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Capítulo III - Las Diferencias entre el Hombre y la Mujer
Abrahan Genis

Miércoles, 2 de mayo de 2007

Para comprender y tratar los rasgos normales y los problemas de la relación de pareja, hay que conocer los atributos propios a cada sexo . Lo que hombres y mujeres tienen de común y lo que tienen de diferente. Así se arrojará nueva luz sobre como se integran y, a la inversa, lo que es objeto de nuestro trabajo, como se conflictúan.

Ambos pertenecen a la especie humana. Son primates que se han proclamado a sí mismos como la suprema expresión de la naturaleza. Caminan en dos pies, sus pulgares se encuentran en oposición a los demás dedos en contraste con todos los otros monos. Su cerebro es, en relación a su peso, el más desarrollado de todos los animales. Poseen un lenguaje de una extrema complejidad, que primero fué oral, después escrito y hoy, finalmente, electrónico, lo que ha brindado un formidable instrumento a los avances de la especie humana. Al hombre se le ha descrito de diferentes maneras; bípedo implume, homo sapiens, homo habilis u homo faber. Cualquiera de estas denominaciones describe alguno de sus rasgos, pero ninguno expresa su esencia fundamental.

Como todos los animales superiores, el humano es un animal sexuado, lo que significa que para ejercer la función de la reproducción se requieren dos individuos de diferente sexo. Nace un número de varones iguales al de hembras. Los primeros son físicamente mayores, desde el mismo momento del nacimiento. Son además más fuertes. Pero, como paradoja de la naturaleza, se enferman con más facilidad y su promedio de vida es algo más breve.

Los varones viven, promedialmente, unos 4 ó 5 años menos que las mujeres. Lo que es específicamente diferente es la función sexual de cada uno de ellos. Cuando Ashley Montagu publicó su libro “La natural superioridad del sexo femenino” se fundamentó solamente en rasgos biológicos pero no en los humanos ni culturales.

El varón suele tomar la iniciativa en la sexualidad. Compite con otros machos por la fecundación de la hembra. La época del celo, entre los mamíferos, es uno de los espectáculos más imponentes que se presentan en la naturaleza. La hembra es más pasiva, y presencia con actitud aparentemente indiferente la lucha entre los machos.

Después de realizado el coito el resto de la tarea de la reproducción queda a cargo de la mujer, comprendiendo los períodos de la preñez, el parto, la amaMantación, la crianza y la educación de las crías para la supervivencia. El varón suele quedar a cargo de la protección del grupo.

Más adelante, en el proceso de la evolución, y ya ahora en en campo de la cultura, aparecen nuevos rasgos diferenciales.

Cuando la especie humana se mantiene en la etapa de recolectores-cazadores, la primera suele estar a cargo de la mujer, mientras que la segunda es propia del hombre. En la etapa siguiente, de agricultura-ganadería, ya los roles se confunden un poco más.

Aparece la casa o habitación. Lo que ella significa, como vivienda y como cocina corresponden mayormente a la mujer, que tiene que ser más sedentaria para dedicarse simultáneamente al cuidado y a la crianza de sus hijos.

Pero el varón no queda desocupado y para su mal inventa la guerra, que al parecer es cosa exclusivamente masculina. Y es con estos elementos que se configura el estilo de vida tribal.

En la etapa siguiente aparece la civilización. Que desarrolla los hechos anteriores, sobre todo en forma cuantitativa. Quizá sea su rasgo principal el hecho de que la tribu aprende a producir y a acumular alimentos, y entonces queda más tiempo libre, el cual se aprovecha para mejorar la calidad de vida, aumentar la dimensión de la tribu, progresar en la artesanía, y promover el desarrollo de una cierta cultura intelectual; el arte, la religión y la tecnología.

A partir del proceso civilizatorio, el hombre, que hasta entonces había realizado una razonable y equilibrada división de tareas con la mujer, asume un rol autoritario y de dominio. Aparecen las aldeas, que reúnen varios clanes y aún tribus. La guerra se desarrolla y perfecciona y los varones empiezan a matarse, en grupos, los unos a los otros. El animismo, forma tribal y primitiva de la religión se estructura, y luego aparece el politeísmo, es decir, de antropoformización de las fuerzas de la naturaleza. Y a medida que la humanidad avanza, se van construyendo los reinos, los imperios, y se desarrollan las guerras. Progresan las tecnologías. Todo este desarrollo es principalmente masculino.

La mujer queda rezagada en su permanente función biológica de reproducción, en todas sus etapas, y algunas mejoras en la vivienda, la cocina y el vestido.

