuencas nacionales a partir de 1913, utilizando la tecnología de perforación a percusión ya conocida para la época, y todo el empuje empresarial que le caracterizaron al frente de ese importante grupo anglo-holandés.

Así, The Caribbean Petroleum Company, ya bajo el mando del Grupo Shell, inició su primera campaña de perforación en el entonces Distrito Sucre, y su éxito no sólo se limitó al descubrimiento del Zumaque. Denominado así por la parcela en la cual se localizó, sobre un fundo del mismo nombre en la planicie del Río Motatán… el pozo MG-1 comenzaría a perforarse el 12 de enero de 1914. Las actividades se desarrollaron en el Cerro la Estrella, de baja elevación sobre un anticlinal que forma una pequeña fila montañosa conocida como fila Miramar, en cuyo flanco sur aflora la mayor de las emanaciones petrolíferas naturales observadas en los alrededores de las estribaciones más occidentales de la Serranía de Trujillo, identificada con el topónimo Mene Grande; según nos lo confirmara el profesor Morón17 en su entrevista personal.

Los estudios geológicos de superficie fueron conducidos por Garnett A. Joslin y Floyd C. Merritt, en principio, y luego trabajarían allí Charles R. Eckes, Bernard Hasbrouck, Louis E. Dagenais, Roy W. Merritt, Howard F. Nash y Stanley C. Herold, todos ellos supervisados por George A. Macready, socio de Arnold y coautor del libro bajo referencia. Los equipos y materiales necesarios para dicha perforación se transportaron desde el Puerto de Motatán del Río con mulas y bueyes, por terrenos casi inaccesibles, de vegetación exuberante y con grandes dificultades, según lo relataría el propio jefe de transportación, José María Ballesteros22.

Bajo la gerencia de Harry Maddren y utilizando un taladro a percusión del tipo balancín, el Star Drilling Machine-23 llamado la estrella por los obreros, se realizó la perforación con R. W. Merritt como ingeniero y relacionista. Jack Stokes sería el jefe perforador (luego Superintendente del campo), secundado por Brake y el duplo de tool pushers: Jordan y Loi (del 12 al 27 de enero), Loi y Young (hasta el 15 de febrero), Young y Brain (hasta el 27 de mayo) y Brain y van Bebber (hasta la finalización del pozo, el 31 de julio); además de Samuel Smith, un curazoleño que fungía de intérprete y una cuadrilla afortunada: Colina, Sandrea, Cardozo, Márquez, Leiva, Petit y Páez, entre otros, tal y como lo refrendan González6 y Rangel20, además de los propios testimonios de Sandrea22, Arnold y Macready1.

El pozo Zumaque, después de varios problemas con su cabria, incendio incluido, observó un primer influjo de petróleo el día 15 de abril, cuando se alcanzaba, aparentemente, el horizonte mioceno de la arena productora; originalmente esperado a unos 100 metros de  profundidad. Dicho influjo animó a continuar con su perforación hasta la prognosis final, cuyas operaciones de profundización concluyeron a fines del mes de julio, terminándose mecánicamente a unos 135 metros de profundidad (443 pies) desde donde produjo a una tasa estabilizada de 250 BPPD de petróleo de 19,2 °API, con 0,9% de agua y sedimentos. Su completación oficial quedó certificada el viernes 31 de julio del año 1914: fecha emblemática en los anales petroleros venezolanos.

Incluyo toda la información detallada de pruebas de pozos y datos de campos que solo están disponibles en los apéndices de este libro, dado que para la época no existían oficinas ministeriales donde realizar trámites o permisologías por lo que dichos eventos no quedaron registrados en ningún archivo oficial.

El legendario Zumaque Nº 1 continua activo hoy día, camino de su primer centenario insigne. Operado por Repsol, su última medida de producción confirma una tasa de 28 BPPD de crudo de 19.0 °API, con 0.1 % de AyS y una RGP de 328 PC/Bbls5.

A continuación vendrían otras parcelas: El Zumba (MG-2) se inició en febrero al este del zumaque, a un kilómetro buzamiento abajo, y al oeste del rezumadero denominado mene grandísimo. Su cabria a percusión con cable se incendió y después de su reparación, se completó el pozo a 921 pies de profundidad con una primera producción de 5.000 BPPD, estabilizándose luego a 1.000 BPPD a fines de noviembre.

