El mundo cultivado hace vastos vigores por elucidar los sucedidos del septiembre rojinegro, darles exégesis y perspectiva. Como ensayista de la seguridad internacional no me custodia lejanía a las ideas que rebullen en los medios de discusión y muy aventuradamente me atrevo a descorrer la cortina o parte del telón que oculta el futuro. “La política del dólar” fue el nombre que tomó por largo tiempo la política internacional de EE.UU. El secretario Knox denominó así a la política internacional inaugurada por el presidente William Taft y seguida provechosamente por el vigésimo octavo presidente norteamericano Woodrow Wilson. Esta reemplazaba la doctrina que propusiera el cowboy Theodore Roosevelt “La política del garrote”.
Ahora el nuevo huésped de la Casa Blanca parece ensayar una asombrada mezcla de añejas escuelas “La política del dólar sazonada con unos cuantos garrotazos” George W. Bush el vaquero de traje elegante ha exhibido en los primeros arranques de gobierno la voluntad de consolidarse como única potencia global. El escenario geopolítico como empezaba a redefinirse después de la Guerra Fría ha sido trastocado, atropellado desde septiembre pasado, no esta claro todavía como quedaran las piezas, el mar esta picado y solo nos queda redimir al ganador: La Rusia de Putin. Quien ha sabido convertirse en pieza clave y artífice del éxito de Estados Unidos en Medio Oriente. Eso se creía al menos hasta antes del anuncio del retiro de EE.UU. del tratado nuclear de 1972
Unipolaridad de tres
Al parecer disminuida Al Qaeda, Rusia deja de ser importante, algunos estiman que Vladimir Putin más que ganador solo fue un tonto útil y que asegurado EE.UU. este nuevamente jugará según sus mejores intereses. El mundo que apoyó y se solidarizó después del 11 de septiembre recibe una bofetada. Transgresoramente Bush apunta al aislacionismo y la próxima vez que grite allí viene el lobo, puede que nadie acuda. Política riesgosa para la supervivencia de la nación americana. Demasiada arrogancia para mantener erguido exagerados egos. A la sazón, saltamos de la bipolaridad post Segunda Guerra Mundial a una extraña unipolaridad, pero ¿Qué tenemos ahora? ¿Una unipolaridad de tres? Más insólito todavía, si bien esto no esta claro aún, sí las demás potencias se funden; Rusia y la Unión Americana armonizan sus destinos junto con Europa ¿Qué nos queda a nosotros las naciones del Hemisferio Sur?. Hemos comprobado desde la asunción de George W. Bush como la patanería se encumbró. Qué nos queda si ese envanecimiento se nos viene de las superpotencias, de golpe todas juntas, la hiperviolencia puede ser la salida que escojan muchos ante la falta de foros y el respeto de tratados.
Es nomotético que los estadounidenses se conformarán jugando solos, esto al menos es mejor que hacer frente a la posibilidad que se construya una alineación de la Unión Europea con Rusia y EE.UU. Si el Hemisferio Norte cohesiona y crónica despectivo y abusador, las naciones adarme favorecidas se someterán sin duda, pues sus regímenes han sido fallados en capitales europeas y en Washington, pero el estigma de Bin Laden es que no se desentiende que hayan naciones infieles, invariablemente habrá un hombre enviado a contradecir y ensamblar ejercicios desestabilizadores contra el status quo. El método que usen es preocupante. Pues será el Hiperterrorismo.
Noam Chomsky insiste en resonarnos a los latinoamericanos la parca o nula facultad que hemos recogido y protegemos frente al poder estadounidense. Bolívar y José de San Martín fracasaron en su intento independentista, como evidencia de ello nuestros gobiernos no planifican su política monetaria sino es con la anuencia y la indicación de Washington. El Canal de Panamá en manos panameñas, siempre que se sometan a las doctrinas de la Casa Blanca. “La propuesta de estabilización de los precios de la UNCTAD —que concuerda con lo que sucede en los países industriales ricos, como Estados Unidos y la Unión Europa que estabilizan constantemente los precios internos no fue permitidas para el Tercer Mundo: Se bloqueó. Uno de los efectos fue que la pequeña producción campesina se hiciera inviable, y entre ella, la de café.” Expresa el controvertido profesor Chomsky del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) El intelectual judío americano deberá ser conocido por sus incisivos análisis sobre la sociedad y la política mundial. El autor de La segunda guerra fría y La quinta libertad, explica con claridad absoluta el paramilitarismo en nuestra región y como esta se sustenta para afinar las matanzas planeadas por el Pentágono. “En América Central, Estados Unidos ha seguido, normalmente, este patrón. Allí, las fuerzas mercenarias locales se llaman generalmente, «ejército». Pero, cuando no puedes tener esos ejércitos de tu lado, entonces formas fuerzas mercenarias en el sentido estricto de la palabra, como los «contras» en Nicaragua.”