De todos los mamíferos, el recién nacido humano es el que lleva más tiempo para su maduración y para lograr su autonomía. Ello representa para la madre mucho dedicar mucho más tiempo a su cuidado.

Aparece más adelante el monoteísmo y las diferencias entre ambos sexos se radicalizan aún más. Cuando, en el texto bíblico, después del pecado original, Dios expulsa a la primera pareja del Paraíso, maldice a la mujer de forma especial.

“Multiplicaré los trabajos de tus preñeces
Parirás con dolor los hijos
Y buscarás con ardor a tu marido
que te dominará.” Gen.3.16


Y a partir de entonces, a través de esas inmensas corrientes ideológicas que fueron, para la civilización occidental, las religiones monoteístas, la mujer quedó relegada, y sometida.

Naturalmente que estos hechos están presentados en una forma un tanto reduccionista. Hubieron mujeres sumamente distinguidas en la historia de la humanidad, que controlaron imperios o desviaron su curso, como Cleopatra. Y ejercieron un poder sutil, escondido.

“Detrás de cada gran hombre hay una gran mujer”

O las que, a través de su atractivo sexual o su dominio personal, manejaron a los hombres como parecería haber sucedido el emperador romano Augusto y su esposa Livia. Y finalmente, habría que señalar ese fenómeno típico y aparentemente paradojal que es la homosexualidad. Cuando se examinan las estadísticas y se comprueba que el 10% de los hombres y el 3% de las mujeres son exclusivamente homosexuales durante toda su vida esa distinción extrema entre hombres y mujeres disminuye su vigor. No es absoluta, sino sólo una predominancia mayoritaria.

La sacralización de las diferencias entre hombres y mujeres a través de los monoteísmos perduró. Primero a través del Pentateuco. Después en el cristianismo y finalmente, en su manera más extrema aún, a través del Islam. Y en ondas de mayor o menor rigidez y vigor, persistió hasta nuestro siglo XIX. El victorianismo, con su celosa división en sexos y en castas, rangos humanos se mantuvo hasta la primera guerra mundial. Hasta hoy persiste en regiones poco cultas, aisladas, dominadas por los extremismos religiosos.

A veces se ha planteado la pregunta de por qué, siendo estas religiones tan descalificadoras de la mujer como ser humano, tienen su mayor devoción en el sexo femenino. ¿ Como se explica que una religión que denigra y descalifica a las mujeres logra de ellas su mayor aporte de fieles ?

Una respuesta podría ser que desarrolla en ellas una extrema adicción a la biología. Defiende lo sagrado del hogar, les da

“tantos hijos como Dios les mande”

y sacraliza en ellas todo lo que es en ellas maternidad, familia y hogar, como se verá en los capítulos VII y VIII.

Algunos autores señalan como el comienzo del cambio la época de la guerra de 1914-18.

La extensión del conflicto, y los avances tecnológicos que determinaron que la conflagración se la llamara Primera Guerra Mundial, hicieron que fuera requerida, para fabricar los armamentos una gran cantidad de mano de obra. Como los hombres se requerían para luchar en el frente de batalla, fué preciso recurrir a las mujeres. Y estas demostraron, en las fábricas e industrias, una capacidad de trabajo que las igualaba a los hombres en eficiencia.

Cuando ellos volvieron a sus casas desde los frentes de batalla, el mundo había cambiado. En el campo laboral su supremacía había declinado. Junto a ello, los aportes de la mujer trabajadora hicieron sentir su peso en el hogar. Una esposa que trabaja y gana dinero es más difícilmente sumisa a su marido. El hogar perdió primacía dentro de las actividades femeninas. El número de hijos se disminuyó. Aún las mujeres más católicas comenzaron a aplicar métodos anticonceptivos. El número de hijos de un hogar, que a comienzos de siglo era fácilmente de seis, a fines del mismo es de dos o tres. Las naciones más desarrolladas de Europa tienen su población estabilizada desde hace varias décadas.Se comprobó que

“el desarrollo es el mejor método de planificación familiar”

Los países menos desarrollados del planeta, los más pobres, los más sometidos a los influjos monoteístas católico e islámico, son los que fundamentan el “Boom” de la natalidad en nuestro planeta. La China comunista ya ha tomado medidas al respecto y prohibe, bajo severas sanciones económicas, el procrear más de un hijo por familia..

Y en estas condiciones, disminuído el quehacer biológico femenino, la distancia de roles entre hombres y mujeres va disminuyendo.

Se observan cada vez más mujeres haciendo política, ejerciendo cargos empresariales y ejecutivos. El mundo, sobre todo el desarrollado, está colmado de mujeres primeras ministras.