El Zumaya (MG-3), ubicado a unos 500 metros al sur de la parcela zumaque, se comenzó a perforar a continuación del anterior, a partir del 16 de marzo, convirtiéndose en el pozo más profundo y productivo de todos. Perforado con una cabria a percusión tipo standard y herramientas de cable, dicho pozo, a 510 metros de profundidad (1.670 pies), expulsó de 20 a 40 mil BPPD de crudo, inicialmente; dificultándose el manejo de ese flujo pero estabilizándose luego a 2.500 BPPD para finales de octubre de 1914.

El programa siguió con el Zumacaya (MG-4), perforado en una parcela al norte del zumaque y utilizando su misma máquina de perforación; se inició el 14 de octubre de ese año glorioso para la industria petrolera nacional, terminándose el 5 de marzo de 1915 a una profundidad final de 1.155 pies, desde donde produjo a una tasa inicial de 500 BPPD. Por último se perforaría la parcela Zumbador, que también arrojaría de 20 a 30 mil BPPD, por poco tiempo, desde sus 895 pies de profundidad.

Tal y como puede observarse, esa campaña exploratoria de The Caribbean en Mene Grande, con media docena de pozos perforados desde principios de 1914 hasta finales de 1915, fue exitosa. Pero no se trataba de una victoria puntual, en realidad acontecía el descubrimiento de nuevos yacimientos petrolíferos en un subsuelo virgen… confirmándose así el hallazgo de la gran Cuenca de Maracaibo.

Debido al desarrollo de ese campo, se construyó el primer oleoducto hacia San Lorenzo, en la costa del Lago, donde se ubicaría también la primera refinería contemporánea en suelos venezolanos. Inaugurada en agosto de 1917, con 2.000 BPPD de capacidad, fue ampliada en 1926 a 10 mil BPPD, y llegaría a procesar hasta 30 mil BPPD de crudo de unos 20 °API a partir de 1938. La refinería estuvo activa hasta principios de la década de los ochenta, cuando se decidió su cierre definitivo por la evidente ineficiencia de sus plantas.

…Y a finales del año 1922 ocurrió el desvelamiento del segundo icono zuliano: Los Barrosos Nº 2; ubicado en el poblado de La Rosa, zona primitiva de la ciudad de Cabimas, y perforado por la empresa The Venezuelan Oil Concesión, cuya popularidad regional la hicieron digna de ser cantada en Gaitas… como la VOC.

El pozo se puntualizó sobre la localización R-4, en el bloque geográfico K-2 de las concesiones de Antonio Aranguren (las cuales abarcaban también al Distrito Maracaibo del Estado Zulia), seleccionado por iniciativa personal del señor George Reynolds, director regional del Grupo Shell, quien utilizó para ello mapas geológicos delineados por Macready y asociados.

Bajo la Superintendencia de Louis E. Dagenais, geólogo alistado en el equipo de Arnold y explorador del Zumaque, se comenzó la perforación en 1916 con una cabria a percusión, observándose algunas dificultades mecánicas tanto en el pozo en sí, el cual presentó varias arremetidas, como en su taladro de perforación, lo que obligaría a suspenderlo hasta 1918… dados los problemas de suministro de materiales ocasionados por la Primera Guerra Mundial. Una vez reiniciado, en junio de 1922, el pozo se perforó hasta la profundidad final estimada en 472 metros (unos 1.550 pies), completándose el 14 de julio de ese mismo año.

Así se desarrollaron los acontecimientos, según consta en el archivo oficial del pozo. Pero como en toda historia de esta naturaleza, no pocos autores, utilizando testimonios de algunos protagonistas u otros documentos alternativos, narran otras versiones de lo ocurrido, tales como… que el hueco original fue abandonado parcialmente a fines de agosto de 1918, reiniciándose la perforación del pozo el día 31 de julio de 1922. Durante los meses de septiembre a noviembre se penetraron arenas bituminosas y se detectó gas entre los 337 y 384 metros de profundidad, alcanzándose los 457 metros (unos 1.500 pies) la mañana del 14 de diciembre, desde donde ocurriría el histórico evento en plenas actividades de perforación… ¡he allí la verdadera diferencia entre ambas versiones!

