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Prólogo - Soluciones a los conflictos de pareja
Abrahan Genis

Martes, 17 de abril de 2007

Amigo lector:

Quiero concebir este libro como un diálogo entre nosotros: tú, que me lees, y el autor que escribe para ti sin conocerte.

Como posiblemente algún interés muy personal te ha llevado a emprender esta lectura, quiero ser, para tu beneficio, lo más claro y didáctico posible..

Por eso te invito a que recorramos juntos este camino. Y estas palabras preliminares son para hacerte conocer algunos de los rasgos de este libro. Serán unas pocas reflexiones independientes para orientarte en su lectura.

I. Este libro está dirigido a todos los seres humanos, desde el momento de la pubertad hasta el de su muerte. A hombres y mujeres heterosexuales y, desde hace cierto tiempo, también a los homosexuales. Se ha tratado de exponer el mayor número de ejemplos tomados de la realidad , a fin de que en el desarrollo del texto, pueda orientarse el lector hacia su propio caso particular.

II. El vínculo de pareja, lo que antes se llamaría de familia, conyugal o matrimonial, es origen de los momentos de la mayor felicidad y también de las mayores desdichas para el ser humano. Nuestro tema es, por tanto, trascendental. Todos los seres han experimentado expectativas de amor, tan frecuentemente exitosas como frustradas. El amor es un tema permanente y jamás agotado en todas las conversaciones y en la vida real. El curso del proceso amoroso es variable e impredecible.

El juramento de amor eterno:
¡te amaré toda la vida!,
junto al final de los cuentos de hadas
“y vivieron felices y comieron perdices”
y finalmente, lo que dice el cura frente a los novios al pie del altar
“unidos hasta que la muerte los separe”
no es hoy más que una esperanza demasiado a menudo malograda.

Todo ser humano tiene que concebir a su vida amorosa como un proceso inquieto, en permanente fluir, con altos y bajos, sometido a múltiples avatares y siempre imprevisible. La relación de pareja no es un estado permanente, es un proceso dinámico.

En el mundo civilizado contemporáneo, más de la mitad de los matrimonios terminan en divorcio.

Señaló Freud que los mayores sufrimientos del ser humano se situaban entre las sábanas del lecho conyugal. Los registros de estos padecimientos se encuentran en la literatura, el folklore popular, las historias clínicas de los consejeros de pareja y en los archivos de los tribunales. Pero en el mundo de la fantasía y de la pasión de los jóvenes, sigue predominando la ilusión de la perfección y la eternidad.

III. Este trabajo ha sido escrito por un médico psiquiatra cuyo campo básico de formación es el de la asistencia de las enfermedades mentales. Por tanto ha adquirido una preparación especial para captar las anormalidades y enfermedades individuales de cada uno de los miembros de la pareja.

Pero ambos pueden ser psíquicamente sanos e incompatibles como marido y mujer. La rotación de los noviazgos y lo efímeras que son algunas uniones son una prueba de esta difícil integración. Ninguno de los dos tiene que ser enfermo, ni anormal; resulta simplemente que, por un motivo aún desconocido, ambos resultan incompatibles para convivir.

La profesión del autor genera otra consecuencia práctica. De tanto tratar enfermedades el profesional enriquece su conocimiento de la normalidad. Digamos, metafóricamente, que puebla sus fronteras. Y es por ello perfectamente capaz de ayudar a una pareja sin necesidad de utilizar los conceptos estigmatizantes de anormalidad o de enfermedad.

IV. Este libro ha sido escrito en Venezuela, aunque ya traía antecedentes del ejercicio profesional del autor en el Uruguay. Y por tanto, nuestra casuística será mayormente venezolana. Que puede extenderse, con ciertas limitaciones, a toda la América Latina. Y desde allí, por parentesco de origen, a la Europa Latina. La disciplina es nueva. El poder y el abuso de poder masculino tradicionales y la moral victoriana, habían ahogado hasta hace poco los sollozos femeninos de las alcobas. Pero hoy se han transformado en gritos de rebelión y desafío, de defensa y de lucha.

V. Una de las más arduas tareas en la redacción de este libro, ha sido la de ordenar las distintas formas de los conflictos . Los motivos de disensión de la pareja son tantos y tan variados, que se podría sostener que todos son casos individuales y que ningún mecanismo común puede encontrarse entre ellos.

