| |
Sección: Política
ENVIAR A UN AMIGO
|
ENVIAR AL DIRECTOR
|
ENVIAR AL EDITOR
La clase política que requerimos
Miguel Molero
Martes, 17 de marzo de 2009
El Presidente ha puesto en marcha una estrategia de amedrentamiento y amenaza en contra de la empresa privada, con una inflación que ya anda por el 35%, y la caída significativa del precio del petróleo que ahora se vuelve contra él y amenaza con pulverizar sus réditos electorales, el Presidente fanático de la improvisación en materia economía, en el momento en que esta empieza asomar sus primeros síntomas de deterioro, se apresura entonces a endosar la crisis y el desgaste de su estrafalario modelo económico al sector privado y a empresarios éxitos y probos como Lorenzo Mendoza, uno de los grandes estrategas del éxito de las empresas Polar, para ello usa el recurso de la intimidación de la “fuerza institucional del Estado” y la basura ideológica de su proyecto político que le servirá de muy poco para enfrentar los desafíos de la situación económica que ya empieza a mostrar sus efectos.
La negación a discutir la contracción colectiva y a estigmatizar a la clase dirigente de los trabajadores acusándolos de demandar reivindicaciones obscenas, como el de mantener a los hijos de los trabajadores en colegios de calidad, o en la posibilidad de financiarse un automóvil ante la crisis no resuelta en diez años, del transporte colectivo, amén de desconocer conquistas laborales ganadas con anterioridad en las luchas de los asalariados, presagian una suerte de conflictos sociales, dentro de los cuales no será suficiente el carisma del Presidente para detener la descomposición y el desgaste del modelo comunista que se nos ha tratado de imponer a los venezolanos en estos desgraciados diez años de “revolución bolivariana” La situación crítica de la inseguridad, acompañada ahora, de la situación comprometida de la economía, no deja margen para las cotidianas ocurrencias “revolucionarias” del Presidente.
La falacia del Presidente de que la inflación, y el desabastecimiento de algunos productos de la dieta diaria de los venezolanos, es el resultado del acaparamiento y de la no producción por parte del sector privado de los productos regulados como el arroz y otros, está dejando de ser creíble para un sector social de la población, que ha venido apoyando militantemente algunas políticas sociales del régimen. Estos sectores sociales han comenzado a reflexionar intuitivamente, las condiciones de vida en las que le ha tocado vivir en estos diez años de bonanza petrolera, evidenciando algunos de ellos, que los años de carencia material y de injusticia en que han vivido no han sido superados en estos diez largos años de “Revolución Bolivariana” y que lo del Presidente Chávez ha sido hasta ahora puro discurso sin concreciones practicas como: vivienda, trabajo estable y bien remunerado, salud, educación, agua potable, otras.
Ante este cuadro luce lamentable que no se divise un liderazgo político y social que sea capaz de devolverle la confianza a la sociedad venezolana, y presente como alternativa “al socialismo del siglo XXI” una democracia que se sustente en el desarrollo de una economía, donde la propiedad privada y el valor del individuo con su capacidad emprendedora y de progreso social, sea capaz de crear una institucionalización que permita superar el atraso y la pobreza, respetando los derechos humanos, la individualidad, y el derecho igualitario ante la ley. Venezuela está requiriendo no un liderazgo de elecciones, sino un liderazgo que sea capaz de superar el caudillismo populista que no prometa regalos sino la distribución de la riqueza a través del trabajo y la capacidad de desarrollo personal y colectivo de la población
majmolero@hotmail.com
|
|
Publicidad
|
|