Alarmado por la tardanza de las firmas que respaldan la solicitud al CNE de convocar un referéndum revocatorio del mandato de Chávez, hice las gestiones necesarias para ir a ver con mis propios ojos, qué diablos estaban haciendo los encargados de ordenarlas y examinarlas para demorar tato su entrega. Lo que vi me llenó de orgullos y optimismo. Las cajas que contienen planillas con 3 millones y medio de firmas están allí. Yo las vi, las toqué y las conté. Pude apreciar que el trabajo de ordenar las planillas y de clasificarlas en forma tal de hacer expedita y ordenada su verificación, es necesariamente lento, tanto por lo laborioso del proceso como por lo delicado del asunto. La verificación de contraste de las actas con las planillas que estas recopilan y que se han convertido en una potencial trampajaula para desconocer viciosamente firmas que son expresiones individuales de voluntad, requería de especial cuidado y con cuidado se ha hecho. Si la trampa está lista, su desmontaje también está listo.
La lentitud del examen de las planillas tiene su causante. Se llama Hugo Chávez. Ha sido el escándalo que este ha armado con un fraude que no existe, lo que ha hecho que el examen de las planillas se haya hecho en forma tal de producir un duplicado fiel y exacto de la totalidad de las planillas firmadas, sistematizadas en tal forma que cuando se quiera anular una firma, esta sea hallada con presteza o improcedencia de su validez. Chávez amenazó con examinar firma a firma y lo logró.
Copiadas digitalmente, las firmas han sido examinadas una a una por un equipo de voluntarios oque trabajan sin cesar en turnos de seis horas. Yo los fui a ver. Su mística de trabajo me emocionó. Chávez ha logrado despertar complejos y atavismos de odios que creíamos superados en muchos venezolanos. Pero también ha despertado lo mejor de quienes no hablan de tomar fusiles, sino que con las yemas de sus dedos teclean computadoras con las cuales conquistan su derecho a vivir en paz y democracia.
El resultado será que todo este colosal trabajo, admirablemente ejecutado con un método a prueba de todo, redundará en que todo ello podrá comprimirse en un CD que le será enviado no sólo a la OEA sino a cientos y miles de personas que podrán ver, una a una, los 2 millones y medio de firmas que según la ley son suficientes para que el referéndum revocatorio solicitado y también el millón largo que desborda estas exigencia.
Cuando el CNE verifique que de los 3 millones y medio de firmas que recibirán, 20% de los electores inscritos han solicitado la convocatoria de un referéndum revocatorio del mandato del Presidente, esté en la obligación de convocarlo ipso facto, sin margen de discrecionalidad ni establecer nuevas condiciones para la procedencia de la revocación del mandato. Créanlo. Habrá referéndum del mandato de Hugo Chávez.