Y sin embargo no es así. A medida que se va enriqueciendo la experiencia, se percibe que muchas situaciones se presentan en forma repetida. Hay, sin duda, muchos conflictos al estilo latino-americano, en los cuales predomina el concepto de machismo, en contraste con los de otras culturas. Y las diferentes edades de la vida y las clases sociales, tienen sus propias formas de conflicto.

Después de numerosos casos estudiados, establecimos una ordenación, basada en los diferentes rasgos propios de los seres humanos.

Y así pudimos delinear seis grupos.

Hemos clasificado a los conflictos de pareja como de origen biológico, sociológico, amoroso, psiquiátrico, psicológico y existencial.

Pero no nos resultó suficiente una sucesión de estas diferentes formas. Para mayor claridad, tendrían que estar vinculadas entre sí de acuerdo a un concepto común.

Elegimos para ello un concepto que al principio podrá parecer un poco extraño al tema. El de libertad.

No libertad política ni física, sino libertad interior o psicológica. La libertad como capacidad de crear, de tomar decisiones propias, independientes de las normas y los hábitos socialmente consagrados.

Intentaremos explicarnos en base a un ejemplo correspondiente precisamente a nuestro tema.

Hay seres que gozan de la máxima libertad interior y otros que padecen de la mínima. Con fines didácticos, presentemos para comenzar los dos extremos.

1.El ser humano que dispone de la menor libertad inferior es el enfermo psiquiátrico o alienado. Se dice de él que “ha perdido la razón”. Una de las definiciones de la psiquiatría la presenta como “ aquella parte de los estudios del hombre que enfrenta la pérdida de la libertad”.(Henry Ey). Eso especialmente para los psicóticos , es decir, en lenguaje popular, si está loco. Su mundo de ideas es incompatible con el de las demás personas y no se conforma con pensarlo sino que además actúa de acuerdo a él.

Los retardados mentales de los distintos niveles, o los dementes, tienen tan limitado su campo intelectual que no pueden tomar decisiones independientes de sus mecanismos patológicos.

Lo mismo ocurre con la violencia de los disrítmicos, y con las limitaciones de conducta de los neuróticos que “actúan siempre de acuerdo a las mismas pautas anormales”, y carecen del rico espectro de posibilidades propio al hombre mentalmente sano.

La posibilidad del conflicto de pareja se origina en que a menudo los pacientes psiquiátricos se han casado antes de enfermarse, o a veces, estando ya enfermos, se les promueve el matrimonio con la esperanza de que les ayude a aliviar sus males.

6. En el otro extremo del espectro, se encuentra aquel ser humano que dispone de la mayor libertad interior posible, el que denominaremos existencial, es decir, el que tiene conciencia de su vida y la rige de acuerdo a sus reflexiones. Es el individuo inteligente, preparado, que se programa a sí mismo y vive de acuerdo a un plan racionalmente previsto. El que establece su relación de pareja con quien, como, y cuando lo ha programado y resuelto.

Ambos extremos parecen claros. Elaboremos un orden para incluír, entre ellos, los cinco restantes.

2. Seguramente junto a la carencia máxima de libertad del enfermo psiquiátrico, se encuentra , en un grado menor, aquella persona que vive sometida a la biología o a sus instintos, aquellos que tenemos de común con los animales, cuyas conductas son perfectamente previsibles. Cuando un ser humano se comporta irreflexivamente, se dice que se conduce como un animal. Que come y, para nuestro caso, se reproduce como lo hacen las bestias, dominado por sus instintos. El segundo grupo de los conflictos de pareja se originará, pues, en la biología.

3. Podríamos ubicar enseguida después lo que entendemos como el sentimiento del amor que es al hombre lo que el período del celo es al animal. Un período biológico, de búsqueda del compañero del sexo opuesto, y que termina con la copulación, la fecundación y el nacimiento de la descendencia.

Claro está que en el humano, este amor instintivo se halla enriquecido con aspectos de algunas de sus dimensiones intelectuales superiores, que se pueden designar con el término de espiritualidad.