En todo caso, para esa fecha decembrina y luego de percibirse durante varios días fuertes olores de gas en la superficie, el pozo comenzó a surgir naturalmente a una tasa de 2.000 BPPD iniciales, hasta reventar el día 18 de manera estruendosa e incontrolada, arrojando unos 100 mil BPPD durante más de una semana… hasta que los derrumbes de sus propias paredes lo sellaran por completo, convirtiéndose así en uno de los cinco gushers mas importantes del planeta. Así lo referencia, entre otros, Besson3, Prieto Soto19, González6 y Perales18. Este último, por cierto, cita hasta la versión del botánico Henry Pittier, quien fuera, aparentemente, testigo presencial de ese hecho espectacular.

De esa manera, en los Barrosos Nº 2 se originó un verdadero géiser de oro negro que hizo volver, definitivamente, los ojos del mundo hacia Venezuela…. todo ello iniciado a partir de la prospección que realizaran en suelo patrio el equipo de profesionales dirigidos por Ralph Arnold hace ya un siglo.

El célebre pozo de la R-4 se profundizó en varias oportunidades, hasta alcanzar los 693 metros en el año 1947; abandonándose mecánica y oficialmente en octubre de 1970, después de presentar severos problemas mecánicos. Se le contabilizó una producción acumulada formal de 494 mil barriles, aparte del millón estimado que se derramó durante los nueve días que perduró su histórica erupción… cifra aún formidable hoy día, tratándose de un pozo de crudo pesado.

Algunos protagonistas criollos que trabajaron en este pozo alegórico hacia finales de 1922, fueron, entre otros: Rodríguez, Clavel, Escaray, Sánchez, Borjas, Díaz, Freites, Acurero, Ocando, Suárez, Quiroz, Parra y Colina; además de Samuel Smith, el mismo personaje del Zumaque. Se encargaría de dirigir las operaciones de control del pozo Luís Pacheco, profesional de la geología a cargo de las oficinas de la Shell en Maracaibo, y que había formado parte del equipo de Arnold en sus inicios. Cientos de hombres, en una industria que a nivel nacional no empleaba a más de 2.500 personas, trabajaron con picos, palas y parihuelas para formar muros de contención, abrir contra-fuegos, construir tanques naturales de tierra y ensamblar conexiones con bombas y tuberías, inclusive, hasta un muelle provisional donde poder embarcar el petróleo. Una dura labor que consumió semanas enteras, afortunadamente, sin fogonazos de ningún tipo ni accidentes graves que lamentar, y en la que intervino personal de todas las afiliadas de las empresas Shell, venidos de todos los rincones del Estado.

Mencionar los nombres de los pioneros de esos íconos y la jerarquía bajo la cual laboraron, aparte de enaltecer su memoria por haber sido los parteros de la historia petrolera venezolana, ayuda a identificar y entender las fuentes de poder que hicieron posible el establecimiento de esa industria en nuestro país…

 

Para concluir, este libro singular contiene en su contraportada una dedicatoria personal suscrita por Ralph Arnold “a su jefe”, delineada en una corta y sentida frase manuscrita a lápiz y fechada en Santa Bárbara, California, el 20 de junio de 1960. Es bueno recordar que el impulsor de esa realización profesional de Arnold fue su amigo personal, el señor Herbert Hoover, quién lo puso en contacto y lo recomendó con la empresa Goldfields of South Africa Limited en Londres, para que iniciara la prospección de asfalto en Trinidad en 1911 de la que derivaría la campaña venezolana a partir de 1912. El señor Herbert Hoover a la postre se convirtió en el 31avo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica… y allí mismo comenzó todo.

 

Notas y Referencias:

 1. Arnold, R.; Macready, G. A. y Barrington, T. W.: The First Big Oil Hunt, Venezuela 1911-1916; First Edition, Vantage Press Inc., New York, N. Y., 1960.

2. Aspectos de la Industria Petrolera en Venezuela; Primer Congreso Venezolano del Petróleo, 24 al 31 de marzo de 1962. Sociedad Venezolana de Ingenieros de Petróleo, publicación de la Editorial Sucre, Caracas 1963.

3. Besson, J.: Historia del Estado Zulia; Editorial Hermanos Belloso Rossell, Cinco Tomos, Maracaibo 1943 a 1957.

4. Compañía Shell de Venezuela: Historia del Pozo R-1 de la Compañía Shell de Venezuela en Cabimas, Nota de Archivo; Departamento de Relaciones Públicas para los Distritos Bolívar y Baralt, 15 de agosto de 1957.

