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Capítulo XXX. Las Vidas de Pareja de un Artista Abrahan Genis Lunes, 26 de noviembre de 2007
Se trata esta vez de un artista, Alejandro. Es pintor y además realiza finas restauraciones de cuadros antiguos. Tiene 52 años de edad. Se ha casado tres veces. Tienen, en conjunto con su esposa actual, 4 hijos, todos varones. Sus dos matrimonios anteriores fracasaron, pero mantiene relaciones personales normales, hasta cordiales, con sus ex-esposas.
Vive al día. Gana bastante dinero pero no ahorra. Su actual esposa es directora de escuela, y vivó con ella un romance cálido durante varios años, aunque actualmente la relación es bastante fría. La describe como una mujer dominante, que controla toda la vida en la casa. Hace 3 años conoció una mujer, 10 años más joven que él, médica de profesión. Comenzó como una simple aventura, pero el lazo afectivo se consolidó hasta el punto que ahora no pueden estar separados. Pasa en su compañía los mejores momentos de su vida. La relación es ya bastante estable, y su amante le reclama matrimonio. Su esposa se enteró, pero pudo engañarla y convencerla que la aventura había sido pasajera, y que ya no se veían más. Pero de cualquier manera en su casa la convivencia continuó siendo tensa. La vida sexual disminuyó notablemente. El episodio que determina la consulta actual es el siguiente. Tuvo que viajar a los Estados Unidos por motivos de trabajo. Al volver, en lugar de llegarse al domicilio de su familia, se fue al apartamento que tiene con su querida, donde pasó una semana entera, sin informar a su mujer de su retorno. Cuando al fin, decidió volver a su hogar, lo atendió por teléfono uno de sus hijos, que le hizo saber que su madre le había pedido que entregara las llaves de la casa. Pero cuando se encontraron con la esposa, tuvieron una larga conversación y ella terminó, forzándolo casi, a que terminaran en la cama. Volvió a residir con su familia, pero se sentía mal, desconforme consigo mismo. Fue así que se decidió a solicitar ayuda. Aparece como un hombre cordial, sensible, delicado, que presenta con toda autenticidad su relato. Representa menos edad que la que tiene. Se viste normalmente, quizá con cierta negligencia. El adjetivo que se elegiría para describirlo sería “natural”. Declara que tiene muy poca ropa, no más de la que se pudiera contener en una valija. Nació en un hogar estable. Fueron cinco hermanos. Todos los cuales se ubican en la clase media. Profesionales, empleados en posiciones de jerarquía. Todos ellos escriben. Uno ha merecido varios galardones literarios. El padre viajaba mucho al interior por motivos de negocios. Se enteraron que en otra ciudad tenía una familia con dos hijos. Su esposa siguió rigiendo su hogar aparentando indiferencia a la situación. En su infancia no sucedieron acontecimientos especiales. Estando en el liceo conoció a la que iba a ser su esposa actual, la tercera, que era recibida en su casa con beneplácito. Pero, durante muchos años no fue más que una compañerita de la adolescencia. Contrajo su primer matrimonio temprano, a los 21 años de edad. No estaba especialmente enamorado y dijo que quizá lo hubiera hecho por oponerse a su madre, muy dominante y opuesta a esos amores sin razón aparente. El matrimonio fue feliz al principio, pero no gozaron una real satisfacción sexual. Nunca hablaron abiertamente del tema, pero probablemente ella fuera frígida. A la frialdad sexual se fue acompañando una frialdad personal y él un día se cansó y le propuso el divorcio. Fue aceptado sin muchos problemas. Su primera esposa no se volvió a casar, vive con su única hija y es muy considerada en su trabajo. No se le han conocido nuevas relaciones amorosas. Actualmente se llevan perfectamente bien. Poco tiempo después Alejandro conoció una turbulenta muchachita, con la cual entabló pronto un romance. Contrajeron matrimonio, que duró poco, a causa de que, abiertamente, ella le era infiel. Después de separados ella contrajo segundas nupcias con un hombre con el cual llevan una vida conyugal caótica. Están a punto de divorciarse. Con su primer marido mantienen relaciones amistosas. Y encontrándose solo volvió a ver a aquella compañerita de liceo que había sido su amiga en la pubertad También ella estaba divorciada dos veces y tenía un hijo. Inevitablemente, comenzaron a vivir juntos. Cuando ella quedó embarazada contrajeron matrimonio, la tercera vez para ambos. Y vivieron así durante 4 años. Últimamente las relaciones se estaban deteriorando. Salían muy poco. No tienen amigos comunes. Solamente hablaban de las cosas materiales de la casa y de la vida de los hijos. Hasta que conoció a su actual amante. Alejandro es un hombre normal en todos los restantes aspectos de la vida. No es mujeriego. Podría contar con los dedos de una mano las aventurillas que ha tenido fuera de sus matrimonios. Apenas bebe, no fuma, nunca ha consumido drogas. Mantiene un equilibrio económico que es bastante difícil dadas las obligaciones que tiene con sus hijos. Es muy apreciado en su trabajo. Se reconoce a sí mismo como tímido. Se encuentra muy satisfecho con su vocación, que según declara, es lo más importante de su vida y es muy creativo en ella. Hasta este momento todo su vida ha sido normal fuera de sus dos fracasos matrimoniales, y un tercero por venir. ¿ Será el único problema de este hombre el haber elegido mujeres que terminan desencantándolo ? ¿ Habrá en él una determinante psicológica