4. Inmediatamente después del sentimiento del amor aparece en el humano, la psicología, es decir aquel mundo interior, inicialmente emocional y posteriormente racional, origen de extremas diferencias entre los seres humanos. Cuando las parejas hablan de “incompatibilidad de caracteres” se están situando en el campo psicológico.

5. Y finalmente, tocando el extremo opuesto del espectro, se encuentra lo sociocultural, es decir el conjunto de normas a los cuales todos los seres humanos están sometidos por el hecho de formar parte de un grupo social o etnia y que tienen una enorme influencia en el origen, la conservación y los conflictos de la relación de la pareja.

Que no se tome esta clasificación en seis categorías con demasiado rigor. En primer lugar, todas ellas figuran en la formación de cualquier pareja.

Se comienza por el flechazo amoroso, y luego el entendimiento psicológico y el acuerdo sociológico. Los sueños comunes de la pareja brindan su aporte existencial. Lo biológico, lo sexual, se sitúa, en nuestra época contemporánea, junto a cualquiera de estas etapas. Finalmente lo psiquiátrico, si aparece, lo mentalmente patológico en cualquiera de los momentos, origina sus propios conflictos .

En otras oportunidades, lo que comienza por una de estas categorías cambia su prevalencia a la otra. Los jóvenes comienzan estableciendo su pareja por un amor apasionado y pasado el tiempo, las determinantes sociales y económicas son las que constituyen el núcleo de su unión.

Cada caso presentado deberá ser considerado un prototipo , más que como un caso individual.

VII. El caso que se presentará a continuación muestra diversos problemas de pareja, que se presentaron en una personalidad débil, insegura, que supo asumir, sin embargo, la iniciativa de consulta una persona desconocida. Servirá como ejemplo de la división de los distintos orígenes de conflictos de pareja que hemos propuesto.

Una muchacha joven, de unos 25 años, se encuentra estudiando en una biblioteca. El autor de este libro, también. Ella observa los libros que él está leyendo, y lo aborda.

- ¿ Se interesa Vd. sobre problemas de amor ?
- Sí, estoy estudiando sobre este tema.
- ¿ Vd. es profesor ?
- No, soy escritor. Estoy tratando de escribir un libro
- ¿ Sobre que ?
- Sobre los conflictos de pareja.
- Me parece que Vd. es una persona seria.¿ Podríamos conversar un ratito ?
- Depende del tiempo que nos lleve.
- No creo que necesitemos más de una media hora.
- Siendo así es posible. Pero si vamos a conversar es mejor que nos traslademos a otro lado, donde haya menos gente. Acá podemos molestar a los demás lectores.
- Bien, le doy a contar mi problema.
- ¿ Puedo hacerte algunas preguntas antes ?
- Sí, con gusto.
- ¿ Donde vives ?
- En Catia.
- ¿ De que vive tu familia ?
- Mi papá trabaja en el seguro social. Y mi hermana mayor es obrera en una fábrica.
- ¿ Tu papa es enfermero ?
- No, es vigilante; trabaja en seguridad.
- ¿ Con quien vives ?
- Con mis padres y hermanos.
- ¿Estudias ?
- Sí, estoy en los últimos semestres de ingeniería.
- Cuéntame pues.
- En realidad me estoy viendo ya con un psiquiatra.
- ¿ Hace mucho tiempo ?
- Sí, dos años.
- ¿ Donde lo ves
- Cerca de aquí, en una dependencia del Ministerio de Sanidad. Pero estuve un año sin verlo. Ahora tengo cita para dentro de tres semanas.
- ¿ Cada cuanto lo ves ?
- Una vez por mes. Pero no voy regularmente.
- ¿ Y ahora no puedes esperar para verlo y hacerle a él esta consulta ?
- No, porque este asunto lo tengo que resolver esta misma tarde.