Hoy ya no es necesaria la fuerza física del varón. Se la sustituye por las fuentes modernas de energía, el petróleo, la energía atómica y la electricidad . La inteligencia masculina, si es que realmente existe por encima de la mujer, va siendo sustituída por completos adiestramientos en los cuales ellas pueden descollar. A mayor cultura, mayor riqueza, mayor desarrollo y mayor tecnología, la mujer se hace cada vez más igual al hombre. En un mismo país, las pautas de diferencia entre los sexos son mayores en las áreas rurales que en las urbanas. Y el mundo se va urbanizando a pasos agigantados.

A finales del siglo XX, la prolongación del lapso de vida, la mejoría de la salud, el desarrollo del pensamiento democrático, el Estado de Bienestar social. los medios anticonceptivos, la humanización de las leyes, la limitación de los hijos, la igualdad en el rendimiento laboral en ambos sexos, la urbanización de las poblaciones, el apagamiento de los dogmatismos religiosos llevan a una igualdad progresiva entre los sexos.

Los vestigios de dogmatismo, medievalismo, biologismo, machismo, solamente persisten en las regiones más pobres y atrasadas del planeta.

Pero este proceso no es tan suave y apadible como aparece en la descripción anterior. Una forma de biología , civilización y cultura que ha dominado a la humanidad durante milenios no va a desaparecer como por arte de magia en una o dos generaciones.

La pregunta de hasta que punto las mujeres podrán emanciparse del poder de la biología y la maternidad, está siempre latente. La naturaleza y los instintos no se domestican con facilidad.

Muchas mujeres viven tranquilas y felices, en el ámbito de su hogar cuidando a su marido y a muchos hijos.

Las diferencias individuales deben ser siempre tomadas en cuenta. Sin duda hay mujeres con rasgos psicológicos del varón y hombres con rasgos psicológicos de la mujer. La naturaleza no es constante, ni lógica, ni inmutable. Cada ser humano es, más que una fotografía, un cuadro píntado por un pintor, con frecuencia extravagante.

Y además de los caracteres del individuo en sí, se encuentran los misterios de la elección de pareja, que todavía, a pesar de las teorías de Schopenhauer y las de la escuela del Análisis Transaccional y la selección de parejas por computadoras, no se han descubierto.

, A continuación presentaremos, en forma esquemática, en dos columnas, los rasgos característicos de cada uno de los sexos, sometidas a numerosas e inevitables limitaciones y correcciones.

Estas columnas se dividirán en orden cronológico de acuerdo a todas las etapas de evolución que hemos señalado.

En lo que a nuestro tema se refiere, el cumplimiento o incumplimiento de estos roles, de acuerdo a lo socialmente admitido en cada lugar y época, jugará un rol importante en la armonía de la apareja o la aparición de problemas o conflictos.

Se pueden aplicar estas consideraciones de las diferencias entre el hombre y la mujer a la comprensión de los problemas en la relación de pareja, de acuerdo a los siguientes conceptos.

1. Las diferencias descritas entre el hombre y la mujer deben ser tenidas en cuenta en primer lugar cuando se analiza la convivencia normal y los problemas y conflictos como determinantes psicológicas y sociológicas.

2.. No obstante, cualquier otra fórmula puede ser válida si es el resultado , que puede ser implícito o explícito, de un acuerdo libre entre las dos partes.

En el idioma sueco, existe el término hemmaman que describe el libre convenio de una pareja de acuerdo al cual el hombre permanece en la casa haciéndose responsable de los oficios del hogar, mientras la mujer sale fuera y se hace responsable de los aportes económicos necesarios para la familia.

3. Cuando los problemas y conflictos se dan a partir de las diferencias entre el hombre y la mujer, ellos pueden realizarse de acuerdo a los siguientes mecanismos;

a. Falta de los cumplimientos de los roles por cualquiera de las partes.

Apatía, ineptitud, ineficiencia.

b. Abuso de ejercicio de los roles. Machismo y hembrismo.

c. No complementareidad de los roles. Incompatibilidad de caracteres en el campo de la relación personal y de la operatividad.

4. El espíritu de estos conceptos puede deducirse del aforismo No. 12, cuando establece que; “uno de los miembros deberá estar a cargo de la mayor responsabilidad, de acuerdo al principio que reza; “de cada uno de acuerdo a sus posibilidades y para cada uno de acuerdo a sus necesidades.”