5. D´Orazio P., F.: Análisis Económico Aplicado a la Industria Petrolera; Tomo I, publicado en el sitio: www.librosenred.com, Argentina 2007… http://wp.me/p29J0n-4

6. González, E.: Zumaque 1, Símbolo y Testigo, 75 años de Historia Petrolera; Folleto producido por la Gerencia de Relaciones Públicas de la División de Operaciones de Producción de Maraven, S. A., Lagunillas 1989.

7. Gómez, L.: Zumaque 1, Apuntes de Ayer y de Hoy; Folleto editado por la Gerencia de Asuntos Públicos de Maraven, S. A., Caracas 1994.

8. Guzmán Reyes, A.: Primer Pozo Perforado en el Lago de Maracaibo, Nota de Archivo; Ministerio de Minas e Hidrocarburos, Inspección Técnica de Hidrocarburos, Zona Nº 1, Lagunillas 1962.

9. Los Antecesores: Orígenes y Consolidación de una Empresa Petrolera; Publicación especial editada por el Departamento de Relaciones Públicas de Lagoven, S. A., filial de Petróleos de Venezuela, S. A., Caracas, marzo de 1989.

10. Lovera, J. R.: Antonio de Berrío: la obsesión por el dorado; Estudio preliminar y selección documental publicada por Petróleos de Venezuela, Caracas 1991.

11. Machado, E.: Petróleo en Venezuela; Distribuidora Magrija, C. A., Caracas 1958.

12. Martínez, A. R.: El Camino de Petrolia; Ediciones del Banco del Caribe, Primera Edición, Caracas, noviembre de 1979.

13. Martínez, I.: Los Trabajos de Arnold, I y II; Artículos de Opinión del Diario El Nacional, sábados 16 y 23 de marzo de 2002.

14. Méndez Fuentes, O.: La Petrolia del Táchira, cronología ilustrada: (según documentos del Dr. Manuel Antonio Pulido, publicados con motivo del Centenario de la industria petrolera venezolana), Revista Zumaque (SVIP), Nº 32, octubre-diciembre 1978, Pág. 13-29.

15. Ministerio de Minas e Hidrocarburos de los Estados Unidos de Venezuela: Texto de los trabajos presentados en la Convención Nacional de Petróleo; realizada en Caracas de septiembre 9 al 18 de 1951, publicado por el Ministerio de Minas e Hidrocarburos y la Inspección Técnica de Hidrocarburos, e impreso por Banknote Printing Company, Tulsa, Oklahoma.

16. Morison, S. E.: El Almirante de la Mar Océano: vida de Cristóbal Colón; Librería Hachette S. A., Buenos Aires 1945.

17. Morón, J.: Entrevista Personal; Profesor jubilado de La Universidad del Zulia y ex-Director del Ministerio del Ambiente, Maracaibo, 14 de mayo de 2003.

18. Perales, P.: Geografía Económica del Estado Zulia; Una publicación del Ejecutivo del Estado Zulia, Dos Tomos, Maracaibo, mayo de 1957.

19. Prieto Soto, J.: El Chorro, Gracia o maldición, Sexta Edición, Maracaibo 1997.

20. Rangel, D. A.: GÓMEZ, El amo del poder; Impresora Macanao, C. A., Tercera Edición, Valencia 1975.

21. Rosales, R. M.: El Mensaje de la Petrolia; Ediciones de la Presidencia de la República de Venezuela, Segunda Edición, Caracas 1976.

22. Sandrea, E.: El Pozo Nº 1, Nota de Archivo del pozo Zumaque Nº 1; The Caribbean Petroleum Company (sin fecha).

fdoraziopessia@gmail.com

ANALITICA.COM no se hace responsable por las declaraciones y conceptos emitidos en los artículos de opinión publicados en nuestro sitio Web, los cuales son de la exclusiva responsabilidad de sus autores


Mundo


 
El capitán del ferri hundido tardó 40 minutos en ordenar la evacuación

El capitán del ferri hundido tardó 40 minutos en ordenar la evacuación

 
El papa pide la paz mundial e insta a la reconciliación en Venezuela

El papa pide la paz mundial e insta a la reconciliación en Venezuela

 
Lula viajará a España y Portugal y recibirá título honoris causa en Salamanca

Lula viajará a España y Portugal y recibirá título honoris causa en Salamanca

 


Sociedad


 

Estudiantes y periodistas

 

Escasez de hostias

 

Jesús y Pilatos

 

blog comments powered by Disqus

 
Sobre Autor