- Bien, te escucho.
- Resulta que yo tenía un novio. Y me reclamaba que tuviera relaciones sexuales con él. Yo no estaba dispuesta porque quería llegar vírgen al matrimonio.
- ¿ Eres católica ?
- Sí, soy.
- ¿ Vas regularmente a misa ?
- No, regularmente no. Pero a veces entro a rezar a la Iglesia.Además formo parte de un grupo de oración.
- Continúa, pues.
- Finalmente mi novio insistió tanto que resolvimos tener relaciones anales para que yo pudiera conservar mi virgindad. Lo hicimos unas seis veces.
- ¿ Usaban preservativo ?
- No, no era necesario.
- ¿ Y el Sida ?
- No pensamos en eso.
- ¿ Y después ?
- El se cansó y me dijo que quería la vida sexual normal. Yo no estuve de acuerdo y decidimos dejar. Me alegro de haberlo hecho.
- ¿ Por qué ?
- Me contó que era casado y que además mientras tenía amores conmigo había tenido relaciones con varias muchachas. Pero igual quedamos siendo amigos.
- Bueno, aquí termina la historia.
- Con él sí, pero hay más. En un aviso en el diario ofrecían solución a problemas sexuales. Me resultó una clínica un poco rara. Habían varios cubículos que parecían consultorios. Me atendió un hombre como unos diez años mayor que yo, que me acostó en una camilla y me dijo que me quitara la blusa y el soutien. Empezó a masajearme los senos y me preguntó si me excitaba. Yo estaba demasiado asustada para eso.

- ¿ Había en el edificio alguna chapa de médico o de psicólogo , o en el consultorio algún diploma ?

- No, no vi nada de eso. Después me hizo venir otro día y esta vez me pidió que me quitara las pantaletas. Yo me negué. Me dijo que yo tenía un problema psicológico que se podía resolver por la astrología. Que me iba a costar veintiún mil bolívares.. Además que tenía que tener con él relaciones como las que había tenido con mi novio. Me vestí y me fuí.

- ¿ Denunciaste el caso a la PTJ ?
- No, no me atreví a hacerlo. Mejor dicho, ni siquiera lo pensé.
- Todavía no sé el motivo de tu urgencia actual.
- Bueno, le voy a contar. Estando en la Universidad conocí un señor que me miró fijo. Me sentí muy impresionada y un poco mareada, como cuando uno se ha tomado varias cervezas. Nos pusimos a hablar y me pregunté de que signo era y si creía en la reencarnación. Le dije que sí.
- Entonces me dijo también que yo tenía un problema psicológico y que se podía curar con un mantra sexual.
- ¿ Como es eso ?
- Me dijo una palabra que yo no conozco que es cunilingo.
- ¿ Tú no sabes lo que eso significa ?
- No, no sé.
- Significa sexo oral. El hombre besa los órganos genitales de la mujer
- Le sigo contando. Me citó para encontrarnos hoy mismo, a las 6 y media de la tarde, en el reloj de la Universidad.
- Como yo no tenía dinero para volver a casa, le pedí prestado para el transporte. El me dió cien bolívares y me dijo que tenía que devolvérselos.
Cuando me separé de él me llamaron unos compañeros de clase que nos habían visto conversar y me preguntaron de donde lo conocía. Me dijeron que me cuidara de él porque era un hombre casado y andaba a la pesca de muchachas. Cuando les dije que tenía una cita con él me dijeron que iban a estar cerca, por lo que pudiera pasar. ¿ Que le parece a Vd. que debo hacer ?
- Como ya se ha pasado el tiempo que hemos convenido te voy a dar unos consejos bien precisos.
- Dígame, por favor.
El primero, concerniente a tu situación de emergencia, es que no vayas a la cita.
El dinero dáselo a tus compañeros para que se lo entreguen. Así saldarás tu deuda y él sabrá que ellos están enterados.
Creo que tienes que tomarte tu asistencia psiquiátrica en serio. No me parece que sea suficiente con que veas al médico una vez por mes. Además tengo la desconfianza que ese profesional que te atiende no ha sido eficiente dado el tiempo que hace que te trata, y por los problemas que has tenido mientras te encuentras bajo su asistencia.
En cuanto a ti misma creo que tienes que modificarte profundamente. Evidentemente hay algo en ti que atrae a los perversos y manipuladores.
- Muchas gracias, señor.
- Que tengas suerte.

Este caso puede analizarse en función de todos y cada uno de los aspectos en que hemos dividido los problemas de la relación de pareja. Lo biológico, lo sociológico, lo psiquiátrico, lo psicológico, el sentimiento del amor y lo existencial.

