Desde finales del año 2005 el escenario político de América Latina está sufriendo cambios, desde México pasando por Centro América llegando hasta Chile; el mapa político está siendo observado cuidadosamente por los Estados Unidos, especialmente para ver si se concreta la metamorfosis de los países de la región hacia la izquierda. Washington sigue de cerca estos procesos electorales ya que la tendencia de la mayoría de los países suramericanos está girando hacia la izquierda, muchos analistas se preguntan si este giro que están dando algunas naciones seguirá la línea del presidente venezolano Hugo Chávez Frías.
Ante este proceso electoral de Latinoamérica, El Salvador no es la excepción. En Centro América, El Salvador es uno de los principales aliados de la administración George Bush, al igual que Colombia en Suramérica.
Para Washington, San Salvador es más que aliado en Latinoamérica; es el único país que mantiene tropas centroamericanas en territorio iraquí luchando con la coalición encabezada por los Estados Unidos, así como también fue el primer país del área en firmar un Tratado de Libre Comercio con esa nación del norte y, más recientemente, en plena campaña política en El Salvador la administración Bush aprobó una nueva prórroga al Estatus de Protección Temporal (TPS por sus siglas en inglés) para más de 240 mil salvadoreños que residen en ese país.
De un padrón de 3,8 millones de salvadoreños aptos para votar, el 53.39% acudieron a las urnas el pasado domingo 12 de marzo para elegir a 84 diputados de la unicameral Asamblea Legislativa, 262 gobiernos municipales y 20 representantes al Parlamento Centroamericano (Parlacen). Estas son las séptimas elecciones que se celebran en el país desde los Acuerdo de Paz, firmados en 1992 entre la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que lleva ya 17 años en poder, y la ex guerrilla del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que se convirtió en partido político después de estos Acuerdos. Con una asistencia de votantes del 53.39% se definieron estas elecciones legislativas y municipales, un 13.7% más de asistencia que las elecciones del 2003.
Durante más de 180 días, los partidos en contienda Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, de derecha), Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda), Cambio Democrático (CD, socialdemócrata), Partido Demócrata Cristiano (PDC, Derecha), Partido de Conciliación Nacional (PCN, Derecha), Partido Nacional Liberal (PNL, Izquierda), dieron a conocer sus plataformas políticas a los electores.
En este período de campaña los diferentes institutos políticos echaron a andar todo su aparato propagandístico desde la pinta y pega, pasando por mítines, spot radiales y televisivos, hasta llegar a la violencia electoral, que fue lo que predominó en todo este tiempo de campaña.
Esta campaña tuvo dos ingredientes esenciales. Por una parte, el Presidente de República, Elías Antonio Saca, y el fallecimiento del máximo líder del FLMN, Schafik Jorge Hándal, fueron precisos en estas elecciones que se celebraron el pasado 12 de marzo.
La gobernante Arena basó su campaña nacional utilizando la “imagen” del presidente Tony Saca, (que en las últimas encuestas antes de las elecciones le daban una buena nota de aceptación), quien abanderó los 'rally areneros' para pedirles a los salvadoreños que le dieran mayoría en la Asamblea Legislativa y poder así cumplir con todas sus promesas. El partido oficial no dudó en ningún momento poner toda la carne en las brazas con su figura presidencial. Esta es la primera vez en la historia de El Salvador, que un presidente participa de lleno en una campaña electoral; dicha participación ha sido criticada fuertemente por la oposición. Esta decisión adoptada por el presidente fue la que le dio sazón a la campaña impulsada por este partido (ARENA), pero este ingrediente le ha dejado un sinsabor ante la opinión pública.
Algunos analistas manifiestan que la participación de Tony Saca en estas elecciones no fue la decisión más certera que escogió, ya que esto le ha traído graves consecuencias políticas tanto al interior de su partido como al Ejecutivo.
Algunos analistas dicen que la incursión del presidente Saca violentaba la Constitución Política del país; otros manifestaron que esta participación del mandatario dejaba serias dudas en cuanto no se sabía si él estaba dirigiéndose a la Nación como presidente Constitucional o como presidente del partido ARENA. Otros analistas han ido más allá al asegurar que con esa participación el presidente va a perder credibilidad ante la población salvadoreña.
Por su parte, el FMLN no dudó en sacarle provecho al deceso de su máximo líder Schafik Handal, quien falleció en plena contienda electoral el pasado 24 de enero, a causa de un paro cardíaco, cuando regresaba de la toma de posesión del presidente electo de Bolivia, Evo Morales.
