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Sección: Política
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Democracia sin eleccionesDomingo FontiverosViernes, 5 de octubre de 2007
Ya el socialismo ignoto del régimen perdió su misterio. Su visión no tiene nada que ver con la democracia o el romanticismo utópico de algunos. El proyecto político que inspira el nuevo planteamiento constitucional es de dominación y de ejercicio irrestricto del poder sobre la sociedad, aunque se presente solapadamente entre promesas y juegos de palabras a lo largo de un texto, que funge de reforma, bien macerado durante meses de pensamiento estratégico y táctico por parte de un grupo supercupular dirigido por quien sin duda es la fuente de imposición directa del mismo, y en el cual no caben ligerezas o equivocaciones, sino movidas y planteamientos calculados. Hasta hace poco el socialismo tal como lo entiende el régimen había quedado entre neblinas. Ahora no. Ya quedó escritamente retratado en las propuestas concretas que en el contexto del entramado global de la propuesta, apuntan con claridad hacia una sociedad distinta, un estado distinto y una forma de vida radicalmente distinta, a ser impuestos desde el poder. Lo cual no puede conducir sino a una sociedad de infelicidad, y mayor pobreza humana, material y moral, como se ha visto históricamente en antiguos países comunistas y se ve todavía en otros como la isla de Cuba, donde se aplica desde hace décadas un modelo parecido al propuesto ante la Asamblea de aquí, con muy tristes y atroces resultados para su población y su destino. Que la soberanía reside en el pueblo, como dice la propuesta, termina siendo palabra vacía cuando se establece al mismo tiempo que esta soberanía se ejerce a través del poder popular. Suena muy bonito (¡poder popular!), pero lo feo es que no nace ni del sufragio ni de elección alguna. Ya aquí el ejercicio de la soberanía a través del voto, que es la esencia de la democracia, queda tirado a un lado. Este poder popular, según el plan, ejerce la soberanía a través de las comunidades que se organizan en comunas y designan consejos comunales y otros. Estos quedan habilitados para expresar la voluntad del pueblo soberano, con base en ellos mismos no en el voto ciudadano. De allí a sustituir el voto universal, secreto, individual y directo para la elección de los cargos de elección popular, por las decisiones de estos consejos, hay solo un paso y basta con algo de técnica legislativa. Como los consejos comunales para quedar válidamente constituidos tienen que ser reconocidos como tales por el gobierno, y viven de las asignaciones, presupuestarias o de otro tipo, que este les da, queda consagrado el "link", el encadenamiento, entre el gobierno y los órganos de elección, estos consejos, en virtud del cual sería posible? y no casualmente posible ? que el gobierno, y todos los órganos del estado, terminaran eligiéndose por carambola a sí mismos, utilizando este artilugio. Si la soberanía se expresa a través de los consejos del poder popular, y estos no derivan su poder del sufragio ni de votación alguna, aquí no es meramente una posibilidad que se acaben para siempre las elecciones individuales, universales, secretas y directas. De allí en adelante no hará falta ni siquiera tener un CNE como manpara. La piramidización de estos consejos será suficiente para tener algo así como un consejo nacional del poper popular que se coloque por encima de la Asamblea Nacional como poder legislativo para hacer leyes y hasta por encima del propio pueblo soberano para cambiar cuando sea necesario la misma constitución y "elegir" a los diputados, concejales, gobernadores, alcaldes, al mismo presidente, o a cualquier otro que los sustituya o subordine, según lo dicte el jefe efectivo del poder. |
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