que lo lleve a cometer esos errores ? La historia de su actual relación amorosa nos permitirá adelantar más en su conocimiento. La relata con detalle y deleite. De la misma manera que él, ella procedía de una familia de artistas. Algunos eran pintores, otros eran literatos, y todos escribían poemas. Era diez años menor que él. Había nacido en el interior, de una familia bien constituida, que engendró siete hermanos, hasta que un día el padre abandonó el hogar detrás de una mujer más joven, y nunca se volvió a saber de él. La madre no se preocupó demasiado porque intuía lo que sería su inevitable destino, y todo lo que hizo fue rodearse más estrechamente con sus hijos. Los mantuvo sola durante largos años, y en una íntima solidaridad los mayores trabajaron y ayudaron a los menores hasta culminar sus estudios, de tal manera que cuando fueron adultos todos tenían algún tipo de formación profesional. A ella, le costó un poco más porque había puesto sus miras más altas, en una carrera. Finalmente, se graduó de médico. Se costeaba los estudios haciendo grabados, dibujos y pinturas. Se especializaba en finos y delicados dibujos que se vendían fácilmente. Y así transcurría su vida, mientras adelantaba en sus estudios. Su vida amorosa había sido bastante opaca hasta una edad que, para una mujer, podía considerarse ya mayor. Al mismo tiempo ingenua y desconfiada, tuvo una de esas lamentables aventuras que sólo dejan detrás si arrepentimiento y desconfianza hacia nuevas relaciones. Conoció a Alejandro en una exposición e Inicialmente no fueron más que compañeros, y hasta puede decirse que experimentaron cierta resistencia el uno hacia el otro. Pero una noche, cuando se había hecho bastante tarde, y él le ofreció acercarla en su carro hasta su casa. Después, quedaron en verse una vez más. Así fue el comienzo, y por esos misterios del amor, se sintieron cada vez más afines el uno al otro. La esposa de Alejandro se enteró, pero él se defendió, mintió con soltura y la relación continuó, con toda la discreción necesaria. Ella mencionó sus deseos de contraer matrimonio. El no se decidía; había fracasado demasiadas veces. Cuando se sintió forzado a tomar una decisión, concurrió al médico a solicitar ayuda. Se trató de deducir de sus cuatro amores, y de sus tres fracasos matrimoniales, cuales eran sus pautas de conducta amorosa Su moral aparecía como de vocación doméstica. Todas sus esposas habían sido muchachas de familia. El ritmo de sus amores había sido siempre lento. Sus procesos habían sido progresivos, sin presiones de ninguna naturaleza. No aparecía en él ninguna tendencia hacia el donjuanismo. Todas ellas habían sido personas independientes, dotadas de mucha personalidad. Y en tres de ellas, por lo menos hasta el momento, la relación se había deteriorado aunque la separación había sido amistosa. Este era el modelo de sus relaciones amorosas. ¿ Que iría a pasar con este último amor ? ¿ Seguiría el mismo curso de los anteriores ? Las cosas comenzaban de manera similar. Camaradería, apasionamiento, sexo, convivencia , fracaso, y nuevos amores. La personalidad de Alejandro podría ser considerada como no muy asertiva. La mayoría de sus relaciones amorosas habían comenzado por compañerismo, pero las mujeres habían terminado siendo demasiado autoritarias. Y después de varios años de convivencia la relación se había deteriorado. Recordó, por su vocación artística, la vida de Picasso. Este había vivido durante toda su existencia, seis relaciones estables de pareja. Todas habían fracasado y no había sido totalmente feliz con ninguna de ellas Toda su vida había estado consagrada a su gran amor, al arte. ¿ Sería la vida de nuestro Alejandro parecida a la del más grande pintor de nuestra época y quizá - si eso pudiera afirmarse en el campo del arte - de todos los tiempos ? Si así fuera, dentro de su estilo de vida relativamente bohemio, Alejandro estaba predestinado para relaciones de pareja estables, pero no permanentes. Por eso, quizá inconscientemente, elegía mujeres potencialmente autoritarias, con las cuales había la seguridad de alcanzar un fracaso amoroso al cabo de cierto tiempo, continuando su curso de vida dedicado a su amor eterno por el arte. Naturalmente que sus relaciones con sus esposas anteriores permanecieron amistosas, porque en realidad no fueron más que amigas durante su vida. ¿ Cuál sería el consejo a darle para estas nuevas relaciones de pareja, solicitud que estaba implícita en esta consulta ? Sus relaciones conyugales aparecían prácticamente muertas. Sería poco razonable recomendarle un esfuerzo para remozarlas. Claro que desde un punto de vista estricto, correspondía conversar con la esposa para conocer sus sentimientos. Pero nunca Alejandro lo había planteado y parecía poco probable que ni ella ni él lo aceptaran. El había venido a consultar por sí mismo, y por sus nuevos amores, y no por la continuación de su matrimonio. Este caso tuvo un final totalmente inesperado. Alejandro llamó por teléfono para suspender la consulta. A través de una carta extensa, llena de afecto y gratos recuerdos, su amante había decidido poner fin a sus relaciones. Aún amándolo, había comprendido que él era una persona inconsistente en sus relaciones con mujeres y lo acusaban de no amarse más que a sí mismo. Ella no podía perder más tiempo. Quería un hogar sólido e hijos. Y a su edad, su maternidad no podía ser postergada más tiempo.
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