En los últimos años, el FMLN había venido experimentado una serie de abandonos de sus cuadros, entre estos: diputados, alcaldes, dirigentes y militancia. Este tipo de deserción no era nuevo, ya que desde sus primeras elecciones como partido político (1994) la tuvo que enfrentar cuando dos de las cinco organizaciones que conformaban el FMLN abandonaron sus filas –Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y la Resistencia Nacional (RN) la primera dirigida por el ex Comandante General del FMLN y hoy analista político internacional Joaquín Villalobos-. Desde ese año este partido de izquierda ha experimentado una serie de deserciones hasta el año recién pasado cuando más de cuatro legisladores y cinco ediles de las principales cabeceras departamentales del país se separaron de sus filas, así como también cientos de miles de simpatizantes.
Ante este panorama en plena campaña electoral y tras el deceso de su líder la dirigencia optó por cerrar el círculo de divisiones e hizo un llamado a la unidad para conseguir la victoria en las elecciones. La comisión política del FMLN decidió ponerle una pausa a las pugnas de poderes internos que se habían venido generando en todo este tiempo atrás, y supo aprovechar la muerte la figura de Hándal.
Las cartas están sobre la mesa luego de conocer los últimos resultados dados por Tribunal Supremo Electoral (TSE). El nuevo mapa político en el país no favorece ni a uno ni a otro partido político, ya que ninguno de ellos tendrá mayoría calificada en la Asamblea Legislativa. El FMLN pretendía imponerse a ARENA como lo hizo en las elecciones legislativas y municipales de 2003, en aquella ocasión los farabundistas lograron agenciarse 31 parlamentarios y más de 75 comunas, sobre los 27 diputados y más de un centenar de alcaldías que la tricolor ARENA logró sacar.
Hoy la nueva correlación política se pinta de otro color. Esta vez ARENA obtuvo 34 escaños legislativos; el FMLN 32, PCN 10, PDC 6 y el CD 2; pero ninguno de estos partidos tendrá la mayoría calificada (56 votos). Este nuevo escenario político en la Asamblea Legislativa ha sido un duro golpe para las líneas que había trazado el presidente Saca, al no obtener la mayoría de diputados que deseaba y pedía durante los maratónicos “rallys areneros”.
El avance en el número de diputados y en algunas cabeceras departamentales se logró, dicen algunos analistas, en buena medida por el factor Saca, quien participó activamente en la campaña arenera.
Por su parte, el FMLN tampoco logró su objetivo de agenciarse 43 escaños en el Congreso; si bien es cierto que a diferencia de la oficialista ARENA los farabundistas lograron recuperar algunos escaños perdidos por la dimisión de algunos de sus miembros, logró mantener con un buen número de diputados; pero no así en el campo municipal, ya que perdió más de 5 cabeceras departamentales del país.
Está claro que con esta nueva correlación lo que predominará será la polarización que en nada ayudará a nuestra recién nacida democracia -desde 1992-, tanto a nivel legislativo, ejecutivo como a nivel municipal; prueba de ello será cuando el Ejecutivo quiera aprobar el Presupuesto General de la Nación, ya que tendrá que negociar con el FMLN o con los partidos PCN, PDC y CD para tener la mayoría absoluta.
Lo que dejó atónito a propios y extraños fue la cerrada batalla por el corazón de El Salvador, San Salvador; nunca antes en la historia electoral de El Salvador, la capital se había disputado su escrutinio final voto a voto, el cual le dio el gane al FMLN con un mínimo margen de diferencia de 44 votos sobre la gobernante ARENA.
Con este resultado, si bien es cierto que el FMLN retuvo el principal bastión de San Salvador, tiene que entender y comprender este mensaje, ya que es muy difícil que el Frente, a solas, pueda o quiera ganar cargos de gran envergadura como ha sido la comuna capitalina o la presidencia de la República.
Si el FMLN en estas elecciones hubiese unido bandera con otro instituto político como lo habían venido realizando en anteriores comicios, su triunfo hubiera sido menos tenso, ya que acepte o no, la Coalición CD-FDR-PNL (coalición conformada en su mayoría por disidentes del FMLN) le restó suficientes votos para haber tenido un triunfo menos problemático.