En versiones anteriores de este aforismo, (año 1971) aplicables al clima ideológico del capítulo titulado Psiquiatría Conyugal, se expresaba de la siguiente manera;

“Uno de los consultantes deberá estar a cargo de la mayor responsabilidad; en obtener la solución;

a. Si la discusión se da en lo económico, éste será el más pudiente.

b. Si el desacuerdo se da en lo intelectual, éste será el más inteligente.

c. Y, a falta de diferencias objetivas será; si ambos son adultos, el mayor. Y entre un hombre y una mujer, en la mayoría de los casos en nuestra sociedad, será el hombre el que debe asumir la máxima responsabilidad.

Estas consideraciones se expresan en casos concretos en el capítulo titulado El fracaso de los roles.

LA LUCHA DE LOS SEXOS.

Todas las feministas, las que abogan por la liberación de la mujer, describen, en la relación de pareja una dualidad extrema.

Hombre malo o victimario - mujer buena o víctima.

Y estos hechos parecen bien fundamentados. El hombre es más fuerte que la mujer y los ejemplos de la relación entre los sexos, a lo largo de toda la historia, en los paganismos y en los monoteísmos, en las culturas occidentales y las de la India, la China y el Japón muestran a la mujer desempeñando un rol sumiso en la familia, siendo esposas, esclavas y domésticas en el seno del hogar y destinadas al entretenimiento del goce del varón fuera de él.

Aún en los países más desarrollados y ricos, en Europa, los Estados Unidos y el Japón, la mujer clama por igualdad de oportunidades en el trabajo de sueldo cuando desempeña las mismas tareas y por una legislación que las libre del acoso sexual masculino. El libro que con más vigor defiende esta tesis es El Segundo Sexo, de Simone de Beauvoir.

Estos hechos son inequívocos y predominantes. La lucha continúa a favor de la Iguldad de la mujer contra el abuso de poder del varón.

1. La victimología femenina, que hemos bautizado con el nombre de hembrismo, es decir, aquella de sus conductas por las cuales ella misma provoca la situación que padece.

2. Su inevitable reacción agresiva, casi siempre de tipo manipulativo. “El varón domado” de Ester Vilar es el más incisivo documento sobre la agresión sutil de la mujer. En el clacisismo griego, la perfidia de Circe y las Sirenas en la Odisea y la comedia Lisystrata dan un ejemplo de rebelión entre las mujeres, que después se repetiría en Casa de Muñecas, de Ibsen.

3. Para completar el cuadro de las comparaciones entre los sexos, es necesario mencionar los atipismos y las mutaciones entre los roles. Aquellos que muestran a las mujeres desempeñando a las mujeres desarrollando un rol en aquella profesión de poder que es la política. Catalina la grande en Rusia, Isabel I en Inglaterra, y contemporáneamente Golda Meir en Israel Y Margfaret Thatcher en elk Reino Unido o Benazir Butho en Pakistán. O aquellas mujeres que ejercen roles de poder facilitadas por el martirologio de sus eqposos. Corazón Aquino en Filipinas, Violeta Chamorro en Nicaragua, Isabelita Perón en la Argentina, aunque sean roles efímeros que rápidamente se extinguen sin dejar el menor rastro.

4. Desarrollaremos también un capítulo, denominado Neo-machismo, en el cual el varón lleva al extremo sus rasgos específicos y padece de un estilo de vida peculiar , entregado de manera total a su masculinidad en roles tan particularmente extremos como los del poder, la guerra,, las artes, la religión y la filosofía.

Como síntesis propondremos, en las diferencias entre los sexos, nuestra propia fórmula;

a. Que varones y mujeres pertenecen a la misma especie y que ninguno de ellos puede concebirse sin el otro.

b. Que siendo fundamentalmente iguales asumen, biológicamente roles diferentes.

c. Que dichos roles tienden a extremarse en la etapa de la civilización configurando para la mujer una actitud excexisvamente sumisa y para el varón una actitud excesivamente agresiva . Estos nuevos roles determinan estructuras religiosas, sociales, y legales que generan abuso de poder del hombre sobre la mujer.

d. Esta situación origina en la mujer mecanismos reactivos en base a los cuales utiliza formas de agresión indirecta, sutil y manipulativa.

e. Finalmente, en su etapa culta o ética, la especie humana tiene que estudiar y encontrar mecanismos lógicos y morales universales para asegurar la convivencia equilibrada entre los sexos.

f. Estas fórmulas no serán jamás perfectas. Es necesario tener en cuenta, junto a los hechos biológicos, de la civilización y la cultura, los factores psicológicos propios a cada individuo que harán, inevitablemente, durante toda su vida, a la relación entre el hombre y la mujer, un mar erizado de pequeñas ondas, altas olas, graves temporales y maremotos destructivos. La esencia de la vida no contiene jamás la paz perpetua sino un impredecible y permanente conflicto.La función racional del ser humano es llevar estos conflictos a su menor dimensión posible. Y aplicar también la idea de la libertad que contiene una inevitable batalla.