Balcanización del Hemisferio Sur
América Latina ha sido sacrificada a la balcanización y sus cálculos están en nuestros cementerios. Europa y la cultura Occidental más apropiadamente la estrategia desplegada por EE.UU. ha sido la de rompernos, la de torcer la integración y abreviar nuestras legitimas apetencias como pueblo. En ese rumbo la infiernización de nuestro espacio es la constante. África fue seccionada en tantos pequeños estados como fuera dable para potenciar las rivalidades de las etnias, debilitarlos como contingentes enemigos de los occidentales y hacerlos vasallos delas economías industrializadas. La historia de Asia no es disímil. La guisa colonial secunda intocable, no es necesario se nos flagele con látigos en las galerías ni labrantíos, igual rompemos nuestra alma y consumimos el aliento sin mayor futuro que la desesperanza. Marco Aurelio Denegrí advierte Tres Olas: La masificación de la violencia, la drogadicción y la destrucción del hábitat como mega tendencias enhebradas a dominar buena parte del Siglo XXI. El trío no tiene más de treinta años y va en refuerzo y ensanchamiento, in crescendo, sostiene. Todo curtidamente agnado con el envilecimiento de las sociedades del Sur, corren en pareja. El Tercer Estado como se familiarizó a la plebe y de la cual derivó siglos después en el adjetivo peyorativo Tercer Mundo lo resumía en la revolución francesa el abate Emmanuel Joseph Sieyes: ¿Qué es el Tercer Estado? Todo. ¿Qué ha sido hasta ahora en el orden político? Nada. ¿Qué pide? Llegar a ser algo. La O.N.U. esta fallando, no solo no es democrática sino que todas las decisiones importantes están reservadas para el Consejo de Seguridad, el club de las potencias.
¿Qué significa en este espectro la vulnerabilidad de la otrora invencible América? ¿Cómo puede ser manejado por los grupos insurgentes? A la sazón los crímenes del 11 de septiembre pueden ser vistos como la toma de la Bastilla y dentro del campo de la seguridad internacional debe ser considerado así. En realidad la consecución de Bin Laden consiste en estimular esa posibilidad de efugio con el Goliat americano. Las potencias como es obvio ven amenazado su status quo y cierran filas entre ellas. No creo en la violencia como solución a conflictos, pero al parecer seré una minoría en el futuro, pues me temo que lo escrito por el diario francés Le Monde Diplomatique quien ha publicado la tesis de Ignacio Ramonet con asombrosa pulcritud se cumplirá. Refiriéndose a más aviones bombas y mega ataques contra civiles “La historia de la guerra prueba eso cuando se inventa una arma, no importa cuan horrífica y espantable sean sus efectos, alguien en alguna parte la utilizará otra vez. Ése es el caso del gas después de 1918, y de los bombardeos aéreos de las ciudades post-Guernica de 1937. Eso sostiene el miedo al terror nuclear de los últimos 56 años. Este nace en Hiroshima.” Lo que se nos viene, no es terrorismo, sino el hiperterrorismo. Anota el opinante francés. Con el árabe vivo o muerto vendrán más y con diferentes motivaciones. Son muchos enemigos e invisibles para enfrentarlos a todos con éxito.
No todo el futuro es bruno y con promesa a vaho de batalla, aun contamos con utillaje para bloquear la tendencia global. La solución esta en manos de los ciudadanos estadounidenses en la medida que solo ellos pueden lograr vigilar las acciones y propulsar cambios sin violencia en la Casa Blanca, El Capitolio, CIA y Pentágono. Trabajar por la humanización de sus relaciones con otras naciones debe ser el reto en la política exterior estadounidense. No hablamos de incrementar solo la ayuda humanitaria, una deuda con el pasado sembrado de intervención y hostilidad, sino más importante dejar a las naciones crecer y procurarles un trato igualitario. Después de todo lo intuyó el abate frances:el Tercer Mundo solo aspira a ser algo.