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Elecciones en España, un sueño para Venezuela
Francisco Jiménez Perera

Miércoles, 12 de marzo de 2008

Los procesos electorales están directamente relacionados con la cultura de los pueblos y la confianza que de ellos tenga la gente. Hago este comentario por cuanto en el día de hoy, aquí en Barcelona, España, he ejercido uno de los derechos fundamentales y de mayor valor para los ciudadanos: el sufragio. Voté, como español naturalizado, en las elecciones generales del domingo 9. Y, aun cuando les parezca raro mi asombro, habiendo vivido en Venezuela, tengo la doble nacionalidad, país que en los últimos tiempos se ha caracterizado por un carnaval electoral, jamás viví la experiencia que les comento.

El acto de votación se realiza en los principales centros cívicos, institutos, bibliotecas y escuelas asignadas por el Ministerio para tal fin, en esto no hay diferencia, bueno solo en la pulcritud de esos centros cívicos. A la entrada del centro donde voté, siento el primer impacto. Solo un policía, que me dio la impresión que estaba desarmado, a diferencia de los centros de votación nuestros donde uno se encuentra con un batallón de militares armados hasta los dientes, que en vez de generar un clima de paz y sosiego necesario para esta acto cívico, lo ponen a uno nervioso. A la entrada del centro, al igual que en nuestro proceso, se encuentra el listado de votantes en una cartelera, donde uno se ubica si es que antes no te ha llegado de la Oficina del Censo Electoral, la Tarjeta Censal, en la que te comunican detalladamente: Municipio, Distrito, Sección, Mesa y Local electoral a donde debes acudir.

Sin que nadie te esté haciendo un chequeo (requisa, cédula, deje los fósforos, etc) y sin ninguna interrupción, te acercas a la mesa de votación donde uno de los miembros te suministra el material electoral después de verificar que estas en el libro de votación, luego se pasa a un salón donde en una gran mesa están distribuidas las papeletas de cada partido y un sobre. Estas papeletas son todas iguales en tamaño, forma y color, lo único que las diferencia es la lista de los nombres propuestos por el partido al Congreso de los Diputados, con el logo del partido ubicado en la parte superior derecha, en blanco y negro.

Al estar frente a la mesa te encuentras con las demás personas que como yo están buscando la papeleta de su elección, por cierto en ese momento me conseguí con mi vecino, Iván, al que le dije a manera de broma “ya vi por quien votas”. Claro, a él y todos los que van tomando el material, pues todo está a la vista. La papeleta se dobla y se coloca en el sobre. Es importante mencionar que existen los cubículos cerrados donde puedes hacerlo algo más privado, pero, la verdad no se usan, cada quien toma su papeleta y la coloca en un sobre, sin estar pendiente del vecino.

Luego se pasa a otra mesa donde se elige a los representantes al Senado por Catalunya, esta papeleta debido a las opciones y los detalles, es un poco más grande que la anterior, pero con el papel de fondo color crema (de seguro reciclado). La selección se hace colocándole una “X” en un recuadro al lado del nombre del candidato. Una vez marcados se dobla y se coloca en otro sobre, de aquí con ambos sobres sellados, nos dirigimos a otra mesa, la cual esta conformada por 2 personas, a la primera le entregamos el DNI (Documento Nacional de Identificación) para que nos ubique en el libro de votación, al cerciorarse que estamos en la lista, le pasa el DNI a la segunda persona para que asiente nuestros datos en el listado de votación, una ves completo, nos devuelve el DNI y nos indica que debemos colocar los sobres en las urnas respectivas y chao. En mi querida Venezuela debemos, una vez requisados, pasar por el capta huellas, luego pasar a una mesa donde hay varias personas, entregar la cédula de identidad, lo buscan a uno en el libro de votación, verifican de que estemos en el listados, una ves ubicado, seguimos el circuito, otra persona nos entrega el material y nos explica como utilizarlo (esto en el caso de que sea de forma manual, pues, si es con las máquinas es otro procedimiento), con este material pasamos al sitio designado para ejercer el voto (sitio cerrado con una cortina o una mesa con un tipo de paraban, con una urna o una máquina), una ves hecho esto, pasamos nuevamente a la mesa, allí debemos introducir el dedo meñique en un frasco que contiene tinta indeleble y luego nos hacen impregnar la yema del pulgar derecho y colocarlo a manera de “firma” en el listado electoral y además lo firmamos: El personal de la mesa le coloca el sello “VOTO” al lado de estos.

Luego, y en similitud a ambos procesos, nos retiramos a nuestros hogares a compartir con la familia. Pero en el caso de Venezuela, en estos últimos procesos, es a hacer las respectivas llamadas, para hacer un sondeo con el resto de familiares y amigos, saber su opinión sobre el proceso, comentar que la cola era inmensa, que el capta huellas es lento, que algunos centros no abrieron a tiempo, que faltó material, que no aparecían algunos conocidos en las listas, el abuso de los militares y paremos de contar. Se nos pasan las horas en el suspenso de no saber realmente nada y esperar el primer boletín del CNE, el cual, aun con todos los procesos automatizados, auditados, y por demás en línea con la nueva tecnología, nos lo muestran a la hora que a ellos les convenga (en el referéndum pasado a las 3 de la madrugada), y en todos con la duda de la cifras y los resultados.

En contraste, acá en España, nos dedicamos a pasar el día en familia y esperar los resultados que se anunciarán a partir de las 20:00. Hora exacta en la que nos indican el porcentaje escrutado y los resultados preliminares hasta el momento, y así hasta que se tienen los resultados definitivos, la verdad y a pesar de ser procedimientos que se vienen desarrollando desde hace unos 30 años en España, menos tiempo que en Venezuela, me han parecido que se desarrollan con bastante madurez, tanto en el fondo político como social.

En resumen, el ambiente dentro de los centros de votación es realmente “una fiesta”, y no el cúmulo de interminables horas y procesos tediosos: Acá sabes que el sobre que introduces en la urna representa tu elección y es respetado como tal, se suma a cada deseo de todos los participantes y al final es el pueblo el que decide sus cambios y sus sueños. Esperemos que Venezuela despierte de los sueños y viva realidades honestas en sus futuros procesos electorales. Sin un “porque no te callas!” hacemos más, callando y corrigiendo nuestros errores.

 
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