Se trata de una muchacha perteneciente a la cultura marginal. Estudiar ingeniería, o cualquier otra carrera universitaria, aún psicología o medicina, no la defiende del pensamiento mágico, de la irregularidad en la asistencia médica, de una religiosidad ocasional ni de la mala administración de su poco dinero.

Biológicamente se encuentra asediada por necesidades sexuales, naturales para su edad, pero que resuelve anormalmente. No ha asumido su sexualidad normal, las de las relaciones aceptables con una pareja estable, que en el momento actual, se encuentra aceptada por nuestra sociedad.

Psicológicamente puede ser definida como una personalidad de tipo sumiso, dependiente, que se deja manipular por individuos agresivos, que captan perfectamente a sus posibles víctimas. Demuestra esa tendencia recurriendo a avisos sospechosos que aparecen en los periódicos, publicados por sujetos que aprovechan la ingenuidad del público para lucrar económicamente y lograr objetivos sexuales. En las relaciones anales que tuvo no tomó ninguna clase de precaución.

Quizá la única conducta asertiva a señalar es la de consultar, primero a un psiquiatra y después a una persona que le pareció confiable. Pero tanto pudo haber caído en manos de una persona decente como de un malhechor sexual, como le sucedió en los tres casos descritos,

Psiquiátricamente, aunque no aparezca ningún síntoma anormal en el relato, seguramente debían existir muchos problemas por los cuales venía consultando desde hacía tiempo.

En cuanto al amor, no puede hablarse de un sentimiento auténtico en ninguno de los dos casos que relata. Más bien se trata de sumisión y sugestibilidad.

Existencialmente el único elemento positivo aparente sería el decisión de mantenerse vírgen hasta el matrimonio, lo cual por otra parte es una conducta poco frecuente en nuestra época y en su clase social.

El consejo que se le brindó fué el de consultar a un profesional confiable. Existen algunos sacerdotes con formación en consejo familiar que pueden ser de verdadera ayuda. Ella no disponía de medios para solicitar otro tipo de servicios. Aunque también se corría el riesgo de que cayera en manos de uno centrado en la problemática religiosa, que la acusara de pecadora, perversa y promiscua y que resolviera su problema con penitencias y oraciones.

En nuestro medio no hay instituciones que brinden una asistencia psiquiátrica que sea a la vez gratuita y eficiente. Menos para estos casos, que requieren mucho tiempo al tratarse de problemas de personalidad No se resuelven problemas humanos de esta naturaleza con sólo una cita por mes, que probablemente ni siquiera dure una hora.

Es difícil pronosticar cual será el destino futuro de esta muchacha.

Como alternativa deseable es la de que se refuerce su actitud existencial, que pueda defenderse de los depredadores sexuales y que le brinde una pareja satisfactoria. . La otra posibilidad, más frecuente, es que caiga en manos de alguno de esos hipnotizadores sexuales, se embarace, sea abandonada, y que siga el destino de las madres solteras, aun con un título de profesional universitaria.

El autor no esperaba que, leyendo en una biblioteca sobre el tema del amor y sus conflictos, le surgiera tan inesperadamente, al paso, un caso tan ilustrativo.

A pesar de que en este caso se encuentran elementos de todas las divisiones en que hemos ordenado la comprensión del conflicto de pareja, lo ubicaremos de preferencia en la sociocultural

VIII. El lector puede leer este libro de dos maneras diferentes.

Si es un procesional, como ser psiquiatra, psicólogo, clérigo o cualquier persona que se dedique al consejo de pareja, se recomienda que se lo lea en el orden en que está publicado, desde el principio hasta el final.

Si, en cambio, está aquejado/a por un problema personal el orden será el siguiente;

Primero seleccionará, a partir del índice, el capítulo que en su opinión corresponda mejor a su caso. Después, retrocederá hasta el «toque teórico» sobre su grupo de temas. Luego, leerá los aforismos sobre consejo de pareja.

Pero si no es profesional puede haber equivocado en el capítulo elegido, o más de un capítulo explique su problema.

Por eso, en todos los casos, es recomendable que termine leyendo todo el libro, desde el principio hasta el fin.

El autor se ofrece, gratuitamente, a contestar por escrito algún problema de orientación sobre un problema de pareja .

genisfbl@cantv.net



 
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