LA MUJER DE AYER Y LA MUJER DE HOY

La mayoría de los que hoy son padres, y sin duda los que hoy son abuelos, y viven en un mundo alfatbetizado, seguramente habrán notado un cambio en los rasgos de los sexos.

Los que viven en un mundo pobre o tercer mundo, o países en vías de desarrollo, realizan hoy sus relaciones de pareja de la misma manera que las generaciones anteriores.

En ambos mundos, la vida de las mujeres es altamente diferente a la de los hombres.

De manera esquemática, algo reduccionista, pero sin duda altamente verdadera, he aquí un cuadro comparativo.



DIFERENCIAS PSICOLOGICAS ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER SEGUN EL LENGUAJE DE LA ASERTIVIDAD.

La manera en que manejan las relaciones interpersonales el hombre y la mujer, según el lenguaje de la Asertividad, suele ser diferente.

El hombre comienza por ser asertivo autocéntrico, de allí pasa a egocéntrico y de allí a la agresividad.

La mujer comienza por la asertividad altrocéntrica, de allí al amor, luego a la sumisión y finalmente a la agresividad sutil, indirecta o manipulación.

Un hombre comienza diciendo; tengo que bastarme a mi mismo, luego, tengo que defender mis propios intereses y finalmente agrega : caiga quien caiga tendré que asumir el poder. La mujer piensa que tiene que abrirse al otro, luego ser amigas y servirse y confiarse a la otra persona. Después se siente muy desgraciada porque no ha sido comprendida hasta que finalmente, cuando se siente traicionada busca la manera de vengarse .



UNA OBSERVACION FINAL PARA LOS ETERNOS CAZADORES DE GAZAPOS.

¿ Será necesario repetir, una vez más, para los que pierden el tiempo estacando los detalles negativos de todos los pensamientos, que en estas afirmaciones, como en todas las que se refieren al ser humano, estas afirmaciones son mayoritarias, pero no absolutas ?

1. Para confirmarlo, repetiremos que parece demostrado que el 10% de los hombres, al igual que el 3% de todas las mujeres, son totalmente homosexuales durante toda su existencia.

2. Que según el informe Kinsey(1948) uno de cada tres varones ha tenido relaciones homosexuales alguna vez en su vida.

3. Es necesario tener en cuenta también las diferencias individuales de cada persona.

4.Considerar los marcos sociales y culturales en el cual actúan.

5. Que con el avance de los años, las mujeres tienden a virilizarse y transformarse en dominantes, mientras que los hombres se ponen cada vez más conciliadores.

6. Sin la menor duda, a fines de nuestro siglo XX estos rasgos diferenciales son cada vez menos acentuados, y crece la libertad en la elección de estilos individuales.

7. Es evidente que el hombre es más racional y la mujer más emocional. Pero la excelencia de la racionalidad del hombre es comprender la emotividad de la mujer y la excelencia de la emotividad de la mujer es sentir la racionalidad del hombre.

DIFERENCIAS ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER. AGREGADO. APLICABLE AL SISTEMA DE LA ASERTIVIDAD. LIBRO ASERTIVIDAD, AMOR Y PODER.

El hombre es para la guerra; la mujer el reposo del guerrero.
Federico Nietzsche.

En la tarea inagotable de la vida, mujeres y hombres ejercen un rol diferente. La mujer es el sexo básico, que tiene a su cargo la tarea de la reproducción y el cuidado de la descendencia en sus primeros momentos. El hombre tiene un rol de defensa de aparición secundaria, una tarea de emergencia, estando a cargo de la defensa activa de la especie. Así, en el caso humano, el óvulo es la célula más grande del organismo, una décima de milímetro, inmovil, pasivo, cargado de sustancias nutritivas.

En cambio, el espermatozoide es, en oposición, la célula más pequeña del organismo, numerosísimo en cada eyaculación y su destino es la muerte de la inmensa mayoría siendo uno, y sólo uno, el que tiende a culminar su misión.

Por eso la angustia y la agresión son los sentimientos principales del hombre, mientras que el amor es el sentimiento básico de la mujer.

Asi como es necesario seguir luchando por la igualdad y la equidad entre ambos sexos, es necesario también conocer profundamente, científicamente, las diferencias entre ellos para hacer racional su encuentro y comunicación.

genisfbl@cantv.net



 
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