Después de siete procesos electorales, luego de la firma de los Acuerdos de Paz, el ente colegiado del TSE ha quedado sumamente cuestionado sobre el papel que desempeñó con las pasadas elecciones al no brindar con prontitud los resultados finales de los comicios.
Este retraso fue el que llevó a que se generaran fuertes conatos de violencia en la capital salvadoreña, y a ser criticado fuertemente por su forma de actuar “partidariamente”, como llegaron a manifestar ciertos sectores de la sociedad.
Sectores como la Asociación Nacional de la Empresa Privada (ANEP), la ASI, y FUSADES, entre otros, son de la opinión que exista una despartidización del TSE ya que como actualmente está conformado no beneficia en nada a estos procesos. “Ahorita los integrantes son miembros de partidos políticos, y es evidente el conflicto de intereses que existe, y eso puede afectar mucho, porque entre ellos se eligen”, manifestaba en rueda de prensa, Federico Colorado, presidente de la ANEP. Es por ello que estos sectores piden que la próxima Asamblea realice una serie de reformas electorales.
Estas elecciones han dejado un sabor agridulce, tanto para la población electora como para los partidos políticos. Arena tiene que aprender esta lección de su adversario principal, que no es con figuras como el involucramiento del mismo presidente Saca en la campaña que ganarán las elecciones, ni desafiando a los adversarios diciendo que necesitan ganar la mayoría de escaños en la Asamblea y en las municipalidades para poder tener una verdadera gobernabilidad que ha venido pregonando desde su mandato.
Por otra parte, el mandatario debe prestarle atención a los señalamientos que le hacen algunos sectores en cuanto a la forma en la que actuó luego de los comicios electorales al proclamar ganador al candidato de su partido sin tener un resultado firme de los resultados finales.
Cabe preguntarse si el partido Arena estará preparado para ser oposición política ante un posible escenario que en las próximas elecciones de 2009 el FMLN arribe al poder Ejecutivo, Legislativo y Municipal.
Los estrategas de ARENA, y el mismo presidente Saca, deben entender que tienen que realizar un giro de 360 grados en la estrategia política que implementaron en estas elecciones; el presidente Saca debe retirarse de la dirección general del Comité Ejecutivo Nacional de Arena (COENA). No basta con que el partido haya recuperado algunas cabeceras departamentales, o haber aumentado el número de comunas, así como también haber incrementado levemente su caudal en la Asamblea. Si bien es cierto que el factor Saca tuvo alguna incidencia en este resultado, el factor que más le ayudó a obtener ese resultado fue la participación de la coalición FDR, ya que al separarse los miembros de este instituto del FMLN le quitaron votos a los efemelenistas.
En el hipotético caso que el FMLN gane las próximas elecciones, el entorno político-económico del país se vería afectado tomando en cuenta que el FMLN ha sido y seguirá siendo un enemigo férreo contra el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos (CAFTA por sus siglas en inglés), así como contra la dolarización, el retorno de las tropas salvadoreñas destacas en Irak, y la inversión en el país. Pero si el FMLN cambia su discurso y su imagen de violencia dura que ha venido enarbolando, posiblemente todo lo que se ha logrado construir en nuestro país no caiga como un castillo de arena. El FMLN debe comprender que el modelo venezolano o cubano no son los mejores para implementarlos en nuestro país.
Libras o kilos, ni vencedores ni perdedores deben de entender los políticos de estas elecciones, la balanza del poder a favor del pueblo salvadoreño solo se podrá llegar con acuerdos entre ambas partes; esto parece ser la única luz al final del túnel para lograr conseguir una verdadera democracia en nuestro país.
Si ambos institutos políticos lograron en aquel histórico 16 de enero de 1992 negociar y firmar los Acuerdos de Paz que pusieron fin a una sangrienta guerra civil de más de una década, la cual dejó como saldo a más de 75 mil muertos y miles de desaparecidos, por qué no llegar con esta nueva compasión a una negociación para beneficio del país.
Hoy por hoy, ARENA y el FMLN deben de entender que ambos son “socios” dentro de Asamblea Legislativa, ambas partes se necesitan mutuamente para que la Asamblea funcione en beneficio de todo un pueblo, ya que individualmente ninguno obrará a favor de las mayorías. El presidente Antonio Saca debe recordar que lo que le resta de su gestión la tendrá que hacer de la mano de esta nueva composición política en la Asamblea Legislativa.
*Periodista Independiente de El Salvador