“El Último Tango en París”, fue posible como respuesta a su época. Cuando la Guerra Fría arreciaba, un lado de la humanidad se volcaba a vivir con intensidad y rebeldía inflamada. Eros en respuesta a Tanatos. Poco interesaba sí se desprendía otra Crisis de Misiles en Cuba o en alguna otra parte, conservar ponderación era infecundo en medida que el mañana no existía como potencial del futuro. Intensidad era la clave.
Algo que siempre repite Luis Lama a sus alumnos de Historia Universal del Arte “Toda obra es hija de su tiempo” Esto explica porque toda reminiscencia a Woodstock ha fracasado, esto ciertamente no se ha debido a la ausencia de la brillantes de artistas, ni por dejar de convocar talentos contemporáneos. El tiempo espacial ha sido otro, sin crisis existencial, sin tal angustia que confronte a la especie humana con su desaparición nunca más se volverá a saber de otra comunión musical tan exitosa y emotiva.
Para el director de Corriente Alterna, es vital que entendamos que cada obra obedece al tiempo y a las circunstancias especiales en las que vivió el creador de la obra. Concebir el impresionismo ciertamente es imposible sin la Era Industrial y tampoco es posible acertar los debates que las pinturas guardan sobre la cabalgata de los caballos antes de la aparición de la fotografía. Algunos artistas creían que en las carreras de caballos, en su máxima velocidad volaban rasantes al suelo, manteniendo por pocos segundos las cuatro patas elevadas del suelo. La fotografía develó el error de esta creencia.
“Star Trek”, de Gene Rodenberry no era más que aventuras espaciales confrontando eventualmente al archienemigo comunista. Disfrazado de moreno Klingon, el estereotipo conservaba mucho de los prejuicios que se reserva a los europeos del Este. Rudos, con un idioma ininteligible y actitud hosca. El salvajismo es lo que siempre Occidente ha relegado a sus rivales, empezando con los bárbaros de Atila. Precisamente la vestimenta estilizada de los Klingon se basaba en los bárbaros que asolaron Europa.
Terminada la Guerra Fría “Star Trek: Next Generation”, volvió a los Klingon en socios y aliados. Los estadounidenses comprendieron que la coexistencia pacífica era posible con los rusos. Las nuevas alianzas también, aunque reconoció subjetivamente que aún habían adversarios formidables que temer. Así que con reminiscencias moriscas, los romulanos y sus naves invisibles como el terrorismo eran el enemigo a confrontar. Muy similares a los vulcanos que sí son parte de la Federación, de la misma forma que lo son los judíos y no los árabes, aunque ambos son pueblos semitas, el vulgo solo cree que esa condición pertenece a los primeros. Otros problemas que enfrenta la humanidad han estado presentas en la serie. Los temores sobre nanotecnología y los transgénicos han sido temas tratados. Los Borj, esa amenaza inalienable y con forma simétrica es la clonación y biotecnología en su más monstruosa expresión. Nada parece contenerlos.
Los vulcanos son con la Federación como los israelitas se deben a Occidente. Los vulcanos, tecnológicamente avanzados y pacíficos no son víctimas de nadie. Mientras que los romulanos son el adversario. Esta tendencia in cresendo se aprecia muy bien en las nuevas versiones de la serie televisiva “Star Trek Deep Space Nine”, reseña el mundo de la unipolaridad y de los conflictos regionales. La Federación o Los EE.UU., son la única superpotencia que juega como arbitro en pequeñas conflagraciones, la Federación de Planetas es la policía global, la sociedad cuasi perfecta que ha resuelto sus problemas y dice mantenerse bajo el Primer Mandato, la política de la no intervención de Monroe llevada a velocidad warp. Algo que no existe en nuestra realidad geopolítica actual y pasada.
Esto se va a ir rescribiendo después de la trágica intervención en Somalia por partes de las fuerzas norteamericanas. “Star Trek Voyager”, es la esencia de la unipolaridad, que antes de dibujar una sobre ventaja o una condición paradisíaca para el más fuerte, constituye en desventaja. Un país cada vez más aislado con múltiples enemigos, todos muy pequeños, empobrecidos, llenos de taras culturales violentistas y de baja tecnología que sin embargo generan un sentimiento de ostracismo y claustrofobia al más poderoso. Un jardín de rosas rodeado de desierto. ¿Cómo evitar que la unipolaridad genere tantos enemigos? Son los tripulantes del Voyager unos extraviados sin camino y sin respuestas sobre su futuro.
Si el arte es hija de su tiempo, ¿Cómo explicarnos el éxito taquillero que en éste año han sido “El Señor de los Anillos”, “La Guerra de las Galaxias” y “Harry Potter”?
Aquí lo que llama la atención poderosamente es como la humanidad se ha volcado a la utopía. Un enigma que será seguramente un quebradero de cabezas para sociólogos, antropólogos y psicólogos. ¿Por qué nos hemos sumergido en la fantasía?, ¿La vida es tan hueca y vacía que necesitamos completarla con imágenes del celuloide?, ¿Es tan miserable la existencia de millones que urgen rellenarse de imágenes de otros mundos? ¿Qué hay detrás de esta tendencia?
Después del 11S han retornado las películas bélicas, como la propagandística “Windtalkers”que nos muestran un ejército norteamericano leal a sus minorías, como si nos quisieran endilgar el viejo discurso que toda lucha encabezada por ellos es para el bien de todos. La cinta “Fuimos Héroes” nos trae un inesperado y contestario Mel Gibson, que al hablar de su protagónico parece decirnos “No la pasamos tan mal en Vietnam y tan poco hubieron tantas atrocidades como nos lo han contado.” Alguien quiere preparar el terreno para la guerra.
Quizás el éxito de “El Señor de los Anillos”, “La Guerra de las Galaxias”, “Minority Report”, “Reign of Fire” y “Harry Potter” sea para los que no quieren tragarse esas historias de mentira ficción. Así que para los que no les gusta lo que está pasando en la realidad internacional queda la utopía perfecta, la que retrata mundos maravillosos y guerras distantes, tan lejanas que no nos afectaran ni dañaran nunca. No olvidemos que una de estas cintas reza precisamente “Hace mucho tiempo en una galaxia lejana…”